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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-06-2017

Venezuela: una carta lamentable y una cuestin de metodo

Guillermo Almeyra
Rebelin


Un grupo de intelectuales latinoamericanos y europeos ha publicado una carta sobre Venezuela que recin llega ahora a mis manos en esta Marsella tan lejos de Dios y tan cerca de Macron y de la gran prensa francesa, tan despreocupada por Amrica Latina.

En dicho documento encuentro la firma de personas que respeto mezcladas con otras claramente de derecha y un enfoque sumamente preocupante. Los autores, en efecto, no recuerdan que la oposicin venezolana ya dio un golpe (fallido) contra Hugo Chvez, que desde antes que Nicols Maduro fuera elegido presidente buscaron derrocarlo con todos los medios posibles. Tampoco ve que esa derecha incorpor a la Asamblea Nacional dos diputados indgenas fraudulentos, que se opone sistemticamente a un dilogo con el gobierno legtimo y constitucional, que asesin a tiros a un juez que fall contra el golpista Leopoldo Lpez, que es culpable de linchamientos y asesinatos, entre otros delitos y, sobre todo, que acta para favorecer la amenaza estadounidense de intervencin armada en Venezuela.

El documento ve solamente los muchos errores y limitaciones del gobierno de Maduro apoyado en las fuerzas armadas y por la boliburguesa, pero sostenido tambin por la mayora de los trabajadores venezolanos sin ver el golpe proimperialista en abierta y descarada preparacin. Su crtica a Maduro es por la derecha, no por la izquierda y no busca ayudar a los trabajadores a lograr su independencia poltica y su autoorganizacin para profundizar la democracia y el proceso de cambios y barrer al capitalismo, incluido su sector bolivariano. Por el contrario, propone un Comit internacional de pacificacin ajeno al pueblo venezolano y de brumosa composicin. Llamo a mis amigos y compaeros de izquierda a anular su firma y a reflexionar sobre el peligro que entraa este tipo de intervenciones bienintencionadas pero, a mi juicio, inoportunas y errneas.

UNA CUESTION DE MTODO FUNDAMENTAL

Uno de los firmantes de la lamentable declaracin de un grupo de intelectuales latinoamericanos y europeos sinti la necesidad-ante las crticas- de explicar o justificar su firma alegando las buenas intenciones del texto, aunque Rosa Luxemburgo haya dicho hace tiempo que las buenas intenciones pavimentan el camino hacia el infierno. Esa actitud es positiva y espero que en los prximos das otros se deslinden del documento en cuestin.
ste es malo y de derecha, no de izquierda, y por eso lo firman tambin intelectuales liberalsocialistas y no solamente socialistas confundidos y sin rumbo, impresionados por las campaas de prensa capitalistas y por las ideas mayoritarias en la Academia y en el establishment.

Lo primero, ante un conflicto, es caracterizar quines se enfrentan tanto en el plano internacional, como en el nacional, pues el sistema capitalista no es una suma de pases sino que es mundial. En Venezuela, pas dependiente con un Estado capitalista con una economa desarrollista asistencialista en la que las bases fundamentales del capital no han sido tocadas, se enfrentan hoy, por un lado, dos bloques: el imperialismo que ha declarado estar dispuesto a invadir- y dirige, orienta y finanza a las viejas clases dominantes locales que arrastran detrs de s a la mayora de las clases medias urbanas educadas en el consumismo ya un sector de los trabajadores rurales y urbanos y, por el otro lado, un sector nuevo de la burguesa la boliburguesa- resultante del desarrollo del capitalismo de Estado, el cual se apoya sobre el aparato estatal (las Fuerzas Armadas, principalmente) y sobre el sostn que le dan, pese a todo, la gran mayora de los ms pobres y un sector de la intelectualidad ms radicalizado. Se libra una exacerbada lucha de clases, pero sta forma parte de la guerra civil declarada por el capital financiero internacional contra el nivel de vida y las conquistas democrticas arrancadas por las luchas sociales en el siglo XX.

La minimizacin del papel del imperialismo al analizar una situacin particular es un error grave, fatal. Minimizar las diferencias que existen entre los intereses de los obreros, campesinos y pobres urbanos y la burocracia procapitalista y la burguesa nacional antiimperialista, como hacen los defensores acrticos de los gobiernos progresistas, conduce igualmente a debilitar la defensa contra el imperialismo, la cual necesita la independencia poltica de los trabajadores, su autoorganizacin y la expropiacin de las palancas de la economa y de las grandes transnacionales, cosa que los Kirchner, los Correa, la direccin del PT brasileo y la boliburguesa temen como la peste porque no se proponen acabar con el capitalismo como quera en cambio Chvez- sino reformarlo.

El texto de los intelectuales no piensa cmo reaccionaran los gobiernos de Estados Unidos o Francia si la oposicin quemase oficiales retirados, linchase jvenes partidarios del gobierno, incendiase, escondiese alimentos para provocar escasez, organizase la fuga de cientos de miles de dlares, llevase cientos de miles de personas a las calles todos los das con fines golpistas. Tampoco recuerda el golpe del 2002 que puso en el gobierno a los representantes de la gran burguesa y anul las conquistas del chavismo antes de ser derrotado por la sublevacin popular. Alguien puede creer acaso que Washington y sus siervos de la OEA y las clases dominantes de Venezuela quieren un golpe para instaurar la democracia? Con sus posiciones, los firmantes trabajan para Wahington y su documento, por lo tanto, cualesquiera sean sus intenciones, es reaccionario.

Venezuela est en guerra contra el imperialismo y sus agentes. Y en una guerra, los derechos ciudadanos (entre ellos, las elecciones), por fuerza deben limitarse. Maduro debe ser criticado no por reprimir con el poder estatal a los golpistas y resistir al imperialismo o por no convocar ahora elecciones inmediatas sino por dar nuevas concesiones a las mineras, reprimir las huelgas, atribuir a la burocracia y a la boliburguesa el papel de salvadores de Venezuela, en vez de basar la defensa en los trabajadores autoorganizados y armados. Debe ser criticado por sus errores graves (como el intento de disolucin de la Asamblea Nacional, en la que la oposicin es mayoritaria) dndole armas a la propaganda del enemigo o la convocatoria de una Asamblea Constituyente sin hacer conocer primero qu quiere renovar en la Constitucin chavista) y por tergiversar respecto a los referendos constitucionales necesarios.

Sin la poltica y la corrupcin del gobierno de Cristina Kirchner, sin la corrupcin del PT brasileo, hubieran sido imposibles Macri y Temer. Los gobiernos progresistas sin duda no son iguales que los proimperialistas pero el antiimperialismo declaratorio del gobierno kirchnerista, por ejemplo, ayuda al imperialismo y sus agentes cuando firma contratos secretos con la Chevron o el PT y su gobierno se niegan a dar tierras al MST y favorece a las grandes empresas. Frente al imperialismo y sus agentes nacionales esos gobiernos deben ser, sin embargo y pese a todo, defendidos, pero los intereses de los trabajadores y la independencia de los pases requieren su superacin. Pedir su retorno y dar por supuesta la cada de Maduro, adems de contradictorio, es paralizante.

Nadie est exento de errores. Pero siempre es necesario un balance crtico de cada acto o declaracin poltica que uno haga, para descubrir esos errores y corregirlos para no repetirlos. Por ltimo, no est en cuestin el derecho a la crtica que slo condenan los stalinistas de viejo y nuevo cuo. Lo que hay que hacer es criticar por la izquierda, no por la derecha.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


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