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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-06-2017

Nadie es ilegal

Mike Davis
Sin Permiso


Publicamos a continuacin la Introduccin de Mike Davis, miembro del Consejo de Redaccin de Sin Permiso, al libro Nadie es Ilegal, Haymarket Books, (Chicago, Illinois), del que es coautor junto a Justin Akers Chacn, historiador profesor de Estudios Chicanos. En el libro, los autores recorren un siglo de luchas de los inmigrantes por derechos, ciertamente una gran contribucin al debate que traspasa hoy los conflictos locales y que la nueva derecha de los Estados Unidos y, particularmente el triunfo de Donald Trump, recorre el planeta. S P

Los campos de oro de california han sido irrigados muy frecuentemente con la sangre de sus trabajadores. Un caso notorio fue la gran huelga que se disemin como fuego incontrolado por todo San Joaqun Valley en el otoo de 1933. Protestando por los bajos salarios que impedan alimentar a sus hijos, cerca de 12 mil personas, principalmente mexicanos recolectores de algodn, escaparon de sus trabajos conducidos por el izquierdista Sindicato Industrial de Trabajadores Agrcolas y Conserveros.

La manifestacin masiva, movindose en caravanas de coches y camiones entre las diferentes granjas, rpidamente par las cosechas en un rea de trescientas millas cuadradas. Los agricultores rpidamente trajeron esquiroles provenientes de Los ngeles, pero la mayora de ellos desertaron o fueron atemorizados por la ferocidad de los huelguistas.

Los agricultores, los desmontadores de algodn y la cmara de comercio recurrieron a la estrategia clsica: se prepararon a s mismos en grupos de vigilancia imponiendo el terror en los condados. Estas Alianzas de Proteccin de Agricultores desintegraron los mtines de los huelguistas, los expulsaron de sus campamentos, quemaron sus tiendas, los apalearon y hostigaron en los caminos y amenazaron a los comerciantes que intentaran suministrarles crditos o emplearlos. Cuando los huelguistas se quejaron a las autoridades, los sheriffs locales se subordinaron a los vigilantes. Protegemos a nuestros agricultores aqu en Kern Country, coment un sheriff. Ellos son nuestra mejor gentehacen que el pas vaya adelantey los mexicanos son escoria. No tienen estndares de vida. Los tratamos como manadas de cerdos /1/.

A pesar de las palizas, los arrestos y los desalojos, la solidaridad de los huelguistas permaneci inconmovible hasta principios de octubre, mientras los agricultores experimentaban la prdida de sus cosechas. El San Francisco Examiner notific que todo el valle era un volcn ardiente listo para erupcionar. Funcionarios del Estado ofrecieron una comisin de indagacin que el sindicato rpidamente acept, pero los vigilantes respondieron con asesinatos. En una reunin en Pixley el 1 de octubre, el lder sindical Pat Chambers se diriga a los huelguistas y sus familiares cuando diez camionetas de vigilantes con escopetas irrumpieron abruptamente en la escena. Chambers, un veterano en este tipo de trifulcas, previendo el peligro inminente, dispers la reunin y alert a los huelguistas para que se refugiasen en las oficinas centrales del sindicato, a un lado de la carretera. El historiador Cletus Daniel describi as la masacre:

Cuando el grupo se diriga hacia el edificio, uno de los agricultores dispar su rifle. Un huelguista se aproxim a ste bajndole el can del fusil y otro agricultor armado corri hacia l, lo tir al suelo y lo asesin de un disparo. Inmediatamente el resto de los agricultores abrieron fuego sobre los huelguistas y sus familiares que trataban de huir. En medio de los gritos de los que permanecan heridos en el suelo, los agricultores continuaron el fuego dentro del vestbulo del sindicato hasta que se acabaron las municiones. /2/

Los vigilantes mataron a dos hombres, uno de ellos el representante local del cnsul general mexicano, e hirieron gravemente a otros ocho manifestantes, incluso a una mujer mayor. Un periodista de San Francisco inform que el salvaje tiroteo destroz las banderas norteamericanas que colgaban en las oficinas del sindicato. Casi simultneamente, en Arwin, sesenta millas al sur, otra banda de vigilantes agricultores abri fuego contra un grupo de manifestantes matando a uno e hiriendo a varios. Aunque los trabajadores retornaron desafiantemente a la huelga, los agricultores amenazaron con expulsar a sus familiares del campamento de la huelga cerca de Corcoran. Enfrentando an ms violencia de todo tipo, los huelguistas cedieron a regaadientes a las presiones federales y del Estado y aceptaron un aumento de salarios en lugar del reconocimiento del sindicato.

Al ao siguiente, mientras a atencin pblica se encontraba fascinada con la pica de la huelga general de San Francisco, los agricultores vigilantes y los sheriffs locales violaron la Constitucin en los campos de California e impusieron lo que los new dealers y los comunistas denunciaran como fascismo agrcola. Uno de los sitios ms tenebrosos fue Imperial Valley el ms cercano anlogo racial y social de Mississippi donde sucesivas huelgas en los cultivos de lechuga, guisantes y meln durante 1933 y 1934 fueron disueltas con absoluto terror, incluso con arrestos masivos, decretos anti-huelgas, desalojos, palizas, secuestros deportaciones e intentos de linchamiento contra los abogados de los huelguistas.

Aunque los trabajadores urbanos guiados por los sindicatos del nuevo Congreso de Organizaciones Industriales (CIO) derrocaron exitosamente a las open shop (empresas que emplean a trabajadores que no son miembros de un sindicato) en San Francisco y Los ngeles, los trabajadores agrcolas de California llmese Mara Morales o Tom Joad fueron aterrorizados por diputados fanticos y pandillas furiosas. Las amargas memorias de esos sucesos brutales estn urdidas en las novelas de John Steinbeck, In Dubious Battle y Grapes of Wrath, as como en el evocador Vigilante Man de Woody Guthrie:

Oh, por qu el vigilante,

por qu el vigilante

lleva esa escopeta recortada en sus manos?

Pretende acabar con sus hermanas y hermanos?

Pero dicho vigilante no fue slo esa figura siniestra de la dcada de la depresin: como explicar en esta historia resumida; el vigilante verti una sombra permanente sobre California desde la dcada de 1850 en adelante. De hecho, el vigilantismo la coercin y la violencia de clase, racial y tnica, enmascarada en una apariencia semipopulista para apelar a las altas autoridades ha jugado un papel mucho ms importante en la historia del Estado del que se conoce. Un amplio arco iris de grupos minoritarios, incluso nativos norteamericanos, irlandeses, chinos, punjabis, japoneses, filipinos, okies, afroamericanos y (persistentemente en cada generacin) mexicanos, as como sindicalistas del comercio y radicales de varias denominaciones, fueron vctimas de la represin de los vigilantes.

La violencia privada organizada en conjunto, violando las leyes locales, ha configurado el sistema de castas raciales de la agricultura de California, derrotando a movimientos radicales de trabajadores como IWW, y manteniendo el New Deal (Nuevo Acuerdo: poltica econmica aplicada entre 1933 y 1940 por la administracin del presidente Roosevelt) fuera de los condados agrcolas del Estado. Tambin ha instalado innumerables leyes reaccionarias y ha reforzado la segregacin legal y de facto. Por otro lado, el vigilante no es una curiosidad de un pasado malfico sino un personaje patolgico que experimente en la actualidad un dramtico resurgimiento al tener que enfrentar, los anglo-californianos, el declinar demogrfico y la evidente erosin de sus privilegios raciales.

En la actualidad, los armados y camuflados Minutemen, en sus diversas formas, instigando las confrontaciones en la frontera, o (vestidos de civiles) hostigando a los jornaleros frente a los Home Depots (grandes almacenes comerciales) suburbanos, son la ltima encarnacin de esa vieja personalidad. Su infantil forma de pavonearse contrasta quiz de forma jocosa con la autntica amenaza fascista de Granjeros Asociados y otros grupos de la poca de la depresin, pero sera tonto ignorar si impacto.

As como los agricultores vigilantes de la dcada de 1930 lograron militarizar la California rural para enfrentar los movimientos laborales, los minutemenayudan a radicalizar el debate dentro del Partido Republicano respecto a la inmigracin y la raza, contribuyendo al completo retroceso nativista contra la propuesta de la administracin Bush de un nuevo Programa Bracero. Los candidatos en las elecciones republicanas de California del Sur compiten ahora unos contra otros por los favores de los lderes de Minutemen. Estos neo-vigilantes, armados y conocedores de los medios, que amenazan con reforzar las fronteras, ayudan tambin a la cada vez ms exitosa campaa de transformar las leyes locales en polticas de inmigracin. Y como dira un verdadero dialctico, lo que comienza con una farsa se convierte en algo mucho ms desagradable y peligroso.

Notas:

1. Carey Mc Williams, North from Mexico (Philadelphia: J.B. Lippincott Co., 1948), pag. 175. Ver tambin Devra Weber, Dark Sweat, White Gold: California farms Workers, Cotton, and the New Deal (Berkeley: University of California Press, 1994). Pp. 97-98.

2.-Claetus Daniel, Labor Radicalism in Pacific Coast Agriculture (PhD diss., University of Washington, 1972). 224.

Mike Davis profesor del Departamento de Pensamiento Creativo en la Universidad de California, Riverside, es miembro del Consejo Editorial de Sin Permiso. Traducidos recientemente al castellano: su libro sobre la amenaza de la gripe aviar (El monstruo llama a nuestra puerta, trad. Mara Julia Bertomeu, Ediciones El Viejo Topo, Barcelona, 2006), su libro sobre las Ciudades muertas (trad. Dina Khorasane, Marta Malo de Molina, Tatiana de la O y Mnica Cifuentes Zaro, Editorial Traficantes de sueos, Madrid, 2007) y su libro Los holocaustos de la era victoriana tarda (trad. Aitana Guia i Conca e Ivano Stocco, Ed. Universitat de Valncia, Valencia, 2007). Sus libros ms recientes son: In Praise of Barbarians: Essays against Empire (Haymarket Books, 2008), Buda's Wagon: A Brief History of the Car Bomb (Verso, 2007; traduccin castellana de Jordi Mund en la editorial El Viejo Topo, Barcelona, 2009) y junto con Justin Akers Chacn, Nadie Es Ilegal, Combatiendo el Racismo y la Violencia del Estado en la Frontera (Chicago, Illinois. Haymarket Books. 2009).

Fuente: Justin Akers Chacn, Mike Davis, Nadie Es Ilegal, Combatiendo el Racismo y la Violencia del Estado en la Frontera (Chicago, Illinois. Haymarket Books. 2009)



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