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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-06-2017

Brzezinski: otro gigante que se nos fue

Rafael Poch
La Vanguardia

El elocuente estratega imperial que contribuy al desastre afgano en los ochenta y propuso en los noventa trocear Rusia en tres repblicas, fue un autor muy ledo en Mosc


El 27 de mayo muri Zbigniew Brzezinski, ex consejero nacional de seguridad del Presidente Jimmy Carter, y uno de los estrategas imperiales mas conocidos de Estados Unidos. El inocente obituario que este diario le dedic al da siguiente afirmaba que su agenda fue valiente y ambiciosa y que Brzezinski, no era un hombre belicista. Los obituarios en otros peridicos, por no hablar de los de Estados Unidos, fueron casi tan kafkianos como los dedicados en su da a Richard Holbrooke, aquel otro gigante que se nos fue. Por ah ninguna sorpresa.

Brzezinski fue uno de los artfices de la guerra de los treinta aos (en realidad 38) de Afganistn que todava dura hoy. Hasta los aos ochenta aquel siempre violento e irreductible pas asitico fue, militarmente hablando, un atvico universo de trabucaires. Brzezinski y los paquidrmicos generalotes del ejrcito sovitico lo dotaron de las armas ms modernas y lo convirtieron en primera lnea del frente de la guerra fra, con el criminal resultado de destruccin y carnicera que hoy se mantiene.

El miedo a perder una frontera meridional segura en Asia Central, y la desinformacin que llegaba a Mosc desde cruenta pelea interna entre las dos facciones del partido gobernante en Afganistn (PDPA), determin la decisin intervencionista de Mosc, que fue adoptada en el mayor de los secretos y sin consulta alguna con expertos del KGB y del Ministerio de exteriores, segn pude constatar aos ms tarde. Los caones de los blindados que en diciembre de 1979 entraron en el pas desde Uzbequistn, Tadzhikistn y Turkmenistn, no tenan ms de 30 grados de alzada y eran completamente intiles en los desfiladeros del Hindukush. El ejrcito sovitico estaba compuesto por jvenes reclutas sin preparacin, mal alimentados y sin motivacin, frecuentemente sometidos a crueldades por sus propios compaeros ms veteranos. Aquella guerra fue para ellos por no hablar de la poblacin civil afgana- una pesadilla.

Por parte occidental se acababa de asistir al terremoto de la revolucin iran que restaba al principal aliado en la estratgica regin energtica del Golfo Prsico y se hizo toda una leyenda acerca del deseo del oso ruso de mojar sus botas en las clidas aguas del Ocano ndico. Recuerdo haber ledo los ecos de aquel mito washingtoniano en la columna de un periodista de El Pas, que entonces era un diario ms serio que el inservible producto actual.

Desde haca tiempo el servicio secreto pakistan apadrinaba operaciones de sabotaje en las repblicas centroasiticas de la URSS, generalmente en zonas fronterizas con Afganistn. Brzezinski organiz la financiacin y el rearme del universo tribal afgano desde Pakistn bien antes de la intervencin sovitica de diciembre de 1979, tal como reconoci en 1998 en una clebre entrevista con el Nouvel Observateur, otro medio que entonces aun se poda leer. La directiva de asistir clandestinamente a los opositores al rgimen de Kabul se firm el 3 de julio de aquel ao, es decir cinco meses antes de la intervencin sovitica.

Ese da escrib una nota al presidente en la que explicaba que en mi opinin esa ayuda provocara una intervencin militar de los soviticos, declar Brzezinski a los periodistas de Le Nouvel Observateur. Preguntado sobre si se arrepenta de aquello, sobre todo a la luz del impulso que recibi el integrismo islamista armado (futuros terroristas) respondi: Arrepentirme? De qu? Fue una excelente idea que atrajo a los rusos a caer en la trampa. Qu es ms importante para la historia mundial los talibn o la cada del imperio sovitico? Algunos locos islamistas o la liberacin de Europa central y el fin de la guerra fra?.

La guerrilla afgana tuvo sus santuarios en las cuevas y tneles a prueba de bombas construidos con ayuda de la CIA en las montaas Spin Ghar de la provincia de Nangarhar, lindante con la turbulenta frontera noroccidental de Pakistn. Brzezinski se fotografi all, junto al clebre Khyber Pass, disparando hacia territorio afgano con un Kalashnikov. El pasado13 de abril, un mes antes de su muerte y 38 aos despus de aquello, la aviacin de Estados Unidos lanz contra aquel complejo de cuevas y tneles su famosa bomba MOAB, un monstruo de 9000 kilos de explosivos cuyo impacto lo arrasa todo en un radio de tres kilmetros y se asemeja mucho al de una bomba nuclear aunque sin radioctividad.

Aadindose a la calamidad bblica de la guerra contra los soviticos y el rgimen de Najibullah que estos apoyaron (sin duda el menos malo que ha conocido ese desgraciado pas en los ltimos cuarenta aos), as como a las guerras entre fracciones que siguieron a la cada de Najibullah y que devastaron el pas, la intervencin americano-occidental iniciada en 2001 ha producido unos 200.000 muertos, centenares de miles de heridos y unos dos millones de refugiados y desplazados. Con qu resultado militar?

Un informe militar de Estados Unidos (SIGAR) publicado un mes antes de la muerte de Brzezinski mostraba un panorama devastador: el gobierno afgano controla menos de la mitad del territorio nacional. De los 407 distritos del pas solo el 20% pueden considerarse bajo control y otro 37% bajo su influencia, es decir un 15% menos que en 2015. Una tercera parte de los distritos se califican como en disputa y otro 10% bajo total o parcial control de los rebeldes. En 2016 se registraron 60 incidentes de seguridad diarios y solo en el primer trimestre del ao en la capital, Kabul, 132 personas y otras 347 resultaron heridas en atentados. Esa cifra ha sido superada por las vctimas de un solo atentado, el del 31 de mayo (150 muertos y ms de 300 heridos). Cuatro das despus de su muerte, la obra a la que Brzezinski tanto contribuy continua prosperando.

El ex secretario de seguridad nacional naci en el seno de una familia hidalga polaca, desposeda y exiliada en Canad pero con la caracterstica soberbia y altanera del aristcrata polaco venido a menos intactas. Su tambin muy polaco ciego odio a Rusia, en cualquiera de sus formas, le acompa toda su vida; en sus primeros trabajos acadmicos y en su paso por el Consejo de Relaciones Exteriores, por el grupo Bildelberg y como director de la Comisin Trilateral creada en 1973 por David Rockefeller.

Como estratega, los diagnsticos de Brzezinski fueron muchas veces completamente errados, como cuando en 1962 descart vehementemente cualquier posibilidad de una ruptura chino-sovitica, una realidad que lanzaba seales desde finales de los cincuenta, pero la dimensin criminal de sus decisiones fue siempre considerable; sosteniendo las operaciones terroristas en Amrica Central y apoyando al rgimen de los jemeres rojos en Camboya surgido sobre la devastacin de los bombardeos americanos sobre una sociedad agraria tradicional particularmente amable que fue destrozada.

Una de sus ltimas geniales proposiciones, expuesta en 1997 en The Great Chessboard. American Primacy and its Geoestrategic Imperatives, fue la de trocear la Rusia de Yeltsin, entonces un rgimen amigo, en tres repblicas; una Rusia Europea controlada por las potencias europeas, una Repblica Siberiana integrada en Asia Central y tutelada por Turqua, y una Repblica de Extremo Oriente bajo la gida de Japn. Tanto a las potencias europeas, como a Turqua y Japn, Brzezinski los designaba como vasallos. Ese elocuente delirio, que tanto recuerda a los planes hitlerianos de Alfred Rosenberg para la URSS, Brzezinski lo defina como,fortalecer el pluralismo poltico en el espacio postsovitico. En el mismo libro, cuya traduccin al ruso fue un xito de ventas, Brzezinski enunciaba como, principal objetivo estadounidense mantener una Europa, que permanezca vinculada a los Estados Unidos y que ample el alcance del sistema internacional del que tanto depende la primaca global estadounidense. El escenario a evitar era, una Europa convertida en duro competidor econmico-tecnolgico de Estados Unidos cuyos intereses geopolticos en Oriente Medio pudieran divergir de los de Estados Unidos. Tal surgimiento de una Europa poderosa y resuelta (cuya condicin era una normalizacin de relaciones con Rusia) no parece probable en un futuro prximo, deca. En eso, desde luego, no err.

La claridad de estas exposiciones hizo de Brzezinski uno de los autores de referencia para los polticos y expertos rusos de los aos noventa. Era el enemigo que dejaba las cosas claras, sin disimulos. Nunca, ni en lo ms crudo de la guerra fra, hubo en Mosc polticos y expertos medianamente relevantes -e incluso marginales-que se permitieran soar con el troceamiento territorial del rival estratgico estadounidense.

La primera vez que entr en contacto con la obra de Brzezinski fue en la primavera de 1988 en Jalalabad, la capital de Nangarhar. Los militares soviticos haban escenificado una conferencia de prensa con los ancianos del lugar que actuaban con manifiesta rigidez para loar la beneficiosa presencia de aquellos en su pas, que tocaba a su fin. Los mujaidines de Gulbudin Hekmathiar bombardearon aquella conferencia de prensa con los morteros proporcionados por la CIA. No hubo vctimas, pero una de las lmparas del saln del hotel en el que transcurra el acto cay al suelo y se hizo trizas por la onda expansiva. Los disparos se mantuvieron durante toda la noche, antes de iniciar de madrugada un regreso por tierra a Kabul jalonado por las tumbas de soldados soviticos en cirlico y blindados despanzurrados y oxidados en el fondo de los barrancos que daban fe de las emboscadas sufridas en aquella ruta, en la que muchos aos despus sera asesinado el periodista Julio Fuentes.

La ltima vez que lo encontr esta vez fsicamente- fue en la Conferencia de Seguridad de Munich de febrero de 2014. Se ultimaba la jugada ucraniana: el cambio de rgimen en Kev y la imposicin de un acuerdo econmico con la Unin Europea que exclua a Rusia: ni siquiera quisieron permitir su presencia en las conversaciones, tal como peda el propio gobierno ucraniano dada la importancia de su comercio bilateral con Mosc. Ucrania rechaz aquel acuerdo, un proyecto de factura germano-polaca con el apoyo de Estados Unidos que deba concluir con bases de la OTAN en Crimea. La perspectiva de lo que habra sido una humillacin histrica determino y explica sobradamente la respuesta de Putin, generalmente presentada como loca agresin expansionista.

All, en Munich, el secretario de Estado John Kerry, la encargada de poltica exterior de la UE, Catherine Ashton, el presidente alemn Joachim Gauck y el ministro de exteriores de Alemania, Frank-Walter Steinmeier, entre otros, se reunieron con representantes de la oposicin ucraniana; el boxeador Vitali Klichk, el ex ministro de exteriores, Arseni Yatseniuk, futuro primer ministro, y el millonario Petr Paroshenko, futuro Presidente, todos ellos invitados a aquel cnclave de la OTAN y el complejo militar-industrial de Europa y Amrica. Brzezinski presidi el debate sobre Ucrania en el que Alemania, el pas que devast militarmente Ucrania tres veces en el siglo XX, amenaz con sanciones al gobierno de Kiev. Los alemanes ya tenan preparado el futuro gobierno ucraniano, aunque mantenan diferencias a ese respecto con Washington, como luego evidenci el famoso fuck the EU de la vicesecretaria de Estado Victoria Nuland. La revuelta popular de Kev y la oscura masacre que fue su colofn, hicieron el resto.

En Ucrania se juega el trazado oriental de la frontera entre la UE y Rusia, deca Theo Sommer, el desvergonzado editor de Die Zeit. Sommer y otros organizaron meses despus un cnclave en Berln sobre los planes militares alemanes. Tambin all se esperaba la asistencia de Brzezinski, pero no pudo asistir, nos explicaron, porque el viejo se haba lesionado jugando al golf. Result que Brzezinski, uno de esos locos peligrosos que tanto cuentan en la estrategia imperial y que contribuy, dentro de sus limitadas posibilidades, a un mundo peor y ms violento, tambin era un ser humano, amante padre de familia y mortal, que jugaba al golf.

Fuente: http://blogs.lavanguardia.com/paris-poch/2017/06/08/brzezinski-gigante-se-nos-fue-43960/



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