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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-06-2017

El discurso de la corrupcin

Sebastin Vallejo
El Telgrafo


El artculo escrito por Rafael Correa, que est alineado (o que ha alineado) al discurso que han mantenido varios asamblestas por Alianza PAIS, refleja dos caractersticas que definieron, tanto los primeros diez aos de gobierno de PAIS, como su postura sobre la corrupcin en esos diez aos: falta de autocrtica e incapacidad de asumir la culpa. Para Correa et al., ninguna de las decisiones tomadas en su gobierno, ninguna de las caractersticas en el estilo de gobierno, han sido erradas. Es problema de quienes defraudaron esa confianza. O, peor an, no es nada comparado con la corrupcin institucionalizada de antao. Toda denuncia es una persecucin, toda crtica es una traicin y todo error es del otro. En su mundo, aqu no hay ms que corrupcin aislada, puntual, nada comparada con la del pasado.

Leyendo a Correa, escuchando a Viviana Bonilla, a Jos Serrano, a Gabriela Rivadeneira, hay una lnea discursiva recurrente donde el tema de conversacin siempre termina aludiendo a la corrupcin del pasado. Puede que esto emane de un sincero ejercicio comparativo, pero suena a una manera de justificar los males de hoy con los males del ayer. Nadie niega ni nadie se olvida del estado de la corrupcin hace diez aos. Pero eso fue hace diez aos, donde nadie se jactaba de haber revolucionado al pas, de ser el gobierno de las manos limpias, de haber erradicado la corrupcin institucionalizada. Comparar corrupciones es como comparar tragedias. Porque, adems, el nfasis recae sobre el acto y el tipo de corrupcin, ms que sobre la manera en que se ha lidiado con esta corrupcin.

Mencionan, como parte del libreto, la manera en que se asignaban los aduanas, los jueces a las cortes, el feriado bancario y similares. Y tienen razn, exista una corrupcin legalizada y casi consuetudinaria que ha desaparecido o, por lo menos, se ha vuelto menos obvia. Pero de ah a sugerir que la corrupcin estructural del Estado se ha erradicado es dar un salto preocupante, cuando uno piensa en el combate a la corrupcin bajo esas premisas. Porque siguen existiendo redes de corrupcin que involucran a diferentes instancias del Gobierno, desde unidades ejecutoras (como los ministerios), pasando por empresas pblicas (como Petroecuador) hasta los organismos de control (como la Contralora). Hay denuncias sobre irregularidades en los procesos de contratacin y otras relacionadas a sobreprecios. Y todas las denuncias han sido abordadas, primero, con desprecio, con demandas, con amenazas de juicios, y despus con parsimonia y resultados para nada satisfactorios.

La manera en que ha reaccionado Correa et al. ante los prfugos exfuncionarios del anterior gobierno, a los actuales y seguramente a los que vendrn, demuestra precisamente eso, una incapacidad de asumir responsabilidad en todo esto. No han sido capaces de mirar a la interna y determinar por qu el modelo de gobierno ha producido tanta corrupcin. Son las antiguas estructuras que no se han podido sanear? Es la falta de transparencia y rendicin de cuentas de estos procesos frente a la ciudadana? Es la centralizacin del poder? La respuesta discursiva siempre decanta en que son casos puntuales. Pero esa no puede ser la respuesta cuando hay tantos casos puntuales y es tanta la cantidad de recursos que han sido malversados.

No ha sido suficiente la manera en que la burbuja de los casos de corrupcin ha crecido en los ltimos meses. No es suficiente el recuerdo de todas las veces que desde el Ejecutivo y el Legislativo se elogi a aquellos que ahora estn prfugos, investigados o detenidos. No existe aun una seal de autocrtica, y menos una declaracin de responsabilidad. Existe un discurso y pocos resultados.

Fuente: http://www.eltelegrafo.com.ec/noticias/columnistas/1/el-discurso-de-la-corrupcion" target="_blank"> http://www.eltelegrafo.com.ec/noticias/columnistas/1/el-discurso-de-la-corrupcion



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