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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-06-2017

Las dos caras de la moneda palestina
Huelga de hambre/Gaza

Richard Falk
The Palestine Chronicle

Traducido del ingls para Rebelin por Sinfo Fernndez



Gaza bajo asedio. Larga espera en el cruce fronterizo de Rafah. (Foto Johnny Barber)

El 27 de mayo pasado, la huelga de hambre de los presos palestinos para protestar por las condiciones de las prisiones israeles se suspendi despus de 40 das, en un momento en que muchos de ellos, alrededor de mil huelguistas, sufran ya un grave deterioro de salud, por lo que la mayora tuvieron que ser hospitalizados. Y con el sagrado perodo del Ramadn a punto de comenzar estableciendo una continuidad entre el ayuno diurno de los fieles y la desesperada protesta previa de los presos. Quiz lo ms sorprendente de este gesto extraordinario de huelga de hambre prolongada y masiva fue que los medios de comunicacin de todo el mundo apenas consideraron que fuera digna de atencin, ni siquiera por parte de la ONU, que, de forma irnica, es regularmente atacada por diplomticos y medios occidentales por preocuparse excesivamente de las fechoras israeles.

Es necesario reconocer que recurrir a una huelga de hambre colectiva es una forma de resistencia poltica ms exigente, provocada invariablemente por una indignacin prolongada, que requiere de valor y voluntad para soportar su dureza por parte de quienes en ella participan, as como capacidad para someter esa voluntad a una prueba tan dura como la vida misma. Prescindir de la comida durante 40 das representa un compromiso heroico que pone en riesgo la vida, algo que nunca se emprende a la ligera.

En 1981, diez presos del IRA, con Bobby Sands a la cabeza, emprendieron una huelga de hambre que les llev hasta la muerte. El mundo observ con gran atencin cmo aquel extraordinario espectculo de muerte autoinfligida iba desarrollndose da a da. Sin reconocer abiertamente lo que estaba sucediendo ante sus ojos, los endurecidos dirigentes polticos de Londres tomaron nota en silencio del desafo moral a que se enfrentaban, cambiando abruptamente de tcticas y empezando a trabajar a favor de un compromiso poltico para Irlanda del Norte que habra sido impensable si no hubiera sido por esa huelga.

Los palestinos no pueden albergar semejantes esperanzas, al menos a corto plazo. Israel enturbi deliberadamente cualquier desafo moral y poltico incrustado publicando videos en los que supuestamente se muestra cmo el lder de la huelga, Marwan Barghuti, come en secreto tentempis. Este hecho, una acusacin que fue enrgicamente rechazada por su familia ms prxima y su abogado, fue ocasionalmente recogido en los medios mundiales, pero slo como un detalle de pasada que no disminuye el impacto de estar desacreditando la autenticidad de la huelga. Verdad o no, Israel consigue desviar la atencin de la huelga y evita hacer algo significativo para mejorar la vida en las prisiones, y mucho menos dar algn paso que pueda poner fin a los graves abusos hacia el pueblo palestino durante el curso de un increble perodo de 70 aos que parece no tener final a la vista. Las autoridades penitenciarias procedieron de inmediato a imponer medidas punitivas para atormentar a aquellos prisioneros que an mantenan la huelga. Una respuesta tal pone de relieve la democrtica negativa de Israel a tratar con respeto formas no violentas de resistencia del pueblo palestino.

Al mismo tiempo que se desplegaba el drama en las prisiones, Gaza sufra una vuelta de tuerca ms en su prolongada crisis, tan cruelmente manipulada por Israel para mantener a una poblacin civil de casi dos millones de seres al borde del hambre y con el temor constante de una masacre militar. Al parecer, las autoridades israeles han estado utilizando el clculo de la ingesta calrica de subsistencia para restringir el flujo de alimentos hacia Gaza. Y como esto les parece insuficiente para imponer el nivel de control draconiano buscado por Israel, desde finales de 2008 han lanzado tres ataques militares masivos e innumerables incursiones que han provocado un nmero inmenso de vctimas entre la poblacin civil de Gaza y causado gran devastacin, una catstrofe acumulativa en una poblacin extremadamente vulnerable, empobrecida y cautiva. En tal contexto, el hecho de que Hamas haya tomado represalias con el armamento que posea, aunque fuera de forma indiscriminada, es algo que caba esperar aunque no se ajuste al derecho humanitario internacional.

Un destacado intelectual que reside en Gaza, Haider Eid, ha escrito recientemente un emocionado mensaje desde las lneas del frente respecto a la continua y flagrante criminalidad israel: Sobre Gaza y el horror del asedio. Eid pone fin a su ensayo con estas inquietantes lneas:

Comprendemos plenamente que la retencin deliberada de alimentos o de medios para poder cultivar alimentos en cualquiera de sus formas es otra estrategia de la ocupacin, colonizacin y apartheid de Israel en Palestina y, por tanto, debera ser considerada una aberracin, incluso un pogromo! Pero lo que en Gaza no podemos entender de ningn modo es por qu se permite que esto suceda.

Al comienzo del Ramadan, Haider Eid apel al mundo para que se levantara contra lo que denomina genocidio progresivo atendiendo el llamamiento del BDS [Movimiento por el Boicot, la Desinversin y las Sanciones a Israel] formulado por la sociedad civil palestina. Es importante sealar que la apelacin de Eid es a la sociedad civil ms que a la Autoridad Palestina, encargada de representar al pueblo palestino en el escenario mundial, o a la reposicin de un proceso de paz que perdur veinte aos dentro del marco de Oslo, o a las Naciones Unidas que aceptaron la responsabilidad despus de que Gran Bretaa le cediera su mandato de Palestina al finalizar la II Guerra Mundial. Estos modos convencionales de resolucin de conflictos han fracasado todos, al tiempo que empeoraba cada vez ms la situacin del pueblo palestino y se alimentaban las ambiciones del movimiento sionista de alcanzar su objetivo de expansin territorial.

Ms all de esto, Eid seala que la autoridad del BDS es resultado de un acreditado llamamiento palestino por el que se implora la respuesta de los pueblos del mundo. Este alejamiento del empoderamiento intergubernamental desde arriba a favor de la confianza en el empoderamiento de un pueblo victimizado y sus representantes autnticos encarna las esperanzas palestinas en un futuro ms humano y una consecucin final de los derechos prolongadamente negados.

Es conveniente que fusionemos en nuestra imaginacin moral el sufrimiento de los presos en las crceles israeles con el del pueblo de Gaza, sin olvidar la fundamental realidad circundante: que el pueblo palestino como un todo, con independencia de sus circunstancias especficas, est siendo victimizado por una estructura israel de dominacin y discriminacin en una forma que constituye apartheid y diferentes modos de cautividad.

Parece que la huelga de hambre no consigui inducir a Israel a que satisficiera muchas de las demandas de los huelguistas de mejora de sus condiciones. Pero lo que s logr fue recordar a los palestinos y al mundo los dones de liderazgo de Marwan Barghuti, y despertar a la poblacin palestina al imperativo moral y poltico de mantener y manifestar la resistencia como alternativa a la desesperacin, la pasividad y el sometimiento. Los israeles y algunos de sus ms ardientes seguidores hablan abiertamente de que la victoria es para ellos y la derrota para los palestinos. Independientemente de nuestra identidad religiosa o tnica, quienes vivimos fuera del crculo de la opresin israel deberamos hacer todo cuanto pudiramos para impedir cualquier desenlace que prolongue el injusto sufrimiento palestino o que lo acepte como inevitable.

Lo abominable debe convertirse en irrealizable.


Richard Falk es profesor emrito de Derecho Internacional de la Universidad de Princeton e investigador asociado del Orfalea Center of Global Studies. Fue Relator Especial de la ONU para los derechos humanos de los palestinos entre 2008 y 2014. Blog: https://richardfalk.wordpress.com/

Fuente: https://www.palestinechronicle.com/two-sides-of-the-palestinian-coin-hunger-strikegaza/

Esta traduccin puede reproducirse libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar al autor, a la traductora y a Rebelin.org como fuente de la misma.



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