Portada :: Cuba
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-06-2017

Ensear a (y sobre todo aprender de) Tony Guiteras

Dayron Roque
La Tizza


Es de una felicidad tremenda que podamos conmemorar -que significa hacer memoria- la vida de Antonio Guiteras: Tony, como nos gusta llamarlo entre jvenes que nos negamos a olvidar, y sobre todo a olvidar de manera selectiva, el aniversario de su asesinato en El Morrillo.

En la construccin de las memorias colectivas de los pueblos, de las personas, y de manera especial de eso que todo el mundo llama las jvenes generaciones; la escuela y la enseanza de la Historia desempean un papel primordial. No por casualidad o azares del destino, las nociones y representaciones de sentido comn que tenemos sobre la historia en general, hechos y personalidades en particular, estn permeados en no poca medida por las marcas que deja la Historia impartida en la escuela.

La descomunal personalidad de Tony Guiteras es, sin embargo, de esos personajes que nuestra Historia ha colocado en la segunda fila del panten nacional y justo en ese sitio, si no ms para atrs, se encuentra tambin en nuestras aulas.

Pretendo compartir algunas ideas sobre lo que ha sido el desafo de ensear, y, sobre todo, aprender de Tony Guiteras.

No es menos pertinente aclarar que, en rigor, no soy estudioso de Guiteras, en el sentido comn del trmino. Soy solo un joven que le ha tocado abordarlo en un caminito de enseanza de la Historia de Cuba que va desde la escuela primaria hasta la educacin superior. La verdad es que ha sido ms la suerte que el destino lo que me ha permitido toparme con Tony en ese largo camino.

Comparto mi visin desde la posicin de un maestro de educacin primaria al que en su momento correspondi despachar la figura de Antonio Guiteras como autor de las medidas ms radicales del llamado Gobierno de los Cien Das, segn afirmaba el libro de texto de sexto grado. Una foto, la ms conocida, insertada en casi todos los textos de historia, acompa en aquella ocasin mi explicacin del asunto. Tengo la esperanza de que aquellas nias y nios hayan descubierto, ms adelante, quin fue en realidad ese hombre estrbico.

El (re)encuentro con Tony lleg cuando, con un poco ms de profundidad, me correspondi desarrollar la docencia en Historia de Cuba en la formacin de maestros de educacin primaria que cursaban el nivel medio superior. En ese momento haba que hacer verdaderas acrobacias didcticas para compaginar el hecho de que Guiteras se ubicaba en lo que una muy buena persona, con fines estrictamente metodolgicos y de enseanza, la profesora Brbara Rafael Acosta, haba denominado: el ala revolucionaria de la oposicin a la tirana de Gerardo Machado. Zona en la cual, adems, se poda hallar, segn el mismo esquema, el primer Partido Comunista, y sucedi simplemente que no se entendieron y por eso, entre otras causas, fracas o se fue a bolina la Revolucin del 33.

Luego supe que la cuestin era ms compleja que aquel esquema, y que la Revolucin, en rigor, no era del 33, sino del 30; pero as empec. Aqu solo deseo resaltar el hecho de cmo una formulacin, reitero, estrictamente metodolgica, puede volverse una enunciacin sustituta de la Historia misma.

La divisin didctica de la oposicin a Machado, y ms adelante del gobierno provisional de Grau San Martn, es una idea que aun trasciende en no pocas personas a la hora de explicar(se) qu sucedi con la Revolucin del 30 y fuente de numerosas confusiones para la comprensin de un proceso de naturaleza compleja y consecuencias en el largo plazo.

El asunto era difcil porque no haba forma de darle una explicacin cabal a esa contradiccin, en los lmites de lo que yo mismo haba aprendido y lo que sealaba el programa de Historia de Cuba. Con tal esquema se poda, eso s, justificar la falta de unidad en la accin como causa del fracaso de la Revolucin, y as se repetan las razones que haban acabado con las otras revoluciones independentistas cubanas en el siglo XIX. Yo no haba aprendido entonces que ninguna Revolucin fracasa si es verdadera.

He de apuntar que, aun en el nuevo programa y libro de texto para este nivel ―medio superior― la personalidad de Guiteras es despachada con algunas valoraciones muy simplistas o, por lo menos, inexactas, del tipo: destac la va de la lucha armada (y punto) o que su ideario tena el antimperialismo como lnea esencial. Por ninguna parte se llega a plantear que fue, en rigor, un revolucionario comunista convencido; con lo cual se lastra la posibilidad de entender que no hay una sola lnea de lo que es ser comunista; de consecuencias que trascienden lo estrictamente docente.

Mi vida como profesor de Historia de Cuba cambi cuando un da me top, por casualidad, como suele suceder en estos casos, con el terrible artculo de Pablo de la Torriente Brau sobre Guiteras y Carlos Aponte, Hombres de la Revolucin.

Todava me causan conmocin las palabras:

Antonio Guiteras cometi errores graves. En su apasionante carrera poltica hay pginas buenas para que un historiador sin miedo diga la verdad y la angustia de un hombre honrado en la encrucijada de los dilemas terribles. ()Era como un imn de hombres y los hombres sentan atraccin por l. Les era misteriosa, pero irresistible, aquella decisin callada, aquella imaginacin rgida hacia un slo punto: la revolucin. Tuvo tambin defectos. El da del castigo no hubiera conocido el perdn. Era un hombre de la revolucin. Tampoco tuvo nada de perfecto

Que no hubiera conocido el perdn el da del juicio final? Que no tuvo nada de perfecto? Cmo encajaba esa afirmacin con una historia escolar que nos ensea que los hroes y mrtires lo son casi desde que nacieron, con niveles de perfeccionamiento humano que hacen prever el relevante papel que la historia le tena asignado a posteriori? Me qued asombrado! Imaginemos la reaccin que, todava, provoca en mis estudiantes cuando les propongo leer ese artculo!

Cuando en 2009 se public en Cuba, Tony Guiteras, un hombre guapo, de Paco Ignacio Taibo II, lo compr y, sin mucha esperanza, intent popularizarlo entre mis estudiantes. Fue un xito inmediato! Ya sabemos el tono de pelcula de accin en que est escrito y el nmero de intrngulis que revela y lo hacen una biografa excepcional del mrtir de El Morrillo; para m super las expectativas.

Ese curso no pocos estudiantes se disputaron la posibilidad de presentar ese libro como parte de un ejercicio evaluativo que desarrollamos entonces. Por desgracia, los cursos siguientes, el sistema evaluativo tradicional se impuso y ya no pudimos regresar al festival de lecturas sobre Historia, donde Guiteras dej de ser un sujeto desconocido de un gobierno de una duracin imprecisa y se convirti en un hombre de carne y hueso de actuacin real. Creo que en tal popularidad influyeron, al menos, dos causas: el carcter pico de la vida revolucionaria de Guiteras ―en un escenario de bombas, pistolas, secuestros, conspiraciones, guapera― y la necesidad, an latente en nuestra juventud, de encontrar hroes con los cuales identificarse. Aunque algunos todava tratan de reducir, de manera muy interesada y selectiva, la accin revolucionaria de Guiteras a esa especie de violencia gansteril, la lectura en profundidad de su vida permite descubrir al hombre de una ideologa socialista y comunista que no cabe en los arquetipos del hroe tradicional.

En la universidad, ensear Historia de Cuba tiene sus ventajas; como la de ser un poco ms flexible con el abordaje de determinadas personalidades histricas. Mis aos en este nivel de educacin me han permitido entender a Antonio Guiteras como una oportunidad nica de hacer una enseanza de la Historia ms parecida a lo que fue y menos a lo que debi haber sido.

Por qu afirmo esto?

Guiteras, su personalidad, su vida, su actuacin en el medio de la Revolucin del 30, su obra escrita, permite explotar la contradiccin como pulmn de la historia y, por tanto, como insumo para ser enseada. La Historia de Cuba escolar ―y en esto incluyo hasta la educacin superior, al menos en mi experiencia― ha renunciado, en no pocas ocasiones, a ensear las contradicciones, o hacerlo de manera muy simplista; con lo cual la historia se reduce a esquemas poco crebles, muy factibles para evaluaciones, pero poco adecuados a la realidad o cuya explicacin requiere de los profesores grandes muestras de acrobacia didctica para darle validez a las afirmaciones que aparecen en los programas y libros de textos.

As sucede, por ejemplo, con la relacin entre Guiteras y el Partido Comunista y algunos de sus dirigentes. Hace unas semanas, cuando abordbamos la Revolucin del 30, con un grupo de primer ao de Psicologa, esto fue de lo que ms preguntas gener entre jvenes de diecinueve y veinte aos. Por qu? Porque han aprendido una historia tan lineal, tan ausente de contradicciones ―que no sea la que se da entre buenos y malos, explotados y explotadores, hroes y villanos, o entre clases sociales de naturaleza imprecisa― que cuando descubren que el campo revolucionario fue, es, ojal lo entendamos mejor, una zona de perennes contradicciones resulta en una suerte de epifana. Cuando me corresponde llevar a Tony Guiteras al aula, invito a mis estudiantes a disentir, junto a m, de lo que hemos entendido por siempre de l y de los hroes y los antihores.

No deja de sorprenderme que cada ao encuentro una lnea nueva, un asunto antes no tratado, un camino a recorrer. Concebirlo de esa manera permite entender que las revoluciones la hacen mujeres y hombres contradictorios y complejos; que se equivocan en no pocas ocasiones, pero que tambin son capaces de rectificar ―o a veces se salen por completo del campo de la Revolucin, pero bueno ya eso es otra cosa―; que no siempre es posible mirar hacia atrs con los espejuelos del presente por las distorsiones que introducen los hechos posteriores y la personalidad de Guiteras y, en general, toda la Revolucin del 30 es un ejemplo fehaciente de ello; porque la Revolucin cubana del59 y su narrativa coloca unos lentes que aumentan el papel de unos y disminuyen o desparecen el papel de otros en aquel proceso, a partir del papel que sus crticos o aliados tuvieron con posterioridad.

La consideracin de Guiteras como uno de los padres del comunismo cubano tiene un valor ms ideolgico que metodolgico, es cierto; pero, justamente por ello, la enseanza de la Historia de Cuba no puede renunciar a l. Qu quiere decir esto? Ningn libro de texto menciona a Guiteras como tal ―supongo que porque sera muy complejo explicar que puede ser un comunista que no est en Partido o un comunista sin carn ―; pero si as fuera reconocido permitira entender que las fuentes del socialismo y el comunismo cubanos son ms ricas de lo que se ensea, y posibilitara construir una nocin ms rica de lo que es ser comunista. Con toda probabilidad, si as se enseara; alguna o algn joven impetuoso, militante de nuestra Unin de Jvenes Comunistas (UJC), propondra que la esfinge de Guiteras pudiera sea incluida en el emblema de la juventud comunista, justo entre Mella y el Ch. Con toda probabilidad, si as se enseara; nosotras y nosotros mismos; militantes del actual Partido Comunista reclamaramos ese mismo sitio para Guiteras en el imaginario comunista cubano.

Estudiar el pensamiento de Guiteras, despojados de medidas tomadas y puntos de un programa, permitira entender la articulacin, para nada forzada, entre la Revolucin del 30 y la Generacin del Centenario, primero, y el Movimiento 26 de Julio (MR-267) o el Directorio Revolucionario 13 de Marzo (DR-13-M), despus. No resulta casual que, en el Manifiesto a la nacin, de antes del asalto al Moncada ―del cual se habla casi nada en la enseanza oficial de la Historia de Cuba― se mencione como una de las fuentes inspiradoras a la Joven Cuba. Fidel Castro, en su primer discurso en la entonces Plaza Cvica, el 9 de mayo de 1959, dedica unos prrafos a recordar a Guiteras; y el Che, dos aos despus, explicar las profundas razones que llevaron a rebautizar a la empresa elctrica con el nombre de Tony, inspirados en el ejemplo que dio aquel al nacionalizar, en pleno apagn, la norteamericana Compaa Cubana de Electricidad.

Como tambin el llamado de este taller es a pensar en qu nos dice Guiteras, a ochenta y dos aos de su asesinato en El Morrillo, no renunciar a cumplir tal propsito; por eso me pregunto: Qu me dice Guiteras a m?

Que debemos aprender a distinguir entre los diferentes y los contrarios. Los diferentes no son los contrarios, pueden y seguramente estarn en nuestro campo y no son enemigos. El primer Partido Comunista no comprendi esto a cabalidad con Guiteras y otros revolucionarios, que se equivocaron en aspectos puntuales o ms grandes; pero, como aspira el poeta se murieron como vivieron: en la Revolucin, asesinados en no pocos casos por los que s son el enemigo que ha tenido, por desgracia, mejor instinto que nosotros para reconocer a los verdaderos revolucionarios. Esperamos que el actual Partido no cometa los mismos errores; si no, de poco habr servido el ejemplo de Guiteras.

Que la Revolucin y el socialismo no se pueden hacer a medias, que hay que ir hasta el final, en tanto las negociaciones con la reaccin y el capitalismo solo acaban ―a la larga― pasando la cuenta, porque se trata de una lucha asimtrica. Para complementar la idea anterior, es verdad que con el Che asimilamos ―parece que ms como consigna, que como concepto― que al imperialismo ni un tantico as nada; pero desde antes, con Guiteras, debimos comprender que todos los servidores del imperialismo se parecen. Deberamos aprender a identificarlos!

Que la Revolucin, cuando es de verdad y con mayscula, no se hace con hombres o mujeres perfectos, infalibles o inmaculados. Lo ms probable es que esos hombres o mujeres no encuentren perdn el da del juicio final, como dijo Pablo.

Ojal nosotros tampoco!
Fuente: http://medium.com/la-tiza/ense%C3%B1ar-a-y-sobre-todo-aprender-de-tony-guiteras-15becddeb315

 


Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter