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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-06-2017

La paz, el compromiso tico fundamental de los colombianos hoy

Adelaida Nikolayeva
Rebelin


La sensacin de frustracin e incertidumbre generada por la reciente decisin de la Corte Constitucional de revisar los apartes H y J de la va rpida legislativa o fast track, ha incidido notoriamente en el debate sobre para dnde va el proceso de paz y lo que pueda pasar con la implementacin del mismo. Dentro de este contexto, el lunes 22 de mayo estuvo en la Universidad de Antioquia Humberto de La Calle Lombana, ex-Jefe negociador del gobierno en los dilogos con las FARC de La Habana, invitado a la celebracin de los 25 aos de la revista de estudios polticos de la Universidad.

El anuncio del fallo de la Corte Constitucional el mircoles pasado, ha abierto muchos interrogantes respecto al rumbo y el tiempo que pueda tomar en adelante el procedimiento legislativo para la tramitacin de la normatividad de los acuerdos en el Congreso. Y es que la misma informacin y los anlisis hechos por distintas fuentes de opinin, no han sido, a mi parecer, lo suficientemente claros y han ayudado a aumentar las dudas. Las distintas interpretaciones que se han hecho dejan un sinsabor preocupante y de nuevo cierta sensacin de vaco y frustracin, como cuando se perdi el plebiscito.

El mircoles 17 de mayo se escuch en la radio una declaracin de Francisco Gonzlez, Pacho Chino, uno de los negociadores de la guerrilla, acerca del congelamiento de la entrega de los 1200 fusiles de miembros de las FARC que iban a hacer parte de la UNP, ya que la decisin de la Corte declar inexequible el decreto 298 del 2017 que permita la incorporacin de integrantes de esa guerrilla a la UNP, de acuerdo a lo pactado en los acuerdos.1

Hay un conjunto de hechos que generan una situacin alarmante respecto a los acuerdos de la La Habana, particularmente lo referido a los numerales H y J del fast track que fueron tumbados, y que consistan bsicamente en la posibilidad de votar en bloque los proyectos de ley para la implementacin, tal y como se hace con los tratados comerciales (TLCs)2; y, en que las modificaciones que se hicieran a los proyectos tendran que tener el aval del Gobierno. Esta ltima modificacin que permite hacer cambios sin el aval, est supeditada a que los cambios no pueden ir en contrava del espritu de los acuerdos. La tesis de la Corte es que hay una violacin a la independencia y autonoma de los poderes, y de otro lado, que as como estaban los apartes del fast track, se estaba sustituyendo con ellos la Constitucin.

Humberto de La Calle expres categricamente su compromiso para defender lo que fue el fruto del equipo de gobierno que l encabez, un esfuerzo muy grande de ms de 6 aos de discusiones y negociaciones muy delicadas en La Habana. Fue enftico en la necesidad de asumirnos como un pas que debe pasar ya esta pgina de la violencia que tanto dao ha hecho a los colombianos. Aceptar por fin nuestro compromiso real con la construccin de una sociedad ms justa y equitativa, que trabaje decididamente por disminuir los niveles de inequidad social y saldar por fin la deuda histrica del Estado con las vctimas del conflicto, millones de compatriotas, que tambin han sido de la negligencia del Estado.

Ante la el reversazo que meti la Corte a los acuerdos, De la Calle hizo un llamado urgente a que nos apropiemos de los acuerdos y asumamos nuestro compromiso tico con el cumplimiento de la palabra empeada en la construccin y la firma del Acuerdo final para la construccin de una paz estable y duradera con las FARC-EP. LLam a construir una gran coalicin, a lo largo del pas, en defensa de lo acordado y exigirle al Congreso que no puede seguir dilatando ni ponindole freno a la implementacin.

Ante las elecciones presidenciales que se avecinan, caldo de cultivo para el oportunismo que caracteriza a la mayora de los polticos colombianos, se hace necesario que los colombianos dejemos de ser vctimas de la desinformacin que generan cada da las fuerzas polticas contrarias a los acuerdos, que buscan hacerlos trizas y de paso destruir la vida de miles de jvenes, porque nadie pone en duda que hacerlos trizas, no se puede traducir a otra cosa que volver a la guerra.

El compromiso y el imperativo politico (poltico y tico) que tenemos es hacer respetar nuestro derecho a la paz, consagrado como un derecho fundamental en nuestra Carta magna, y nuestro derecho a cambiar el destino de nuestro pas. Finalmente, en este complejo, incierto y difcil momento para el pas hay que asumir posiciones en defensa de la vida, impedir que suenen tambores de guerra con cantos de alegra, y hacer trizas sus discursos de muerte.


Notas

1 https://goo.gl/AuPDsm

2 https://goo.gl/MSR5nv


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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