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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-06-2017

Homenajes a Pinochet y Edwards

Felipe Portales
El Clarn de Chile


El 10 de diciembre de 2014, en conmemoracin del fallecimiento de Augusto Pinochet -y coincidiendo con el 66 aniversario de la Declaracin Universal de los Derechos Humanos- la Cmara de Diputados, presidida por el DC Aldo Cornejo, rindi un minuto de silencio en homenaje al ex dictador. Es cierto que los diputados de la Nueva Mayora abandonaron la sala; pero de acuerdo al presidente Cornejo, 24 horas antes se haba solicitado dicho homenaje y ningn jefe de bancada de la Nueva Mayora lo objet.

El 16 de mayo pasado el Senado, presidido por el DC Andrs Zaldvar, efectu una sesin de homenaje al recientemente fallecido Agustn Edwards, tambin sin oposicin de ninguna bancada de la Nueva Mayora. Esta vez, adems del presidente de la corporacin, permanecieron rindindole homenaje en la sala los senadores DC Carolina Goic, Jorge Pizarro, Ignacio Walker y Patricio Walker.

Es decir, ambos homenajes fueron rendidos con la aquiescencia de las bancadas partidarias de la Concertacin-Nueva Mayora. Aparentemente esto ha sido inslito. Sin embargo, si analizamos lo que ha sido la trayectoria de este conglomerado desde 1990 no debiramos extraarnos. Tanto a Pinochet como a Edwards les han rendido homenajes mucho ms sustantivos que minutos de silencio o sesiones especiales de la Cmara de Diputados o del Senado.

En el caso de Pinochet ha sido nada menos que la legitimacin, consolidacin y perfeccionamiento pacficos del modelo econmico-social de refundacin nacional que su dictadura impuso a sangre y fuego. Esto es, de las AFP, Isapres, Plan Laboral, LOCE-LEGE, universidades privadas con fines de lucro, ley de concesiones mineras, privatizaciones de servicios pblicos, concentracin del ingreso, etc. Adems, Pinochet fue celosamente defendido por los gobiernos de Aylwin y Frei Ruiz-Tagle cuando en sus viajes institucionales como comandante en jefe del Ejrcito -o de vacaciones al exterior- se encontr con duras crticas de la sociedad civil o de gobiernos extranjeros, que incluso muchas veces le negaron la entrada al pas, como fueron los casos de Francia, Suiza, Eslovaquia, Rusia, Israel y Sudfrica. Defensa que culmin luego que Pinochet fuese detenido en Londres, y pese a que ya no era comandante en jefe del Ejrcito. En este caso los gobiernos de Frei Ruiz-Tagle y Lagos fueron tan eficaces que primero lograron su vuelta a Chile en base a manifiestamente falsas razones de salud mental (lo que habra sido prcticamente imposible si Chile hubiese contado con gobiernos de derecha propiamente tales); y luego presionaron pblica y privadamente a los tribunales de justicia logrando su impunidad final.

Pero la expresin ms grfica de los homenajes rendidos a Pinochet lo represent el evento del 19 de agosto de 1998, cuando el presidente del Senado de la poca, Andrs Zaldvar!, invit a la testera al senador vitalicio Augusto Pinochet para que sellaran el acuerdo convenido previamente entre ellos (y ratificado ese mismo da por el Senado) de establecer el Da de la Unidad Nacional, a celebrarse el primer lunes de Septiembre de cada ao. Un mes despus Pinochet iniciara el viaje a Europa (con pasaporte oficial brindado por la Cancillera) que termin con l detenido en Londres

En el caso de Edwards el homenaje ms sustantivo ha sido el total apoyo brindado a El Mercurio y a su Fundacin Paz Ciudadana. De este modo, el gobierno de Aylwin hizo vista gorda de los cuestionados convenios que la dictadura efectu a fines de los 80 para salvar a la empresa El Mercurio de una inminente quiebra; pese a que, como opositora, la Concertacin efectu fuertes denuncias de aquellos convenios. Luego, sus gobiernos llevaron a cabo diversas medidas en contra de los medios de comunicacin escritos tericamente afines a travs principalmente del bloqueo de fondos holandeses y de la discriminacin del avisaje estatal, segn han denunciado sin ser desmentidos varios directores de dichos medios- logrando su total destruccin en la dcada de los 90; con lo que El Mercurio y La Tercera lograron una indita posicin duoplica. Obviamente esta conducta se explica porque previsoramente el liderazgo de la Concertacin percibi que, a la larga, sus medios tericos se convertiran en los reales opositores a su neoliberalizacin encubierta.

Por otro lado, diversos lderes concertacionistas se convirtieron en columnistas estables (por ejemplo, los DC Jorge Correa e Ignacio Walker; y los PPD Eugenio Tironi y Francisco Vidal) u ocasionales del peridico. Y por cierto que ste ha retribuido tanto apoyo, al brindarle una excelente y permanente cobertura a las opiniones y acciones desarrolladas por los partidos y lderes del conglomerado. Lo mismo se puede decir de la cadena de peridicos del otro miembro del duopolio: La Tercera; y del conjunto de los canales de televisin. Esto se hizo totalmente patente los cuatro aos del gobierno de Piera, cuando pese a tericamente no disponer de ningn diario o canal de televisin, la Concertacin no manifest ni la ms mnima molestia, dada la cobertura que le efectuaban El Mercurio y los otros medios hegemnicos; ni menos necesidad alguna de tener medios propios.

Por ltimo, la cpula de la Concertacin se ha incorporado profusamente a su Fundacin Paz Ciudadana, en trminos de directores, ejecutivos, consultores o asesores; incluyendo a numerosos ex ministros y lderes partidarios. Por ejemplo, los DC Soledad Alvear, Javiera Blanco, Ren Cortzar, Mnica Jimnez y Edmundo Prez; los PPD Pilar Armanet, Sergio Bitar, Jos Joaqun Brunner y Eugenio Tironi; y los PS Enrique Correa y Oscar Guillermo Garretn. Es ms, podra decirse que el vuelco experimentado en la percepcin que tenan de Agustn Edwards entre los 60 y 90, y la adquirida luego del 90, vari en 180 grados. De ser una personalidad duramente cuestionada por su rol en contra de la Reforma Universitaria de los 60 (recordemos el clebre afiche colocado hacia Alameda por la FEUC durante la toma de la Casa Central: Chileno: El Mercurio Miente), por su promocin del golpe de Estado de 1973 y por su apoyo incondicional a la dictadura; se convirti en un referente incuestionable al que el conjunto del liderazgo de la Concertacin le ha rendido virtual pleitesa.

De este modo, las aparentemente anmalas conductas hacia la persona y obra de Pinochet y Edwards, se entienden perfectamente a la luz del giro copernicano experimentado por el liderazgo de la Concertacin a fines de los 80.

http://www.elclarin.cl/web/opinion/politica/22521-homenajes-a-pinochet-y-edwards.html



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