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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-06-2017

Viva la repblica socialista!

Daro Machado Rodrguez
Rebelin


Recuerdo, cuando la desaparicin del socialismo en Europa del Este y la URSS, que hubo una corriente de pensamiento que clamaba por el olvido de los ismos, ningn ismo! se repeta, solo la realidad concreta, especfica, ninguna generalizacin que evocara generalidad, regularidad, menos an doctrina, enfoques emparentados con el entonces en boga posmodernismo, otro ismo, junto con el de neoliberalismo.

Ahora reaparece la ideologa del republicanismo, un conocido ismo, esta vez desde los enfoques sobre la sociedad cubana; una corriente filosfica-poltica, que como otras reclama igualmente integralidad y gravedad, y naturalmente doctrina, orientacin. La repblica en tanto forma de organizacin poltica, ahora con una mayscula no puesta en solfa por los detallistas del lenguaje: Repblica, convertida en doctrina, ms que jurdica, ms que poltica, el republicanismo.

En la experiencia de la historia universal se estudia la repblica en tanto forma de organizacin de un espacio muy importante de la poltica (si bien no de toda la poltica). El trmino republicanismo, al incorporar el sufijo ismo, instala lo doctrinario, de manera que lo que se salga de la doctrina queda fuera de lo normal, de lo que debe ser. Deviene autodefinicin, identidad asumida, ideologa. La presunta descalificacin de todos los ismos evita la necesidad de su jerarquizacin segn su papel e importancia, pero si estos se reconocen, entonces no puede obviarse la determinacin en cada caso de su centralidad, del propsito de ocupar una determinada fuerza gravitatoria en la vida social.

El republicanismo como doctrina no nace en nuestras condiciones, su insercin en la realidad cubana necesita obviamente de una corriente de pensamiento y sus defensores que procuren los argumentos y justificaciones para declarar su sentido de totalidad tambin para nuestra realidad.

Es errado reducir la construccin de la vida republicana, a un enfoque formal, estructural, funcional, positivista, ahistrico, olvidando la necesidad de ver la repblica hoy, de abajo hacia arriba, no procurando su argumentacin en los puntos de vista de las corrientes tericas, sino viendo -sin desconocerlas- como la cosa pblica se organiza para el pblico, para el pueblo, a imagen y semejanza de las bases sociales y tradiciones polticas de la cual emerge y naturalmente teniendo en cuenta el contexto y la actualidad internacional.

El republicanismo como ideologa no entra en contradiccin con el liberalismo, sino que de hecho, de diferentes formas, lo asume criticndolo, postulando el propsito de su moderacin o, si se quiere, modelacin, proclamando una mejor ciudadana, virtudes cvicas, mayor igualdad social, formas ms amplias de participacin en las decisiones, polticas ms justas, pero sin cuestionar el predominio de la propiedad privada como generatriz social del individualismo y del egosmo y cuando se esgrime como teora, se corre el riesgo de desconocer la realidad histrica concreta a la cual se quiere aplicar.

Cabe preguntarse no es todo eso y ms lo que procura, fomenta, estudia, proclama y divulga el ideal socialista, el socialismo? Para qu entonces relevar el republicanismo como doctrina, como ideologa? Naturalmente, en tanto objeto de investigacin, las teoras y anlisis histricos que abarca el objeto de conocimiento nombrado republicanismo, su virtualidad y vigencia son indiscutibles y de ellas pueden surgir propuestas de inters. En tanto ideologa poltica no supera el ideal socialista necesitado, s, de estudiar desde nuestra experiencia histrica, desde nuestra realidad y races, desde nuestra tradicin poltica revolucionaria, las vas de hacer ms democrtica, empoderada y participativa nuestra repblica socialista. Situar en juicio paralelo la ideologa socialista (lo que de hecho se produce cuando su calidad se desconoce) y la ideologa del republicanismo, puede descolocar el foco de atencin de la sociedad cubana acerca de dnde poner los nfasis en el cambio.

El ideal socialista en Cuba es tambin un ideal republicano, le corresponde asumir enriquecer y transformar la herencia republicana y la coloca ante nuevos desafos y realidades que tienen que ver mucho con la complejidad del mundo actual y no solo con los valores heredados de experiencias republicanas anteriores. De hecho, el republicanismo estuvo en gran medida opacado en el pasado siglo por los avances del ideal socialista, y el impulso a su resurgimiento ideolgico en el ltimo cuarto del pasado siglo se debe en gran medida al colapso del socialismo en Europa del Este y la URSS y no solo a las crisis evidentes de las repblicas liberales, de las democracias liberales que han aplastado al ciudadano degradndolo cada vez ms a simple pieza de repuesto de la monstruosa maquinaria del mercado capitalista, a la crisis de representatividad, a la manipulacin poltica del electorado y a la sublimacin del hedonismo y del egosmo mediante una abrumadora industria cultural, correlato de las prcticas abusivas contra la libertad (real) del ciudadano, del individuo. El republicanismo resurge como trinchera final para resistir al neoliberalismo apabullante.

No obstante, en Cuba donde el punto de partida para desarrollar la repblica es social y polticamente mucho ms avanzado, el republicanismo en tanto ideologa, progresista para el mundo dominado por el capital, resulta tan supernumerario como necesaria una mejor repblica.

La fraternidad que persigue el republicanismo se detiene en el umbral de la propiedad privada dominante generadora precisamente de lo contrario: el individualismo y el egosmo. El estricto control poltico de la sociedad sobre los lmites de la propiedad privada y la salvaguarda del poder poltico del pueblo trabajador constituyen el fundamento de una perspectiva cierta de lograr la fraternidad. El socialismo, el ideal socialista en Cuba, es el genuino heredero del noble propsito de la fraternidad entre los seres humanos.

De ah que corresponda continuar la construccin de la repblica de Cuba, desde sus bases econmicas, jurdicas, polticas y culturales socialistas. Cuba ya es una repblica con sus virtudes y defectos, pero es todava hoy, parafraseando a Cintio Vitier, una repblica en una trinchera y hay que cuidarse para no sacrificar la democracia real en el altar de la democracia liberal.

No obstante, para hacer conciencia cabal de este propsito el tema debe ser puesto a debate por el partido y el Gobierno. Se necesita tiempo, intercambiar argumentos, debatir razones, todas las opiniones tienen que tener un espacio y verse reflejadas en el universo simblico, sin etiquetas absurdas que solo cercenan el pensamiento y la creatividad. Pero hay algo que es fundamental, la agenda del debate tiene que ser una que no nos divida como sociedad, que no se descoloque de lo que ms conviene al pas, que no presente la polmica poniendo el eje en otra cosa, sino que se proponga desarrollar desde sus bases conquistadas y consolidadas la repblica que tenemos ganada. Entre los argumentos de los que detentan la linea republicanista en el mundo, suele estar el de oponerla al liberalismo, pero es una oposicin que se queda en la superficie del problema que aborda. Para que el republicanismo se oponga consecuentemente al liberalismo tiene que plantearse la relacin desde el predominio de la propiedad social y desde el poder del pueblo trabajador. O sea, desde una perspectiva de organizacin del metabolismo socioeconmico que naturalice una distribucin que no genere necesidad de una re-distribucin por la cual habra que luchar, realidad que efectivamente tiene vigencia en las repblicas capitalistas.

La repblica socialista basada en el predominio de la propiedad social sobre los medios fundamentales de produccin de bienes y servicios y dems propiedades socializadas, recursos naturales, etc., en la economa planificada, el papel del Estado, en el poder del pueblo trabajador y el en creciente empoderamiento ciudadano, norma, con sus leyes consensuadas con el pueblo los lmites y modo de accionar de la propiedad privada y fundamenta en sus leyes toda la justicia social alcanzable.

Si el republicanismo plantea la regulacin de la propiedad, la proteccin del ciudadano garantizando el acceso en pie de igualdad a los medios de vida, que los derechos sociales predominen sobre los privados y el control social, se parece mucho al socialismo, solo que el socialismo requiere fundamentalmente que, adems de esos parmetros de organizacin de la vida social, predomine la propiedad social sobre los medios fundamentales de produccin y de servicios, la planificacin, la cohesin poltica frente a los enormes desafos del imperialismo y el capital transnacional, y el poder poltico del pueblo trabajador. Es ese el modo en que el poder econmico que emana de la propiedad social puede asegurar el poder poltico y que el poder poltico no ponga en veremos al poder econmico.

Se comprende que esa corriente de pensamiento surgida en condiciones de la sociedad capitalista y retomada ms recientemente frente al neoliberalismo, no solo parezca, sino que tambin sea una posicin progresista, de avance social, al plantear la limitacin del poder del capital. Pero en las condiciones histricas sociales de la sociedad cubana se ve ampliamente superado por el ideal socialista.

No es Cuba la que tiene que adaptarse a los conceptos de democracia vigentes en la mayora de los pases del mundo que tienen un sistema socioeconmico capitalista, sino perseverar en su derecho a tener un modelo propio de democracia. Aunque parezca algo elemental hay que repetir el sinsentido de promover una revolucin socialista y paralelamente construir un sistema poltico de corte republicano liberal.

La revolucin socialista, al iniciar la construccin de una repblica socialista, fue recuperando los valores positivos de la tradicin republicana, pero los re-interpret a la luz de la orientacin socialista de la construccin social. Tener presentes los valores republicanos en la repblica socialista significa asimilarlos en la realidad actual y no retrotraerla a la realidad anterior. Equivaldra a suponer que la vuelta de la sede de la Asamblea Nacional del Poder Popular al Capitolio signifique que se vuelve a la vieja repblica. El propsito justo de validar la herencia republicana no puede hacerse al margen de la nueva cultura poltica socialista y de la calidad estructural de la sociedad, de su cambiante composicin clasista y de las relaciones de poder que de ella se derivan, no sera revolucionario.

Las leyes codifican la voluntad de las mayoras, lo cual deben aceptar las minoras que no compartan unas u otras, sin que por ello queden desconocidas, lo que de hecho es una forma de dominacin que no puede calificarse como arbitrariedad sino como mayor derecho. En el caso contrario, si una minora impone sus leyes a la mayora que no las comparte, entonces hay cabida para tal calificativo o para el calificativo de privilegio.

Para que el republicanismo se oponga realmente al liberalismo tiene que plantearse desde el predominio de la propiedad social, o sea, desde una perspectiva de organizacin del metabolismo socioeconmico que naturalice una distribucin justa del producto social, tiene que definirse como republicanismo socialista, algo que ya est incluido en el ideal socialista de la revolucin cubana.

La repblica socialista no se queda en el derecho a limitar poderes fcticos anclados en la propiedad privada, sino que acota directamente su alcance con las leyes y normas consensuadas con el pueblo trabajador, en especial los lmites y modos de accionar de la propiedad privada, a la par que sostiene los fundamentos slidos del poder poltico del pueblo trabajador.

Los temas relativos a la recuperacin de la herencia republicana desde el ideal socialista, hacen emerger puntos de vista viejos y nuevos, acerca de la organizacin poltica de la sociedad cubana, asuntos que estn presentes en zonas de la comunicacin poltica actual, aunque no en el universo simblico que reflejan los medios de alcance nacional, sino en los medios digitales. A continuacin me referir a la anunciada reforma constitucional y al partido, en un intento de contribuir al debate.

LA REFORMA CONSTITUCIONAL

Es de pblico conocimiento que el prximo ao la direccin histrica de la revolucin socialista entregar las principales responsabilidades gubernamentales a polticos de generaciones ms jvenes. Se sabe tambin que est en curso la preparacin de una reforma de la Constitucin y naturalmente hay un sinnmero de criterios y especulaciones circulando en el pas y se proponen agendas, algunas que poco o nada tienen que ver con la que han pautado los congresos del partido respetando el consenso de la sociedad, pero que encuentran espacio y eco en diferente medida, en buena parte por el vaco informativo en torno a tan trascendentales temas.

Es evidente no solo la necesidad, sino el consenso nacional, acerca de la pertinencia de una reforma constitucional que genere una carta magna ms adecuada a los cambios estructurales en curso en el pas. Pero los contenidos que eventualmente se propongan en el proyecto de reforma de la constitucin continan sin ser conocidos hasta el presente por la sociedad cubana, aunque se sabe que estn en curso los trabajos con esa finalidad.

La ausencia de informacin sobre los cambios, deja en manos exclusivas de los especialistas y decisores principales la reflexin sobre los dilemas existentes, sin extender los anlisis a la sociedad cubana, que permanece excluida del debate, a la vez que los que preparan los contenidos estn perdiendo un tiempo valioso en captar argumentos de la ciudadana y a la vez la posibilidad de formarla en esos contenidos en ciernes, dotndola de elementos para el momento en que corresponda realizar el referendo constitucional.

Pudiera argumentarse que hace falta que est el anteproyecto integralmente concebido, ya que as cobra mayor valor y pertinencia el texto a proponer, punto de vista hasta cierto punto razonable, pero mientras eso ocurre, diferentes aristas del debate estn presentes en la comunicacin poltica cotidiana y ausente el punto de vista del Estado y el partido cubanos.

Es til la diversidad de pensamiento. La diversidad en s no es positiva ni negativa, solo diversa y en esa diversidad puede haber contenidos positivos o negativos para el pas, tendencias al liberalismo, hacia una sociedad regida por la jerarqua que impone el mercado y tendencias a una diversidad que fortalezca el ideal socialista de la revolucin cubana, ms all del rtulo que se le otorgue, pero sin restar la importancia al empleo cabal de los trminos que evita la confusin.

Claro est, que tanto la propia constitucin vigente, como los documentos emitidos por el Partido en su sptimo congreso, estn de hecho planteando principios fundamentales de la visin acerca de la reforma constitucional y del modelo de sociedad que este promueve desde su condicin de fuerza dirigente superior de la sociedad cubana. Pero desde diferentes puntos de vista, a veces directos, como indirectos, esos principios son discutidos en la comunicacin poltica en curso y, por tanto, requeridos de anlisis y esclarecimiento pblicos, no repitiendo esos principios, sino abordando ms especficamente su necesidad y naturalmente su enriquecimiento. El partido

El partido es y debe ser en el futuro la voluntad visible de la sociedad cubana de salvaguardar la cohesin de la sociedad y a travs de ello, la soberana de la nacin, la independencia del pas, la identidad cultural, el camino propio, valores todos que en la realidad cubana van de la mano con la orientacin socialista de la construccin social.

Su papel como fuerza dirigente superior de la sociedad y el Estado cubanos deber ser confirmado por el texto de reforma que se ponga a consideracin del pueblo, en modo alguno por inercia o rechazo a la renovacin, sino porque es la organizacin poltica cubana con mayor experiencia, capacidad, organizacin, disciplina, reconocimiento y responsabilidad para coordinar la orientacin y desarrollo de la sociedad cubana en correspondencia con sus ms legtimos intereses.

La condicin de fuerza rectora principal de la sociedad cubana que refrend el pueblo en 1976 y ha confirmado con su participacin poltica en estos aos no est indicando en modo alguno que el partido se sita por encima de la constitucin. Esa condicin la tiene por mandato histrico, poltico y jurdico, se la otorga la propia constitucin refrendada, al reconocerlo en su importancia y trascendencia como salvaguarda de los intereses ms genuinos de la nacin cubana y, en consecuencia, corresponde al partido ser el primer garante de la constitucin socialista, se debe a ella.

Su razn fundamental radica en su papel de principal conciencia crtica de la nacin, la cual solo puede ser una sntesis colectiva. Por ello es preciso que asegure la ms amplia participacin social, el pluralismo poltico, el debate sincero y abierto de los principales temas nacionales y locales e internacionales.

El sostenimiento del sistema social que hoy caracteriza al Estado y la Nacin cubanos, depende de dos funciones fundamentales: de una parte, su capacidad de articular eficientemente las actividades socioeconmica, organizativa, jurdica normativa, cultural educativa e ideolgica poltica empleando para ello los institutos generados por el proceso revolucionario, en particular el sistema educacional y los medios de comunicacin social y, de otra, su capacidad de asimilar la informacin y acciones externas que persigan debilitarlo o destruirlo y anularlas o asimilarlas educativamente.

Por ello es funcin bsica del Partido la de garantizar que esa articulacin de las actividades arriba mencionadas sea eficiente y hacerlo a travs de la ms amplia participacin social. Tal finalidad requiere de una amplia informacin sobre los principales asuntos en curso en la sociedad, como es, por ejemplo, la marcha del proyecto de reforma constitucional.

Su actividad debe estar encaminada a velar por la constante reconstruccin y fortalecimiento del consenso social, la actualizacin del ideal socialista y la actividad para fomentarlo en todos los rdenes, la reproduccin del poder del pueblo trabajador, el adecuado balance entre las funciones estatales-gubernamentales y la ms amplia y efectiva participacin social, el mantenimiento de los lmites racionales a la accin del mercado y asegurar la plena y real autonoma de todas las restantes entidades sociales, culturales y polticas que hay en el pas, en particular los medios de comunicacin social, todava requeridos de un instrumento legal que regule su actividad.

Es en este orden, el de asegurar una eficiente articulacin democrtica, que el Partido tiene el principal desafo para conquistar como nos pidi el Presidente Ral Castro toda la democracia posible. El partido est llamado a ser la organizacin ms crtica y autocrtica de la sociedad, la anttesis del burocratismo, la ms capaz de analizar cualquier tema por peliagudo y complejo que sea. El Estado socialista no es per se un freno al desarrollo libre de las personas, su funcin es constructiva y de proteccin de toda la ciudadana. Lo que limita la libertad del ciudadano son los intereses espurios, la privatizacin del Estado, el burocratismo y la extralimitacin del mercado factores todos generadores de desigualdades inadmisibles.

Fuera de lo que establece normativamente el Estado socialista donde est codificado el derecho del pueblo trabajador consensuado polticamente, es donde puede aflorar la limitacin de las libertades entendidas estas como el reconocimiento universal de los derechos individuales que pueden ser desconocidos por la desigualdad inadmisible.

El Estado socialista retoma el papel de la poltica relegada por el capitalismo a travs de la naturalizacin de la lgica del mercado. No puede, desarrollarse, realizarse, una construccin social de orientacin socialista sin una eficiente actividad cultural poltica, a tono con el ideal socialista orgnicamente consensuado. Cada sociedad genera una calidad en su actividad poltica, vale decir, una realidad poltica de la que se generan una ciencia, un pensar poltico, y una tecnologa para el quehacer poltico.

Para el capitalismo lo principal, lo determinante es un mercado virtuoso, cuyas virtudes son calificadas precisamente en trminos mercantiles, o sea, una concepcin liberal de la sociedad mejor y ms libre que se sustenta en una autodeterminacin a partir de la cual el mercado impone su jerarqua a la sociedad.

Para el socialismo, lo determinante es el bienestar de los seres humanos cuyas virtudes son calificadas por la cultura que impone su jerarqua limitando la accin del mercado.

Uno de los problemas que encara la participacin consciente en la construccin de una sociedad de orientacin socialista es el de la representacin que tiene el ciudadano de la sociedad en la que vive, representacin que se forma por sus propias vivencias y razonamientos y por la influencia educativa y formativa que recibe a lo largo de su vida. Puede decirse que ese conocimiento es directamente proporcional al grado de conciencia individual del sentido de su participacin social. Como que no se vivencia directamente el conjunto de acciones que asegura el sistema social, solo la argumentacin bien informada, fidedigna, suficiente y oportuna puede construir esa representacin. Los vacos en esa labor en la comunicacin poltica deja brechas al oportunismo liberal.

El debate est en curso y la democracia cubana debe analizarse integralmente, con todas sus aristas e interrelaciones. Si se ve solamente desde uno de sus ngulos, si se focaliza solamente en lo formal, el error estar garantizado.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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