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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-06-2017

Trump, los truenos y Cuba

Alfredo Prieto
OnCuba


The Daily Caller no es un sitio web noticioso de mucha influencia y prestigio. Ni en Washington DC, donde tiene su sede, ni en todo el territorio de la Unin. Fundado hace siete aos por el editor Neil Patel, el ex vicepresidente Dick Cheney y Tucker Carlson, actual comentarista poltico de Fox News y protagonista del show Tucker Carlson Tonight, de la misma cadena, constituye una respuesta conservadora al liberal The Hunffington Post, y no se caracteriza precisamente por incursionar en asuntos cubanos. El haberlo hecho el 29 de mayo con un titular muy llamativo, Exclusive: Trump Set to Roll Back Obamas Cuba Policies, podra tener distintas lecturas.

Una de ellas es que all se estn amplificando los criterios de sectores dentro del GOP opuestos a ese roll back o al desmontaje ms o menos parcial de las polticas de Obama hacia la Isla. Esto es ms significativo si se considera que, segn un sondeo, la mayora de sus lectores (64,8 por ciento) se identifican como republicanos. Y tambin pudiera significar que, desde el punto de vista del poder corporativo, algunos elefantes de por all arriba andan de la mano con negocios de aviacin, cruceros, telecomunicaciones y hotelera que ya han invertido cierto capital poltico, y tambin contante y sonante, en los movimientos hacia el vecino del sur.

Tal vez lo anterior explique el tono nada asptico de ese reportaje, de hecho una especie de alarma acerca de las presiones de tres miembros del lobby cubanoamericano sobre la administracin Trump para producir el gran salto hacia atrs, puestas en boca de John S. Kavulich, presidente del US-Cuba Trade Economic Council, institucin no partidista con sede en Nueva York cuyo solo enunciado habla por s mismo. Y en un segundo round sobre el tema, al da siguiente, los del Caller fueron ms especficos: un donante miamense del Partido Republicano que favorece las relaciones con Cuba saba de buena tinta de las palancas de un connotado miembro de ese mismo lobby, que vot a favor del Trumpcare a cambio de un endurecimiento en la poltica hacia la Isla, prctica que en los corrillos del DC se conoce como horse-trading.

La Casa Blanca no lo ha ni confirmado ni negado. Anda consumida por el fuego de sus propias balalaikas y tratando de corregir, en lo posible, el quilombo interno que la ha caracterizado desde el inicio. Lucha de facciones. Nacionalistas vs. globalistas. Bannon vs. Kushner / Ivanka. Fantomas vs. Scotland Yard. Sustituciones / renuncias de funcionarios. Filtraciones a la prensa Escndalos y problemas de ese tipo constituyen su pan cotidiano, al punto de que acaba de trascender la creacin de una sala de guerra cerca de la Oficina Oval para lidiar con la avalancha y el imbroglio. Y tambin porque despus de todo, en medio de ese gran repeluco, Cuba no es una prioridad sino (otra vez) una isla del Caribe.

A partir del anuncio, en febrero pasado, de una completa revisin (full revision) de la poltica previa, a lo que sobrevino un silencio casi sepulcral, acaba de saberse que esos cambios se iban a dar a conocer originalmente el 20 de mayo (fecha que se ve de manera muy distinta a ambos lados del Estrecho), pero fueron diferidos por el viaje del presidente al exterior. En poltica, escribi Jos Mart, lo real es lo que no se ve. Eso llevaba tiempo, no era cuestin de un solo plumazo ejecutivo, y entre ellos andan divididos. Tienen gente dentro que no estn de acuerdo con botar a Obama por la borda. Ni en hacer tbula rasa de un proceso negociador que ha rendido sus innegables frutos, a pesar de los problemas implicados, las diferencias mutuas y las seales provenientes de all abajo, que por razones propias fueron de la cautela a las respuestas diferidas o de ltima hora.

Ahora es, quizs, el tiempo. Hay un proyecto de ley en el Senado, reciclado y de autora bipartidista, que restaurara a los estadounidenses un derecho constitucional largamente prohibido: viajar a la Isla como simples turistas, como lo hacen a cualquier parte del mundo. Y otro sobre exportaciones agrcolas a Cuba, que pasa por otorgar crditos a productores privados, apoyado por Sonny Perdue, el secretario de Agricultura de la administracin Trump. Un grupo de 16 ex almirantes, que entre ellos se entienden, le enviaron a H. R. McMaster, el asesor de seguridad nacional que entr en el juego por Michael Flynn, un mensaje claro y distinto: No rompan esto, que nos conviene.

El Consejo Nacional de Seguridad, segn trascendidos, le ha presentado al presidente un men de opciones. La presin sobre el sistema cubano en materia de democracia y derechos humanos no est en discusin, pero no vendra sino a ratificar lo que Talleyrand afirmaba de los Borbones: ni olvidan ni aprenden. Es bastante fcil remitirse a valores actuantes en la poltica exterior estadounidense, pero un poco ms difcil prescindir del clsico doble estndar, sobre todo cuando el presidente acaba de regresar con una compra de armas de 110 mil millones de dlares de Arabia Saudita, un lugar del Reino de este Mundo donde una mujer no puede hacer cosas tales como obtener un pasaporte o viajar al exterior sin el consentimiento del esposo, padre o familiar masculino. Por no mencionar palabras igualmente mayores como la decapitacin por protestar y manifestarse contra la monarqua y la familia real, la pena de muerte por homosexualidad o la existencia de una polica religiosa para garantizar la pureza del credo.

Lo ms probable es que se trate de un curso de poltica eclctico. Se han anunciado extraoficialmente, mediante filtraciones y fuentes no siempre grises, cambios en la poltica de viajes y negocios administrados por los militares cubanos, un viejo reclamo del lobby (y sus alrededores). Ciertas preguntas especficas, sin embargo, podran resultar pertinentes. Se meter Trump en Miami con los viajes familiares de cubanos y cubanoamericanos, que se tiran sobre la Isla cuantas veces quieran, como lo autoriz el presidente Obama? Y con las remesas, no solo fuentes de reproduccin simple para quienes la reciben, sino tambin para el capital inicial de esos negocios independientes del Estado? La ltima encuesta de Florida International University no deja dudas al respecto. La gran mayora de los cubanos de Miami Dade se oponen al embargo / bloqueo (63 por ciento), favorecen las relaciones econmicas con Cuba (57por cientoen general, y 90 por ciento en la nueva emigracin), el 74 por ciento est a favor de eliminar las restricciones de viajes a los norteamericanos (93 por ciento de los llegados recientemente, 69 por ciento de los votantes registrados) y el 72 por ciento informan haber enviado dinero a familiares y amigos en la Isla. Una expresin de los cambios que caracterizan a la gran urbe transnacional, plaza fuerte del exilio histrico hoy desafiada por cambios migratorios, generacionales y culturales. No podran meterles un tajazo sin algo que normalmente suele aterrorizar a cualquier poltico: el costo.

Pero Trump es Trump. El gallo de la veleta. Un bisonte suelto y sin vacunar corriendo en la gran pradera americana. Mercurial. Tuiteante a pesar de sus abogados. Y si en junio se rompe el corojo, como se afirma, el sur de la Florida no sera obviamente el mejor lugar para anunciarlo, a pesar de lo antes dicho. Trump mirara al pasado, como la otra vez. No se favorecera el pragmatismo sino el modo de campaa, una de las pocas cosas que sabe hacer bien, igual que evadir tax returnsporque es muy listo, comer carne con ktchup, mandar a tirar la madre de todas las bombas frente a un fabuloso cake de chocolate, bailar con espadas saudes o poner sus grandes manos blancas en ciertas zonas innombrables de la otredad. Ben Rhodes, uno de los que de este lado conoce bien de lo que se trata, acaba de soltar un axioma: Dada la completa falta de preocupacin por los derechos humanos alrededor del mundo, sera una irona trgica si la administracin Trump acude a ellos para justificar polticas que daan al pueblo cubano y restringen la libertad de los estadounidensespara viajar y hacer negocios donde les guste. Entonces, y solo entonces, en junio o despus, se sabrn finalmente laspartes de Obama para decirlo con Roberto Fernndez Retamar que veremos arder.

Fuente: http://oncubamagazine.com/sociedad/trump-los-truenos-y-cuba/



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