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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-06-2017

Los mitos sobre el comercio internacional y las ventajas del librecambio

Juan Torres Lpez
El diario


- Defendemos un buen comercio, la proteccin de la poblacin, de los recursos econmicos y del medio ambiente que sea compatible con la eficiencia y el mximo nivel posible de equidad

- Sptimo artculo de la serie Desvelando mentiras, mitos y medias verdades econmicas

EFE

Uno de los mbitos de la teora y la poltica econmicas en donde ms mitos y mentiras se han difundido es el relativo al comercio internacional. En particular, los economistas de ideologa liberal y quienes defienden los intereses de las grandes corporaciones siempre se ha empeado en proclamar que liberalizarlo por completo tiene ms ventajas que cualquier otro rgimen comercial. Pero casi siempre lo hacen sorteando la evidencia emprica y forzando los argumentos para dar por bueno lo que carece de suficiente fundamento cientfico.

Voy a comentar brevemente cinco principales mitos que desde hace ya muchos aos sirven de fundamento para defender la supuesta superioridad del comercio sin trabas o proteccin de ningn tipo.

1. El librecambio proporciona a todos los pases que lo practican las mximas ventajas y es ms beneficioso para todos que el proteccionismo.

La teoría económica convencional afirma que el librecambio, entendido como la mxima liberalización comercial y financiera, proporciona aumento del comercio, crecimiento económico acelerado, cambio tecnológico más rápido y una asignación ms eficiente de los recursos en el interior de la economa que lo practica. A partir de ah, se asegura que proporciona muchas ms ventajas que el proteccionismo.

Sin embargo, para poder establecer esta tesis los economistas que la defienden han de partir de dos hiptesis esenciales, ninguna de las cuales es posible que se d en la realidad, salvo casos verdaderamente excepcionales.

En primer lugar, que las naciones comercian entre s en funcin de los costes relativos de las mercancas, es decir, que se especializan en una u otra siempre que la puedan obtener a menor coste que las dems. En segundo lugar, que los mercados en donde comercian todas las naciones o empresas son de competencia perfecta (lo que quiere decir que en ellos no hay ninguna empresa o grupo de empresas que tenga poder suficiente para influir sobre las condiciones del intercambio, que los productos que se intercambian son completamente idnticos, que no hay ningn tipo de dificultad para que se incorpore al mercado cualquier nueva empresa y que empresas y consumidores tienen informacin perfecta y gratuita sobre todas las circunstancias que afectan al intercambio en el mercado).

Si se dan ambas hiptesis al completo (y otros supuestos complementarios ms complicados que no puedo comentar aqu) se pueden deducir las tesis que justifican la ventaja o superioridad del librecambio. A saber: todas las economas tendern a ser igual de competitivas; la relacin entre las importaciones y exportaciones se modifica automticamente en todas ellas para igualar su saldo, de modo que no habr dficit ni supervit comerciales sostenidos en los diferentes pases; los salarios reales y las tasas de beneficio se igualarn en todas las economas; y ninguno de esos ajustes producir prdidas netas de empleo, salvo algunas a corto plazo que se irn compensando.

No hace falta ser un premio Nobel para saber que en la realidad no se dan esas condiciones, imprescindibles para que la liberalizacin total de los intercambios comerciales produzca los efectos benficos que aseguran sus defensores: los mercados no son de competencia perfecta, las economas no son todas igual de competitivas, todas ellas presentan continuamente desequilibrios comerciales, el desempleo es un mal generalizado en las economas contemporneas, y mucho ms en las ltimas etapas de mayor liberalizacin comercial, y hay grandes diferencias entre los salarios reales y las tasas de beneficio.

Es verdad que en los ltimos aos se han desarrollado planteamientos ms sofisticados ante el irrealismo, las incoherencias y la debilidad de estas hiptesis, pero lo cierto es que tampoco se corresponden con lo que ocurre en la realidad y que hoy da sigue siendo cierto lo que se demostr hace aos: solo se puede decir que el librecambio es superior al proteccionismo estableciendo hiptesis que chocan frontalmente con la realidad y contra toda evidencia emprica. Ms concretamente, solo se puede afirmar que el librecambio sera ms favorable para una economa si y slo si todos los mercados fueran de competencia perfecta, si todos los trabajadores que pierden su empleo a causa de la apertura comercial encuentra otro de semejante categora y retribucin y si el ajuste comercial que se produzca deja inalterada la distribucin final de la renta (adems de otras condiciones ms complejas que no tengo espacio para exponer aqu). Unas condiciones que es materialmente imposible que se den en el realidad y mucho ms en su conjunto.

Por tanto, si no se dan esas condiciones tericas, es posible que polticas proteccionistas sean mucho mejores, ms eficientes y ms eficaces para promover actividad econmica, empleo y bienestar que las liberalizadoras.

2. Los pases que quieran progresar deben abrir al mximo sus fronteras y practicar el librecambio.

Esta idea es tambin un mito completamente desmentido por la realidad. Sencillamente, es imposible mostrar el caso de algn pas cuya economa haya llegado a encontrarse en algn momento entre las ms avanzadas del mundo y que lo haya conseguido abriendo sus fronteras y practicando el librecambio. Todas las grandes potencias econmicas, financieras y comerciales de la historia han llegado a serlo gracias al proteccionismo ejercido bajo cualquiera de sus diferentes formas. Y las grandes economas de hoy da (Estados Unidos, Unin Europea, Japn, China...) siguen siendo proteccionistas aunque, eso s, dicen defender el libre comercio para poder exigir a los dems pases que liberalicen sus economas, justamente para que as se consoliden las relaciones de asimetra que les favorecen.

Si algunas han liberalizado sus relaciones comerciales en algn momento de su historia ha sido cuando ya haban llegado a la cspide del progreso econmico y disfrutaban de suficiente ventaja sobre las dems. Lo que han hecho y siguen haciendo es, como escribi Friedrich List en 1885, darle una patada a la escalera por la que se ha subido, privando as a otros de la posibilidad de subir detrs.

Por tanto, no es verdad que lo que convenga hoy da a las economas en peores condiciones sea no protegerse, que es lo que hicieron en su da todas las grandes potencias para progresar. Por el contrario, s sabemos que lo que les perjudica es mantenerse en el rgimen de asimetra y doble moral hoy da imperante, es decir, abrirse de par en par a las potencias mientras que stas les cierran sus puertas.

3. Las normas internacionales que regulan el comercio internacional promueven el librecambio como requisito para aumentar el comercio, el crecimiento econmico y el empleo.

La tesis dominante entre los defensores de la liberalizacin comercial, ampliamente impuesta en los ltimos cuarenta aos de polticas neoliberales, es que gracias a ella aumenta el comercio y que el incremento de las relaciones comerciales es lo que permite que haya ms empleo, menos pobreza y mayor bienestar.

Las evidencias empricas al respecto tambin son abundantes y claras. Puede aceptarse que mayores tasas de crecimiento econmico estn asociadas a mayor volumen de exportaciones pero no hay ninguna relacin entre el crecimiento econmico y el de las exportaciones con la existencia de ms o menos restricciones nacionales al comercio. Lo mismo que ninguna potencia ha llegado a serlo con polticas de liberalizacin comercial y renunciando al proteccionismo, no hay tampoco ningún país que hayan alcanzado tasas notables de crecimiento de la producción y de las exportaciones aplicando políticas de liberalización generalizada.

Las evidencias apuntan en el sentido contrario. Por un lado, los pases que han cosechado ms xito econmico en los ltimos decenios han sido precisamente los que han tenido polticas ms proteccionistas (Corea, Taiwn, Japn, China, como tambin las potencias de siempre). Por otro, pases como la mayora de los latinoamericanos que liberalizaron por completo sus relaciones comerciales han pagado una factura muy alta en trminos de crecimiento, desempleo y pobreza. Algo que es bastante lgico si se tiene en cuenta que la mayor apertura est asociada a ms inestabilidad y que sta es negativa para el crecimiento.

Lo que se busca cuando se establecen medidas liberalizadoras del comercio no es promover el comercio porque los datos demuestran que as no se consigue. Y mucho menos cuando esa liberalizacin, tal y como viene ocurriendo en los ltimos decenios, es asimtrica y solo se orienta a dar mayor libertad de accin y mayor poder a las grandes corporaciones. Por eso lo que ha aumentado en los ltimos aos de liberalizacin comercial han sido los beneficios y no el crecimiento econmico, el empleo y el bienestar.

5. Los tratados comerciales como el TTIP o el CETA buscan favorecer el librecambio entre quienes los firman

Los tratados que se han ido firmando en los ltimos aos, o que se quiere firmar en estos momentos, como el TTIP o el CETA, se presentan a la opinin pblica como tratados de libre comercio pero no es verdad que lo sean.

Ya hemos dicho que para que el libre comercio sea realmente ventajoso debe darse en condiciones de competencia perfecta que en la realidad no pueden existir. Y dichos tratados no solo no establecen la competencia perfecta sino que ni siquiera se dirigen en esa direccin. Son acuerdos que lo que proporcionan son mejores condiciones a las grandes corporaciones que controlan los mercados y que, por tanto, refuerzan la naturaleza oligoplica de los mercados y restringen de facto y de iure la competencia.

La mejor prueba de ello es que los que se presentan como tratados de libre comercio y que supuestamente buscan igualar a las partes lo que hacen es mantener la asimetra original y, por tanto, tratar igual a los desiguales que es justo lo que mejor conviene a los ms poderosos.

Uno de los ltimos tratados de libre comercio es el suscrito por Estados Unidos y Colombia en 2012 y sus efectos son bastante elocuentes: las exportaciones de Colombia a la gran potencia han bajado un 54% desde entonces, se han perdido 51.000 empleos en el sector agropecuario y 106.000 en la industria manufacturera de ese pas, y el supervit con Estados Unidos de 8.244 millones de dlares que tena a su favor se ha convertido en un dficit de 1.414 millones.

6. Los economistas que critican las supuestas ventajas del librecambio y la organizacin actual del comercio internacional defienden la autarqua y el aislacionismo comercial

Como comento en mi libro ' Economa para no dejarse engaar por los economistas', Ravi Batra afirma que la idea de que el librecambio es mucho mejor para todas las economías ha llegado a ser casi un dogma para los economistas, hasta tal punto que cualquiera que la cuestione se expone al ridículo . Y as es, aunque la evidencia emprica indique que es justamente la teora convencional la que peca de irrealismo.

Desgraciadamente, lo que suele ocurrir es que los economistas convencionales que defienden estas ideas librecambistas no refutan los argumentos de quienes las han criticado a lo largo de muchos aos y con todo tipo de anlisis sino que recurren a la descalificacin, cuando no al insulto. Una tpica respuesta es limitarse a decir que lo que quieren los crticos con la realidad del comercio internacional y con los postulados liberalizadores es la autarqua, es decir, acabar con el comercio entre las naciones y aumentar la intervencin del Estado a toda cosa.

Para mostrar que no exagero ni invento, traigo aqu los comentarios de dos economistas espaoles muy conocidos e influyentes.

Jos Carlos Dez hizo en su cuenta de Twitter el siguiente comentario para atacar las crticas que Pablo Iglesias haba hecho al comercio internacional de nuestros das: Pablo Iglesias discpulo de Marx y contrario al libro comercio. Revival de la autarqua franquista. Menudo elemento.

Es cierto que se trata de un economista de poca solidez terica y que interviene en el debate econmico ms como cruzado al servicio de una causa poltica que como buscador de la verdad, pero me parece que refleja claramente la actitud de la ideologa econmica dominante ante las posiciones tericas que la ponen en cuestin. Daniel Lacalle (un buen amigo a pesar de las casi infinitas diferencias de pensamiento que tengo con l) titulaba, por su parte, un artculo sobre estos temas diciendo El proteccionismo solo protege al gobierno, cuando es de una evidencia clamorosa que son las grandes empresas las que reclaman y consiguen esa proteccin que l denuncia y que son ellas quienes principalmente se benefician del proteccionismo tradicional hoy da dominante.

Quienes criticamos las tesis que defienden el imposible y falso librecomercio de nuestra poca no defendemos la autarqua ni estamos en contra del comercio o de las relaciones econmicas internacionales. Ni siquiera defendemos el proteccionismo a la vieja usanza que no es garanta de progreso sino de incremento de las desigualdades. Defendemos, en todo caso, un buen comercio, la proteccin de la poblacin, de los recursos econmicos y del medio ambiente que sea compatible con la eficiencia y el mximo nivel posible de equidad.

El mal modo en que funciona el comercio internacional en las ltimas dcadas y el predominio de una ideologa econmica que, con independencia de cul sea su intencin, solo lleva a aumentar el privilegio de las grandes corporaciones, tienen mucho que ver con los grandes problemas actuales de la economa mundial. Huir de prejuicios y de planteamientos maniqueos, poner en cuestin las ideas que se comprueban claramente contrarias a la realidad y acabar con los privilegios que no tienen ms justificacin que el desigual poder de las partes es hoy una exigencia de primer orden en nuestro mundo.

Juan Torres Lpez es economista, miembro del Consejo Cientfico de Attac Espaa y catedrtico de Economa aplicada en la Universidad de Sevilla. @JUANTORRESLOPEZ

Fuente: http://www.eldiario.es/zonacritica/mitos-comercio-internacional-ventajas-librecambio_6_650994910.html



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