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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-06-2017

Las mujeres no fueron simplemente el detonante de la Revolucin rusa, sino el motor que la hizo avanzar
Las mujeres de 1917

Megan Trudell
Jacobin Magazine

Traducido del ingls para Rebelin por Beatriz Morales Bastos



Las mujeres exigen raciones mayores en una manifestacin en Nevskii Prospekt despus del Da Internacional de la Mujer, el 23 de febrero de 1917. Archivo Central Esta tal de Documentos Cine matgrafos y Sonoros, San Petersburgo.

El Da Internacional de la Mujer de 1917 las trabajadoras textiles del distrito de Vyborg de Petrogrado se pusieron en huelga, dejaron las fbricas y cientos de ellas fueron de fbrica en fbrica llamando a otros trabajadores a unirse a la huelga y emprendiendo violentos enfrentamientos con las polica y los soldados.

Las mujeres, sin cualificar, mal pagadas y con unas jornadas laborales de doce o trece horas al da en lugares sucios e insalubres, exigan solidaridad e insistan en que los hombres actuaran, especialmente aquellos que trabajaban en puestos calificados de ingeniera y en las fbricas de metal, los cuales eran considera dos los ms conscientes polticamente y ms poderosos socialmente de la poblacin activa de la ciudad. Las mujeres arrojaron palos, piedras y bolas de nieve a las ventanas de las fbricas y se introdujeron en los talleres pidiendo que acabara la guerra y que sus hombres volvieran del frente.

Segn muchos contemporneos e historiadores, estas mujeres que se amotinaron exigiendo pan con unos mtodos tradicionales y primitivos de protesta en defensa de unas reivindicaciones puramente econmicas y que actuaron movidas ms por la emocin que por la preparacin terica pusieron sin darse cuenta en movimiento la tormenta que barri al zarismo antes de desaparecer ellas mismas detrs de los grandes batallones de hombres trabajadores y de los partidos polticos dominados por los hombres.

Sin embargo, las consignas polticas contra la guerra se mezclaron en las protestas desde el inicio de las huelgas de febrero. La audacia, la determinacin y los mtodos de las mujeres dejaron claro que comprendan el origen de sus problemas, la necesidad de que los trabajadores se unieran y de lograr que los soldados dejaran de proteger al Estado zarista para apoyar la revuelta. Ms adelante Trotsky hizo constar:

Las trabajadoras contribuyen enormemente a forjar las relaciones entre trabajadores y soldados. Van hasta los cordones con ms audacia que los hombres, agarran los rifles, ruegan, casi ordenan: Bajad las bayonetas, unos a nosotros. Los soldados estn nerviosos, avergonzados, intercambian miradas ansiosas, vacilan; alguien es el primero en decidirse y las bayonetas se levantan culpablemente sobre los hombros de la multitud que avanza.

Al terminar el 23 de febrero las mujeres que trabajaban en el tranva haban convencido a los soldados que custodiaban las estaciones de tranva de que se les unieran y se haban volcado los tranvas para usarlos de barricadas contra la polica. El hecho de ganarse a los soldados no se debi simplemente a la carga cada vez ms pesada que la guerra supona para ellos o a la contagiosa espontaneidad de las protestas. Desde 1914 las trabajadoras de la industria textil se haban relacionado con la gran cantidad de soldados, la mayora campesinos, que haba en Petrogrado. Los hombres de los barracones y las mujeres de las fbricas, que haban llegado a la ciudad procedentes ambos de las mismas zonas, hablaban y se relacionaban sin que hubiera distincin entre mujeres y soldados. Las mujeres dejaron clara la necesidad de apoyo armado.

Las mujeres trabajadoras estuvieron firmes a la vanguardia de la Revolucin de Febrero que culmin en la destruccin del zarismo. No fueron simplemente el detonante sino el motor que la hizo avanzar, a pesar de los recelos iniciales de muchos hombres trabajadores y revolucionarios.

Se suele calificar la Revolucin de Febrero de espontnea y en cierto sentido es cierto: no fue planificada y ejecutada por revolucionarios. Pero espontaneidad no equivale a falta de conciencia poltica. La experiencia de las mujeres que asaltaron las fbricas de Petrogrado como trabajadoras y como cabeza de familia obligadas a hacer cola durante horas para alimentar a sus familias acabaron con la distincin entre la exigencia econmica de pan y la exigencia poltica de acabar con la guerra. Las circunstancias materiales hicieron que se acusara del hambre y la pobreza a los causantes de ambos: la guerra y los polticos que la dirigan. Estas reivindicaciones no se podan satisfacer sin un cambio poltico total.

Adems, las mujeres bolcheviques fueron fundamentales para la huelga ya que durante aos trabajaron tenazmente para organizar a mujeres trabajadoras no cualificadas, a pesar de que algunos hombres de su propio partido consideraban que organizar a las mujeres era en el mejor de los casos una distraccin de la lucha contra el zarismo y en el peor hacerle el juego a las feministas de la clase alta que alejaran a las mujeres de la lucha de clases.

A muchos hombres del movimiento revolucionario les pareca que las protestas del Da Internacional de la Mujer eran prematuras y que se deba contener a las mujeres trabajadoras hasta que los trabajadores cualificados estuvieran preparados para actuar de forma decisiva. Fueron las mujeres pertenecientes al partido, una minora dentro de este, quienes defendieron que se hiciera una reunin de mujeres trabajadoras en el distrito de Vyborg para discutir acerca de la guerra y de la inflacin, y fueron mujeres activistas quienes convocaron una manifestacin en contra de la guerra el Da Internacional de la Mujer. Una de estas mujeres era Anastasia Deviatkina, una bolchevique y obrera de fbrica que estableci un sindicato para las esposas de los soldados despus de la Revolucin de Febrero.

Despus de febrero en la mayora de los casos las mujeres desaparecen como parte del desarrollo de la revolucin a lo largo de 1917, excepto algunas mujeres revolucionarias como Alexandra Kollontai, Nadezhda Krupskaia e Inessa Armand, de las que se habla a menudo tanto por su vida privada como esposas y amantes como por su actividad prctica y sus contribuciones tericas.

En general las mujeres estuvieron ausentes de los organismos administrativos que emergieron de las cenizas del zarismo. Pocas mujeres estuvieron representadas en los ayuntamientos de los pueblos, como delegadas de la Asamblea Constituyente o como diputadas en los soviets. Las elecciones a los comits de empresa estaban dominadas por hombres, que incluso eran delegados en industrias en las que las mujeres trabajadoras eran mayora. Eso se debi a dos razones relacionadas entre s: las mujeres todava se encargaban de alimentar a sus familias en unas condiciones econmicas difciles y carecan tanto de confianza y educacin como de tiempo para presentarse candidatas o mantener un nivel alto de actividad poltica. La forma como haban vivido las mujeres trabajadoras en Rusia durante siglos y la realidad material de su opresin condicionaron su capacidad para compaginar el indudable aumento de su conciencia poltica con el compromiso poltico.

La Rusia anterior a 1917 era una sociedad predominantemente campesina. La autoridad total del zar estaba consagrada y reforzada por la Iglesia, y se reflejaba en la institucin de la familia. El matrimonio y el divorcio estaba bajo un estricto control religioso. Las mujeres estaban subordinadas legalmente y se consideraban una propiedad y de una categora inferior a los seres humanos. Los proverbios populares rusos traslucan sentimientos del tipo: Cre haber visto dos personas pero era solo un hombre y su mujer.

El poder del hombre en el hogar era total y se esperaba de las mujeres que fueran pasivas en unas condiciones brutales transmitidas del padre al marido, adems de ser a menudo las receptoras de una violencia autorizada. Las mujeres campesinas y trabajadoras se enfrentaban a un trabajo agotador y arduo en el campo y las fbricas, con la considerable carga adicional del cuidado de los hijos y las responsabilidades domsticas en un momento en que el parto era difcil y peligroso, la anticoncepcin inexistente y la mortalidad infantil alta.

Con todo, la implicacin poltica de las mujeres en 1917 no vino de la nada. Rusia era una contradiccin: junto a la pobreza, opresin y tirana profundas sufridas por la mayora del pueblo, la economa rusa haba experimentado un boom en las dcadas anteriores a 1905. Enormes fbricas modernas producan armas y tejidos, los ferrocarriles conectaban las ciudades en rpido crecimiento y las inversiones y tcnicas procedentes de Europa produjeron un enorme aumento de la produccin de hierro y petrleo.

Estos cambios econmicos espectaculares provocaron una enorme transformacin social en los aos anteriores a la Primera Guerra Mundial: cada vez ms mujeres campesinas empezaron a trabajar en las fbricas urbanas, impulsadas por la pobreza y alentadas por los empleadores, que al aumentar la mecanizacin generaron ms empleos no calificados y preferan trabajadores dciles, lo que llev a un aumento enorme de las mujeres que trabajaban en la produccin de lino, seda, cermica y papel.

Las mujeres haban participado en las huelgas de las fbricas textiles en 1896, en las protestas en contra del servicio militar obligatorio antes de la guerra entre Rusia y Japn, y, lo que es fundamental, en la revolucin de 1905 durante la cual las mujeres trabajadoras de las fbricas textiles, de tabaco y de dulces, junto con las trabajadoras domsticas y las lavanderas, se pusieron en huelga e intentaron crear sus propios sindicatos como parte de una revuelta generalizada.

El impacto de la Primera Guerra Mundial fue decisivo para aumentar el peso poltico y econmico de las mujeres. La guerra dispers las familias y cambi drsticamente la vida de las mujeres. Millones de hombres estaban ausentes al estar en el frente, murieron o resultaron heridos, lo que oblig a las mujeres a trabajar las tierras, a convertirse en cabeza de familia y a formar parte de la poblacin activa urbana. En 1914 las mujeres suponan el 26.6 % de la poblacin activa, pero para 1917 eran casi la mitad (43.4 %). La participacin de las mujeres aument considerablemente incluso en mbitos cualificados. En 1914 las mujeres haban representado slo el 3 % de los trabajadores del metal; en 1917 el nmero haba aumentado al 18 %.

En la situacin de poder dual que sigui a la Revolucin de Febrero las protestas de las mujeres no desaparecieron sino que se convirtieron en parte del proceso por el que el apoyo de los trabajadores pas del gobierno al Soviet y dentro de este, del liderazgo revolucionario de los socialistas moderados, los mencheviques, a los bolcheviques en septiembre.

Las esperanzas que tenan las mujeres y hombres trabajadores de que sus vidas iba a mejorar con la cada del zar se vieron frustradas por el hecho de que el gobierno y los dirigentes soviticos continuaran con la guerra. En mayo las protestas contra la guerra haban obligado a disolver el primer Gobierno Provisional y los lderes soviticos mencheviques socialistas revolucionarios haban formado un gobierno de coalicin con los liberales que todava continuaba con la guerra. La desilusin de los trabajadores llev a nuevas huelgas, otra vez dirigidas por mujeres. Unas cuarenta mil trabajadoras de lavandera, pertenecientes a un sindicato dirigido por la bolchevique Sofia Goncharskaia, se pusieron en huelga para pedir un aumento de sueldo, una jornada de ocho horas y mejor es condiciones laborales: mayor higiene en el trabajo, prestaciones de maternidad (era frecuente que las trabajadoras escondieran su embarazo hasta dar a luz en el suelo de la fbrica) y el fin del acoso sexual. Como describen las historiadoras Jane McDermid y Anna Hillye:

Junto con otras mujeres activistas del sindicato Goncharskaia haba ido de lavandera en lavandera convenciendo a las mujeres de que se unieran a la huelga. Llenaban cubos de agua fra para apagar los hornos. En una lavandera el propietario atac a Goncharskaia con una palanca y la salv una lavandera que lo asi por detrs.

Ante a los intentos del general Kornilov de aplastar la revolucin en agosto las mujeres se sumaron a la defensa de Petrogrado construyendo barricadas y organizando la asistencia mdica. En octubre las mujeres del Partido Bolchevique participaron en la asistencia mdica y en las comunicaciones fundamentales entre las localidades, varias mujeres se responsabilizaron de coordinar el levantamiento en diferentes zonas de Petrogrado y algunas fueron miembros de la Guardia Roja. McDermid y Hillyer describen la participacin de otra mujer bolchevique en octubre:

La conductor a de tranva A.E. Rodionova haba escondido 42 rifles y otras armas en su estacin de tranva cuando el gobierno provisional trat de desarmar a los trabajadores despus de los das de julio. En octubre ella se encarg de asegurar que dos tranvas con ametralladoras dejaran la estacin para la toma del Palacio de Invierno. Tena que asegurarse de que el servicio de tranva funcionara durante la noche del 25 al 26 de octubre para asistir a la toma de poder y para comprobar los puestos de la Guardia Roja en toda la ciudad.

El transcurso de la revolucin ahond la brecha entre las mujeres trabajadoras, para quienes la guerra era la causa de sus penurias y cuyos llamamientos a la paz se hicieron ms fuertes a medida que transcurra el ao, y las feministas que continuaban apoyando el derramamiento de sangre. Para la mayora de las feministas liberales pertenecientes a la clase alta, que abogaban por la igualdad ante la ley y en la educacin, y por la reforma social, esos logros se obtendran demostrando lealtad al nuevo gobierno y al esfuerzo de guerra. Era necesario demostrar patriotismo para obtener un puesto.

La Revolucin de Febrero haba llevado a que las feministas redoblaran su campaa en defensa del sufragio universal, un paso importante que se logr en julio. Pero para la mayora de las mujeres el derecho a voto no supona apenas diferencia en sus vidas, que continuaban dominadas por la escasez, las largas jornadas de trabajo y la lucha para mantener sus familias unidas. Como escribi Kollontai en 1908:

Por muy aparentemente radicales que sean las reivindicaciones de las feministas, no se debe perder de vista el hecho de que, debido a su posicin de clase, las feministas no pueden luchar por esa transformacin fundamental de la estructura econmica y social contempornea de la sociedad sin la que no puede ser completa la liberacin de la mujer .

Para la mayora de las mujeres trabajadoras y campesinas las cuestiones de la opresin y de la desigualdad no se planteaban en abstracto, sino que emergan concretamente del proceso de luchar para mejorar sus vidas y las de sus maridos e hijos. Aquellas que se volvieron abiertamente polticas y ms seguras de s mismas, a menudo como miembros del Partido Bolchevique, lo hicieron a consecuencia de su propia accin colectiva en contra la guerra y los polticos, una accin que se centr en oposicin al hambre, a la guerra y a favor de la propiedad de la tierra. Robert Service afirma:

El programa poltico bolchevique demostr ser cada vez ms atractivo para la masa de trabajadores, soldados y campesinos a medida que la agitacin social y la ruina econmica llegaban a un punto culminante a finales del otoo. Pero para eso podan o haber habido una Revolucin de octubre.

Esto lo experimentaron con la misma intensidad las mujeres trabajadoras, campesinas y esposas de soldados que sus homlogos masculinos. Sin el apoyo de la masa de trabajadores y trabajadoras no cualificadas de Petrogrado, en su mayora mujeres, la insurreccin de octubre no habra triunfado.

El apoyo a los bolcheviques no fue ciego sino el resultado, en palabras de Trotsky, de un aumento doloroso y cauteloso de la concienciacin de millones de mujeres y hombres trabajadores. Para octubre se haba intentado todo lo dems: el gobierno provisional y los mencheviques los haban traicionado, las manifestaciones haban trado represin o unos logros limitados que ya no satisfacan sus esperanzas de una vida mejor y, lo que es ms importante, el intento de golpe de Kornilov haba dejado claro lo que estaba en juego: continuar o ser aplastados. Un trabajador lo expres de la siguiente manera: Los bolcheviques siempre han dicho, no somos nosotros quienes te convenceremos, sino la vida misma. Y ahora los bolcheviques han triunfado porque la vida ha demostrado que sus tcticas eran correctas.

Hay que reconocer a los bolcheviques el haber tomado la cuestin de la mujer tan en serio como lo hicieron. Aunque desde el punto de vista actual la representacin de las mujeres era muy pequea, se hicieron esfuerzos serios para organizar y desarrollar a las trabajadoras. El hecho de que los bolcheviques hicieran ms que otros partidos socialistas para relacionarse con las trabajadoras no se debi necesariamente a un mayor compromiso con los derechos de la mujer.

Tanto los mencheviques como los bolcheviques comprendieron la necesidad de contar con las mujeres como parte de la clase obrera, pero los bolcheviques pudieron integrar la lucha por la igualdad entre hombres y mujeres en una estrategia basada en la actividad de clase contra el gobierno y la guerra, mientras que los partidos que abogaban por continuar la guerra y hacer negocios con los privilegiados y los empleadores podran hacer poco ms que informar sobre las huelgas de las mujeres y hablar de derechos polticos, sin ofrecer soluciones concretas a las presiones materiales a las que estaba sometida la vida de las mujeres.

Los bolcheviques asumieron cada vez ms la organizacin y politizacin de las mujeres, en parte porque haban aprendido de los explosivos inicios de febrero y en parte debido a la tenacidad de las propias mujeres miembros de su partido.

Haca tiempo que destacadas mujeres bolcheviques como Kollontai, Krupskaia, Armand, Konkordiia Samoilova y Vera Slutskaia, entre otras, defendan que el partido deba hacer un esfuerzo especial para organizar a las mujeres trabajadoras y desarrollar su educacin poltica. Lucharon para convencer a sus camaradas hombres de que las mujeres trabajadoras no cualificadas eran fundamentales y no un obstculo pasivo, conservador y retrgrado a la revolucin. El peridico bolchevique Rabotnitsa [La mujer trabajadora], que se public por primera vez en 1914 y se relaz en mayo de 1917, contena artculos acerca de la importancia de las guarderas y de una legislacin que protegiera el lugar de trabajo de las mujeres, y subray con frecuencia que todos los trabajadores tenan que asumir la necesidad de la igualdad y de los "problemas de las mujeres".

El papel de las mujeres trabajadoras en febrero y su constante importancia como parte de la clase obrera de Petrogrado contribuyeron a cambiar la opinin de muchos hombres bolcheviques de que centrarse en las cuestiones de la mujer ceda terreno al feminismo y de que la revolucin deba ser dirigida por los trabajadores (hombres) ms hbiles y polticamente conscientes. No obstante, fue una batalla muy difcil. Cuando en abril Kollontai propuso que hubiera un departamento de la mujer en el partido se qued sola, a pesar de tener el apoyo de Lenin, cuyas Tesis de abril no fueron recibidas con demasiado entusiasmo por los dirigentes bolcheviques (de forma similar, Kollontai fue el nico apoyo con el que cont Lenin en el Comit Central).

No obstante, en los meses siguientes qued claro que tanto la idea de Lenin de llevar a cabo la revolucin por medio del poder del Soviet como la idea de Kollontai de la importancia de las mujeres trabajadoras derivaban de la dinmica de la revolucin y podan darle impulso. Los peridicos bolcheviques al margen de Rabotnitsa argumenta ron entonces que las arraigadas actitudes sexistas ponan en peligro la unidad de clase y el partido se esforz en conseguir que las mujeres estuvieran representadas en los comits de empresa poniendo en entredicho la actitud de los hombres que consideraban a las trabajadoras una amenaza y hablando con los hombres trabajadores para que votaran a mujeres, especialmente en las fbricas en las que estas eran mayora, y las respetaran como compaeras de trabajo, representantes y camaradas.

Seis semanas despus de la Revolucin de Octubre se sustituy el matrimonio por un registro civil y se instaur el divorcio a peticin de una de las partes. Un ao despus estas medidas quedaron recogidas en el Cdigo de Familia, que hizo la mujer igual ante la ley. Se aboli el control religioso, con lo que se eliminaron de golpe siglos de opresin institucionalizada, Cualquiera de las partes poda obtener el divorcio sin alegar razn alguna, la mujer tena derecho a poseer su propio dinero y ninguna de las partes tena derecho sobre las propiedades de la otra. Se erradic el concepto de ilegitimidad: si una mujer no saba quin era el padre, todas sus anteriores parejas sexuales eran responsables colectivas del nio o nia. En 1920 Rusia se convirti en el primer pas en legalizar el aborto a peticin de la mujer.

La mujeres iniciaron y dieron forma a la revolucin de 1917 y al cabo de un ao las acciones y el compromiso poltico de las mujeres pusieron en entredicho, cuando no obliteraron, muchas ideas antiguas de la mujer como ser inferior, como propiedad, como ser pasivo, retrgrado, conservador, inseguro y dbil.

Pero la Revolucin rusa no aboli la dominacin masculina ni liber a las mujeres: las catastrficas privaciones de la guerra civil y las subsiguientes distorsiones del gobierno de los Soviet lo hicieron imposible. Persistieron las desigualdades. Pocas mujeres ocuparon puestos decisivos, pocas resultaron elegidas en organismos administrativos y las ideas sexistas no pudieron desvanecerse simplemente en las adversidades extremas que siguieron a octubre.

Durante la revolucin las mujeres no participaron en pie de igualdad con los hombres ni contribuyeron tan significativamente a los niveles ms altos del proceso poltico, pero dentro de las limitaciones de sus vidas desafiaron las expectativas y dieron forma al curso de la revolucin. Como afirman McDermid y Hillyer:

La divisin del trabajo entre mujeres y hombres permaneci, es cierto, pero en vez de concluir que las mujeres no lograron poner en entredicho la dominacin masculina, podramos considerar cmo maniobraron dentro de su esfera tradicional y lo que eso signific para el proceso revolucionario.

Las mujeres fueron una parte fundamental de la revolucin de 1917 al hacer historia junto a los hombres, no como espectadoras pasivas o cifras apolticas, sino como valientes participantes cuyo compromiso fue ms significativo debido al rechazo de la arraigada opresin que representaba. Ver la revolucin a travs de los ojos de las mujeres nos ofrece una lectura ms rica de lo que sigue siendo el movimiento histrico ms transformador de la vida de las mujeres.

Megan Trudell ha escrito abundantemente acerca de la Primera Guerra Mundial y de la Revolucin rusa y actualmente investiga sobre el ao 1919 en Italia.

Fuente: https://www.jacobinmag.com/2017/05/women-workers-strike-russian-revolution-bolshevik-party-feminism

Esta traduccin se puede reproducir libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar a la autora, a la traductora y Rebelin como fuente de la misma.



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