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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-06-2017

La segunda Guerra Mundial y su impacto econmico-social en Falcn

Luis Oswaldo Dovale Prado
Rebelin



Fuente: Toma del Reichstag, Berlin.

En: http://www.taringa.net/posts/ciencia-educacion/15530302/La-batalla-de-Berlin.html


El pasado 9 de mayo del 2017 se cumplieron setenta y dos aos de la gran victoria alcanzada por el ejrcito rojo de la URSS sobre el fascismo Alemn y con ella el fin de la segunda guerra mundial. No obstante, salvo algunos pases de Europa y Asia que la sufrieron de cerca y conocieron sus lamentables consecuencias, han sido muy pocos los movimientos sociales y gobiernos de Amrica Latina y el Caribe que han reflexionado acerca de ese acontecimiento y de su importancia en estudiarlo para contribuir a que nunca ms una locura similar se repita. Slo devastacin y muerte produjo esta tragedia al mundo y aunque es difcil contabilizar el padecimiento humano slo con nmeros, la verdad es que en esa conflagracin, segn datos serios y confiables de la hemerografa sovitica, hubo ms de 54 millones de muertos, 90 millones de heridos, 28 millones de invlidos y aproximadamente cuatro billones de dlares en valores destruidos en un espacio territorial de ms de 60 naciones que ocupaban alrededor de 22 millones de metros cuadrados del planeta y en donde viva el 80 por ciento de la poblacin del orbe. 110 millones de hombres empuaron las armas y la mayora de ellos fueron jvenes arrancados de sus trabajos, de sus escuelas y universidades. Muchos no regresaron a sus hogares o los trajeron en atades. Otros sufrieron hasta morir en los campos de concentracin, en los ataques areos, en los hospitales militares de campaa, en el paredn de fusilamiento, en el cadalso o los mat la inanicin, el frio, la sed o cualquier otro miserable infortunio creado por la guerra. Por primera vez en la historia universal las bajas de la poblacin civil (28 millones de personas) fueron mayores a las del sector castrense en los frentes de batalla (27 millones de soldados).

Ahora bien, quin ocasion esta sangrienta y mortal desdicha, cuyo comienzo tuvo lugar un 01 de septiembre de 1939 con la invasin de la Alemania nazi a la Repblica de Polonia? En los documentos secretos incautados en los archivos del Estado fascista, cuando el ejrcito sovitico tom Berln e hizo capitular a los mandos militares alemanes el 8 de mayo de 1945, se evidencian los planes que estos ltimos tenan para dominar el planeta: apropiarse de territorios ms all de sus fronteras, arrasar pueblos enteros, saquearles sus riquezas y, en fin, utilizarlos slo como fuerza de trabajo. El propio Adolfo Hitler, lder principal de aquella barbarie, lo haba escrito en los trminos que siguen:

Afrontamos la necesidad de disminuir la poblacin, esto es parte de nuestra misin de proteger al pueblo alemn. Tendremos que desarrollar la tcnica de despoblacinTengo en cuenta el exterminio de grupos raciales enteros. Esto es, precisamente, lo que estoy dispuesto a hacer. Esta es, en grandes rasgos, mi tarea. La naturaleza es cruel, por eso podemos ser crueles tambin. Si puedo mandar al infierno de la guerra la flor de la nacin alemana, sin que me pese en lo ms mnimo la preciosa sangre alemana derramada, tengo derecho a eliminar a millones de personas de la raza inferior, que se reproducen como gusanos.

Aquel absurdo era el concepto construido como pretexto por el imperialismo alemn para justificar el exterminio y dominacin universal en favor de sus poderosos consorcios y de la burguesa germana. Era la lgica de la mxima ganancia del capital, siempre avariento e inhumano, la que provoc esa conflagracin y condujo a personas inocentes a una carnicera, al padecimiento y la muerte.

Campo de concentracin. En: Revista Unin Sovitica.

Nmero Especial, 1975. Aniversario de la gran Victoria

(1945-1975). p. 32


En los campos de concentracin quedaron marcadas las endemoniadas y desquiciadas conductas que los tericos y cabecillas Hitlerianos organizaron para cometer los ms atroces crmenes y aduearse de territorios ms all de sus fronteras, desaparecer pueblos completos o esclavizarlos, saquearles sus patrimonios culturales, cientficos y recursos naturales en general. Uno de esos asesinos de nombre Grabner, jefe de la seccin poltica del campo de concentracin de Oswiecim, dej al respecto este increble testimonio:

Los transportes con reclusos destinados a ser intoxicados con gas llegaban a la estacin de clasificacin de Birkenau. Aqu se haca bajar a los presos de los vagones de mercancas, los formaban en filas y les quitaban todo lo que tenan. Despus separaban a los nios y a los jvenes de menos de 18 aos y los envenenaban con gas. A los que tenan ms de 50 aos se les enviaba tambin, por regla general, a las cmaras de gases. Se intoxicaba con gas a todos los enfermos. Los restantes reclusos deban pasar ante una comisin integrada por el jefe de la guardia del campo, el mdico del campo, el jefe de la seccin poltica y los jefes de los bloques. Todos tenan que desnudarse en presencia de la comisin. Si entre los reclusos haba mujeres embarazadas, a stas las condenaban inmediatamente a ser envenenadas. Los dems pasaban en formacin por delante de la comisin y sta determinaba si deba ir a la derecha o a la izquierda. La izquierda significaba quedar con vida, la derecha, morir. Si los crematorios no daban abasto a incinerar los cadveres, se encendan hogueras y los quemaban en ellas. El Obersturmbannfuhrer Hoess ordenaba echar a la hoguera a personas vivas, principalmente a nios. Conozco la siguiente expresin de Hoess: A las bestias hay que arrojarlas vivas al fuego.

Apenas haban transcurrido 20 aos de la culminacin de la primera guerra mundial y estallaba en 1939 este otro espantoso conflicto blico. Ninguna de las dos confrontaciones la produjeron rivalidades entre los pueblos que al final se destrozaron en ellas. Ambas fueron ocasionados por las contradicciones en la que entraron los ms codiciosos grupos econmicos y polticos que dominaban los Estados imperialistas culpables de aquella matanza, pero fue en Alemania en donde germin el ms agresivo de todos cuantos ha parido clase dominante alguna: el fascismo.

Segn fuentes histricas de la antigua Unin Sovitica, esa beligerancia cost a los pases en contienda un billn quinientos mil millones de dlares, sin contar la destruccin y prdidas materiales. De hecho, la vida econmica normal de todo el orbe se vio afectada. Personas que eran aptas para el trabajo, fueran llamadas a alistarse a los distintos ejrcitos en pugnas y ello signific un duro revs a la produccin que se interrumpi o alter su proceso generador de materias primas, bienes y servicios. Sin embargo, las estadsticas que se conservan de la poca indican que el resto de poblacin formada por ancianos, mujeres, adolescentes y nios fue incorporada a la economa de guerra que se puso en marcha y que los hizo lanzarse a la fabricacin de cantidad nunca vista de armamento en una carrera loca en donde cada cual quiso lograr la superioridad destructiva sobre su enemigo. Y tal fue la necesidad por alcanzar ese objetivo que el historiador ruso D. Kraminov, asegura que durante la segunda guerra mundial, solamente cuatro pases EEUU, Inglaterra, Alemania y la URSS fabricaron 653.000 aviones, 287.000 tanques y 1.041.000 caones.

Stalingrado. En: Revista Unin Sovitica.

Nmero Especial, 1975. Aniversario de la gran Victoria

(1945-1975). p.


Por consiguiente, como era de esperarse, las llamas del incendio provocado por aquella letal lucha, tarde o temprano tenan que llegar a Amrica Latina y el Caribe. En 1941, Venezuela era gobernada por el general Isaas Medina Angarita, quien haba sustituido a su par Eleazar Lpez Contreras mediante designacin efectuada por el congreso nacional el 28 de abril de ese mismo ao. Para entonces, Venezuela tena 3.850.771 habitantes y ms del 50% de ellos vivan en las zonas rurales. El presupuesto de la nacin rondaba la suma de 300 millones de bolvares y la fuente econmica principal de donde procedan esos recursos era la de una industria petrolera en crecimiento pero dada en concesiones a grandes empresas extranjeras, principalmente norteamericanas. Por otra parte, la actividad agropecuaria, la cual haba empezado a mostrar signos de franca decadencia desde haca ya algunas dcadas, an aportaba importantes volmenes para la exportacin y en ella estaba ocupada la mayor parte de la fuerza de trabajo que viva en el campo. Las necesidades que tena de elaboracin manufacturera y otros bienes industriales, eran suplidas con importaciones provenientes del mercado exterior. Los ingresos fiscales se adquiran con lo que se recaudaba por derechos de puertos, con la compra de bienes y la venta de hidrocarburos. Pero quizs, lo ms significativo de la situacin socio-econmica y poltica era que el Estado Nacional haba asumido como obligacin los problemas propios de la vida ciudadana y un grueso de la gente dependa absolutamente de la administracin gubernamental nacional, regional y local.

Un indicador macroeconmico de 1941 muestra que los ingresos fiscales venezolanos, y principalmente los provenientes de la exportacin petrolera, sufrieron una significativa tendencia a la baja. En 1940 (administracin del general Eleazar Lpez Contreras) se haba reportado oficialmente por ese mismo concepto una recaudacin que ascenda a la suma de 888.326 bolvares y al ao siguiente la contribucin apenas fue de 809.321, es decir, experiment una disminucin en cifras absolutas de 79.005 bolvares. Lo mismo haba ocurrido, excepto con el caf, con otros renglones que, aunque con menos volumen de produccin, tambin se giraban al mercado externo. En ese ao, la merma de los ingresos, que era inevitable derivacin de la guerra, obligaron al gobierno de Lpez Contreras a dictar medidas urgentes de reajuste econmico muy drsticas que consistieron en reducciones presupuestarias que terminaron afectando algunos programas sociales de asistencia a los ms pobres. En esa orientacin, el 11 de noviembre de 1940, Anbal Sierralta Tellera, presidente del estado Falcn, por mandato del ciudadano Ministro de Relaciones Interiores, decidi con motivo de las repercusiones econmicas producidas por el conflicto europeo en la vida de las naciones americanas, aprobar un decreto ordenando la reduccin de los sueldos, desde esta primera quincena inclusive [] en la escala siguiente: 5% a los comprendidos de Bs. 201 a Bs. 1.000 y 10% a los de 1.001 en adelante, respectivamente. Igualmente, dispuso la eliminacin de las partidas destinadas a las Asignaciones Oficiales, Asistencia Social, Educacin Pblica, Gastos Generales de Administracin y Pensiones de Beneficencia y Escolares. Finalmente, se estableci que el equivalente que se obtuviese por rebajas de sueldos, eliminacin y reduccin de partidas, fuera abonado para fomento de la agricultura, la cra y extraccin del agua del subsuelo.

Dos aos despus, exactamente en 1942, la situacin segua empeorando o al menos no mostraba signos de recuperacin. En este sentido, preocupaba al Ejecutivo Nacional y Regional los apuros y los momentos an ms difciles y de incertidumbres que se avizoraban en el horizonte poltico-econmico a escala internacional y que irremediablemente iban a repercutir en las condiciones de vida de la poblacin falconiana. Un hecho que prendi las alarmas y quit el sueo a la gestin del presidente Isaas Medina Angarita y a sus subalternos en el interior del pas fue la presencia comprobada de naves de guerra del eje nazi fascista merodeando la frontera caribea, corredor martimo por el cual necesariamente transitaba toda la produccin de hidrocarburos y otros renglones que constituan el comercio de importacin y exportacin venezolano. Tal circunstancia era un impedimento terrible que pona en riesgo esa relacin vital mantenida con el mundo en tiempos normales de paz. As lo reconoce la autoridad ejecutiva falconiana en el texto que sigue:

El actual conflicto blico [...] en cuyos resultados estn interesados los distintos miembros de la familia internacional, ha tenido graves repercusiones en Venezuela -especialmente en las actividades de orden econmico- que tienden a agravarse, exigiendo, por lo tanto, de gobernantes y gobernados, una actitud previsiva y resuelta para confrontar la situacin verdaderamente excepcional que se ha presentado. La presencia de sumergibles de las naciones del Eje, en aguas del Caribe, ha establecido un bloqueo de hecho, paralizando -temporalmente por lo menos- la exportacin del petrleo y la importacin de los diversos productos que demandan las necesidades nacionales, e interrumpiendo la forma de abastecimiento que se hace por el sistema de cabotaje. Entre las consecuencias de tal estado de cosas, como son el paro de obreros por cesacin o limitacin de las actividades econmicas, con su secuela de males, la ms resaltante es la que gravita sobre el organismo fiscal de la Repblica.

Con ese propsito, el presidente de la entidad, Toms Liscano, convoc a propietarios de tierras, a los denominados industriales y capitalistas, al clero, profesionales, periodistas, intelectuales y, en fin, a todos aquellos que eran considerados integrantes de las clases representativas de la sociedad, con la intencin de exponerles la difcil situacin que se viva y all esboz la necesidad de hacer un mejor uso de los recursos y vocaciones productivas de la zona bajo su conduccin, pidiendo colaboracin de todos ellos para garantizar realizar lo que calificaba de obra de reconstruccin cuyo propsito era evitar enfrentar los inconvenientes imperantes. En este sentido, en documento oficial denominado: Orientaciones del Gobierno Frente al Conflicto Blico que Afecta la Civilizacin Universal y la Economa de la Repblica, sealaba:

Nuestro lema, el imperativo categrico del momento, es producir lo ms que sea posible, con energa, esfuerzo y constancia, animados todos por un sano sentimiento de optimismo y de fe, el mismo que infundi temple de acero a las almas de los libertadores en las horas ms sombras de la gesta emancipadora. Y no flaquear, ni permitir que el temor, la duda, el desaliento o la ansiedad se apoderen de los nimos, sino trabajar con serenidad, valor y decisin, a fin de salir ilesos de este caos que envuelve a las naciones y que amenaza cubrir el mundo con densa atmsfera de dolor y miseria, a la vez que de regresin a las ms inferiores formas de organizacin social.

Por ltimo, es de significar que en ese mismo ao, en el que casi todo el planeta arda en llamas y el desenlace de la guerra continuaba siendo impredecible, las informaciones de inteligencia indicaban que si el conflicto se inclinaba a favor de Hitler, ste en poco tiempo extendera su manto de muerte y desolacin hacia este lado del Atlntico. Frente a semejantes amenazas y dificultades, el gobierno del estado Falcn alert a su vecindad sobre el peligro latente y pidi a todos compromiso en la defensa de la nacin y el mayor de los esfuerzos para producir los bienes de consumo necesarios que permitieran minimizar cualquier efecto econmico adverso originado por aquella conflagracin:

Las fuentes fundamentales de ingreso estn constituidas por las rentas de minas y de aduanas, y, por lo tanto, sufrirn por algn tiempo reducciones de consideracin que imponen al gobierno de la Repblica un reajuste adecuado de los gastos, a la par que medidas de previsin tendientes a fortalecer la capacidad econmica y ampliar la posibilidad de trabajo, con el objeto de bastarnos a nosotros mismos produciendo en la medida de los esfuerzos aquellos frutos y productos que antes se traan del exterior, para ser empleados en la satisfaccin de nuestras necesidades. Por lo tanto, la Administracin Pblica Nacional y la de las Entidades Federales aplicarn los recursos de que disponen a realizar el apremiante objetivo de fortalecer la capacidad productiva y el mercado de trabajo, con preferencia a otros motivos de inversin.

Memoria y Cuenta del Secretario General de Gobierno del estado Falcn, 1943.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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