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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-06-2017

El negocio de la estelada

Andrs Herrero
Infolibre


Histricamente, Catalua pas de ser un condado a ser un territorio integrado en la Corona de Aragn, pero no fue nunca una nacin independiente, ni tampoco una colonia de Espaa, por ms que los independentistas se empeen en demostrar lo contrario.
El hecho de que Madrid y Baleares aporten econmicamente ms al Estado de lo que reciben, los convierte en colonias?

Resulta que Baleares era una regin pobre antes del desarrollo de su industria turstica en la dcada de 1960, y hasta ese momento reciba ms de lo que aportaba.

Por tanto, Baleares no se convirti en colonia hasta hace pocas dcadas, cuando comenz su prosperidad actual pero si una autonoma rica se empobrece, deja de ser una colonia?... porque segn ese criterio el mundo estara lleno de colonias: lo seran todas las zonas ms desarrolladas econmicamente que las dems.
Una cosa es que los independentistas aspiren, legtimamente, a intentar que Catalua sea un estado, y otra muy distinta que recurran a la tergiversacin histrica y al victimismo, haciendo un uso partidista de las instituciones y los recursos de autogobierno para lograr sus fines. La pluralidad, tolerancia, respeto y juego limpio democrtico de que hacen gala, se nota en como pitan el himno cada vez que se les presenta ocasin; en como tachan de traidores y malos catalanes a quienes no comulgan con su proyecto secesionista; en cmo inculcan a los nios en la escuela el odio a Espaa ensendoles a gritar con rabia: independencia, independencia!; o en cmo intentan seducir a sus conciudadanos dicindoles que como somos ms ricos, si nos separamos y no compartimos, nos ir mejor. Chollo a babor. A por l.

Sostener que los espaoles que cuentan con un nivel de ingresos un 20% menor que el de los catalanes, los explotan, lo firmara Botn. Tanto les roba Espaa que cuando le quita a un Pujol su Ferrari, es cmo si se lo quitasen a todos los catalanes. Una forma cruel de martirizar y castigar a Catalua. Y es que todo vale (mentir, intoxicar, borrar el pasado comn, buscar permanentemente el conflicto, inventarse agravios y enemigos, discriminar, excluir, separar, robar, etc.), cuando la patria est en juego.

Por eso cualquier consulta que se realice all estar ms viciada que la prima de riesgo. El derecho a decidir de los independentistas empieza y termina en el derecho a dividir. Aunque si tenemos derecho a decidir sobre todo, la primera cosa sobre la que tendremos que decidir, ser si admitimos o no el derecho territorial a decidir. Porque el mismo derecho a decidir hay sobre la independencia que sobre la unidad, y en ningn sitio est escrito que la parte tenga el derecho de imponer su voluntad al conjunto porque ese sea su deseo. Alemania e Italia por ejemplo no reconocen en sus respectivas Constituciones el derecho de autodeterminacin y no sucede nada.

Permitiran acaso los catalanes que los aragoneses convocaran un referndum por su cuenta para desviar el curso del Ebro de Tarragona a Castelln, sin que se les dejara opinar a ellos en un asunto tan vital para sus intereses?

Aceptaran los independentistas que algunas zonas de Catalua no se independizaran de Espaa, o para ellos Catalua supone un todo indivisible, mientras que Espaa no? Basta de utilizar dobles varas de medir. Ha llegado la hora de cambiar el derecho a decidir por la obligacin de cumplir. A nadie van a engaar llamando derecho a decidir al derecho de autodeterminacin de toda la vida, lo que ocurre es que, pese a que ya fracasaron dos veces, la primera cuando plantearon la consulta ilegal soberanista y la segunda cuando convocaron las elecciones plebiscitarias, ahora, haciendo de la necedad virtud, vuelven a la carga con el procs y la desconexin para mantener viva la llama reivindicativa. Que por insistir no quede. La independencia es el negocio de la estelada. Una cortina de humo para tapar las corruptelas (el 3%), las polticas neoliberales y los recortes de sus dirigentes, que no conformes con eso, ambicionan ms poder. Echar la culpa de la explotacin de los trabajadores catalanes a los temporeros andaluces, tiene guasa, aunque gracia ninguna. Se trata de fundar un nuevo pas dejndolo en las mismas manos de siempre. Pero como ninguna bandera promueve la justicia social, el reparto de riqueza, unas condiciones laborales dignas, etc., eso lo dejan aparcado para despus, cuando sean libres. Que nunca es tarde, si la dicha es psima.

Y la izquierda catalana no ha vacilado en sumarse al carro patritico para no quedarse sin su trozo de pastel institucional, apostando por independizarse antes de Espaa que del capital. Que la corrupcin envuelta en la bandera huele menos, y el pueblo cataln engloba a todos, desde Pujol al obrero emigrado. Y as vemos a pudientes y pringados, oriundos y conversos, unidos por la causa comn, por encima de diferencias y privilegios, para pasmo del mundo entero.

Si tradicionalmente era el capital, y no la izquierda, el que se dedicaba a dividir a los trabajadores, con la llegada de la modernidad se han trastocado los papeles, y es la izquierda la que, infectada con el virus del nacionalismo, ha cambiado la internacional por els segadors y defiende con ms ardor las fronteras que los trabajadores. Sin duda que para hacer frente al capital soberano, lo mejor es el terruo soberano; pequeito, pero soberano. Ah es n. Temblad multinacionales. Que para dar un toque de tipismo y sabor local a la revolucin el nacionalismo no tiene rival.

Pero si eso es la izquierda, que baje la derecha y se la lleve, si es que todava no lo ha hecho. No hay nada ms parecido a un obrero de derechas que un independentista de izquierdas, ni nada ms obsceno que sustituir las clases sociales por clases nacionales, haciendo poltica con la identidad y el origen de pertenencia. Como si alguien fuera responsable del lugar donde ha nacido o eso tuviera algn mrito. Porque si por ser diferentes no se pudiera vivir juntos, hace tiempo que la humanidad habra desaparecido de este planeta.

En el mundo slo hay dos naciones: la de los ricos y la de los pobres, cuyas fronteras traza el dinero y no la geografa. Lo que estamos viviendo no es un proceso de desconexin, sino de descomposicin, y solo queda por ver si lo que empez en Andorra terminar en Soto del Real.

Puestos a desconectar de algo, mejor sera hacerlo del nacionalismo. Por desgracia nada hay tan difcil de conseguir como la independencia mental. Algo que no se consigue alistndose bajo ninguna bandera.

Fuente: http://www.infolibre.es/noticias/club_infolibre/librepensadores/2017/06/03/el_negocio_estelada_65907_1043.html


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