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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-06-2017

Las mujeres de Gaza atrapadas entre la ocupacin y el control social
Control de nacimientos, contracepcin y aborto

Hlne Servel
Orient XXI


En la banda de Gaza, bajo bloqueo total desde hace exactamente diez aos, la autora ha realizado una investigacin* sobre los determinantes socioculturales de los embarazos no deseados, de la contracepcin y los abortos. En este territorio densamente poblado en el que la tasa de fecundidad sigue siendo elevada y en donde la vida cotidiana es tan difcil, como son percibidos? cmo actan las barreras sociales que ponen dificultades a su asuncin y qu impacto tiene todo ello sobre las tendencias demogrficas?

Con ms de 1 881 000 personas 1/ viviendo en un territorio de 365 km2, es decir ms de 5 000 habitantes por km2, todo lo referido a la demografa es muy importante en la banda de Gaza. La tasa de fecundidad se elevaba a alrededor de 5,1 nios por mujer en 2010, cuando la de Cisjordania tocaba techo en 4,8 2/. Sin embargo, el control de la natalidad es poco evocado como tal, cuando representa un problema humanitario considerable en un contexto de bloqueo total desde hace diez aos.

Histricamente, las cuestiones de natalidad y de fecundidad han sido objeto de una inversin poltica por las autoridades palestinas, en particular en los perodos de Intifada en los que el conflicto con Israel se desarrollaba igualmente en el terreno demogrfico. Hoy, si esta idea est menos presente, sigue siendo un factor a tener en cuenta. Tener ms hijos permita participar, a un cierto nivel, en el esfuerzo por la liberacin nacional en un contexto de guerra o, en cualquier caso, de violencia continua.

Alimentar las filas de los combatientes?

Desde hace algunos decenios, mediante una comunicacin eficaz, los poderes pblicos palestinos promueven un modelo de familia ms restringida, en el que los padres decidan por s mismos el nmero y la frecuencia de los nacimientos. La prctica de la contracepcin es por tanto promovida y transmitida por instituciones como el Fondo de las Naciones Unidas para la Poblacin (UNFPA) y la Oficina de las Naciones Unidas para los refugiados de Palestina en Prximo Oriente (UNRWA). Pero solo es fomentada en el marco del matrimonio, incluso despus de uno o varios hijos. La ocupacin y el bloqueo total que sufre la banda de Gaza siguen siendo variables decisivas en las decisiones sobre maternidad: si, en particular durante los perodos de Intifada, la tendencia era ms bien a tener muchos hijos para alimentar las filas de los combatientes y reemplazar a los mrtires, hoy, la deletrea situacin econmica, social y humanitaria empuja a las parejas a querer reducir el tamao de su familia, por razones financieras, pero tambin para poder asegurar una mejor calidad de educacin de sus hijos.

Hamas aplica una legislacin basada en la ley islmica. En conformidad con los principios religiosos y de sociedad que rigen la vida cotidiana, la contracepcin es aceptada solamente como un medio para espaciar los nacimientos (tanzim al-nasl), y de proteger as la salud de la mujer, pero no de limitar los nacimientos (tahdid al-nasl). Es autorizada desde hace alrededor de cuarenta aos, con excepcin de los mtodos definitivos como la ligadura de trompas. En 1993, la UNRWA introdujo servicios de planificacin familiar, seguida por el Ministerio de Salud en 1997. Desde 1994, la Autoridad Palestina (AP) considera la tasa de fertilidad como un objetivo nacional estratgico.

Hoy el discurso y las prcticas parecen ms bien corresponder a la orientacin dada estos ltimos aos por la AP sobre la idea de una familia ms restringida. La mayor parte de las mujeres parecen persuadidas de los beneficios y ventajas de la contracepcin, tanto para la salud de la madre y de sus hijos como para su independencia, la organizacin de su vida y la de su familia. Por otra parte, en Palestina, menos del 1% de las mujeres que no utilizan la contracepcin lo hacen por razones religiosas. 3/

En cambio, si bien est prohibido desde un punto de vista social y religioso desear limitar el nmero de sus hijos, algunas mujeres educadas reconocen en voz baja que la vida en la banda de Gaza les empuja a no querer ms que dos o tres. Hacindolo, se sienten ms capaces de poder alimentarles correctamente y garantizarles una educacin de mejor calidad.

Un acceso desigual a la informacin y a los contraceptivos

El acceso a la contracepcin depende estrechamente de la forma en que son difundidas las informaciones sobre este tema. Desde los aos 1990, las autoridades han puesto en pie ciertas herramientas como folletos, carteles, anuncios de TV y radio y acciones de sensibilizacin, pero comunican globalmente muy poco sobre estas cuestiones. A pesar de todo, en 2000, ms del 90% de las casadas conocan al menos un mtodo contraceptivo. En 2010 4/ eran ya el 99% y la tasa de utilizacin de los medios de contracepcin es relativamente elevada. De hecho, las informaciones circulan por los canales de comunicacin interpersonal. Las discusiones entre mujeres se revelan como mucho ms influyentes que una visita al mdico. Son a travs de ellas como las jvenes pueden conocer el tema, ya que no se proporcionan oficialmente informaciones ms que a las mujeres casadas para no alentar las relaciones sexuales fuera del matrimonio. Los mdicos no aceptan hablarles de su cuerpo ms que a partir del matrimonio, incluso despus de una o varios embarazos, y el personal encargado de la prevencin en este tema est poco formado. Los hombres, por su parte, parecen muy poco implicados y dicen preferir informarse por ellos mismos.

El acceso a la informacin depende tambin del estatus administrativo de la persona. Efectivamente, el 72% de los gazates son refugiados y estn por tanto registrados en la UNRWA, disfrutando de sus infraestructuras y servicios gratuitos, incluyendo los dedicados a la contracepcin. El 28% restante son ciudadanos, es decir originarios de la regin de la banda de Gaza antes de 1948, y deben dirigirse a las instituciones de salud pblica, de peor calidad y en las que deben correr con gastos, aunque sean mnimos.

La presencia de estos dos tipos de poblacin explica el carcter bicfalo del sistema de salud palestino y un trato diferencial 5/, revelador de las desigualdades econmicas latentes para el acceso a la contracepcin. Segn un informe de 2012, la totalidad de los 21 centros que gestiona la UNRWA en la banda de Gaza proporciona servicios de planificacin familiar, mientras que de los 56 centros de salud del Ministerio de la Salud, solo 16 los proponan en ese momento 6/. En fin, el acceso desigual a la informacin se observa tambin entre zonas urbanas, ms cubiertas y zonas rurales, ms marginadas y aisladas.

La tasa de utilizacin de la contracepcin es relativamente elevada en relacin a otros pases de la regin y la mayor parte de los medios de contracepcin estn disponibles, accesibles y gratuitos. Su coste sigue sin embargo estrechamente ligado al estatus administrativo de la persona: los refugiados pueden proporcionrselo gratuitamente en la UNRWA mientras que los ciudadanos deben soportar gastos, aunque sean mnimos.

Si la necesidad absoluta de dar pruebas de la unin marital ya no es requerida de forma sistemtica los ltimos dos decenios, el acceso a los contraceptivos permanece tcitamente condicionado a que la mujer est casada. Pero, incluso si la cobertura contraceptiva es relativamente buena en el conjunto de la banda de Gaza, puede estar sometida a penurias, en particular en perodos de crisis. Recientemente, la UNFPA, nico suministrador de contraceptivos en Palestina anunciaba querer reducir sus presupuestos y son precisamente los medios asignados a la banda de Gaza los que corren el riesgo de ser considerablemente reducidos a partir del mes de junio de 2017. Si bien estas previsiones de restricciones presupuestarias por el momento solo estn parcialmente documentadas, su realizacin provocara potencialmente penurias y debilitara por consiguiente an ms el derecho a la contracepcin en la medida en que esto se hace en un contexto demogrfico y humanitario ya catastrfico. Lo anterior revela tambin la extrema dependencia del sistema de salud gazat de la ayuda internacional en trminos de aprovisionamiento de material, de medicamentos, de infraestructura y de atencin sanitaria.

El prisma religioso

La cuestin del aborto es particularmente sensible en la banda de Gaza puesto que en los aos 1980-1990, el conflicto con Israel se jugaba tambin en las cunas. Estaba planteada una verdadera guerra demogrfica 7/. La idea de una fecundidad de reemplazo para compensar la prdida de mrtires era algo comn y las mujeres refugiadas de Gaza eran an mucho ms numerosas (46,1%) que en Cisjordania (26,6%) en desear al menos 6 hijos 8/.

Esta dimensin poltica de la fecundidad 9/no est ya de actualidad y ms all del contexto histrico-poltico particular, es sobre todo el prisma religioso el que condena y prohbe formalmente el aborto en Gaza. No hay ninguna razn lgica para un aborto!, recuerda Kefah Al-Rantisi, una representante del Ministerio de Asuntos Religiosos. Solo algunas situaciones autorizan excepcionalmente esta prctica, cuando la vida de la madre o del hijo est en peligro antes de los 40 o 120 primeros das del embarazo. Si el marco legal parece en teora relativamente claro, la apreciacin de estos criterios corresponde al mufti consultado y al diagnstico de dos mdicos. La decisin final depende de hecho de la interpretacin, de la posicin social y de la reputacin de estos diferentes actores. Esta indefinicin de las estructuras sanitarias sobre la problemtica de los embarazos no deseados y de los abortos impide probablemente abordar estas cuestiones tab.

Considerado por el conjunto de la sociedad como incompatible con las normas socioculturales y religiosas, el aborto es por tanto en principio concebido negativamente por la mayor parte de las mujeres. Sin embargo, son muchas las que lo practican en los hechos y a veces incluso que lo justifican: para preservar la salud fsica y psicolgica de la madre, asegurar una mejor educacin a los hijos, en el caso de embarazos precoces o tardos, de relaciones conyugales tormentosas Otros factores menos evocados por las mujeres entran tambin en cuenta: Las relaciones de incesto o la pobreza son fenmenos que influencia la decisin de aborto, pero que son menos visibles porque se producen a largo plazo y son dependientes de relaciones de dominacin econmica y social muy ancladas, explica Zeinab Al-Ghunaimi, una abogada gazat y directora del centro de investigacin y de consultas legales para las mujeres en Gaza City.

Los datos son por tanto muy difciles de obtener y las pocas cifras de las que se dispone muestran 5 996 abortos en 2011 y 6 983 en 2012 10/. Sin embargo, numerosos testimonios cuentan experiencias de embarazos no deseados a menudo seguidos de aborto: si no es siempre posible a causa del control social ejercido sobre las mujeres, no dejan de producirse con cierta frecuencia.

Un recorrido sembrado de obstculos

Las mujeres que desean interrumpir su embarazo deben plegarse a los imperativos sociales o luchar contra los diferentes actores que dificultan la autonoma de su decisin. La mayor parte del personal sanitario intenta disuadirlas, invocando razones morales y jugando as el papel de guardianes de las normas sociales.

Paralelamente, existe una red de relaciones interpersonales que constituyen intermediaciones en la voluntad de la esposa o de la pareja. As, las mujeres del entorno y la suegra juegan un papel muy importante, desde el apoyo logstico o psicolgico a la desaprobacin moral pasando por la reprimenda, constituyen un acompaamiento concreto y cotidiano. Prodigan en particular consejos, incluso recetas para provocar un aborto: beber caldo de canela y jengibre; comer muchos dtiles, respirar sustancias qumicas, saltar por las escaleras, poner una botella de gas sobre el vientre, etc.

Si los relatos de este tipo son numerosos, los mdicos, por su parte, no reconocen su existencia. Sin embargo, a pesar de la fuerte reprobacin social y contrariamente a otros contextos en los que las mujeres son a menudo sospechosas de haber provocado ellas mismas el aborto, en general no plantean ninguna pregunta. Consideran que es su responsabilidad curar a una mujer que conoce complicaciones de su embarazo.

Por su parte, los maridos que desean a veces un nmero ms reducido de hijos, pueden alentar, o incluso forzar la interrupcin de un embarazo.

A pesar de la prohibicin oficial del aborto, mdicos privados lo practican clandestinamente, mediando consiguientemente un precio (400 a 500 dlares aproximadamente). Un aborto puede obtenerse si la mujer o la pareja tienen un allegado o un conocido que es mdico o tiene los medios financieros. Si tienes dinero, si tienes allegados en el hospital que son mdicos, puedes abortar mucho ms fcilmente en hospitales. Para el aborto tambin hay wasta (enchufe)!, resume un trabajador social en Gaza City. Es por tanto un verdadero modo de gestin clientelista el que se pone entonces en pie. La legislacin relativamente poco precisa hace de ello un revelador de desigualdades econmicas y sociales.

En el dramtico contexto humanitario y poltico de la banda de Gaza, las cuestiones de salud sexual y reproductiva no aparecen como una prioridad. Sin embargo, la situacin demogrfica acentuada por el bloqueo impuesto por el gobierno israel desde hace diez aos hace de Gaza una verdadera prisin superpoblada a cielo abierto. El contexto poltico es por supuesto una variable decisiva, pero el marco religioso y social no favorece tampoco el tratamiento de estas cuestiones, consideradas como tabes.

En fin, la extrema dependencia del sistema de salud respecto a la ayuda internacional hace a los gazats an ms vulnerables frente a los recortes presupuestarios planteados en las organizaciones internacionales y a la degradacin de las condiciones de vida. Las tendencias demogrficas no van por tanto hacia una ralentizacin de la natalidad.


Notas

* Esta investigacin ha sido realizada por cuenta de Laboratoires dtudes et de recherche sur les dynamiques sociales et le dveloppement local (Lasdel) (http://www.lasdel.net/) que gan un concurso de Mdicos del Mundo para un estudio sobre el tema de la contracepcin, embarazos no deseados y abortos en cuatro pases en paralelo: Repblica Democrtica de Congo, Burkina Faso, Per y banda de Gaza.

El acceso a este exiguo territorio, colocado bajo un bloqueo total desde junio de 2007 hace muy difcil y rara la recogida de datos. En tres semanas sobre el terreno, he podido realizar entrevistas individuales y colectivas con mujeres, hombres, personal sanitario, una abogada y miembros de organizaciones locales e internacionales para ahondar en diferentes cuestiones.

Hay dos soluciones para ser autorizado a entrar en territorio gazat: ser periodista acreditado o trabajar para una ONG basada all y reconocida por las autoridades israeles. En el caso de un trabajo de investigacin para una ONG, es necesaria tambin una autorizacin de investigacin, y desde hace algunos aos, obtener adems un visado de Hamas. Para esta investigacin se me ha concedido un permiso de seis meses y he podido acudir dos veces a Gaza. Mis desplazamientos estaban enmarcados por reglas de seguridad estrictas que la mayor parte de las organizaciones internacionales dictan a sus empleados extranjeros: toque de queda a las 22h, prohibicin de caminar sola por la calle, de salir de Gaza City por la noche, acudir a gente desconocida de la organizacin Estas condiciones impuestas de facto por la situacin limitan considerablemente las posibilidades de inmersin, de movilidad y por tanto de investigacin en una sociedad que est ya bajo una alta presin poltica y social.

1/
Proyecciones para 2016 del Palestinian Central Bureau of Statistics http://www.pcbs.gov.ps/Portals/_Rainbow/Documents/gover_e.htm

2/
Family Survey, PCBS, 2010

3/ Ibid.

4/ PCBS 2000b, 2010

5/
Marwan Khawaja, The Fertility of Palestinian Women in Gaza, the West Bank, Jordan and Lebanon, Population, volume 58, 2003.

6/
Dossier documentaire Palestine-Gaza : systme de sant, Mdecins du monde, 2012.

7/
Youssef Courbage, La fcondit palestinienne des lendemains dIntifada, Population, 52 (1), 1997 ; "Deux phases de la dmographie de la Palestine, 1872-1948 et 1967-2025,Temps et espaces en Palestine, coll. Etudes contemporaines, no 25. (2008) http://ifpo.revues.org/502 ; Marwan Khawaja, Shireen Assaf, Yara Jarallah, The transition to lower fertility in the WB and Gaza strip : evidence from recent surveys, Journal of Population Research, 26, 2009.

8/
Sarah Memmi, Vie conjugale, comportements procratifs et rapports de genre dans les Territoires palestiniens, tesis doctoral defendida en noviembre de 2014.

9/ Youssef Courbage, 2008, op.cit.

10/
Mdecins du monde, op.cit.


Hlne Servel es periodista independiente y estudiante de ciencias polticas y antropologa.

http://orientxxi.info/magazine/les-femmes-de-gaza-coincees-entre-occupation-et-controle-social,1869

Traduccin: Faustino Eguberri para viento sur



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