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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-06-2017

Aproximaciones a El siglo sovitico de Moshe Lewin
Lenin y el bolchevismo, apuntes finales (XII)

Salvador Lpez Arnal
Rebelin


El fracaso sovitico no hace volver a Rusia al siglo XIX ni al perodo moscovita pre-San Petersburgo. Porque ni para Rusia ni para cualquier otro pas el volver atrs tiene sentido en la historia. En lugar de caer en este tipo de ejercicio superficial, yo prefiero mirar al futuro partiendo del anlisis del presente y de lo que este muestra de nuevo con respeto al pasado. Cmo salir del capitalismo, ir ms all de ste, sigue siendo la pregunta central para los rusos, los chinos y todos los dems pueblos del mundo.

Samir Amin (2015)

 

Las luces de aquellos das que conmovieron al mundo siguen resaltando sobre las sombras del terror y de la guerra civil cuando miramos con detenimiento el estado en que volvan de la primera guerra mundial cientos de miles de campesinos hambrientos, vidos no slo de pan sino tambin de una esperanza, de una palabra nueva. Para muchos esa palabra nueva fue: soviet. Esto explica que muchas cosas de las que pasaron el 7 de noviembre de 1917. Olvidar que detrs de aquella revolucin estuvieron la guerra y el hambre generados por el nazismo, quedarse en la discusin sobre las formas de entonces o pretender que aquel mundo hubiera cambiado aplicando tcnicas democrticas de intervencin poltica que ahora empezamos a conocer, es una presuntuosidad monstruosa, mero verbalismo de gentes hartas que no han tenido que sufrir en propia carne la violencia del absolutismo, la humillacin del pobre campesino sin tierra, las dursimas condiciones de trabajo del proletariado industrial.

Francisco Fernndez Buey (1991)

 

Estbamos en la caracterizacin de Moshe Lewin [ML] del bolchevismo. Nos hemos situado en las pginas 375-385 de su libro, los dos ltimos apartados del captulo XXI: Atraso y recada. Estbamos en este punto:

Todos los debates comentados se produjeron inmediatamente antes o durante el replanteamiento radical de Lenin, que duró mientras pudo pensar, hablar y dictar. En su ltima y dramtica aparicin, en el XI Congreso, criticó con vehemencia, nos recuerda ML, a los partidarios de los mtodos autoritarios, un aspecto que an no habamos mencionado. Durante esos aos, prosigue, los miembros del Partido participaban en muchas reuniones pblicas en clubes por todo Mosć y posiblemente en otros lugares; reuniones en las que se criticaba abiertamente, e incluso se denunciaba, la poltica del Partido. Algunos miembros conservadores clamaron contra aquella actitud desleal y pidieron a Lenin que pusiera fin a tales infracciones de la disciplina de Partido.

Un ejemplo que vale la pena recordar y que recuerda ML: Durante el XI Congreso, uno de estos elementos desafectos, Riazanov, se encontraba en la sala y los partidarios de la lnea dura, seguros de obtener el respaldo de Lenin, le recordaron a ste que haba prohibido las facciones polticas dentro del Partido en 1921, en un momento en que la organizacin se estaba desmembrando en grupos y subgrupos. La larga respuesta de Lenin no deja lugar a dudas en opinin de Lewin: No mencionó el episodio de 1921, sino que ofrecí un buen nmero de ejemplos del pasado que recogan discusiones fundamentales en el seno del Partido y afirmó que ste no habra sobrevivido, y que no lo hara en el futuro, de no haber existido la posibilidad de debatir libremente.

Alguna duda sobre el marco poltico-cultural de este leninismo?

El punto que Lewin quiere resaltar aqú es el siguiente: el bolchevismo era un partido poltico que ofreca a sus miembros el derecho a manifestar sus opiniones y a participar en el desarrollo de la lnea poltica, y Lenin quera que las cosas siguieran aś. En su discurso en ese congreso, declaró asimismo que el Partido deba estar exento de tareas administrativas y concentrarse ante todo en el liderazgo poltico, dejando la administracin en manos de burcratas profesionales, las fuerzas del capitalismo de Estado y organizaciones cooperativas.

Estos eran, en opinin de ML, los aspectos fundamentales de la ltima versin del leninismo. Queda claro para l que Lenin estaba alarmado ante la situacin. En sus ltimas apariciones, declaraciones y escritos, arremetí contra el estilo y la esencia de la poltica que se habra de seguir tras su muerte con un No rotundo y lcido. Y esto, remarca ML, es algo que no podemos borrar de la memoria histrica. Con las palabras del autor:

Como sabemos, el programa de esta gran figura, que encabezó una revolucin radical e hizo un llamamiento a la moderacin despus de conquistar el poder, no entró en vigor. La posibilidad de expresarse libremente acerca de los problemas del Partido, de las diferentes corrientes que coexistan o de las amenazas que lo acechaban era patrimonio exclusivo de esta formacin poltica histricamente especifica que se bautiź con el nombre de bolchevique. Por cuanto los diferentes rganos que lo componan funcionaban y el proceso de toma de decisiones se cea a las reglas que fijaban la divisin de la autoridad entre ellos, no podemos hablar de dictadura personal ni en Rusia, ni en el Partido.

La dictadura, concluye ML, estaba en manos del Partido, no en las de Lenin. Cuando caý en manos de un individuo, la cuota de poder del Partido no tardara en esfumarse.

Fue un sistema unipartidista? es el ttulo del prximo apartado del captulo. La mayora de los cuadros del Partido histrico seguan siendo miembros y continuaban vindose como tales. No obstante, tarde o temprano iban a descubrir que, de hecho, su lugar estaba en otra parte.

Poco despus de la muerte de Lenin, dejaron de reconocer al Partido y reaccionaron abandonndolo, adaptndose a la nueva lnea o ingresando en alguna de las corrientes opositoras; y, por lo tanto, pereciendo. El sistema, seala Lewin, permanecí intacto pero, con el tiempo, al precio de sufrir una transformacin radical, que implicó el terror de masas contra el Partido y un cambio profundo en su espina dorsal y en la del sistema, que pasaron a estar dominadas por las clases que dependan del Estado.

Los mencheviques, residentes en el extranjero, y diversos personajes crticos con el Partido, siguieron manifestando su conviccin de que el monopolio poltico acabara por entrar en conflicto con la inevitable diferenciacin social que se estaba produciendo tanto dentro como fuera del Partido. Dallin, el menchevique antes citado, presagió una implosin a corto o largo plazo. Y podramos decir, incluso, que algo aś sucedí durante la dictadura absoluta de Stalin, aunque no se tratara propiamente de una implosin derivada de las contradicciones internas del Partido.

No tiene sentido referirse a ella recurriendo al lenguaje y a las categoras de las disputas que se vivieron en el seno del Partido en 1902-1903, o a las acontecidas al principio del periodo sovitico. La escena poltica haba cambiado profundamente y, aunque se seguan empleando palabras como Partido, bolchevique, socialista e incluso leninista, su significado era bien distinto. El carcter patolgico del jefe supremo y la consolidacin de su poder autocrático, fenmenos ambos ajenos al bolchevismo, eran los factores que definan la esencia del orden poltico.

La rpida industrializacin y los flujos de poblacin campesina que se iban desplazando a las ciudades dieron pie a grandes transformaciones

[] y las diferencias sociales cada vez más acentuadas iban de la mano de la aparición de nuevas tendencias e intereses sociales. Todo esto complicaba la tarea de los gobernantes. Stalin detectó una amenaza constante en estos avances y en la diferenciación natural, fenómenos por lo demás positivos, y durante todo su largo mandato les declaró la guerra apoyándose en el terror contra los cuadros y contra las capas más liberales de la población.

Tal era el enfoque irracional de su política, exacerbado por la naturaleza paranoica de su personalidad sostiene ML.

En su opinin, se puede considerar el XII Congreso, celebrado en marzo de 1923, como el último en que el Partido aún pudo usar legítimamente su nombre revolucionario, y afirmar que el año 1924 marca el fin del bolchevismo. Durante algunos años más, un grupo tras otro de viejos bolcheviques se lanzó a la acción en un último intento por rectificar el rumbo de los acontecimientos, pero su tradición y su organización políticas, ancladas en la historia de la socialdemocracia rusa y europea, quedaron rápidamente relegadas. Se mantuvieron en un segundo plano como consecuencia de la cantidad de nuevos miembros y de las nuevas estructuras organizativas que hicieron que esta formación adoptara una configuración totalmente diferente.

El proceso de conversión del Partido bolchevique en un aparato, con carreras, disciplina, rangos y la abolición de los derechos políticos, fue un escándalo mayúsculo para los movimientos de oposición surgidos entre 1924 y 1928. El viejo Partido leninista que hemos descrito estaba muerto. La gente, los antiguos militantes, deba andarse con cuidado para no dejar que los nombres y las ideologías del pasado les confundan: en un contexto político dinámico, los nombres sobreviven a las esencias. La inversin estalinista se impuso.

En opinin de ML, que Rusia no estaba preparada para cualquier forma de socialismo de inspiracin marxista era una verdad como un templo para los marxistas. Sin embargo, los nuevos miembros del partido no concedían la menor importancia a estas consideraciones teóricas. Habían ingresado en la organizacin para servir a la causa que les habían presentado, incluida la eliminación total del bolchevismo original. Durante un tiempo, el socialismo imposible fue una cortina de humo, pero, advierte crticamente ML; no podemos tildar de fracaso del socialismo describir los acontecimientos y las corrientes que estamos estudiando, porque no existía, en primer lugar, el socialismo.

Rusia, un pas devastado, no estaba en disposición de abrazar ni la democracia, como supo ver Miliukov, ni el socialismo, como reconocían Trotsky y Lenin. En aquellas condiciones, los cuadros históricos se vieron sepultados por una legión de recién llegados que no compartían ni su ideología, ni su ethos. El partido en el poder, denunciado en todo el mundo por los enemigos del socialismo y del bolchevismo, se reinventó a sí mismo para enfrentarse a nuevos cometidos y nuevas realidades, sin perder sin embargo los calificativos del pasado.

Desde esta perspectiva, los últimos textos de Lenin son un intento por refundar el bolchevismo para evitar la aparición de una criatura totalmente diferente. Lenin advirtió con claridad y lucidez de que sus opositores se inspiraban en las formas pre capitalistas de un Estado absolutista, y que la cultura política de Rusia, el talante de los cuadros formados durante la guerra civil y la llegada a las filas del Partido de nuevos miembros con escasa o poca cultura, o nula experiencia política, eran los factores que habían motivado esta regresión.

El atraso del país y la necesidad de acelerar su crecimiento económico abonaban el terreno para erigir un Estado fuerte y firme, que podría ganar para la causa a gente entregada a su país, o convertirse en su ideal de modelo, con independencia de su filiación política, algo tanto más cierto en cuanto que el fantasma del atraso acosa en ocasiones a un país con un pasado imperial y un cierto potencial y la presión que sobre él ejercen otros países más desarrollados es tal que el pueblo se moviliza en su defensa.

Ante esa situación, la formación de un régimen despótico no parecía diferir en última instancia de la construcción de un Estado fuerte. Pero Lenin, recuerda ML, había advertido la diferencia, la había tipificado y había identificado a los culpables. Empero, muchos de sus antiguos compañeros de los años heroicos no se dieron por aludidos.

El bolchevismo, tal es la tesis central del autor, dejó la escena poco después de la muerte de su fundador. Lo que rigi desde entonces era otra cosa, no la voluntad y la prctica del bolchevismo.

Conviene un apunte a continuacin sobre Gramsci y la revolucin contra El Capital.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes. 

 

 



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