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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-06-2017

Presentacin de Siete historias lgicas y un cuento breve (Edicions Bellatera, 2017)
Un marxista y germanista, represaliado por el fascismo, al que nunca avergonz su incorregible adiccin a la lgica

Salvador Lpez Arnal
Rebelin


En una nota autobiogrfica no fechada, probablemente escrita a finales de los aos sesenta [1] tras la invasin de Praga por las tropas del Pacto de Varsovia encuadradas en la operacin "Danubio", poco despus de su dimisin del comit ejecutivo del Partido Socialista Unificado de Catalunya (PSUC), Manuel Sacristn (1925-1985) reflexionaba sobre aspectos de su trayectoria vital y se autosugera nuevos mbitos de estudio, anlisis y trabajo filosficos, y, al mismo tiempo, formas alternativas y complementarias de intervencin poltica. El arco temporal de la nota ubicaba su comps inicial en 1956:

1. 1. La causa es que est sin resolver la cuestin del quin soy yo?

2. La pregunta fue suscitada con gran virulencia esta ltima vez por la crisis poltica.

2.1. Pero no era la primera vez que apareca. Se me present en marzo de 1956, nada ms volver a Espaa. Y varias otras veces.

3. Por lo tanto, el repaso ha de arrancar de la vuelta a Espaa, pero, al llegar a la crisis de 1968, ha de detenerse con atencin.

La decisin de volver a Espaa en 1956 significaba "la imposibilidad de seguir haciendo lgica y teora del conocimiento en serio, profesionalmente".

1.1. Las circunstancias me llevaron luego a la inconsecuencia de no evitar equvocos (oposicin, etc). Este es un primer error, no cronolgicamente hablando.

1.1.1. En la misma primavera del 56 llegu a esa conclusin. Lo que agrava el error posterior.

2. La vida que empez a continuacin tiene varios elementos que obstaculizaban no ya el estudio de la lgica, sino el intento general de mantenerme al menos al corriente en filosofa.

Los elementos predominantes de aquella vida eran las clases en la Facultad de Filosofa y lo que Sacristn llama "gestiones" [2]. Poco estudio, aada.

Una excepcin haba sido su tesis doctoral, producto -como la posterior memoria pedaggica para su oposicin a la ctedra de lgica de 1962- "de unas vacaciones en sentido estricto: pocas gestiones, pero con el proyecto de volver".

4. A esta situacin de poco estudio por razn de obstculos objetivos se sum una abulia parcial que tal vez sea lo mas importante de todo: en vez de aprovechar todo el tiempo libre para estudio cientfico-filosfico, gast mucho tiempo en cosas como el artculo sobre Heine [3]. Esto merece anlisis.

4.1. Por una parte, intervienen factores externos: esos prlogos son compromisos editoriales, concertados con la esperanza de que resultaran rentables: en aquellos tiempos, las 15.000 ptas. que me pagaron me pareceran una suma enorme. En realidad, desde este punto de vista aquellos escritos fueron una mina, puesto que estudi a Heine, p.e., ms de dos aos.

Por otra parte, aada significativamente, el hacer esas "excursiones filosfico-culturales" era muy coherente con su nocin del filosofar y con su forma de entender el mundo.

Pero es posible que fueran tambin un indicio de huida del trabajo cientfico [4], por imponrseme los obstculos materiales o externos (clases, gestiones, pobreza). [NC1]

"Pobreza" no es trmino exagerado. Su nocin del filosofar, su propia cosmovisin general (una categora que l mismo criticara e intentara superar en un artculo-resea de El asalto a la razn de Lukcs de finales de los sesenta), le haban empujado a tomar una difcil decisin aos antes.

Efectivamente. El traductor de Quine y Hasenjaeger haba regresado a Espaa en 1956, tras renunciar por motivos polticos -decidi implicarse muy activamente en la lucha antifascista- a una plaza de profesor ayudante en el Instituto de Lgica Matemtica y Fundamentos de la Ciencia de la Universidad de Mnster [5], donde haba cursado estudios de lgica, filosofa de la lgica [6] y epistemologa a lo largo de cuatro semestres. Poco despus se incorpor a la militancia comunista -en la organizacin, por supuesto clandestina, del PSUC-PCE [7]- en la primavera de ese mismo ao y asumi las arriesgadas, difciles, tensas e ininterrumpidas "gestiones" que este compromiso conllevaba.

El nuevo miembro de un partido, el de los comunistas catalanes, con muy pocos militantes en aquellos aos, se puso inmediatamente en accin. Nunca fue de manera excluyente un original, riguroso, documentado, heterodoxo y ms que singular "marxista terico". A los pocos das de su llegada a Barcelona, Sacristn fue a distribuir a Poble Nou, en aquel entonces un barrio obrero e industrial barcelons, en arriesgada minora de a uno, octavillas antifascistas y Mundos Obreros que l mismo haba introducido "desde el exterior". Lo hizo para que "no perdieran actualidad", como explicara poco despus a un sorprendido y alarmado (y ms que enfadado por el evidente riesgo contrado) Miguel Nez, su responsable poltico en sus primeros momentos de vida poltica organizada.

El traductor del Banquete platnico haba visitado por segunda vez la entonces llamada Repblica Federal de Alemania, tres aos despus de la Conferencia de Londres sobre la cancelacin parcial -en torno al 60%- de la deuda alemana. En 1950, junto a Carlos Barral, Joan Revents, Hilari Raguer y otros amigos, el que sera traductor de Korsch, Marx, Benjamin, Engels y Adorno haba estado por primera vez en Heidelberg, donde conoci a Luis Martn Santos, el malogrado autor de Tiempo de silencio. l mismo escribi una nota sobre este viaje para Laye [8], "la inolvidable".

En una carta dirigida a Josep M Castellet con fecha el 7 de agosto de 1950, un da despus de pisar tierra germana en este primer viaje, le explicaba a su amigo de juventud que segua "sin poder ponerse de nuevo el sombrero". Las razones de ello [9]:

Hace treinta horas largas que estoy en Heidelberg. Treinta horas con el sombrero quitado. Cuando das un paso en Heidelberg tus pies sienten la necesidad de disculparse por tocar tierra pisada por Fichte, Schiller, Schubert, Wagner, Heidegger, Hace cuatro das estuvo aqu Jaspers [10].

Haba visto la fotografa de Karl Jaspers en la prensa. Era un hombre de aspecto impresionante.

Pero no entremos en detalles. Heidelberg es una ciudad exclusivamente universitaria. Y esa estupenda cualidad se apoya sobre una gran belleza fsica, la cual es tan grande que te mandar algunas postales sin texto (el texto de la postal es siempre odioso, como el de los telegramas) para que las juzgues como fotografas.

Las observaciones y noticias agradables que quera contar a su amigo se agolpaban ante l producindole "una oligofrnica dificultad de expresin".

Esquematizar Habra podido elegir una habitacin alquilada en casa particular. Pero he preferido -con Barral, Revents y otros- el Collegium Academicum.

Era ms barato, pero eso era lo menos interesante.

En el escaparate de una librera prxima a la Universidad he visto ber die Liebe y Der Aufstand der Massen [Estudios sobre el amor, La rebelin de las masas], de Jos Ortega y Gasset [11].

Pero el deslumbramiento no se detuvo en esos primeros das. Le acompa hasta el final del viaje. Su joven y deslumbrado corazn de 25 aos segua vibrando en la ciudad alemana tras su regreso a Espaa. El 12 de septiembre de 1950 [12], una semana despus de su llegada a Barcelona, la ciudad antifascista e internacionalista en la que vivira, pensara, amara y luchara hasta el final de sus das, escriba de nuevo al autor de La hora del lector explicndole que estaba inmerso en el shock del contraste y admitiendo que tena que ser uno "aislante puro" para no sentir nostalgia de aquella experiencia inolvidable.

Estoy en Sant Feliu [de Codines] desde el sbado y en Barcelona desde el jueves- sin decidirme a escribirte por el propsito que tena de subir a Puig dOlena [13]. Pero como la hipottica visita se retrasa considerablemente maana salgo para Crdoba con la familia- decido darte parte de mi supervivencia. Supervivencia -y con qu mpetu me lanzo!- problemtica y descorazonadora: estoy bajo el shock del contraste. De aquello a esto.

Sus cinco das en Espaa haban estado ntegramente dedicados a luchar contra una nostalgia que llegaba a ser sentimental, cosa inslita en l que, segn sus propias palabras, era en ese terreno "completamente aptrida".

Una vieja cancin estudiantil alemana empieza con el cursi verso. "He perdido mi corazn en Heidelberg" Y hay que ser ferozmente no-conductor, aislante puro, para no adoptar como lema la frase lacrimosa. No se trata, desde luego, en mi caso de la misma prdida a la que alude el "poeta" aunque no ha sido mala la experiencia de la mujer alemana.

Es "aquello" lo que le provocaba Heimweh, nostalgia, la mensa acadmica "de Heideberg o Tbingen y Heimsoeth" enseando filosofa en Colonia.

Pero no me da la gana charlar por carta acerca de esto. Por ti y por m prefiero cambiar impresiones oralmente, para eludir toda posible literatura. Calculo que dentro de diez das estar de vuelta de Crdoba. Aprovecho este viaje como lenitivo, hasta tal punto est deprimido el antes indestructible Manuel Sacristn Luzn!

No se deprimi "el antes indestructible", desde muy joven un germanista convencido [NC2], al regresar a Barcelona seis aos ms tarde tras su segundo viaje, a pesar de lo que para l pudo suponer la decisin tomada en la primavera de 1956 [14]: la imposibilidad, como l mismo seal en su nota autobiogrfica, tras su renuncia a ser profesor en el Instituto de Mnster y su decisin de formar parte activa de las organizaciones, discusiones, luchas y movilizaciones del principal partido de la oposicin antifranquista, de seguir haciendo lgica y epistemologa "en serio", profesionalmente, con la "inconsecuencia", segn su propia reflexin posterior, de no evitar algunos equvocos (no comentados en esa ocasin con detalle) como el presentarse a la oposicin a la ctedra de lgica de Valencia celebrada en Madrid en 1962, bajo la hegemona poltica del Opus Dei [15].

A la atmsfera "filosfica" de esta oposicin se refera l mismo en una carta a Carmina Virgili i Rodn [16] escrita algunos aos despus, en julio de 1980, a propsito de un nuevo golpe, de una nueva exclusin. En este caso, su no nombramiento, en primera instancia, como catedrtico extraordinario por el Consejo de Rectores en tiempos de la UCD, el partido vertebrador de la reforma poltica encabezada por Adolfo Surez.

Estimada amiga,

Reciba mi agradecimiento por su carta del 27 de junio [NC3] y tambin por todas las molestias que se toma en este fastidioso asunto del consejo de rectores. Probablemente le estoy ms agradecido de lo que usted pueda pensar, porque he de confesar que a m no me ha indignado ni sorprendido la decisin del consejo. Primero, porque uno mismo conoce sus insuficiencias mejor que los dems, y, segundo, porque s quines son la mayora de esos rectores, y cmo piensan.

El ejemplo recordado: el rector Candau [NC4] fue secretario del tribunal de sus nicas oposiciones -en 1963 o 1964 escribe Sacristn, 1962 en realidad- "y no tuvo reparo en denunciarme pblicamente (por motivos polticos) desde la mesa ya en el primer ejercicio". Eran, adems, "dicho sea de paso, oposiciones a una ctedra de lgica [17], y no haba pizarra en el aula". Tuvo que pedirla, con regocijo del tribunal. Pero le trajeron una tan pequea "que, para una demostracin de poca importancia, la tuve que borrar tres veces..." [18]. El tribunal, obviamente, no tena mucha experiencia demostrativa en mbitos formales. Lo suyo era otra cosa.

Sacristn admita que, a pesar de tantas cosas, algo se haba progresado y que, sobre todo, lo ms importante para l: no le haba contado esas cosas para entristecerla, en absoluto, "sino para divertirla, en modesto pago de sus bondades".

Por la misma senda de apoyo transit el malogrado Carlos Pars Amador. Catedrtico de filosofa de la Universidad Autnoma de Madrid en aquellos aos, el que fuera compaero de Lidia Falcn le escribi el 20 de abril de 1980 comentndole que consideraba que su nombramiento "como catedrtico sera un acto de justicia" y un factor muy positivo para la renovacin y perfeccionamiento de la Universidad. Haba denunciado, haca largo tiempo, "tanto por escrito como a travs de declaraciones pblicas, las ausencias de que adolece nuestra Universidad"

Agradecido por las palabras de su compaero, Sacristn le respondi en los siguientes trminos:

Querido amigo,

no te tienes que preocupar ni poco ni mucho por el asunto de la propuesta de catedrtico a mi favor. Te agradezco lo que dices al respecto, pero la verdad es que no hay motivo para tomarse la cosa en serio. Tiene todo el aspecto de ser (en Barcelona) una de tantas escaramuzas que se libran entre banderas acadmicas en torno a tesoros para m enigmticos [NC5]. Es verdad que las personas de otras Universidades que se han interesado por la cosa no tienen nada que ver con esas intrigas. Pero ellas hacen que yo mismo no tenga inters por el desarrollo de la gestin. De modo que, repito, no te hagas mala sangre y olvida el asunto. Con amistad,

Durante aquella oposicin a la ctedra de Valencia, Candau Parias intervino en la sesin del 5 de julio de 1962. Se interes por el artculo de Sacristn "La filosofa desde la terminacin de la II Guerra Mundial hasta 1958" [19], afendole porque una gran parte del escrito se ocupara del marxismo y la filosofa analtica (45 y 24 pginas, respectivamente, del libro donde se edit posteriormente, 31 pginas dedicadas a las corrientes filosficas enmarcadas en "Existencialismo y corrientes afines"), y preguntndole finalmente si era eso lo que "el seor opositor" entenda por filosofa. Podemos imaginarnos fcilmente la singular y ms que opresiva "atmsfera filosfica" en la que se enmarc la pregunta y la oposicin.

En las deliberaciones ltimas del tribunal y a propsito de este texto para la enciclopedia Espasa Calpe, se sealaba: "De carcter expositivo, indica una buena preparacin instrumental de su autor, aunque sea muy discutible la proporcin que, desde el punto de vista de la extensin, establece entre las distintas corrientes filosficas" Con la mayor ceguera concebible, con el menor conocimiento filosfico imaginable. El nacional-catolicismo filosfico segua haciendo estragos.

Empero, a pesar de esa supuesta inconsistencia a la que Sacristn, como hemos visto, se refera en su nota de finales de los 60, a pesar de su renuncia a la plaza de profesor en el Instituto de Lgica de Mnster (tambin en aos posteriores a otras propuestas similares), a pesar de su continuada, arriesgada y perseguida militancia en el PSUC-PCE, especialmente a lo largo de la dcada de los sesenta, a pesar de su (sobrehumano) trabajo editorial (informes, consejos, iniciativas, materiales de ayuda al editor Juan Grijalbo y unas 30 mil pginas traducidas, muchas de ellas pane lucrando!) no es ni mucho menos insustancial el balance de sus aportaciones lgicas y epistemolgicas. La difcil decisin de volver a Espaa en 1956 y su slido compromiso poltico en las filas del PSUC-PCE (y en sus comit central y ejecutivo) probablemente significaron "la imposibilidad de seguir haciendo lgica y teora del conocimiento en serio, profesionalmente", pero la aportacin cultural, filosfica y formativa de sus artculos, clases, seminarios, intervenciones didcticas, conferencias y libros no fueron de orden menor, en absoluto. Conviene justificar esta afirmacin.

Poco despus de su vuelta a Barcelona, Sacristn escribi una resea sobre el libro de lgica de Ferrater Mora y Leblanc para ndice y una necrolgica sobre su maestro Heinrich Scholz [NC6] que public en la revista Convivium:. "Lgica formal y filosofa en la obra de Heinrich Scholz" es su ttulo.

Durante 1956-1957, al igual que en el curso siguiente, la Cooperativa Universitaria de la UB edit su primer libro no juvenil [20]: Apuntes de filosofa, cuyas captulos centrales estaban centrados en diversas temticas lgicas.

Son de 1961 y 1962 su memoria de oposiciones y su investigacin "Sobre el Calculus Univeralis de Leibniz en los Manuscritos nmeros 1-3 de 1679" [21].

Adems de los apuntes de la asignatura "Fundamentos de Filosofa", antes de su expulsin universitaria, en 1967 escribi una entrada sobre "Lgica formal" para la Enciclopedia Larousse y dos aos ms tarde fueron varias las voces por l incorporadas (o completadas) a la edicin del Diccionario de filosofa, de fuerte contenido lgico, editado por Dagobert D. Runes, cuya traduccin castellana coordin. Church, Lesniewski, Quine, Scholz, son algunos ejemplos.

En 1978 o 1979 escribi un esquema desarrollado, una ayuda para las oposiciones a una plaza acadmica de filosofa de un amigo y compaero suyo, firme e importante apoyo en momentos de persecucin policial, que lleva por ttulo "El principio de la identidad de los indiscernibles en Leibniz" [22]. En esos aos escribi tambin un detallado informe editorial sobre Abstraccin, relacin e induccin. Tres ensayos sobre la historia del pensamiento de J. R. Weinberg, "un historiador de la filosofa que trabaja teniendo en cuenta los mtodos y los resultados de determinadas actividades cientficas y filosficas contemporneas, sealadamente la lgica formal y la filosofa analtica de origen russelliano". Era ya conocido en castellano un estudio sobre el positivismo lgico que Sacristn destacaba especialmente [23].

Fueron muchos tambin los ensayos de lgica traducidos, al igual que sus prlogos y presentaciones. Las cinco traducciones de su admirado Quine, las de Granger, Hasenjaeger, la del manual de lgica combinatoria de Curry-Feys, algunos escritos de Newman, son ilustraciones de todo ello.

No hay que olvidar tampoco, amn de su intervencin sobre el Ars Magna de Llull en el Instituto de Mnster recuperada por Xavier Juncosa durante la preparacin de "Integral Sacristn" [NC8], sus conferencias sobre temticas lgicas y epistemolgicas, sus reseas de ensayos de K.E. Boulding adems de sus materiales de trabajo sobre algunas de las obras del pensador norteamericano, su comunicacin al congreso mexicano de filosofa celebrado en Guanajuato de 1981, sus clases de "Metodologa de las ciencias sociales" y sus seminarios sobre clsicos de la epistemologa e historia de la ciencia de los aos sesenta y setenta Carnap, Popper, Bunge, Kuhn, Feyerabend, Lakatos, Stegmller, Sneed, Ulises Moulines, entre otros- tras su reincorporacin a la Universidad barcelonesa despus del fallecimiento del general golpista, adems de un tratado de lgica de 1965 para una enciclopedia temtica que iba a publicar la editorial Labor -editado pstumamente por Vera Sacristn con el ttulo Lgica elemental [24] con presentacin de Jess Mostern-, un libro interrumpido sobre teora del conocimiento (que aqu se comentar con detalle) y, por supuesto, su Introduccin a la lgica y al anlisis formal, un ensayo que, como han sealado Luis Vega Ren y Paula Olmos, dos grandes estudiosos de la obra, ha sido esencial para la consolidacin de los estudios de lgica en nuestro pas.

En Introduccin a la lgica y al anlisis formal, y en traducciones y artculos complementarios, se focaliza una gran parte de los materiales recogidos en este trabajo, un libro que, entre otros asuntos, intenta dar cuenta de las observaciones crticas, reflexiones y propuestas que sobre esta obra escribieron grandes lgicos e intelectuales de nuestro pas y del pas de uno de los grandes referentes poltico-filosficos de Sacristn, Antonio Gramsci. Miguel Snchez Mazas, Josep Ferrater Mora, Ludovico Geymonat, Vctor Snchez de Zavala, Juan David Garca Bacca y Salvador Espriu son protagonistas de estas historias y del cuento de cierre. Los otros dos captulos tienen a su amigo y discpulo Francisco Fernndez Buey, a Javier Pradera, a la tesis sobre la gnoseologa de Heidegger y a los talleres y trabajadores de imprenta como protagonistas destacados.

En 1983, en una carta escrita desde Mxico, donde estaba impartiendo dos cursos de posgrado en la UNAM [25], el lector del teatro de Jos Bergamn reconoca abiertamente a su amigo y discpulo Antoni Domnech su "dependencia" lgico-formal:

El segundo comentario es subjetivo: desde que estoy aqu, como quiz te dije, estoy enterrado en temas de lgica; durante el semestre pasado hice induccin, y este semestre, que ahora empieza, estoy haciendo dialctica. En un rincn de la estantera tengo libros que tratan de cosas, y no de palabras -desde lengua nhuatl hasta entropa-, pero la verdad es que no tengo tiempo de mirarlos.

Las cuestiones lgicas eran, al menos para los aficionados a ellas matizaba, mucho ms peligrosas que la morfina

Cuando me dieron morfina en cantidad, a los veintitantos aos, no me crearon hbito; en cambio, la lgica crea inmediatamente adiccin. Pero, de todos modos, durante todo el ao he estado sabiendo que trabajar es lo otro. Tu ponencia me ha devuelto a las cosas reales, y aunque no creo que en lo que queda de semestre pueda dedicarme a ellas, me ha agudizado mucho la esquizofrenia lgico-material.

La morfina, que no le cre hbito, fue necesaria cuando sufri una tuberculosis renal y en 1949 tuvo que practicrsele una nefrectoma [26]. Su adiccin a la lgica, y los "peligros" subsiguientes, se iniciaron felizmente cinco aos ms tarde, durante su estancia, como se ha sealado, en el Instituto de lgica de Mnster, donde conoci al gramsciano y gran lgico pisano Ettore Casari [27], padrino de su boda con Giulia Adinolfi celebrada en Npoles en 1957 [28].

Desde entonces, y a pesar de no ser un "profesional de la lgica", siempre tuvo Sacristn en muchos rincones de sus estanteras libros que trataban de palabras y no de cosas directamente, y encontr tiempo para leerlos y estudiarlos. Lgica elemental, Introduccin a la lgica y al anlisis formal, nudo central como hemos indicado de las historias que aqu se recogen, sus aproximaciones a Leibniz ("Leibniz, como Marx, tiene el encanto de la oscuridad de lo que nace, de las promesas que nunca se podrn cumplir porque cuando la inspiracin tenga que hacerse mtodo, se ver que no da para tanta realizacin como pareca en la confusin del nacimiento"), sus cursos iniciales de "Fundamentos de la filosofa", sus reseas, sus artculos para enciclopedias, su sentida, profunda y documentada aproximacin a la obra lgica y filosfica de Scholz, sus traducciones de, entre otros, Quine y Hasenjaeger, sus materiales de la ms que polticamente marcada oposicin de 1962, sus magistrales y no olvidadas clases y seminarios de metodologa de las ciencias sociales, son prueba fehaciente de todo ello. La adiccin lgica tuvo en l un filsofo (lgico y epistemlogo) ms que competente cuyas duras y difciles circunstancias polticas e histricas, a cuya altura supo estar como muy pocos, impidieron una mayor e ininterrumpida dedicacin a ella, a la vieja y ciertamente adictiva dama aristotlica. Nada de ello fue obstculo insalvable para una labor con cuyos fructferos hilos se han tejido muchas otras aportaciones, algunas de ellas decisivas [28], a la historia de la lgica y su filosofa en nuestro pas y en el mundo latinoamericano.

Un aviso de edicin, un reconocimiento, un apunte final y un agradecimiento para finalizar.

La advertencia: las notas ms extensas "NCn", NC1 por ejemplo- estn situadas al final de los captulos para no dificultar la lectura del texto principal y evitar incmodas aproximaciones bidimensionales, en el justo decir crtico de Quine. Hay ejemplos de estas notas complementarias en esta misma presentacin.

El reconocimiento: mientras je ido escribiendo y trabajando en este libro, el profesor, filsofo, activista y diputado en las cortes de Castilla y Len, Jos Sarrin, presentaba su tesis doctoral en la UNED, en el verano de 2014, sobre "La nocin de ciencia en Manuel Sacristn". Algunas, muchas ms bien, de las consideraciones, reflexiones y tesis-hiptesis aqu mantenidas o sugeridas tienen una evidente deuda con su excelente trabajo de investigacin.

El apunte: una de las ancdotas que Sacristn sola contar con mayor alegra en sus clases de "Metodologa de las ciencias sociales" en los aos setenta y ochenta est directamente relacionada con uno de sus filsofos ms ledos, estudiados y traducidos, y con uno de sus artistas ms admirados, Harry Belafonte. Del prlogo de Desde un punto de vista lgico y con traduccin del feliz y conmovido narrador de la ancdota:

En 1950, con Los mtodos de la lgica y una versin corregida de Lgica matemtica en mis manos, puse mi vista en un libro de carcter filosfico ms general. Al cumplirse los tiempos, ese libro result ser Palabra y objeto [29], y los tiempos se cumplieron al cabo de nueve aos. Ya en 1952 prev que la cosa iba para largo y empec a impacientarme por hacer, entretanto, fcilmente accesibles algunos de mis puntos de vista filosficos. Estbamos Henry Aiken y yo con nuestras respectivas esposas en un local nocturno del Greenwich Village [MSL: "Popular barrio del suroeste del distrito de Manhattan"], cuando le habl de mi proyecto, en el preciso momento en que Harry Belafonte acababa de cantar el calipso "From a logical point of view".

Henry, seala Quine, observ que esa frase ira de maravilla como ttulo del volumen. Y as fue.

El agradecimiento: es en verdad un gran honor para m, y un excelente regalo para los lectores y lectoras del libro, que Luis Vega Ren, al que considero no slo un maestro sino un gran amigo y un ms que excelente lgico, filsofo, terico de la argumentacin e historiador de la ciencia del que siempre se aprende (y en toda circunstancia, acadmica o no), haya escrito el generoso prlogo que abre este libro. Muchsimas gracias, querido y admirado Luis. Una prueba ms, innecesaria a todas luces, de que la fraternidad Madrid-Barcelona no es slo posible y ms que natural dada nuestra comn historia antifascista y democrtica, nuestros esfuerzos en el cultivo consistente del pensamiento crtico y los centenares de miles de lazos de amistad que nos unen, sino que, adems, da frutos que son comunes, que son para todos, como nos recordaba el poeta asesinado andaluz y universal- en "Grito hacia Roma (desde la torre del Chrysler Building)", de su Poeta en Nueva York:

(...) Mientras tanto, mientras tanto, ay!, mientras tanto,

los negros que sacan las escupideras,

los muchachos que tiemblan bajo el terror plido de los directores,

las mujeres ahogadas en aceites minerales,

la muchedumbre de martillo, de violn o de nube,

ha de gritar aunque le estrellen los sesos en el muro,

ha de gritar frente a las cpulas,

ha de gritar loca de fuego,

ha de gritar loca de nieve,

ha de gritar con la cabeza llena de excremento,

ha de gritar como todas las noches juntas,

ha de gritar con voz tan desgarrada

hasta que las ciudades tiemblen como nias

y rompan las prisiones de aceite y la msica,

porque queremos el pan nuestro de cada da,

flor de aliso y perenne ternura desgranada,

porque queremos que se cumpla la voluntad de la Tierra

que da sus frutos para todos.

Que la revista que dirigieron Sacristn, Giulia Adinolfi y Francisco Fernndez Buey, entre otros amigos y compaeras, se llamara mientras tanto [30], tiene mucho que ver con este gran poema lorquiano, y con el sentido y ms que razonable deseo de que se cumpla, justa y republicanamente, la voluntad de la Tierra que da, que debe dar, "sus frutos para todos".

 

 

Notas.

1) De una de las carpetas depositadas en la Biblioteca de la Facultad de Economa y Empresa de la Universidad de Barcelona (BFEEUB a partir de ahora). La numeracin de las notas es ma.

2) "Gestiones" refiere a las diversas prcticas polticas y organizativas de la la lucha clandestina.

3) "Heine, la consciencia vencida", su prlogo de 1963 a la obra en prosa del poeta alemn. Nos referiremos posteriormente a este trabajo. Puede verse ahora en Lecturas, Barcelona, Icaria, 1985, pp. 133-216.

4) Subrayado en rojo en el manuscrito.

5) No fue la nica vez. En un informe de Josep Salas a la direccin del PSUC de 31 de enero de 1966, ste pone en boca de Sacristn la siguiente reflexin: "Si los camaradas del CE [Comit ejecutivo del PSUC] piensan que este reconocimiento de incapacidad e insuficiencia implica tambin que hay que quitarme del Comit Central que lo hagan, su decisin ser la vlida y la justa. Esto no quiere decir que piense dejar de luchar, acabo de rechazar hace apenas una semana, una oferta para ir a Ginebra a trabajar profesionalmente, porque pienso que mi deber es seguir luchando aqu, pero fsicamente no me siento fuerte y tampoco polticamente para hacer frente de una manera digna, como yo la concibo, a la responsabilidad que entraa el puesto que ocupo en los rganos de direccin del Partido" (Tomado de Giaime Pala, Cultura clandestina, Granada, Comares, 2016, p. 120).

6) Una de sus consideraciones metalgicas centrales, de su memoria para la oposicin de 1962: "Las consideraciones crticas () estn animadas por una concepcin del objeto de la lgica que puede resumirse as: lo lgico en general es onticidad de razn (con fundamento real, precisin que en adelante se dar por sobreentendida). Y lo lgico-formal en sentido estricto, el objeto propiamente dicho de la lgica, es la onticidad de razn mximamente abstracta, obtenida por abstraccin total del nivel ms elevado".

7) Vase la conversacin de Santiago Carrillo, el que fuera secretario general del PCE durante varias dcadas, con Xavier Juncosa para los documentales, por l mismo dirigidos, "Integral Sacristn", Barcelona, El Viejo Topo, 2006.

8) M. Sacristn, "Heidelberg, agosto de 1950. Notas de un cursillista de verano". Laye 8 y 9, octubre-noviembre de 1950, pginas 9 y 11, un texto no recogido en los cuatro volmenes de "Panfletos y Materiales".

9) Josep M Castellet, Seductors, il.lustrats i visionaries, Ediciones 62, Barcelona, 2009, p. 49. Existe traduccin castellana en Anagrama.

10) En 1952, para el n 17 de Laye, Sacristn escribi una resea de Einfhrung in die Philosophie de K. Jaspers. Puede verse ahora en Papeles de filosofa, Barcelona, Icaria, 1984, pp. 486-491.

11) A ello se referir tambin en su "Homenaje a Ortega" de 1953 para Laye. Ahora en Ibidem, pp. 13-14.

12) Josep MCastellet, Seductors, il.lustrats i visionaries, ob. cit, pp. 56-57.

13) Donde estaba ubicado el sanatorio en el que estaba recuperndose de su enfermedad Josep M Castellet.

14) Vanse las declaraciones de Albert Domingo Curto y Juan-Ramn Capella para los documentales de X. Juncosa, ed cit.

15) En el "Manifiesto por una universidad democrtica" de 9 de marzo de 1966 (Intervenciones polticas, Icaria, Barcelona, 1985, p. 51) sealaba el propio Sacristn: "Las oposiciones a a ctedras universitarias se han convertido durante este perodo en un instrumento de censura intelectual ejercida por la administracin misma o a travs de la estrategia del domonio de los tribunales de oposicin por grupos dominantes polticamente en el Estado".

16) Carmina Virgili i Rodn obtuvo en 1963 la ctedra de Estratigrafa de la Universidad de Oviedo. Fue la primera mujer catedrtica de esa universidad y la tercera en Espaa. Aos ms tarde, sera Secretaria de Estado de Universidades e Investigacin en el primer gobierno de Felipe Gonzlez. En 1987 fue nombrada Directora del Colegio de Espaa en Pars.

17) Entre los miembros del tribunal, slo Leopoldo Eulogio Palacios Rodrguez era, propiamente, catedrtico de Lgica. La ctedra de Madrid era la nica dotada en aquellos aos en Espaa. Julin Besteiro la haba ocupado en los aos de II Repblica espaola.

18) Adems de la exposicin de la memoria "Concepto, mtodo, fuentes y programa" presentada por los opositores parcialmente recogida en "Apuntes de filosofa de la lgica", Papeles de filosofa, ed cit, pp. 220-283-, uno de los temas expuestos por el opositor fue la leccin 21 del programa por l defendido: "Motivacin y estructura del clculo de inferencia natural".

19) Ibidem, pp. 90-219.

20) A los 19 o 20 aos Sacristn escribi una Historia sinptica de la filosofa, que regal a algunos amigos suyos. Entre ellos, el que fuera diplomtico y amigo suyo de juventud, Jess Nez, quien me ha facilitado una copia del libro.

21) Puede verse ahora en M. Sacristn, Lecturas de filosofa moderna y contempornea. Trotta, Madrid, 2007 (edicin, presentacin y anotaciones de A.Domingo Curto). [NC7].

22) Ibidem, pp. 193-202.

23) Manuel Sacristn, Lgica elemental, Editorial Vicens Vices, Barcelona, 1995 (edicin de Vera Sacristn; presentacin de Jess Mostern).

24) Sobre "Karl Marx como socilogo de la ciencia" y sobre "Induccin y dialctica". El primer curso fue editado como libro en Mxico, posteriormente publicado en mientras tanto n 17-18, 1983 (e incorporado finalmente a Lecturas de filosofa moderna y contempornea, ed cit, pp. 217-265). Se conservan grabaciones de algunas clases de ese seminario, parcialmente recogidas en Manuel Sacristn, Sobre dialctica, Barcelona, El Viejo Topo, 2009 (edicin de S. Lpez Arnal). Materiales del segundo curso, esquemas desarrollados, apuntes, fichas comentadas, pueden consultarse en BFEEUB.

25) Desde 1949, vivi Sacristn con un solo rin. A principios de 1985, el deterioro del segundo le oblig a dializarse. El 27 de agosto de ese ao falleci de un ataque al corazn cuando regresaba a su casa despus de una sesin de dilisis que haba recibido en un dispensario pblico prximo al domicilio familiar de la calle Diagonal de Barcelona. Iba a cumplir 60 aos nueve das despus.

26) Desde 1949, vivi Sacristn con un solo rin. A principios de 1985, el deterioro del segundo le oblig a dializarse. El 27 de agosto de ese ao falleci de un ataque al corazn cuando regresaba a su casa despus de una sesin de dilisis que haba recibido en un dispensario pblico prximo al domicilio familiar de la calle Diagonal de Barcelona. Iba a cumplir 60 aos nueve das despus.

27) Vanse sus declaraciones tal vez las ms importantes sobre este punto, junto a las de su tambin malogrado Vicente Romano- en torno a la estancia de ambos en el Instituto de Mnster y sobre algunos avatares lgicos y polticos compartidos, en los documentales dirigidos por X. Juncosa, ed cit., as como en las grabaciones complementarias.

28) Hispanista italiana, Giulia Adinolfi (1930-1980) conoci a Sacristn en Barcelona, despus de su regreso de Alemania. Mart de Riquer dej un simptico testimonio del encuentro en una entrevista con X. Juncosa para los documentales "Integral Sacristn". Se casaron el 27 de agosto de 1957 en Npoles, en la iglesia de San Gennaro al Vomero.

29) La de Alfredo Deao por ejemplo. Albert Domingo ha sealado que ambos solan recomendar a sus estudiantes el manual del otro.

30) Tambin traducido por Sacristn al castellano.

31) Sigue editndose, mensualmente, en formato electrnico.

***

Notas complementarias

1) Dos puntos ms de esa sucinta autobiografa merecen destacarse. El primero: "Durante un cierto tiempo, la vida de mis rentas cientficas fue soportable porque, gracias a la ausencia de perplejidad histrica, o sea, gracias a la conviccin de estar reflejando realidad, me era al menos posible conseguir formulaciones generales que implicaban un programa o un objetivo poltico-cultural y de poltica filosfica. Una pieza tpica de esa situacin es el prlogo al Anti-Dhring. Aos antes lo haba sido el prlogo a Revolucin en Espaa. El mismo prlogo al Heine tiene ese elemento (M.S., profesin traductor, prologuista)".

Tambin el siguiente: "El estudio de Gramsci empez todava dentro de esa constelacin. Pero es posible que durante ese estudio empezara a desarrollrseme la perplejidad deprimente sobre el destino del movimiento socialista. No creo estarme engaando al pensar que la crisis poltica, que culmin el 68 para empezar enseguida a arrojar manifestaciones de descomposicin, sea el factor externo desencadenante del paso del estadio larvado al agudo. Otro hecho externo muy importante, mi eliminacin de la Universidad, puede haber tenido tambin una influencia considerable. Pero, aparte de que este mismo hecho estaba enlazado del modo ms directo con la experiencia poltica, en la crisis del 68 sali tambin definitivamente a relucir la inveterada deficiencia de mi actuacin tambin en la gestin [intervencin poltica]. Desde el 56 he ido siempre haciendo gestin [lucha poltica clandestina]. Pero siempre con oscuridad acerca de mi situacin. Al principio fue slo oscuridad. Luego error. Por ltimo, vacilacin. Y el resultado, una situacin de derrota que slo lo confuso de la situacin misma ha evitado que fuera catastrfica. No hay ninguna duda de que este desenlace tiene gran influencia en mi actual situacin, sobre todo por estar enmarcado en la crisis nacional e internacional."

2) En una entrevista con Jordi Guiu y A. Munn, indita hasta mediados de los noventa (publicada inicialmente en mientras tanto n 63, 1995 y en Acerca de Manuel Sacristn, Barcelona, Destino, 1996), confesaba el propio Sacristn: "Una de las motivaciones era sta: entender cosa alemana, cosa que les pasa a los alemanes. Entender cosa que les pasa a ellos es entender cosa que me pasa a m, porque tengo un buen elemento de cultura alemana asimilada. No s si aqu ganara [Enrique] Lster y hubiera que perder la nacionalidad por disidente, supongo yo que la nacionalidad primera que se me ocurrira pedir sera la austriaca. Muy probablemente lo primero que se me ocurrira sera ser austriaco. Para poder tener que ver con Mozart."

3) En su carta, Carmina Virgili sealaba tambin que desde su posicin institucional estaba apoyando todas las propuestas que estimaba correctas y "entre ellas se encuentra la tuya y por ello me pongo a tu disposicin para cualquier accin en que pueda ser til para conseguir tu incorporacin a la Universidad espaola en las condiciones debidas".

Salvo error por mi parte, Carmina Virgili y Manuel Sacristn no se llegaron a conocer personalmente.

4) Alfonso Candau Parias era entonces catedrtico de "Fundamentos de Filosofa e Historia de los sistemas filosficos" de la Universidad de Valladolid. Figuraba en la terna propuesta por el Consejo Nacional de Educacin y haba seguido, como Sacristn (y posteriormente Jess Mostern), cursos de posgrado en la Universidad de Mnster. Fue asiduo colaborador de Arbor, Ateneo y El Alczar.

Una informacin complementaria. Se lleg a hablar del viaje de Sacristn a Mnster en la prensa de la poca (La Vanguardia, 21 de diciembre de 1954) en los siguientes trminos: "El profesor Manuel Sacristn Luzn, en viaje de estudios. Ha salido para Mnster el distinguido profesor de Filosofa Moderna y Cosmologa de nuestra Facultad, don Manuel Sacristn Luzn. Becado por el Gobierno de Alemania Occidental va a realizar estudios para su tesis doctoral en los centros filosficos y universitarios ms acreditados de Alemania. Deseamos al profesor Sacristn Luzn, querido maestro nuestro, una feliz estancia en tierras alemanas".

La inclusin "cosmolgica" es aportacin de La Vanguardia, el diario de los condes de God, grandes de Espaa por supuesto.

5) En algunos momentos, Sacristn crey observar que su nombramiento era, en esencia, base de luchas polticas entre sectores enfrentados sin directa y excesiva consideracin hacia el tema en litigio. Eran otros los temas que importaban.

Durante el coloquio de una mesa redonda celebrada en la Facultad de Derecho de la UB en abril de 1980, con ocasin del fallecimiento de J. P. Sartre, una mesa que cont con su presencia y la de Ricard Salvat (tambin entrevistado por Xavier Juncosa para los documentales "Integral Sacristn"), el lector de Simone Weil apunt: "Aun agradeciendo mucho la buena voluntad, no tengo ms remedio que hacer una intervencin puntualizadora. Estas historias universitarias son mucho menos inocentes de lo que podis creer, lo cual dice mucho en honor vuestro como es natural. Pero, en s, estas historias acadmicas son tan poco limpias que lo mejor que podis hacer gente limpia es no tomar posicin. Yo ya ni la tomo. No estoy ni a favor de los que quieren hacerme catedrtico ni a favor de los que estn en contra, porque uno acaba siendo una especie de pelota de ping-pong entre ncleos de poder acadmico. Siento tener que decirlo, no lo habra dicho nunca, porque no he dicho ni una palabra sobre este asunto, sino fuera que veo que una intervencin tan bienintencionada es sntoma de que se puede ser muy manipulado. A estas horas, t con esa opinin, y yo como objeto, como objeto cada vez ms esfrico, como una pelota, somos juguete de quien quiere ser rector, quien no es rector, quien s es rector. Djalos, que no nombren catedrtico a nadie, y que dejen en paz a la gente que queremos estudiar tranquilos y hacemos nuestras cosas aparte".

6) Estas fueron sus palabras de recuerdo a Heinrich Scholz en una conferencia sobre poltica socialista de la ciencia de finales de los aos setenta (la transcripcin es ma): "Y estas cuestiones, que slo se pueden resolver en la vida cotidiana, dejan ver muy claramente que, contra la ilusin de una respetable tradicin filosfica, entre la que cuento a uno de los pocos que considero que han sido maestros mos, que me han enseado algo, Scholz, el metafsico y lgico protestante de Westfalia, de la primera mitad de siglo [XX], contra lo que ellos han esperado, no existe la posibilidad de una metafsica como ciencia rigurosa" (Ahora en M. Sacristn, Seis conferencias, Matar (Barcelona), El Viejo Topo, 2005, p. 56, presentacin de Francisco Fernndez Buey, eplogo de Manuel Monereo, edicin de S. Lpez Arnal).

7) Con la siguiente nota a pie de pgina del editor y prologuista Albert Domingo Curto: "El presente texto es, como puede fcilmente observarse por su estructura, no un artculo escrito para la publicacin sino un esquema ordenado de notas y referencias, redactado como base para una ponencia universitaria o, mejor dicho, para un ejercicio prctico de oposicin ante un tribunal. Sacristn lo redact en pocas semanas durante el otoo de 1978, como un favor personal a quien hoy es un conocido catedrtico de filosofa de la universidad espaola. Fue publicado en AA.VV, El valor de la ciencia, Barcelona, El Viejo Topo, 2001, pp. 237-248. No podemos dejar de sealar, por otro lado, la sorprendente y extrordinaria semejanza, formal y argumentativa, entre las notas de Sacristn de 1978 que aqu reproducimos y las del artculo "El reloj de Dios", publicado por Jacobo Muoz en Revista de Filosofa, 3 poca, vol. III (1990), n 3, pp. 113-122. (Nota del ed)".

8) En una nota de la intervencin de mediados de 1955, puede leerse: "Kolloquim ber neueve Forschungen im SS. 55. Datum: 8.VII.55. Referent: Herr Luzon. Thema: ber die Ars Magna bei Raimundus Lullus. Literatur: Obras de Ramon Llull (Mallorca, 1906-1935); Opera parva (Mallorca 1744-46); Historia de la filosofa espaola Vol. I (Drs. D. Joaquin y D. Tomas); Pletzck, E.W. OFM: La combinatoria Lulliana (Madrid 1954). Ausarbeitung: Ja." Traducida al castellano por Marisol Sacristn Luzn y Luis Vega Ren, fue Xavier Juncosa quien consigui copia durante la preparacin de "Integral Sacristn", se abra con estas palabras: "Ramon Llull, o Raimundo Lulio, o Raymundus Lullus (1233-1316) provena de una familia aristocrtica. Desempe tambin cargos polticos. A la edad de 30 aos experimenta Llull una conversin mstica. Escribe poemas msticos durante unos aos. En 1272, como consecuencia de una "revelacin", se consagra a una nueva tarea, cuya realizacin es el Ars Magna".

9) En "Algunos atisbos poltico-ecolgico de Marx" (Pacifismo, ecologismo y poltica alterativa, Barcelona, Editorial Icaria, 1987, p. 145), Sacristn recordaba que "La ley de entropa dice que en un sistema cerrado la cantidad de energa utilizable, las diferencias de potencial, por as decirlo, van disminuyendo. La ley se refiere a un sistema cerrado, y es claro que la Tierra no lo es, pues est recibiendo constantemente energa del Sol e irradindola; por eso siempre se ha discutido si la ley de entropa es o no pertinente para entender procesos humanos en la Tierra, particularmente los productivos".

La cuestin no era sencilla. A la objecin de que la Tierra era un sistema abierto se poda contestar que el conjunto de las fuentes de vida para la especie humana tal vez no lo fuera. "La discusin tiene su parecido con la recientemente abierta por lo que podramos llamar "el prigoginismo vulgar", la idea de que no hay que preocuparse por la desestabilizacin de un medio ambiente dado, porque en la naturaleza hay muchos otros equilibrios dinmicos posibles". Pero, insista oportunamente Sacristn, la cuestin pragmtica para nuestra especie "consiste en saber en cules de esos estados puede sobrevivir y en cules no: para los grandes reptiles del secundario no debe de ser gran consuelo saber que ellos perecieron, pero naci la especie humana".

Por otra parte, en sus clases de "Metodolga de las ciencias sociales" de su ltimo curso impartido de 1984-85, Sacristn aclaraba el sentido de la segunda ley y su aparente contradiccin con la primera, con la ley de la conservacin de la energa, en los siguientes trminos: "La segunda ley de la termodinmica es una ley que, dicha no obstante por lo que afecta a un economista, significa que en todo sistema cerrado (entendiendo por sistema cerrado un sistema que no recibe inputs de fuera) la energa disponible est en constante disminucin. Lo cual quiere decir que la entropa aumenta. Entropa quiere decir precisamente falta de energa aprovechable".

Esta segunda ley se conoca tambin como ley de la entropa y no significaba una contradiccin con la primera "que dice que la energa ni sea crea ni se destruye sino que slo se conserva, porque la segunda ley no dice que en un sistema cerrado la energa disminuya". Lo que sostena era que disminua la energa aprovechable, la posibilidad de usar la energa potencial. En un sistema "puede haber una determinada cantidad de energa pero para que se pueda aprovechar esta energa ha de tener una diferencia de potenciales". Su ejemplo: "uno no puede aprovechar la energa potencial que hay en una masa de agua si esa masa no puede circular entre alturas diferentes".

As, pues, lo que deca esta segunda ley era que "los potenciales o la diferencia de potenciales desaparece en un sistema cerrado hasta el punto de que todo el sistema se homogeneza. Y entonces por mucho que sea la energa potencial que contenga mientras est cerrado el sistema, no va a ser aprovechada. Llega un momento de muerte energtica". La gran aportacin de Georgescu-Roegen al anlisis econmico a principios de los aos setenta, sealaba finalmente Sacristn, "fue precisamente la aplicacin de esta idea a la dilucidacin de funciones econmicas clsicas, como la de desarrollo o del equilibrio".

Sobre la obra y vida del economista rumano es imprescindible un ensayo de un gran discpulo del traductor de Schumpeter :scar Carpintero, La bioeconoma de Nicholas Georgescu-Roegen, Barcelona, Montesinos, 2006, presentacin de Joan Martnez Alier.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes. 



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