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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-06-2017

Riqueza, propiedad y otros males

Ricardo Torres
Progreso semanal


La sesin extraordinaria de la Asamblea Nacional del 1 de junio tuvo como propsito fundamental la aprobacin final de dos de los documentos centrales para la agenda de transformacin del gobierno cubano: la Conceptualizacin del Modelo Cubano de Desarrollo Econmico y Social, y la nueva versin de los Lineamientos que estar vigente hasta el 2021. De acuerdo a lo trascendido a partir de las informaciones de la prensa cubana, uno de los temas que recab mayor atencin, y probablemente controversia, fue el referido a la concentracin de la riqueza y la propiedad en el sector no estatal, particularmente en la esfera privada.

Quiz conviene recrear brevemente el contexto en el que esta discusin tiene lugar. El inicio de una reforma econmica (con impactos ms all de la economa) como la que adelanta Cuba en estos momentos, responde a una evaluacin pragmtica de la sociedad cubana que cuenta con un consenso mnimo de amplia base.

En general, estas estn referidas a la necesidad inaplazable de introducir un nuevo modelo econmico que d respuesta a las aspiraciones del pueblo cubano, en las condiciones particulares del siglo XXI, con el entorno geopoltico que identifica a Cuba. Uno de los grandes mritos del gobierno de Ral Castro radica en su capacidad de ubicar esta necesidad y el debate subsiguiente en el centro de la agenda domstica, y haber conseguido en siete aos, adelantar unos cambios que parecan impensables hace una dcada; cuando probablemente en vastos sectores de la sociedad no estaban creadas las condiciones para su cabal comprensin.

Con el riesgo de ser reduccionista, la cuestin de la propiedad es posiblemente el asunto que mayor encono genera en el debate dentro de ciertos sectores cubanos. Pero si hoy se discute este tema en Cuba, es porque sencillamente el enfoque adoptado en el pasado no dio respuesta cabal a las necesidades singulares del desarrollo integral de nuestro pas. Ni siquiera fueron suficientes los remiendos que se introdujeron a regaadientes durante los noventa. Lamentablemente, esto que parece obvio se deja pasar por alto muy a menudo.

Las bases del debate siguen estando ancladas en el pasado, mientras que se dejan de lado argumentos tiles que provienen del examen de otras realidades, o contradicciones que han sido descritas y analizadas ampliamente por las ciencias sociales. La nocin de que la propiedad estatal (que ha venido a sustituir a la propiedad social) es un vehculo automtico hacia la satisfaccin de las necesidades del pueblo no pasa de ser una aspiracin.

Veamos por ejemplo el asunto de la distribucin de la riqueza. Por diversas razones, se ha aceptado acrticamente el supuesto de que la justicia social e igualdad de oportunidades requieren que la propiedad estatal sea mayoritaria, dejando de lado un impresionante nmero de factores mediadores que influyen en la direccin y el carcter de esta relacin. Una acepcin que en ocasiones se usa indistintamente se refiere a que la propiedad estatal tiene que ser exclusiva o ampliamente dominante en los denominados sectores estratgicos, otra vez sin llegar a establecer qu entender por estos ltimos.

Una mirada al mundo actual no ofrece una respuesta concluyente al respecto. Se pueden nombrar muchsimos pases contemporneos donde la propiedad privada es mayoritaria (quiz es el caso en el 99% de las economas del planeta) y al mismo tiempo exhiben indicadores de desigualdad de ingresos menores al caso cubano. Las estimaciones que circulan actualmente dan cuenta de que con mucha seguridad el ndice de Gini (que no es el nico, ni probablemente el mejor indicador, pero s el ms usado) ya ha rebasado la barrera del 0,40 en Cuba, donde la propiedad privada tiene una presencia mnima en trminos de los medios de produccin que controla (sobre lo cual no hay datos precisos). Varios pases de Europa, Asia, y Canad se ubican por debajo de este nivel. A fines de los ochenta, Cuba ocupaba posiciones muy destacadas, pero no era el nico pas. Algunos justificaran el hecho a partir de que son en su mayora pases ricos, con grandes recursos y de que Cuba arrastra una trayectoria azarosa, sobre todo por el asedio de Estados Unidos. Pero de eso se trata, el desarrollo supone lograr cuotas crecientes de bienestar en contextos que no son necesariamente favorables. Nadie dijo que sera fcil, mucho menos obvio.

El crecimiento de las empresas (independientemente del tipo de propiedad), requiere la reinversin de utilidades y el acceso al crdito. Cuando estas lo hacen en un marco regulado, se generan beneficios para la sociedad que son difciles de desconocer, como la creacin de empleos, el pago de impuestos, la provisin de un bien o servicio antes inexistente. El marco regulatorio actual penaliza severamente a las empresas privadas cubanas (cuentapropistas) que tienen xito, dado que pagan ms impuestos que ninguna otra (50% despus de 2000 CUC anuales como ingreso neto), la contratacin de trabajadores despus de un mnimo tambin supone carga tributaria adicional, y se les niega el acceso a muchsimos sectores, donde contradictoriamente, s pueden establecerse empresas privadas extranjeras. Es difcil imaginar cmo una economa donde el 30% de sus trabajadores ya se emplea fuera del Estado (y debe seguir aumentando) puede crecer saludablemente cuando el xito empresarial (la concentracin de la riqueza y la propiedad) es un mal.

Se sabe muy bien, aunque se prefiere no hablar tanto, de que la propiedad estatal tambin genera numerosas contradicciones. Quin y cmo se ejerce el control real sobre estos medios de produccin declarados de propiedad pblica, en trminos de las decisiones fundamentales sobre su uso? La experiencia histrica de los que un da se denominaron estados socialistas es abrumadora en el sentido de que la socializacin real a travs de la denominada propiedad estatal fue meramente una realidad jurdica y administrativa. El control real sobre los mismos termin recayendo en las burocracias, cada vez ms alejadas de los propsitos originales del ideal marxista.

Las ciencias sociales han descrito por mucho tiempo los problemas asociados a la tragedia de los comunes, o las contradicciones entre agente y principal. Este ltimo se refiere al caso en que un actor econmico (el principal) requiere la intermediacin de otro (el agente), pero no cuenta con informacin suficiente para determinar y controlar las decisiones de este ltimo.

En nuestro contexto, se pueden describir situaciones de este tipo con gran facilidad. El pueblo (el principal, dueo de todos los medios de produccin) requiere de la gerencia de las empresas y la burocracia (los agentes) para administrar su propiedad, dado que sera impracticable hacerlo directamente. Sin embargo, por diversas razones (seguridad nacional, secretismo, inters propio de las administraciones para ocultar el mal trabajo, deficiente sistema de control, y un largo etctera) el principal no cuenta con informacin ni con los mecanismos reales para controlar y evaluar el desempeo del agente. La situacin extrema llega cuando cualquier demanda relacionada con la rendicin de cuentas del agente, se interpreta como un ataque al modelo mismo. La situacin termina en que, con frecuencia, las decisiones de los agentes no estn completamente alineadas con los intereses del principal.

Otro caso interesante sera la denominada tragedia de los comunes. Esta describe una situacin en la que la accin independiente de los individuos termina por comprometer la disponibilidad de un recurso de propiedad compartida, lo que a su vez los afecta en el largo plazo. Esto es frecuente cuando el comportamiento de los individuos no est adecuadamente regulado para tener en cuenta esta tendencia a actuar aisladamente y no siguiendo el inters colectivo. En nuestro caso, son frecuentes los anlisis en los medios de prensa relacionados con el cuidado de la propiedad social, por ejemplo, parques, mnibus pblicos, playas, y otros muchos. Es otra muestra de que la propiedad pblica no resuelve automticamente estos asuntos, de gran incidencia en el bienestar del pueblo.

Pongamos un ejemplo concreto derivado de la posicin singular que ocupa el monopolio estatal de las telecomunicaciones, ETECSA. Es un buen caso porque dado que es el nico proveedor, el pueblo es a su vez dueo y cliente de la empresa. Qu ocurre cuando la empresa tiene que cumplir con un plan de aporte de dividendos al Estado que supone una estructura determinada de tarifas que limitan el acceso a los servicios de una parte sustancial del pueblo?

Estos son problemas presentes en todas las sociedades y en todas las formas de propiedad, pero ilustran perfectamente cmo la propiedad estatal (ni siquiera social) no es la respuesta automtica a todos los desafos de la sociedad contempornea. En muchos casos, estas contradicciones requieren una estructura de propiedad ms compleja y diversa, donde el sector privado y el cooperativo ocupa un lugar destacado. En otros, es preciso acompaar la propiedad social de un entorno regulatorio mucho ms sofisticado que el existente actualmente en Cuba, y sobre todo uno que pueda evolucionar a lo largo del tiempo para recoger los intereses del principal, y no de sus agentes.

El debate franco y abierto sobre estos asuntos es necesario y pertinente. La cuestin no puede reducirse a si el excedente econmico es apropiado individual o colectivamente. Si una empresa estatal no tiene un buen desempeo que le permita pagar mejores salarios a sus trabajadores, o no crea empleos, o contamina el medio ambiente, o trata inadecuadamente a sus clientes, tampoco estar sirviendo a los intereses del pueblo. Es urgente dejar atrs el sinsentido de casi tres dcadas, en las que Cuba exhibe un desempeo econmico mediocre y un incremento simultneo de la desigualdad, la peor combinacin posible.

Fuente: http://progresosemanal.us/20170606/riqueza-propiedad-otros-males/



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