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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-06-2017

La filantropia, la caridad liberal y Amancio Ortega

Antonio Gmez Movelln
Rebelin


La donacin de Amancio Ortega de 350 millones de euros a la sanidad pblica ha creado cierta controversia entre algunas asociaciones en defensa de la sanidad, asociaciones que se han destacado por la defensa de la sanidad publica en unos momentos de privatizacin y de recortes presupuestarios. Por tanto no cabe la menor duda del buen hacer de estas asociaciones impulsoras de grandes movimientos sociales en defensa de lo comn.

Debemos entender el carcter netamente liberal burgus de la filantropa que nace en el mundo anglosajn en los albores del capitalismo y constituyen las obras de caridad de los ricos capitalistas. Hay que tener en cuenta que en ese momento no exista un Estado de bienestar y solamente exista un estado de beneficencia pblico o bien de las iglesias que eran las que haba por siglos manejado la proteccin social debido al gran poder material de que disponan junto a la nobleza. Algunos hospitales, hoy pblicos, nacieron de la filantropa burguesa. Este es el caso del Hospital de Cantabria Marques de Valdecilla, erigido por el citado Marques y posteriormente asumido por el Estado.

En EEUU, durante aos han existido dos tipos de fundaciones: las filantrpicas privadas que eran organizaciones de ricos que por s mismo emprendan programas culturales, sociales o cientficos de apoyo a la sociedad y las denominadas fundaciones filantrpicas pblica s que eran tambin fundaciones erigidas por hombres o mujeres prsperos que hacan donaciones a programas estatales ( bien culturales, sociales etc.) . Por supuesto que todo esto no es tan ultrasta como parece: existe una sofisticada ingeniera financiera de desgravaciones y ocultaciones de capital a travs de las donaciones supuestamente ultrastas y tambin se enmarca dentro de una estrategia publicitaria de las marcas (el perfil corporativo social) y un largo etc. Hoy en gran medida en el mundo anglosajn, la filantropa se mueve en ese marco de caridad liberal pero en el mundo catlico las cosas son muy diferentes.

En los pases donde tradicionalmente ha dominado el catolicismo, las donaciones privadas ya no al sector pblico sino a la sociedad directamente son cuantitativamente muy inferiores en cantidades y casi siempre persiguen propsitos fraudulentos y utilitaristas cuando no de vanidad megalmana. Un ejemplo muy reciente de esto ltimo lo tenemos en la construccin del centro cultural de la Fundacin Botn en plena baha de la ciudad de Santander el cual ha destrozado esa bella baha imponiendo, de forma humillante, a las instituciones pblicas y al pueblo de Santander la vanidad y megalomana de un personaje tan poco ejemplar como Emilio Botn .

Pero un fenmeno extendidsimo en los pases catlicos es la donacin de fondos pblicos a cientos de organizaciones privadas de todo tipo que supuestamente se presentan como organizaciones privadas no lucrativas. Incluso los fondos pblicos se desvan a instituciones financieras. Es un fenmeno que, en nuestros pas, se viene produciendo desde los aos 80: el Estado y las administraciones pblicas dan dinero a los ricos y sus fundaciones bajo formulas de la colaboracin pblico-privadas y otras o se lo dan a las organizaciones de la iglesias a manos llenas para que hagan caridad o cooperacin al desarrollo o a tal o cual programa cultural. El mundo al revs. Hoy la gran mayora de las ONGS y Fundaciones privadas se nutren, en una gran parte, de fondos pblicos: caritas, Secretariado catlico gitano, el padre ngel, Caixa Frum y un largusimo etctera se nutren de fondos pblico o europeos. Esto se llama colaboracin pblico privado o llamase como se quiera pero en verdad estamos ante una estafa de proporciones colosales. En el caso de las ONGS catlicas se han convertido en organizaciones muy sofisticadas en captar fondos pblicos. Y los mismo pasa con las ONGS de cooperacin al desarrollo un negocio que se nutre de fondos pblicos el cual sufre tambin de los vicios del clientelismo poltico y de la corrupcin ms descarnada. Todo el dinero pblico que se malgasta, si lo digo bien, malgasta, a travs de ongs, organizaciones privadas, organizaciones catlicas etc. debera repartiese directamente en los programas pblicos sociales, culturales o de otro tipo.

Incluso en el mbito de las asociaciones sociales reivindicativas ocurre lo mismo: esa idea que las asociaciones de todo tipo deben ser sufragadas por las administraciones pblicas es una idea enfermiza. As tenemos desde organizaciones feministas, organizaciones sindicales, ecologistas y un largusimo etc. que viven del Estado. Pretender que asociaciones y organizaciones que se financian con fondos gubernamentales van a tener una independencia plena es una ilusin. Al final constituyen castas de clientelismo poltico sin ms y anula el carcter de rebelin y critica con el que muchas de esas asociaciones nacieron.

Entonces, el hecho de que un rico como Amancio Ortega de directamente al Estado- ms all del pago de sus impuestos- un dinero: de lo malo es lo mejor. Esa filantropa liberal anglosajona no es muy normal en los pases catlicos donde lo que predomina es desfalcar lo pblico. Las crticas por parte de la Asociaciones en defensa de la sanidad pblica estn bien argumentadas y el hecho de que la propia donacin tenga elementos tan finalistas puede hacer sospechar pero en lo que debemos, sobre todo, centrar nuestras criticas es en esa filantropa que predomina en Espaa: hacer filantropa y caridad con el dinero publico Una frmula mgica!

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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