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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-06-2017

Nuestra historia, un agujero de enormes proporciones

Fernando Hernndez Snchez
CTXT

Existe un dficit democrtico que, pese a algunas gesticulaciones, apenas ha preocupado hasta la fecha a los gobiernos del turnismo ni a los editores de libros de texto


Monumento a los abogados de Atocha, en Madrid. BENJAMN NEZ / WIKIMEDIA

Si cada verano cuenta con su avistamiento del monstruo del lago Ness, con periodicidad algo ms breve afloran en los medios escritos que proporcionan alimento espiritual y combustible ideolgico al conservadurismo espaol los toques de alerta ante la manipulacin de la historia que se ensea en aquel vasto territorio que se extiende, dicen, ms all de los confortables lmites del barrio de Salamanca. Con motivo de la comparecencia de expertos ante la subcomisin parlamentaria encargada de estudiar las posibilidades de un pacto educativo, las declaraciones del mximo responsable del oligopolio de las editoriales de libros de texto han enervado, una vez ms, a quienes se encuentran en permanente estado de ansiedad por el inminente riesgo de disolucin de la que llaman la nacin ms antigua de Europa: Recibimos presiones por parte de las Comunidades Autnomas para ajustar los contenidos de los manuales. Adoctrinamiento!, concluye el partido que sustenta el gobierno central. Evitemos la manipulacin y la prdida del rigor histrico!, clama un portavoz de la nueva poltica cuya sedicente biografa de Azaa prolog un tal Po Moa. Concedamos a todas estas exclamaciones el mismo beneficio en cuanto a lamento por la inocencia mancillada que a aquello de Es un escndalo! He descubierto que aqu dentro se juega!, que declamaba el capitn Renault en Casablanca, y hagamos un repaso del contexto.

La enseanza de Historia siempre se ha planteado como un terreno de combate, aqu y en los pases en que existe, desde hace siglo y medio, un sistema de educacin obligatoria para la ciudadana. No hay que remontarse a la querella de los historiadores sobre el pasado alemn del siglo XX ni a la revisin del papel de Vichy en Francia: basta con ver lo que ocurre actualmente en la Europa central y oriental donde, tras la implosin del bloque socialista, las interpretaciones historiogrficas han experimentado una evolucin que oscila entre el encumbramiento de un hipernacionalismo con preocupantes ribetes xenfobos en Ucrania y los pases blticos, y la Rusia de Putin, donde realidades contrapuestas como el zarismo y la Revolucin de Octubre se han sintetizado como herencia cultural comn en pos de la conformacin de una nueva identidad basada en los aspectos consensuados y no controvertidos de la historia nacional.

En el caso espaol, no es necesario acudir a un plantel de expertos en la Reconquista o en los avatares dinsticos de la Edad Moderna para diagnosticar las carencias y distorsiones de la historia enseada. Si nos remitimos a nuestra historia inmediata, aquella en la que se han configurado los rasgos de la sociedad en la que nuestros jvenes van a insertarse como ciudadanos activos, llegaremos a la desazonadora conclusin de que su tratamiento constituye un agujero negro de enormes dimensiones. Cuando culmine el intervalo entre dos convocatorias electorales ordinarias, dos millones y medio de nuevos ciudadanos sern llamados a elegir a sus representantes para que tomen decisiones que afectarn a sus vidas, afrontando problemas cuyas races se hunden en procesos de la historia reciente sobre los que apenas habrn recibido formacin escolar alguna. Desde comienzos del siglo XXI, habrn sido entre ocho o nueve millones quienes hayan hecho este recorrido, quizs ms si tenemos en cuenta las elevadas tasas de abandono escolar prematuro hasta el estallido de la crisis en 2008. Por aadidura, es probable que ms de la mitad de los que an permanecen dentro del sistema educativo reciban apenas una informacin superficial, lineal o inexplicablemente menguada sobre episodios fundamentales como la Segunda Repblica o la Guerra Civil. Y prcticamente ninguna sobre la dictadura franquista o la transicin.

El resultado de lo anterior adquiere los rasgos de un dficit democrtico que, pese a las gesticulaciones citadas, apenas ha preocupado hasta la fecha a los gobiernos del turnismo ni a los editores de manuales. Y han tenido sobrado tiempo para remediarlo. En febrero de 2010, el Centro de Investigaciones Sociolgicas (CIS) hizo pblica una encuesta realizada a tres mil personas en la que el 40% afirm que la culpa del estallido de la Guerra Civil la tuvieron los dos bandos por igual y el 36% que ambos causaron las mismas vctimas. El 58% afirm que el franquismo tuvo cosas buenas y cosas malas y un 35% valor que, con Franco, haba ms orden y paz, aunque a continuacin, un 80 y un 88% admitiesen, respectivamente, que durante ese periodo se violaron los derechos humanos y no haba libertad de expresin. El 74% crea que la transicin constitua un motivo de orgullo para los espaoles, aunque el 56% ignorase cundo se aprob la Constitucin. El 69% afirm que recibi poca o ninguna informacin sobre la Guerra Civil en el colegio o el instituto. El autor de estas lneas recogi durante el curso 2013/14 una muestra sobre el nivel de conocimientos acerca de hechos, procesos, personajes y lugares emblemticos de la historia espaola de los ltimos setenta y cinco aos entre un centenar de estudiantes universitarios madrileos en el ecuador de su carrera de Magisterio. El 30% no saba cuntos aos estuvo Franco en el poder (crean que menos de 30 aos). El 45% desconoca qu fue el maquis. El 71,6% ignoraba en qu consisti el proceso 1.001. El 58% desconoca qu fue el Tribunal de Orden Pblico. El 79,5% no saba en qu ao se produjeron las ltimas ejecuciones en Espaa (casi un 40% desconoce incluso que las hubiera). El 47% no supo sealar en qu ao se aprob la actual Constitucin. Un 98% y un 95% identific Cuelgamuros y el Guernicade Picasso entre los hitos monumentales de nuestro pasado reciente, pero solo un 66% y un 45% respectivamente acert a contextualizarlos. Nadie reconoci ni supo explicar, sin embargo, el monumento a los abogados laboralistas de Atocha y menos del 7% lo hizo con el monumento a la Constitucin de 1978.

Ignorancia? Cierto, pero en lo tocante a la Historia reciente de Espaa cabra especular si no es la que cabra esperar teniendo en cuenta cmo fue la formacin de estos aprendices de profesores en las etapas previas a la universidad: solo el 27% de los encuestados vio los contenidos relativos a la Segunda Repblica, la Guerra Civil, el franquismo y la transicin durante su educacin obligatoria (4 de ESO). El 73% tuvo que esperar a 2 de Bachillerato y afrontar su estudio con la premura de la preparacin de la selectividad. Solo el 21,5% de sus profesores abord los temas con detenimiento y profundidad frente a un 28,4% que lo hizo deprisa y superficialmente con pretextos como rehuir la polmica poltica o la proximidad a los hechos (casi 80 aos despus de la guerra y 40 de la muerte del dictador!). Podra pensarse que, a la vista de todo esto, la contemporaneidad reciente es un territorio perdido para las nuevas generaciones. Nada ms lejos: el 76% de los estudiantes reconoci tener unos conocimientos bajos o medio-bajos sobre los episodios clave de nuestra historia contempornea, pero al mismo tiempo un significativo 79,5% mostr por ellos un inters alto o medio-alto.

Aadamos a todo esto la persistencia, en cuanto a las explicaciones manifestadas sobre los hechos de aquel pasado, de un autntico canon de hierro que ha troquelado una serie de rasgos perdurables en el marco social de la memoria espaola: la Guerra Civil como locura colectiva, una confrontacin entre hermanos impelidos a la lucha por un sino trgico y unas minoras polticas y ambiciosas; y la teora del empate moral sobre las responsabilidades por el estallido de la guerra, repartidas por igual entre ambos bandos, y en la violencia de retaguardia, evaluada en cotas similares y ejecutada por grupos minoritarios sin ms explicacin que la exaltacin de las pasiones y los odios. A esta mistificacin a beneficio de una intencionalidad presentista han contribuido en buena medida los manuales escolares con el establecimiento de una secuencia cronolgica de naturaleza teleolgica. La Segunda Repblica y la Guerra Civil aparecen indefectiblemente juntas, lo que condena a aquella como prembulo indefectible de esta. El franquismo queda encapsulado en su propia temporalidad, ajeno a su origen en y como causante de la Guerra Civil, como si la dictadura no se hubiese reivindicado hasta el final a s misma como el Estado del 18 de julio y su rgimen no hubiera sido, parafraseando a Clausewitz, la continuacin de la Guerra Civil por otros medios. Queda asimismo separado de la democracia actual, cuya genealoga se construye sobre su superacin, obviando las inercias, las contradicciones y los conflictos insertos en un complejo proceso evolutivo. Un acotamiento que con el resurgir de tendencias revisionistas a comienzos del siglo XXI ha dado lugar a que el franquismo haya llegado a ser designado con vergonzantes o ridculos eufemismos como el rgimen anterior o el periodo predemocrtico.

Un elemento que conforma la orientacin de los libros de texto, no curricular pero en absoluto desdeable, es la comerciabilidad. El mercado al que los manuales estn destinados (centros pblicos o centros privados y/o concertados) determina segn qu orientaciones. Los editores de libros de texto admiten que, sin que se pueda hablar de censura, una determinada orientacin sobre ciertos temas puede acarrear que determinadas escuelas, en particular las privadas, no adopten un manual, lo que determina la apuesta de las editoriales por versiones adaptadas al canon conservador en el tratamiento de algunos temas. Las dobles lneas editoriales y el plegamiento de los contenidos a las demandas del mercado daran la razn a Dewey y Freire cuando advirtieron que las fuerzas comerciales terminaran por actuar en contra de la poltica escolar y de los objetivos educativos.

Es preciso sealar que, en no pocas ocasiones, los manuales adolecen de una deficitaria incorporacin de los avances de la historiografa actualizada, de una simplificacin derivada de confundir divulgacin con vulgarizacin y de groseros errores factuales. No es raro seguir leyendo que bajo la Repblica se produjeron oleadas de huelgas, quemas de iglesias y enfrentamientos armados de grupos antagonistas, mezclando el legtimo ejercicio de un derecho constitucional con manifestaciones de piromana anticlerical y actos terroristas, muy al estilo de los discursos coetneos de Gil Robles. O que Calvo Sotelo, con doce escaos frente a los ochenta y ocho de la CEDA, era el lder de la derecha. O que su asesinato fue el desencadenante de la Guerra Civil, obviando lo que hoy sabemos acerca del tiempo largo de la trama conspirativa. Se sigue empleando bando para referirse a las partes en guerra, como si el gobierno legtimo y los sediciosos estuviesen en idntico plano de legitimidad, e incluso algunos textos recuperan para estos ltimos la denominacin de nacionales. Se abunda en la fuerte influencia comunista --dos carteras de once- en los gobiernos de Juan Negrn. Se afirma que la represin en las retaguardias fue simtrica, de parecida magnitud e irracional. En definitiva, a pesar de los aos transcurridos y de la produccin historiogrfica del ltimo tercio de siglo, an no existe una transposicin didctica, por ejemplo, de los aportes de Herbert Southworth y Paul Preston sobre el golpe de Estado; de los trabajos de ngel Vias o Enrique Moradiellos sobre la internacionalizacin del conflicto; de los estudios de Gabriel Cardona o Michel Alpert sobre la dinmica militar; de las reflexiones de Julio Arstegui, Helen Graham o Alberto Reig Tapia sobre la dinmica poltica y social; de las conclusiones sobre la violencia y la represin de Julin Casanova, Francisco Espinosa, Francisco Moreno o Ricard Vinyes.

Dada la importancia que tienen los recursos grficos en los manuales, y partiendo de la base de que la ilustracin no es un mero adorno, el repertorio de imgenes deja traslucir un discurso oculto que legitima la percepcin vulgar de cada periodo histrico. La Repblica evoluciona del entusiasmo popular inicial (Puerta del Sol el 14 de abril, sufragio femenino, misiones pedaggicas) a la radicalizacin y el enfrentamiento fratricida (Casas Viejas, Asturias, quema de conventos, extrema polarizacin). La secuencia iconogrfica del franquismo revela que, tras una fase de penuria y aislamiento (cartillas de racionamiento, censura de prensa y cine, entrevista Franco/Hitler en Hendaya), el rgimen fue capaz de sentar las bases del desarrollismo econmico de la mano de su alianza con los Estados Unidos (Eisenhower, Seat 600, turismo, electrodomsticos) con algunas inevitables alteraciones del orden pblico (cargas policiales en la universidad). En la transicin, imperan las instantneas que reflejan el consenso (referndum de la reforma poltica, autonomas, sesiones del Congreso) y el pacto de lites pilotado por la Corona. Junto a lo que exponen, es preciso tambin resaltar lo que los manuales invisibilizan. Episodios como el exilio, la resistencia interior, la presencia de republicanos espaoles en la guerra mundial y en los campos nazis, las crceles, campos y trabajos forzados, las ejecuciones, las leyes de excepcin y tribunales especiales (TOP), la clandestinidad, el movimiento obrero, estudiantil y vecinal, la Ley de Peligrosidad Social, la censura moral e intelectual y, en definitiva, la trgica aritmtica del franquismo no reciben la atencin proporcional que merecen.

No estara mal que todas esas almas sensibles que se alarman por las peridicas apariciones del monstruo secesionista del lago de Banyoles se preocuparan de que las nuevas generaciones dispusieran de las claves para conocer a qu precio se pagaron las libertades que con tanto ahnco dicen defender. Y quines fueron los que ms contribuyeron a su consecucin. Quizs eso hara ms por la cohesin colectiva que las invocaciones retricas a la funcin inspectora. Aparte de que sea una deuda que la democracia actual y su sistema educativo an no han satisfecho. Nunca es tarde.

Fernando Hernndez Snchez. Profesor de Didctica de las Ciencias Sociales. Facultad de Formacin de Profesorado y Educacin, UAM.

Fuente: http://ctxt.es/es/20170531/Firmas/12991/historia-guerra-civil-franquismo-manipulacion.htm



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