Portada :: Venezuela
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-06-2017

venezuela en disputa (II)
Disputa poltico-militar y radiografa del chavismo

Luismi Uharte
Rebelin


Disputa poltico-militar. A la explicacin ms estrictamente econmica hay que aadirle una serie de claves tanto del mbito poltico como del militar, para entender en toda su complejidad la disputa entre los diversos grupos de poder.

La oposicin de derecha nucleada en torno a la MUD opera en clave poltico-militar, ms all de que su fachada pblica sea la de una coalicin tradicional de partidos. Aunque hay sectores, minoritarios, que no comparten las orientaciones ms extremistas, en la actualidad la lnea dominante es la impuesta por los grupos ms ultras y violentos, una realidad ocultada sistemticamente por el latifundio meditico global.

La actual apuesta por reeditar La Salida es la evidencia ms clara. Estaramos ante una Salida reloaded (Wollenweider) o Salida II, pero ms sofisticada. El objetivo expreso es provocar el mayor nmero de muertos e intentar, gracias a la manipulacin grosera de los mass media internacionales, achacrselos al gobierno y justificar un alzamiento militar o una intervencin externa.

La Salida II, en primera instancia, combina una fachada pacfica de da, con manifestaciones convencionales, con violencia extrema nocturna provocada por bandas criminales a sueldo. La violencia alterna la destruccin de infraestructura pblica con asesinatos selectivos. Reinaldo Iturriza enumera una serie de instituciones pblicas que estn siendo atacadas de manera sistemtica y en muchos casos incendiadas, como hospitales, centros educativos, transporte pblico, centros de distribucin de alimentos. A esto se agrega el sabotaje del servicio elctrico. En sntesis, prcticas propias de una guerra asimtrica.

Una de las novedades de La Salida II es el intento de replicar el control territorial, que la extrema derecha aplica en urbanizaciones pudientes, en barrios populares, para evidenciar su avance territorial y simblico. Hasta el momento se les est haciendo difcil aunque han logrado encender la mecha en algunos territorios de Caracas antes inexpugnables. Otro aspecto crucial es identificar quienes operan de manera coordinada en las acciones violentas. Aqu destacan 3 perfiles que se complementan mutuamente: bandas de delincuencia comn a sueldo, paramilitares y polica de algunas alcaldas y gobernaciones controladas por la oposicin.

El asesinato, en muchos casos, de personas de sus propias bases, se est repitiendo y est resultando muy efectivo para justificar el incremento de la violencia opositora y desacreditar al gobierno internacionalmente. En otros casos instrumentalizan muertos del lado chavista y los presentan a travs de sus aliados mediticos como asesinados por el rgimen. Un proceder clsico de las denominadas Revoluciones de colores que se han conocido en los ltimos aos en distintos pases, segn Franco Vielma. La prestigiosa sociloga Maryclen Stelling caracteriza el momento actual como muy similar al ambiente golpista de 2002.

La guerra psicolgica se despliega tambin de diferentes formas. El lanzamiento de los denominados puputovs (botes de excremento humano) contra la polica chavista, es una de las nuevas tcticas de la extrema derecha, buscando degradar, deshumanizar y desmoralizar a unas fuerzas de orden, que en muchas manifestaciones han sido obligadas a no portar armas de fuego, aunque los grandes medios lo omitan. Unos puputovs que simbolizan la esencia del proyecto que traen bajo el brazo estos sectores.

Agenda gubernamental. En esta confrontacin cada vez ms abierta, el chavismo responde en el plano militar a travs de cuatro agentes. En primer lugar, las Fuerzas Armadas, garantes oficiales del Estado de Derecho en el pas, y sobre todo, institucin que hasta el momento ha manifestado una lealtad bastante slida al gobierno electo democrticamente y a la Constitucin aprobada por la mayora de la poblacin en 1999. El factor golpista del ejrcito habitual en otros pases, en Venezuela parece que todava no tiene mucho recorrido, a pesar de algunas desafecciones espordicas.

Otro agente central son las milicias populares, creadas hace ms de una dcada y en las que cientos de miles de personas han sido entrenadas para responder si la escalada golpista se descontrola. Paralelamente tenemos a decenas de colectivos populares presentes en las barriadas del pas, con experiencia en el terreno militar. Un ltimo actor a destacar, segn Vielma, son las recin creadas OLP (Operaciones para la Liberacin del Pueblo), grupos operativos encargados de desarticular bandas paramilitares y recuperar territorios estratgicos en la frontera con Colombia.

En el terreno poltico, la propuesta ms reciente y controvertida del gobierno ha sido la Asamblea Nacional Constituyente. Una propuesta, segn el ex vicepresidente Elas Jaua, para parar el golpe de Estado, la guerra civil y la intervencin extranjera. Una propuesta que tiene como objetivos formales institucionalizar el sistema de misiones sociales, poner las bases jurdicas del nuevo modelo post-petrolero y dar rango constitucional al Poder Comunal. Planteamientos, sin duda, compartidos por una gran parte del chavismo y de la poblacin.

Sin embargo, el modelo de eleccin y sobre todo de postulacin de candidatos ha generado rechazo no solo en la derecha sino al interior del chavismo y en parte de la izquierda internacional. El gobierno plantea dos tipos de eleccin, uno convencional, es decir, territorial, y otro por sectores. El segundo implica que la mitad aproximadamente de los y las asamblestas sern elegidos entre una serie de sectores (movimiento obrero, empresarios, indgenas, comunas), en vez de elegir a candidatos de partidos, lo cual se interpreta como una va para corporativizar voto y asegurarse una mayora. Aunque todava no est resuelto como se materializar definitivamente el proceso eleccionario, el modelo propuesto es difcilmente defendible, y perjudica la imagen de un gobierno incluso entre sus sectores de apoyo en el exterior.

Actores internacionales. En esta disputa poltica interna el papel de los agentes externos es cada vez ms importante. El principal aliado de la derecha es obviamente Washington, quien ha ido incrementando su hostilidad desde 2015. Primero, con Obama, con su orden ejecutiva en la que declar a Venezuela una amenaza para EE.UU.. Posteriormente con la instrucciones del Departamento de Estado al secretario de la OEA para que expulsara a Venezuela de su seno. Paralelamente, la injerencia de la CIA en la desestabilizacin econmica y militar es cada vez ms indiscutible. A su vez, las Fuerzas Armadas de EE.UU. han advertido que una intervencin armada no es descartable. El pasado mes de abril, el Jefe del Comando Sur pidi una respuesta regional a la crisis en Venezuela. Por ltimo, la salida de Venezuela de la OEA recuerda mucho a la expulsin de Cuba a principios de los aos 60.

El contexto regional ya no es tan favorable para Caracas y el Mercosur ha jugado un papel protagonista en los ltimos tiempos, al desplazar ilegalmente a un socio como Venezuela. La entente formada por los presidentes conservadores de Brasil (Temer), Argentina (Macri) y Paraguay (Cartes) ha logrado expulsar de facto al pas caribeo y abortar la posibilidad de un Mercosur ms equilibrado y ms social.

El latifundio meditico global, por su parte, est cumpliendo una funcin muy efectiva en criminalizar al gobierno de Maduro y blanquear a la oposicin. Analistas muy crticos con el Ejecutivo como el socilogo Emilio Tern denuncian la hipocresa meditica preocupada por los derechos humanos en Venezuela, mientras silencian los asesinatos sistemticos de izquierdistas en Colombia y Mxico (y en Honduras, agregaramos). Paralelamente, se han convertido en sostenedores y legitimadores del terrorismo opositor, el cual es presentado como la lucha de un pueblo pacfico.

Los Chavismos en plural. El Chavismo, como identidad poltica hegemnica y aglutinadora de los sectores revolucionarios y populares ha ido sufriendo crisis internas e incluso rupturas, por lo que se torna necesario entenderlo en plural y sobre todo caracterizar a cada uno de sus grupos. Consideramos que destacan tres sectores, aunque obviamente la constelacin poltica chavista es ms compleja y fragmentada.

En primer lugar tenemos al chavismo en el Poder y a su base ms fiel y oficialista. Al ser el grupo ms numeroso y organizado, hay que advertir que est compuesto por perfiles diversos tanto en trminos clasistas como ideolgicos. Conviven tanto revolucionarios honestos (en la direccin y en las bases) como fracciones de oportunistas y grupos parasitarios. Estos ltimos son los que desprestigian cada vez ms al gobierno y el Estado.

En segundo lugar destaca el chavismo crtico no opositor. En este espacio se encuentran miles de militantes de organizaciones populares muy crticos con la dirigencia. No comparten el pacto econmico con un sector empresarial porque supone un retroceso en la agenda socialista y siguen denunciando a las fracciones corruptas y contrarrevolucionarias que parasitan al interior de la elite del poder. Sin embargo, siguen sosteniendo al gobierno y articulndose con l para enfrentar la estrategia desestabilizadora de la derecha.

Por ltimo, el sector ms minoritario, aunque en crecimiento, es el del chavismo crtico opositor, es decir, grupos como el partido Marea Socialista o la Plataforma Ciudadana en Defensa de la Constitucin (en la que participan algunos/as ex ministros/as de Chavez), que se salieron del PSUV e incluso del Gran Polo Patritico y que estn haciendo la apuesta por construir un chavismo disidente y alternativo que le pueda disputar el poder al oficial.

Conclusiones. Las perspectivas para el chavismo, a corto y medio plazo, no son especialmente favorables, no solo por su fragmentacin poltica interna sino porque el nuevo golpe en marcha (La Salida II) se da en unas condiciones objetivas y subjetivas peores que en el 2014 (recesin prolongada, agudizacin de la precariedad, mayor apata y desafeccin con el gobierno). A un ao medio de las elecciones presidenciales de 2018, el chavismo en el Poder tendr que reconducir profundamente el timn si quiere aspirar a una victoria electoral.

Mientras tanto, el chavismo de base, el de los militantes annimos, con perfiles ms oficialistas o ms crticos, saben que estn condenados a seguir sosteniendo a un gobierno en crisis y con profundas contradicciones. Lo saben porque tienen ms claro que nadie, que si la MUD y sus huestes reconquistan el Estado, la factura que le harn pagar al movimiento popular ser descomunal. Lo saben porque son ms conscientes que nadie, que el conflicto histrico entre proyectos y clases antagnicas sigue tan vigente como siempre.

* Luismi Uharte. Grupo de Investigacin Parte Hartuz-America Latina (Universidad del Pas Vasco)






Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter