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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-06-2017

Por qu Donald Trump iba a adoptar la poltica fallida de Marco Rubio hacia Cuba?

William M. LeoGrande
The National Interest


Cuando Ral Castro se retire de la presidencia de Cuba dentro de un ao, en febrero de 2018, Donald Trump ser el primer presidente de Estados Unidos en la era post-Castro. Eso le da una oportunidad nica para conformar el futuro de las relaciones entre Estados Unidos y Cuba al asociarse con una nueva generacin de lderes cubanos si mira hacia adelante y no hacia atrs. Pero si la atencin del presidente est en otra parte, los cubanoamericanos nombrados a cargos y vinculados al senador Marco Rubio podran desperdiciar la oportunidad histrica de Trump, encerrando a su administracin en una poltica de hostilidad de la Guerra Fra que no sirvi para nada durante los ltimos cincuenta aos y no sirve a nadie ms que a los intereses de esa gente.

Durante las primarias republicanas, Rubio obtuvo mucha prensa gratuita por ser el crtico ms despiadado de la apertura de Obama hacia Cuba de la misma manera que fue despiadado (por no decir obsceno) en sus crticas a Trump. Por el contrario, el seor Trump dijo que pensaba que la apertura de Obama a Cuba estaba bien, y aun as apabull a Rubio en la primaria de la Florida.

El hecho es que casi nadie apoya la vieja poltica de hostilidad hacia Cuba, excepto la antigua generacin de exiliados cubanoamericanos en el sur de la Florida y sus polticos favoritos no la comunidad cubanoamericana en su conjunto, no la comunidad empresarial estadounidense, no el pueblo estadounidense, no el pueblo cubano ni los aliados extranjeros de Estados Unidos. Los nicos beneficiarios de un retorno al antagonismo seran China y Rusia, que con mucho gusto entraran en el vaco, tanto en Cuba como en Amrica Latina de manera ms amplia.

Rubio y miembros del Congreso como Ileana Ros-Lehtinen y Mario Daz-Balart continan agitando la bandera de esos exiliados recalcitrantes, pero qu les debe realmente Donald Trump? Ellos no apoyaron su candidatura, pero ahora que ha ganado, estn tratando de reclamar el crdito por su victoria al insistir en que entregaron el margen decisivo de la victoria en la Florida. Es una tontera egosta, destinada a congraciarse con el presidente electo en un intento por reclamar el control de su poltica hacia Cuba para sus propios fines.

Hillary Clinton gan el sur de la Florida por 100 000 votos ms que Barack Obama en 2012. Trump gan 52-54 por ciento de la votacin cubanoamericana, slo unos pocos puntos porcentuales mejor que Mitt Romney y muy por debajo de los mrgenes de dos a uno que haba antes de 2012. Por el contrario, en los condados rurales predominantemente blancos a lo largo del corredor I-4 y en el norte del estado, Trump aplast a Clinton por grandes mrgenes.

Donald Trump gan la Florida por la misma razn que gan Pennsylvania, Michigan, Ohio y Wisconsin. Los obreros blancos, hartos de la poltica y los polticos que no estaban atendiendo sus necesidades, acudieron a votar en nmeros rcord declarando, con sus votos, Estamos locos de indignacin, y no vamos a aguantar ms.

Lo que Donald Trump prometi fue empleos (que el comercio con Cuba producira), fronteras seguras (que un nuevo acuerdo migratorio con Cuba ayudara a lograr) y la seguridad contra el terrorismo y el crimen (que la cooperacin policial y contra narcticos con Cuba ayudara proporcionar). Todo esto es posible porque Cuba ya no se ve a s misma como un enemigo implacable de Estados Unidos. Cuba quiere ser un buen vecino; debemos dar un s como respuesta.

Cuba est cambiando. El proceso de reforma econmica en curso lo est alejando de una economa planificada de estilo sovitico a una con un sector privado real abierto a la inversin extranjera. El progreso ha sido lento demasiado lento para la mayora de los cubanos, especialmente la generacin ms joven. Cuando una nueva generacin de lderes tome las riendas en 2018, seguramente acelerar el ritmo del cambio, a menos que estn bajo la amenaza de Washington. Entonces los viejos y familiares hbitos de la mentalidad de asedio de la Guerra Fra se establecern, ralentizando las reformas que los cubanos necesitan y desean desesperadamente.

La vieja guardia de La Habana construy su carrera atacando a Estados Unidos y la vieja guardia en el sur de la Florida construy su carrera atacando a Cuba. Tienen un inters comn en aferrarse a las animosidades del pasado, en lugar de mirar hacia adelante a las oportunidades del futuro.

El presidente electo Trump no debe permitir que los polticos del sur de la Florida, que se beneficiaron de la vieja poltica de hostilidad, capturen su poltica hacia Cuba para poder mantener energizada su propia base poltica. Su base no es la base del presidente; sus intereses no son los intereses del presidente. El presidente Trump tiene una oportunidad histrica para, en sus propias palabras, traer a Cuba de vuelta al redil, pero slo si se asegura de que la gente que hace la poltica de Cuba es leal a su visin, no a la de Marco Rubio.

William M. LeoGrande es profesor de Gobierno en la Universidad Estadounidense de Washington, DC y coautor con Peter Kornbluh de Canales clandestinos a Cuba: La historia oculta de las negociaciones entre Washington y La Habana (University of North Carolina Press, 2015).

(Tomado de The National Interest)

Traduccin de Germn Piniella para Progreso Semanal.

(Nota del Editor: Este artculo fue publicado por The National Interest a principios de enero de este ao, antes de que el Presidente Trump hubiera tomado posesin. Con los rumores sobre la intencin del gobierno de revertir la poltica de Obama hacia Cuba, creemos que todava vale la pena leerlo).



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