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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-06-2017

Machismo & Terrorismo
Por qu yihadismo s y machismo no?

Miguel Lorente Acosta
http://www.tribunafeminista.org

El autor reclama que el pacto de estado sea contra el machismo y no solamente, contra la violencia de gnero, al igual que hay un pacto de estado contra el terrorismo y no solo contra la violencia terrorista.
La violencia machista, slo en el seno de las relaciones de pareja y familiares, cada ao asesina alrededor de 42.500 mujeres en el mundo. El terrorismo en el ao 2016 caus 36.000 muertes en el mundo.


(POR UN PACTO DE ESTADO CONTRA EL MACHISMO)

La respuesta contra cada uno de los atentados del terrorismo yihadista es inmediata y contundente, no slo contra el grupo, clula o persona que lo haya llevado a cabo, lo es contra todo lo que representa y frente a todos los que de una forma u otra amparan y justifican ese tipo de actos criminales. Nadie interpreta que los autores sean hombres con problemas con el alcohol o las drogas, ni dicen que tengan un trastorno mental o enfermedad psquica que anule o condicione su conducta.

En ninguna ocasin se ha comentado que las organizaciones que trabajan para acabar con la instrumentalizacin de las ideas y las creencias que justifican los ataques o que ayudan a las vctimas, en realidad buscan beneficiarse econmicamente con sus actividades y vivir de las subvenciones, ni menos an dicen que estas personas en realidad lo que pretenden es atacar el orden existente y las referencias dadas para convivir en sociedad. Por eso tampoco se les ocurre plantear que cuando se toman medidas para abordar el problema del terrorismo yihadista o se llega a un pacto de Estado contra l, en realidad se trata de una discriminacin frente a otras vctimas, otras violencias y otras formas de terrorismo. Y si surgiera una voz con alguno de los argumentos anteriores, se encontrara de manera inmediata con una respuesta contundente criticndola y, posiblemente, con una serie de medidas policiales y judiciales para aclarar si forma parte de una accin de apologa del terrorismo.

Todo el mundo entiende que cada uno de los atentados yihadistas es consecuencia del yihadismo que los envuelve a todos, pues es este el que permite que se inicie el proceso por el que cada autor planifica y lleva a cabo los ataques. Con la violencia machista ocurre justo lo contrario, y todo se reduce a cada uno de los machistas que comete una agresin o un asesinato, como si fueran seres de otro planeta o cultura, y, adems, con frecuencia son presentados como hombres con problemas con el alcohol o las drogas, o con algn tipo de trastorno o enfermedad mental. Y las personas que trabajan para erradicar esta violencia son atacadas, las llaman feminazis y las presentan como interesadas slo en obtener beneficios econmicos a travs de ese trabajo. La crtica culmina al presentar el compromiso por la Igualdad como una especie de adoctrinamiento llevado a cabo desde la ideologa de gnero para terminar con el orden, la moral, la familia, las creencias y, de alguna manera, los hombres de verdad.

Esta diferente percepcin y posicionamiento ante el terrorismo yihadista y la violencia machista, forma parte de las ideas y valores de nuestra sociedad por ser producto de la cultura patriarcal que la define y condiciona. Ni siquiera el impacto de una y otra violencia son comparables en cuanto al dao que generan, tal y como demuestran los estudios y estadsticas, pero da lo mismo, el posicionamiento frente a una y a otra es completamente distinto. Segn los datos de diferentes organismos y organizaciones internacionales, recogidos por Datagrave y ESRI, el terrorismo yihadista llev a cabo en 2016 un total de 1441 atentados por todo el planeta, ocasionando 14.356 vctimas.

En 2015 cometi unos 16.000 atentados y el nmero de vctimas ascendi hasta 38.000, aproximadamente. Sin duda un grave problema que vara en su resultado en relacin con las circunstancias geo-polticas de diferentes regiones, a pesar de lo cual est siendo combatido con cierta eficacia. La violencia machista, slo en el seno de las relaciones de pareja y familiares, cada ao asesina alrededor de 42.500 mujeres, tal y como recoge el Informe Global sobre Homicidios de Naciones Unidas (2013). Una cifra que adems se mantiene relativamente constante y no depende de circunstancias pasajeras ni coyunturales, sino de las ideas amparadas por la cultura machista que integra la violencia de gnero como parte de la normalidad, y que luego se sorprende cuando se le va de las manos, y no siempre, pues como hemos apuntado, es frecuente la justificacin del agresor y el cuestionamiento de la conducta realizada por la propia mujer que ha sido agredida o asesinada.

A pesar de esta realidad objetiva, la percepcin es que el yihadismo es un problema grave y una amenaza, mientras que la violencia machista ni es grave ni es amenaza. Y no slo eso, sino que es el propio machismo el que establece las referencias para convivir al amparo de las leyes, las poltica, las instituciones, y todo lo dems. Da igual que en Europa cada ao sean asesinadas 3300 mujeres por violencia de gnero (Naciones Unidas, 2013) y que los atentados yihadistas, el ao que ms vctimas causaron en Europa (2004), asesinaran a 196 personas (192 de ellas en los atentados de Madrid).

La situacin es tan perversa que se llega a responsabilizar a las mujeres y al feminismo hasta de la violencia de gnero, al afirmar que se trata de esa estrategia interesada para atacar a los hombres a travs de las denuncias falsas para quedarse con la casa, los nios y la paga, conducta que en muchos casos los lleva al suicidio como consecuencia de toda esa manipulacin interesada. Esa idea de responsabilizar a las vctimas y de presentarlas como autoras de una provocacin, es la misma que utiliza el yihadismo para justificar sus atentados, pues al final la violencia que se ejerce en nombre de las ideas, los valores y las creencias siempre cuenta con apoyos en la propia sociedad donde esas ideas, valores y creencias forman parte de la normalidad.

Por ello siempre tienen a su lado una razn y un apoyo para ser utilizadas, ese es el motivo que lleva a considerarlos crmenes morales, puesto que cada uno de ellos no slo aborda cuestiones particulares, sino que tambin da respuesta a elementos comunes a todas esas creencias, valores e ideas. Y del mismo modo que se entiende que para acabar con los atentados del terrorismo hay que acabar con el yihadismo, debe entenderse que para acabar con la violencia de gnero y sus asesinatos hay que erradicar el machismo, no slo cuestionar la violencia que se hace visible ni a los hombres que protagonizan estos casos pblicos. La violencia machista, slo en el seno de las relaciones de pareja y familiares, cada ao asesina alrededor de 42.500 mujeres, tal y como recoge el Informe Global sobre Homicidios de Naciones Unidas (2013).

Una cifra que adems se mantiene relativamente constante y no depende de circunstancias pasajeras ni coyunturales, sino de las ideas amparadas por la cultura machista que integra la violencia de gnero como parte de la normalidad, y que luego se sorprende cuando se le va de las manos, y no siempre, pues como hemos apuntado, es frecuente la justificacin del agresor y el cuestionamiento de la conducta realizada por la propia mujer que ha sido agredida o asesinada.

A pesar de esta realidad objetiva, la percepcin es que el yihadismo es un problema grave y una amenaza, mientras que la violencia machista ni es grave ni es amenaza. Y no slo eso, sino que es el propio machismo el que establece las referencias para convivir al amparo de las leyes, las poltica, las instituciones, y todo lo dems. Da igual que en Europa cada ao sean asesinadas 3300 mujeres por violencia de gnero (Naciones Unidas, 2013) y que los atentados yihadistas, el ao que ms vctimas causaron en Europa (2004), asesinaran a 196 personas (192 de ellas en los atentados de Madrid).

La situacin es tan perversa que se llega a responsabilizar a las mujeres y al feminismo hasta de la violencia de gnero, al afirmar que se trata de esa estrategia interesada para atacar a los hombres a travs de las denuncias falsas para quedarse con la casa, los nios y la paga, conducta que en muchos casos los lleva al suicidio como consecuencia de toda esa manipulacin interesada. Esa idea de responsabilizar a las vctimas y de presentarlas como autoras de una provocacin, es la misma que utiliza el yihadismo para justificar sus atentados, pues al final la violencia que se ejerce en nombre de las ideas, los valores y las creencias siempre cuenta con apoyos en la propia sociedad donde esas ideas, valores y creencias forman parte de la normalidad.

Por ello siempre tienen a su lado una razn y un apoyo para ser utilizadas, ese es el motivo que lleva a considerarlos crmenes morales, puesto que cada uno de ellos no slo aborda cuestiones particulares, sino que tambin da respuesta a elementos comunes a todas esas creencias, valores e ideas. Y del mismo modo que se entiende que para acabar con los atentados del terrorismo hay que acabar con el yihadismo, debe entenderse que para acabar con la violencia de gnero y sus asesinatos hay que erradicar el machismo, no slo cuestionar la violencia que se hace visible ni a los hombres que protagonizan estos casos pblicos.

Los trabajos de la Subcomisin del Congreso y de la Ponencia del Senado deben concluir en un Pacto de Estado contra el machismo, no slo contra la violencia de gnero. Es lo que en su da se hizo cuando se firm un pacto de Estado contra el terrorismo para combatir a ETA, y ms recientemente un pacto de Estado contra el yihadismo.

En ningn caso se firm un pacto contra la violencia terrorista ni contra los atentados terroristas, sino contra el contexto que los causaba. Si se hubiera hecho slo sobre el resultado habra sido un error y nadie lo habra aceptado. Si el machismo contina con todo su espacio, poder, credibilidad en su palabra, hasta el punto de hacer pasar una realidad por otra y de presentar a los hombres como vctimas de la Igualdad, para as mantener una equidistancia con la que utilizar la neutralidad como cmplice, nunca acabaremos con la injusticia de la desigualdad ni con todas sus formas de violencia.

Los machistas quieren mantener la realidad bajo las referencias de siempre, incluso piden derogar la Ley Integral contra la violencia de gnero, ahora se trata de darle la razn al machismo o de quitrsela y trabajar definitivamente por la Igualdad. Por eso presentan el yihadismo como una amenaza para la sociedad y no ven amenaza alguna en la violencia de gnero a pesar de ocasionar muchas ms vctimas.

Pero hasta en eso se delatan. Si al machismo le preocupa la violencia en sociedad cuando afecta a hombres y mujeres, como ocurre con el yihadismo, y no le preocupa la violencia de gnero que slo afecta a mujeres, lo que en verdad significa es que su preocupacin por lo comn se debe a que afecta a los hombres, no porque ataca a las mujeres, pues si les preocupara el impacto de la violencia sobre ellas tendran que comprometerse decididamente para erradicar la violencia de gnero y el machismo. Y no lo hacen. Ellos no lo van a hacer nunca, pero la sociedad s, de hecho ya lo hace y avanzamos de manera decidida.

Ahora necesitamos ms apoyos, medidas y recursos, y es lo que debe proporcionar el pacto de Estado contra el machismo.




Fuente:http://www.tribunafeminista.org/2017/06/por-que-yihadismo-si-y-machismo-no/





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