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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-06-2017

Yevgueni Jaldi, viendo al mariscal Zhkov

Higinio Polo
El viejo topo


A las diez en punto de la maana del veinticuatro de junio de 1945, dos jinetes aparecieron en la puerta de la Torre Spsskaya del Kremlin y entraron en la Plaza Roja de Mosc. Despus, uno de ellos lleg a la esquina de la calle Kuibysheva: era el mariscal Gueorgui Zhkov, que empez a cabalgar al trote con su caballo blanco por los adoquines de la plaza, a lo largo de la fachada de los Almacenes GUM, que ostentaban las insignias de las repblicas soviticas, para pasar revista a las tropas, mientras sonaba la marcha de Glinka, Gloria a la patria, interpretada por mil quinientos msicos militares. Llova, y el agua resbalaba por las viseras de las gorras de la tropa en aquel da gris y jubiloso. Entonces, el mariscal Konstantn Rokossovski, tambin a caballo, le dio la novedad a Zhkov ante los almacenes populares engalanados con enseas, mientras los soldados del Ejrcito Rojo observaban el paso marcial del jinete, orgullosos de la victoria sobre el nazismo, sabiendo que estaban protagonizando uno de los momentos ms deslumbrantes de la historia. En aquel instante, un joven fotgrafo armado con su cmara Leica se hallaba al otro lado de la plaza, a la derecha del mausoleo de Lenin donde estaban los dirigentes soviticos: era Yevgueni Jaldi, que fotografi a Zhkov cuando pasaba ante la catedral de San Basilio, y, unos segundos despus, apret de nuevo el obturador para captar la escena en que el mariscal, cuando ninguno de los cascos de su caballo tocaba los adoquines, sujetando las riendas y con los ojos puestos en la bandera roja que tapaba la fachada barroca del Museo de Historia, escuchaba el silencio expectante de la victoria, mientras el corcel rabe araaba con las patas delanteras el aire de la Plaza Roja, ante la mirada de los soldados que haban aplastado a los nazis y liberado Berln.

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Veintiocho aos atrs, ese joven que enfoc con su Leica a Zhkov haba nacido en Yzovka, cerca del mar de Azov. Era un fotgrafo de guerra del Ejrcito Rojo, cuya ms clebre fotografa ha recorrido el mundo desde hace dcadas: es la bandera roja con la hoz y el martillo ondeando sobre el Reichstag alemn, en 1945. No menos famosa es su imagen de los doscientos soldados soviticos arrojando otras tantas enseas nazis ante el mausoleo de Lenin en la Plaza Roja durante el desfile de la victoria, esa maana gris del 24 de junio de 1945. Jaldi era un fotgrafo de esa generacin de reporteros soviticos que consiguieron imgenes que han pasado a la historia de la fotografa, y que contribuyeron a fijar la memoria de millones de personas sobre el siglo XX. Las imgenes de Jaldi estn a la altura de las impresionantes fotos de Boris Kudoyarov sobre el asedio nazi en Leningrado; de las escenas de guerra, de la vida cotidiana y de eventos deportivos, de Anatoli Garanin; de las imgenes de Yakov Jalip, discpulo de Rdchenko; o de las de Dmitri Baltermants, Gueorgui Zelma, Samari Gurari , Max Alpert, Aleksandr Ustinov, Mijal Trahman, y otros relevantes fotgrafos soviticos que recorrieron con sus cmaras los frentes de batalla durante la Segunda Guerra Mundial.

Jaldi era judo, nacido el 10 de marzo de 1917 en una pequea ciudad, Yzovka, que se haba creado, para explotar las minas de carbn, en la segunda mitad del siglo XIX en el ro Kalmius, en la estepa cercana al mar de Azov. La ciudad fue destruida con saa por los nazis durante la Segunda Guerra Mundial, y rebautizada despus como Donetsk. Fue un nio hurfano: el 13 de marzo de 1918, cuando ya se haban iniciado los primeros combates de la guerra civil impuesta a la revolucin bolchevique, las Centurias Negras, un violento grupo antisemita partidario del zarismo que organizaba frecuentes pogromos contra judos, atacaron la casa de la familia de Jaldi, en Yzovka. Jaldi estaba en brazos de su madre: una bala la atraves y se incrust en el pecho del pequeo: durante toda su vida conserv una cicatriz de aquel trance. La tragedia atrap a toda su familia: si en 1918 murieron su madre y su abuelo, durante la ocupacin nazi en la Segunda Guerra Mundial moriran tambin su padre y tres hermanas.

Yevgueni trabaj en un depsito de locomotoras, y se hizo fotgrafo autodidacta. En los aos treinta, Jaldi trabaja como fotgrafo en Ucrania, en diferentes medios, como Металлист (Metalrgico), Социалистический Донбасс (El Donbs socialista), as como en Pressfoto y en la agencia Soyuzfoto de Mosc. En 1936, sin haber cumplido veinte aos, se traslad a Mosc, y entr a trabajar en la agencia TASS, viajando gracias a ello por el enorme pas, por su Ucrania natal, por Bielorrusia, la Karelia contigua a Leningrado, y la lejana Yakutia, al oriente de Mongolia. En esos aos, le influyen las fotografas que aparecen en la revista URSS en construccin (fundada por Mximo Gorki y que mostraba los grandes proyectos de edificacin del Estado socialista, en la industria y en la agricultura, de la mano de fotgrafos como Arkadi Shaijet, Gueorgui Zelma, Semin Fridland, Gueorgui Petrusov, Bors Ignatvich, Max Alpert). En la revista colaboraban tambin desde El Lissitzki, Sophie Lissitzky-Kppers, Aleksandr Rdchenko y Varvara Stepnova, hasta escritores como Aleksandr Fadyev, Isaak Bbel, John Heartfield.

Jaldi, miembro del Partido Comunista de la Unin Sovitica, trabaj casi siempre con una cmara Leica, para el diario Pravda y para la agencia TASS. La leyenda cuenta que esa mquina prodigiosa con la que captur imgenes que han pasado a la historia la adquiri de segunda mano. Empez con una cmara plegable Fotokor-1, la famosa Фотокор fabricada por la factora GOMZ de Leningrado, captando la vida obrera en las fbricas soviticas. No slo fotografa obreros, tambin retrata personas relevantes de la vida cultural, como el compositor Dmitri Shostakvich o Mstislav Rostropvich, el clebre violonchelista que fue premio Lenin y acab apoyando al corrupto Yeltsin. Ya despus de la Segunda Guerra Mundial, Jaldi tendra una enorme cmara Speed Grafic, de Graflex, dotada de un teleobjetivo de 400 mm, que le ofreci Robert Capa en Berln.

A partir de 1936, trabaja en exclusiva para la agencia TASS, de donde ser despedido en 1948: consideran que el xito conseguido se le ha subido a la cabeza, y que, adems, su formacin cultural es muy precaria, aunque, en realidad, las causas son otras. Cuando Jaldi vuelve a Mosc de un viaje, es convocado de inmediato a trabajar: se anuncia una importante comunicacin del gobierno sovitico a todo el pas. A las doce de la maana del 22 de junio de 1941, la voz del comisario del pueblo Moltov se escucha en todas las ciudades soviticas: Hoy, a las cuatro de la maana, sin presentar ninguna reclamacin contra la Unin Sovitica, sin declaracin de guerra, las tropas alemanas han atacado a nuestro pas. Mientras los ciudadanos soviticos contienen el aliento escuchando por los altavoces el discurso, Moltov cita las ciudades bombardeadas, Zhitomir, Kiev, Sebastopol, Kaunas y muchas otras, en Bielorrusia, Ucrania y en la Rusia europea. El comisario del pueblo termina diciendo: "Nuestra causa es justa. El enemigo ser derrotado. La victoria nos pertenece." Cerca del Kremlin, en la calle Niklskaya , Jaldi toma una fotografa (El primer da de la guerra, que se har clebre por su contenido dramatismo) de la gente detenida en la acera, escuchando a Moltov en el altoparlante, con gesto serio, concentrado, sabiendo que la vida iba a cambiar radicalmente, pero sin signo de miedo en sus rostros.

Junto con otros corresponsales de guerra soviticos, Jaldi marcha al frente. Llega a Mrmansk, que los nazis haban bombardeado con ferocidad: lanzaron trescientas cincuenta mil bombas incendiarias, destruyendo toda la ciudad. Jaldi estar despus en Sebastopol, en el asalto de Novorossiysk, en Kerch, ver la liberacin de Yugoslavia, Rumania, Bulgaria, Austria, Hungra, asistir a la ofensiva sovitica contra los japoneses en Manchuria; y, finalmente, a la ocupacin de Alemania: llega a Berln cuando los combates no han cesado y los ltimos destacamentos nazis defienden la cancillera y el Reichstag. La clebre imagen del soldado sovitico encaramado en el Reichstag izando la bandera roja fue captada por Jaldi apresuradamente, en esos das frenticos donde todos intentaban esquivar a la muerte y muchos no lo conseguan. La anhelada paz est a punto de llegar, pero la guerra ha sido muy dura para los soviticos, y para Jaldi: su padre y tres de sus cuatro hermanas son asesinadas durante la guerra, cuando los nazis ocupan Donetsk.

Con el Ejrcito rojo entrando en Berln, Jaldi haba sido convocado en Mosc por los responsables de la agencia TASS para viajar de inmediato a la capital alemana y fotografiar la liberacin de la ciudad. Todo es tan precipitado que tiene que pedir a su compaero Gricha Lubinski, tambin judo, unos manteles rojos que utilizaba en las reuniones del partido comunista y del sindicato. Con esa tela, antes de volar a Berln, Jaldi pide a su to sastre, Israel Solomonovich Kishitser , que le ayude a coser unas banderas rojas, puesto que no dispone de ninguna: pasan la noche en vela, zurciendo. Cuando llega a Berln, los enfrentamientos siguen en las calles, las divisiones 150 y 171 del Ejrcito Rojo preparan el asalto al parlamento: todava no lo han conquistado por completo cuando Jaldi inspecciona el Reichstag en ruinas, donde se sigue combatiendo en su interior y en las calles aledaas, para localizar un lugar desde donde disparar su cmara. Quiere captar el edificio, un soldado con la bandera roja y las calles humeantes de Berln. Consigue llegar a la terraza, y con un palo que encuentran en los escombros, ligan la ensea con la hoz y el martillo. La toma es peligrosa: la zona est llena de francotiradores nazis, y el soldado voluntario debe encaramarse a un precario ornamento de la azotea para ondear la bandera sobre las ruinas del III Reich, mientras otro lo sujeta por las piernas. Los soldados Melitn Kantaria, Mijal Egrov y Aleksei Berest haban izado ya la bandera roja sobre el Reichstag, pero no haba ningn testimonio grfico de ello, por lo que Jaldi recrea despus la escena fotografiando a Aleksei Kovaliev, que iza la bandera, junto a Leonid Gorichev y Abduljalim Ismailov. Para tomar esa imagen utiliza un rollo entero, mientras reciben disparos de los francotiradores nazis. Todas las imgenes que toma son similares, aunque hace una fotografa donde los dos soldados miran a quien hace ondear la bandera, inclinada ahora hacia el Reichstag y no hacia la calle. A su vez, la comandante Anna Niklina, con una tela roja que llevaba en su cazadora, arma la bandera sovitica con alambre de telgrafo y la ata en el tejado de la Cancillera. Todava quedaban ciento treinta y cuatro mil soldados nazis en la guarnicin de Berln, que se entregan prisioneros.

Jaldi haba conseguido coronar con xito la misin; vuelve ese mismo da a Mosc, satisfecho. Sin embargo, el director de la agencia TASS, Nikoli Palgunov, descubre que uno de los soldados, el que sujeta por las piernas a Kovaliev, que iza la bandera, lleva un reloj en cada mueca: en todas las guerras hay hurtos y merodeadores, pero la agencia no puede divulgar una imagen que dara una impresin equivocada del Ejrcito Rojo, por lo que Jaldi raspa el negativo para que pueda publicarse. La imagen se publica en Ogoniok, el 13 de mayo de 1945, y consigue un impacto mundial.

Despus, Jaldi retorna a Berln, donde capta imgenes de los tanques soviticos, de la vida en la ciudad, los primeros paseos entre las ruinas, la trabajosa reorganizacin. Es enviado tambin a cubrir la derrota japonesa en Oriente, y a la conferencia de Postdam, donde fotografa la escena de los tres dirigentes aliados sentados, en agosto de 1945: Stalin son su casaca blanca, junto a Truman y Clement Atlee. Retrata tambin a Roosevelt, Churchill, Eisenhower. En octubre de 1946, cuando la Segunda Guerra Mundial ya era parte de la historia, Jaldi fue designado representante sovitico para documentar el proceso de Nremberg, donde sus fotografas sirvieron de prueba en el juicio. Capta entonces a Goering con los auriculares, apoyando la cabeza en su puo; y a los criminales de guerra nazis sentados delante de los soldados aliados tocados con cascos blancos.

Tras la guerra, es despedido de la agencia TASS por su condicin de judo, aunque nunca le dijeron que esa era la causa. En enero de 1950, indignado, Jaldi enva una carta al secretario del comit central y editor jefe de Pravda, Mijal Sslov, preguntando por su situacin. Sslov, que no conoce a Jaldi, pide un informe y descubre que el despido era por recomendacin del KGB: son los meses de la campaa contra el cosmopolitismo. No acaban aqu sus problemas; rechazan a Jaldi en otras publicaciones, aunque, finalmente, consigue trabajo en la revista sindical Клуб (Club), y, despus, en 1957, en el diario Pravda, rgano central del Partido Comunista de la Unin Sovitica, con el que viaja por todo el pas durante quince aos, fotografiando las industrias, las actividades culturales, mientras participa, segn sus propias palabras en la edificacin del comunismo. Tambin trabaj para el peridico Sovetskaya Kultura (Cultura sovitica) hasta su jubilacin en los aos setenta. Muri con ochenta aos, tras haber podido ver sus fotografas expuestas en Berln, Pars, Nueva York, San Francisco, adems de en distintas ciudades soviticas. El mismo ao de su muerte, 1997, se estren el documental Евгений Халдей фотограф эпохи Сталина (Yevgueni Jaldi-fotgrafo de la poca de Stalin), de Marc-Henri Wajnberg.

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Jaldi fue un magnfico fotgrafo, algunas de cuyas imgenes forman parte de la memoria colectiva y de la historia. Muchas, son poco conocidas, pero casi todas son singulares. Sus fotografas se utilizaron en la URSS en libros, enciclopedias, documentales, y en ell as estn presentes obreros y generales del Ejrcito Rojo, trabajadoras, mineros y nios, francotiradoras y refugiados, metalrgicos y campesinos, y los dirigentes del pas, Stalin, Jrushchov, Brzhnev, Andrpov, Chernenko, Gorbachov, incluso el corrupto Yeltsin, ya al final de su vida. Siempre fue consciente de que su trabajo era una contribucin ms a la construccin del socialismo, como muestran sus fotografas de l obrero del Donbs que posa ante las chimeneas fabriles, en 1934; de la conductora de tractor que retrata en 1936; o la de Angelina Pasha conduciendo un tractor en 1936. Las ms duras y conmovedoras imgenes las hizo durante la guerra: la escena de las fosas comunes de las siete mil personas asesinadas por los nazis en Crimea, en 1942; las decenas de cadveres abandonados en las tapias de la crcel de Rostov del Don, mientras dos mujeres intentaban encontrar supervivientes, donde los alemanes fusilaron a muchos civiles antes de abandonar la ciudad en marzo de 1943. Algunas de ellas son insoportables, como la que muestra el cadver de Vitya Cherevichkin, con una paloma entre las manos; slo tena diecisis aos, pero fue fusilada por los alemanes porque esconda palomas en su casa: los nazis haban prohibido que se criaran esas aves para que no fueran utilizadas por los guerrilleros soviticos en sus comunicaciones.

Muchas son notables: soldados soviticos subiendo por los escalones del muelle de Grfskaya, durante la batalla en Sebastopol, el 2 de mayo de 1944. El planeador alemn que se ha incrustado contra un edificio en la calle Attila, en Budapest, el 1 de marzo de 1945. La mujer que regresa a Mrmansk despus del 18 de junio de 1942, el da ms horrible de la historia de esa ciudad cuando sufri un intenso bombardeo de la aviacin alemana. El soldado que retira la svstica nazi de la puerta de entrada en la fbrica Voikova, en Kerch, Crimea. El risueo combatiente que, en la liberacin de Bulgaria, sujeta su fusil con una mano y levanta la otra con el puo cerrado, mientras sonre, ante una muchedumbre que tambin levanta el puo: son las unidades del Tercer Frente Ucraniano que haban liberado a Bulgaria, y los habitantes de la ciudad de Lovech saludan a los soldados soviticos, el 1 de septiembre de 1944. Los habitantes de Omlitsa saludando al piloto Semion Boiko, el primer militar sovitico en llegar a Yugoslavia, el 1 de octubre de 1944. El poeta y corresponsal de guerra sovitico Yevgueni Dolmatovski, de origen judo, posando cerca de la puerta de Brandemburgo con la cabeza de una estatua de Hitler. La mirada resuelta de la joven francotiradora Lisa Mironova, en Novorossiysk, 1943. Y la de otra francotiradora, Elizaveta Mirnova, en la batalla por Mlaya Zemla; tena slo diecinueve aos, y muri unos das despus de aparecer su fotografa, en septiembre de 1943. Las pilotos del 46 regimiento de aviacin descansando cerca de un refugio: Irina Sebrova, que fue Hroe de la URSS, y Vera Blik aparecen sentadas, junto a Nadezhda Popova que est de pie. Y la soldado Mara Shalneva, que dirige el trfico entre las ruinas de Berln, en la Alexanderplatz, y sonre, aunque la guerra no haya terminado, el 1 de mayo de 1945. Y los soldados japoneses depositando sus armas tras la derrota de Japn en el Extremo Oriente, y la capitulacin de las tropas del ejrcito nipn de Kwantung durante la batalla de Manchuria, el 20 de agosto de 1945. Sin olvidar la mirada aviesa de un asesino nazi, Hermann Goering, custodiado por dos militares, sentado en el proceso de Nremberg.

En las dcadas de posguerra, Jaldi hara tambin fotografas memorables: La de Fidel Castro, durante su visita al escritor sovitico Bors Polevoi, a quien quera conocer, el 21 de octubre de 1963: Polevoi fue el cronista del horror de Auschwitz para los lectores de Pravda, y, adems, era muy clebre por su libro Un hombre de verdad, la historia de Aleksi Marsiev, un excepcional piloto de guerra sovitico que perdi las piernas en 1942 combatiendo contra los nazis y, pese a ello, sigui volando durante toda la guerra, derribando aviones de la Luftwaffe. Tambin Sergui Prokfiev se bas en la vida de Marsiev (y en el libro de Polevoi) para componer su pera La historia de un hombre real. Otras muchas fotografas de Jaldi son la crnica de la vida en la Unin Sovitica: los ciudadanos que miran el nuevo edificio de la Universidad de Mosc en las colinas Lenin; el primer rompehielos sovitico, reflejado en las gafas de un hombre que sonre, en 1960; la larga fila, sobre la nieve, de ciudadanos que esperan para visitar el mausoleo de Lenin, a comienzos de la dcada de los sesenta; la obrera que sonre en un barco pesquero en el Mar de Barents, en 1967. Y los recuerdos de una vida plena: muchos aos despus de la Segunda Guerra Mundial, Jaldi busc a la mujer que apareca entre quienes escuchaban a Moltov en la calle Niklskaya de Mosc, en su fotografa El primer da de la guerra: era Anna Trshkina, que posa con sus insignias y medallas de la guerra, orgullosa y sonriente, el 1 de septiembre de 1981.

Ya anciano, Yevgueni Jaldi no poda evitar emocionarse cuando evocaba el terrible destino de su familia asesinada por los nazis, y, mientras mostraba sus placas y sus imgenes, pasaban por sus ojos los das de la guerra en que l mismo aterrizaba sobre el barro en Bulgaria; las horas en que se jug la vida para tomar la fotografa de la bandera roja sobre el Reichstag, los momentos terribles en que recoga con su cmara Leica las ruinas de Mrmansk o de Berln; la angustia ante los atades amontonados, y la sinagoga de Budapest llena de cadveres; el rostro ensangrentado de Vitya Cherevichkin , la chica asesinada que tena una paloma entre las manos; y segua recordando el da en que, en el silencio expectante de la Plaza Roja, ante decenas de miles de veteranos, miraba al mariscal Zhkov a caballo pasando revista al Ejrcito Rojo que derrot al nazismo. http://club.foto.ru/classics/life/43/

Documental de Marc-Henri Wajnberg sobre Jaldi: https://www.youtube.com/watch?v=luJkSOs1tnc

Fuente: http://www.elviejotopo.com/articulo/yevgueni-jaldei-viendo-al-mariscal-zhukov/

 



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