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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-06-2017

Revolucin o caricatura funcional a los explotadores

Gustavo Robles
Rebelin


La historia de todas las sociedades hasta nuestros das es la historia de las luchas de clases Carlos Marx, Federico Engels, Burgueses y Proletarios, Captulo I del Manifiesto Comunista

"Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propsitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos slo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Que las clases dominantes tiemblen ante una Revolucin comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella ms que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar" Carlos Marx, Federico Engels, Actitud de los comunistas ante los partidos de oposicin, Captulo IV del Manifiesto Comunista

las ideas dominantes en cualquier poca siempre fueron las ideas de la clase dominante Carlos Marx, Federico Engels, Proletarios y Comunistas, Captulo II del Manifiesto Comunista

 

Es de Perogrullo decir que las cosas son como son, y no pueden ser de otra manera, como resultante de una confluencia de factores que ya han ocurrido. Nuestro presente es eso. Sin embargo, la historia est ah para ensearnos que la realidad puede cambiarse si varan los factores que la moldean.

A lo largo de los siglos, las clases han luchado entre s: los explotadores para seguir sindolo, los explotados para dejar de serlo. Pero esa lucha no siempre tiene la misma intensidad, ni las mismas formas, ni los triunfos son permanentes y las derrotas tampoco: lo que se verifica s, es una evolucin de la consciencia de las sociedades, al comps de esas batallas y con el paso de las eras. As como las formas de explotacin han mutado y evolucionado, tambin lo han hecho las formas de luchar para terminar con ella.

Hoy vivimos una poca donde la burguesa imperialista ha logrado modelar el mundo tal cual como lo ha querido. El capitalismo se enseorea en todo el orbe. Su modo de produccin y su sistema financiero condiciona la vida de todos los habitantes del planeta. Sin embargo, lo que no ha podido hacer desaparecer (aunque por ahora s controlar dentro de sus lmites) es el malhumor social ante la injusticia y la desigualdad que genera su sistema poltico-econmico-cultural y social.

El descontento de hoy, el de millones de seres humanos explotados y marginados de los placeres y privilegios al que slo tiene acceso la nfima minora explotadora, no se diferencia mucho de aqul que hizo desarrollar las luchas revolucionarias de dcadas atrs: la desigualdad es atroz. Baste citar esa estadstica que seala que alrededor de 100 personas renen la riqueza de la mitad de la poblacin mundial (3750 millones), mientras casi 1000 millones de seres humanos pasan hambre en la Tierra.

Pues bien, si las condiciones de explotacin, marginacin, desigualdad, injusticia y concentracin de la riqueza se mantienen o an peor, se acentan: por qu, a pesar de la agitacin constante de las masas, parece haber un retroceso en las pretensiones de los trabajadores respecto a modelar una sociedad completamente distinta a la que hoy vivimos? Sin dudas, la respuesta es que hay una crisis de direccin en el movimiento revolucionario a nivel mundial. Est claro que la burguesa ha logrado imponer sus condiciones a las vanguardias que fueron herederas de la que surgi del proceso que desemboc en la Revolucin Rusa en 1917, que abri todo un captulo de luchas revolucionarias en el planeta. Esa vanguardia que supo vencer a las burguesas nacionales y trabarse en lucha con la imperialista, degener en sus sucesores a travs de los aos en burocrtica y conservadora, y no barri al sistema burgus desde sus cimientos, ni econmicos ni culturales. Termin siendo cmplice de la restauracin capitalista a nivel planetario. La cada de la Unin Sovitica puede tomarse como parmetro e hito de un desbarranque que vena desde antes, en un paraso de los trabajadores donde el socialismo nunca existi: ms bien fue un capitalismo de Estado regenteado por una burocracia que hoy es la nueva burguesa de lo que alguna vez se llam el campo del socialismo real Puede esperarse otra cosa entonces, de la China hoy potencia mundial capitalista e imperialista manejada por comunistas? qu queda para los dems, como Vietnam o la propia Cuba?

En ese marco, surgieron vanguardias que ya no se planteaban la revolucin, sino humanizar al capitalismo. Eso fueron y son los que algunos autoproclamados marxistas fomentaron y apoyaron. Se escudan en la derrota, y van por lo posible. Claro, lo posible dentro del sistema de explotacin burgus.

La desaparicin de los paradigmas revolucionarios ha generado estas visiones pusilnimes, oportunistas y vergonzantes en las nuevas direcciones o vanguardias de la clase trabajadora. En nuestro pas, la derrota, que viene desde antes de la cada del bloque sovitico, produjo una izquierda que, en lugar de plantear la destruccin del sistema capitalista, se acomoda en l con un discurso en apariencia encendido, pero que no plantea la rebelin social para transformarla en revolucin, sino el voto para la lucha parlamentaria en los trminos que tolera la burguesa. Es una izquierda que, para colmo de males, no se plantea el parlamentarismo en trminos leninistas, es decir, para que sirva de tribuna para la denuncia de las atrocidades del sistema y por su superacin, sino para redactar, desde el cretinismo parlamentario, leyes que traten de humanizarlo.

En una clase obrera cooptada por la impronta peronista de la conciliacin de clases y el fifty-fifty como ideal social para lograr la mejor vida para los trabajadores; donde la izquierda emergente es la que se presenta a elecciones para proponer cobrarle ms impuestos a las grandes fortunas en lugar de confiscarlas, la rebelin de los explotados y marginados queda encorsetada por visiones mezquinas y contrarrevolucionarias.

La burguesa est encantada con semejantes enemigos. El peronismo siempre fue el salvavidas del sistema en pocas en las que el malhumor popular pona en jaque la institucionalidad burguesa: as fue en el 45, as fue en el 73 y as fue en el 2001 y 2003. La izquierda que plantea la lucha en los trminos y lmites del sistema es la que necesitan los explotadores para legitimarlo y legitimarse. Es por eso que, por ms incmodos que les resulten sus planteos, los eligen como sus adversarios, les dan lugar en sus instituciones y en sus medios de comunicacin, porque, en la ms grave de las posibilidades, sus privilegios, sus propiedades, no sern tocados.

En Argentina hoy somos testigos de ello. En medio del tremendo ajuste que est llevando a cabo el gobierno, con el humor popular a punto para estallar, son las direcciones de los partidos polticos del sistema los que cacarean para la tribuna pero garantizan la gobernabilidad del macrismo hambreador, el kirchnerismo includo y las izquierdas electoraleras tambin: cuando ms hay que convocar a las masas a expresar la bronca en las calles y en las plazas, ellos las contienen y las enfocan en las elecciones. Algo parecido ocurre en el mbito sindical: de direcciones corruptas, burocrticas, entregadoras y transeras como la cgtista de Pern nada puede esperarse ms que la traicin; de las reformistas y posibilistas como las de las CTA, nada ms que la retrica tibia y ninguna accin; y de la izquierda que ha logrado mayoritariamente tener representacin gremial, slo la mezquindad de intentar dirigir el malhumor de la clase hacia las urnas, mientras se pelean de manera vergonzosa entre las diferentes corrientes para ver quin encabeza las listas o quin saca ms votos. Las pruebas estn a la vista: la tremenda realidad de carencia, explotacin, empobrecimiento y saqueo que hoy viven las masas asalariadas en el pas ameritan largamente un plan de lucha que brilla por su ausencia, consecuencia del accionar de las tres corrientes mencionadas. Segn el Indec, el salario promedio es de $11.000, mientras la lnea de pobreza es de $14.500. Sin embargo, desde las enormes movilizaciones de marzo y abril por reivindicaciones laborales y salariales, una calma chicha se impuesto en la lucha de clases a causa de la inaccin de las centrales sindicales.

Capitalistas, empresarios, financistas, banqueros, ostentan su impunidad y la obscenidad de sus riquezas sin apremios, al igual que sus lacayos, los funcionarios del sistema burgus, gobernantes, legisladores y jueces, quienes tienen en sus manos y juegan con las vidas de las masas a su antojo, mientras los trabajadores son sometidos a las angustias, las carencias, las privaciones, penan en su mayora con salarios de miseria o directamente sufren el escarnio del desempleo.

Queda ms que claro entonces que hay que reconstruir la consciencia revolucionaria en estas tierras y en el mundo tambin. Para ello, los que pretendemos cambiar la sociedad de raz, destruyendo el sistema capitalista sin caer en el ridculo y utpico anhelo de transformarlo desde sus instituciones, debemos dejar atrs todas las rencillas, ser tolerantes ante los matices y hasta con las diferencias y encarar la imprescindible tarea de la hora: construir la herramienta de la clase para la Revolucin. Esa que siente las bases del Estado Proletario que debe erigirse, con sus propios atributos e instituciones que destruyan y reemplacen a las actuales de la burguesa.

Todo lo dems es y ser funcional a los intereses de los que gozan de sus vidas a costa del sudor ajeno.

No se trata de reformar la propiedad privada, sino de abolirla; no se trata de paliar los antagonismos de clase, sino de abolir las clases; no se trata de mejorar la sociedad existente, sino de crear una nueva Carlos Marx, Federico Engels, Mensaje del Comit Central a la Liga de los Comunistas

 

Blog del autor: http://www.pctargentina.org/revocari.htm

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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