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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-06-2017

El capitalismo habra muerto de puro xito

Juan Jimnez Herrera
Rebelin


De este modo, el capital va preparando su bancarrota por dos caminos. De una parte porque al expandirse a costa de todas las formas no capitalistas de produccin camina hacia el momento en que toda la humanidad se compondr exclusivamente de capitalistas y proletarios asalariados, hacindose imposible, por tanto, toda nueva expansin y como consecuencia de ello toda acumulacin De otra parte, en la medida en que esta tendencia se impone, el capitalismo va agudizando los antagonismos de clase y la anarqua poltica y econmica internacional en tales trminos que, mucho antes de que se llegue a las ltimas consecuencias del desarrollo econmico, es decir, mucho antes de que se imponga en el mundo el rgimen absoluto y uniforme de la produccin capitalista, sobrevendr la rebelin del proletariado internacional, que acabar necesariamente con el rgimen capitalista (Rosa Luxemburgo).

Desde sus orgenes, el capitalismo se reproduce en cada formacin socioeconmica en oposicin a los otros modos de produccin o restos de ellos con los que coexiste; el capitalismo se expande gracias, precisamente, a que encuentra en aquellas relaciones de produccin precapitalistas y sus agentes sociales el mercado suplementario necesario para la realizacin total del producto social. El capitalismo trasciende las fronteras nacionales, en bsqueda del contacto con otras sociedades atrasadas, cuando, o bien ha realizado una expansin ms o menos homognea en todo el territorio nacional, o cuando, no culminada sta, encuentra en aquellas sociedades un ventaja relativa, es decir, una posibilidad de extraccin de plusvala suplementaria.

Las sociedades capitalistas por antonomasia (Estados Unidos, Alemania, Francia, Inglaterra, Japn) culminada, en lo esencial, la tarea de la formacin, en sus respectivas formaciones socioeconmicas, del capitalismo, provocan, a finales del siglo XIX y principios del XX, el fenmeno del imperialismo; esto es, espoleadas aquellas por la necesidad de encontrar el mercado precapitalista suplementario al que nos venimos refiriendo para poder reproducirse, incorporan a su sistema econmico al resto del mundo, pero a condicin de, en un proceso contradictorio, mantener a ste en el status del subdesarrollo.

Un escenario de perfecta y absoluta extensin mundial de las relaciones de produccin y propiedad capitalistas, aparte de resultar fatal para el capitalismo, es slo una posibilidad terica, pues antes, en el penltimo estadio, habra entrado en un callejn sin salida, en la imposibilidad fctica de reproducirse ampliadamente y sucumbido, por tanto, al estancamiento. Habra muerto, pues, de puro xito; quiz sea este el momento histrico en el que el capitalismo fenezca de verdad y deje paso a otro sistema social, es decir, slo cuando haya desplegado, en las coordenadas de espacio y tiempo, todas o el grueso de sus potencialidades. Y a este respecto nos deberamos preguntar si el fenmeno de la globalizacin que la economa mundial ha experimentado en estos ltimas dcadas ha borrado sustancialmente los restos de modos de produccin precapitalistas, con lo cual el capitalismo habra eliminado la posibilidad real de realizar la totalidad de su produccin social, entrando en una fase de estancamiento, decadencia y depresin generalizadas, de la que la actual crisis de sobreacumulacin y depresin no sera sino su primera etapa o, por el contrario, como al parecer resulta de la observacin emprica, habra mantenido, en contra de sus externas manifestaciones, un escenario de desigual desarrollo mundial de las relaciones de produccin capitalistas, y con ello una suplementaria posibilidad histrica de reproduccin ampliada y, por tanto, una salida a la actual crisis, en cuyo caso, lgicamente, an estaramos lejos de aquel penltimo estadio, umbral de la verdadera globalizacin (y principio del fin del capitalismo).

En cualquier caso, una y otra alternativa estaran preadas de peligros para la humanidad, pues se contextualizaran en periodos histricos en los que se estrechan significativamente los lmites de las zonas NO capitalistas susceptibles de anexin o integracin, recrudecindose las rivalidades interimperialistas y aumentando, en consecuencia, las posibilidades de catstrofes polticas y humanas de alcance colosal (guerras mundiales, revoluciones, etc.).

Est preparada la clase obrera mundial del siglo XXI para ahorrar a la humanidad estos cataclismos? Y su vanguardia? Los precedentes histricos no son nada prometedores. La clase obrera del siglo XX y sus capas dirigentes fueron incapaces de paralizar la guerra. Las socialdemocracias de la II Internacional ampararon a sus respectivas burguesas en la primera contienda; los errores de la III Internacional y la posicin decididamente contrarrevolucionaria de la socialdemocracia abonaron el triunfo del fascismo y con ello el estallido de la Segunda Guerra Mundial.

Ahora bien, la alternativa de la guerra slo es factible en un contexto de debilidad extrema de las capas populares. Las privaciones y los horrores que la guerra supone slo pueden imponerse a una sociedad previamente derrotada. El actual estado del bienestar imperante en las sociedades capitalistas desarrolladas, aunque lleva consigo la integracin de la clase obrera en el sistema capitalista, est lejos de aquella situacin de extrema debilidad y derrota de las capas populares; sobre este estado de cosas es imposible que los gobiernos burgueses de turno encuentren en la aventura militar un discurso poltico realista. El desmantelamiento progresivo del Estado del Bienestar, empresa a la que, en cuerpo y alma, se dedica la derecha y en la que, inconscientemente? colabora la socialdemocracia en su desercin total haca el liberalismo, y que tan slo es posible con la paralela derrota del movimiento obrero, se erige, pues, en la premisa material para que, llegado el momento, las distintas facciones del capital internacional decidan, sin peligro de estallido social interno, poner en marcha su solucin final a la crisis: un nuevo equilibrio interimperialista a travs de la guerra y la destruccin.

Es por ello esencial que seamos del todo punto intransigentes en lo tocante a las conquistas sociales; que jams, bajo el pretexto de aunar fuerzas para salir de la crisis, se colabore con polticas estatales que permitan la pauperizacin de las capas populares (tras ello no se esconde el socialismo sino el fascismo). Y en este contexto es preciso (y factible), arrancar al liberalismo partes sustanciales, cuantitativa y cualitativamente, de la socialdemocracia (los ejemplos de Oskar Lafontaine en Alemania y Jean-Luc Mlenchon es en Francia son paradigmticos). Aunque resulte paradjico y parezca una variante ms del gradualismo reformista, el socialismo se esconde tras el Estado del Bienestar. El mantenimiento de ste a toda costa, privar al capitalismo de su extrema solucin y preservar a la humanidad de la barbarie de la guerra. Esta es la razn que explica la profunda aversin del ncleo duro del capitalismo (el neoconservadurismo poltico) hacia el Estado benefactor; ven en l, con pavor, el espectro del socialismo.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

 



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