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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-06-2017

Sobre 1917, el nuevo libro de Francisco Fernndez Buey
Aquella innatural creacin de campesinos y soldados desesperados

Salvador Lpez Arnal
Rebelin


Dirn que no soy la persona ms adecuada para una aproximacin o recomendacin de este libro. De entrada, dira que no. Soy uno de los editores, al alimn con el profesor de la Facultad de Humanidades de la UPF, Jordi Mir Garcia, amigo y discpulo del autor. Qu voy a decir pues pensarn? Elogios, elogios y ms elogios.

Pues no. Digo lo que pienso a pesar de lo antes indicado: me alejo del ensayo todo lo que puedo, controlo mi pasin acrecentada por el autor y su obra, cojo la distancia adecuada y sostengo que estamos ante uno de los grandes libros de Francisco Fernndez Buey (y ante un excelente ensayo sobre el tema). Su ttulo (no es del autor claro, pero opino que no le hubiera disgustado): 1917. Variaciones sobre la revolucin de octubre, su historia y sus consecuencias. Lo ha editado El Viejo Topo hace unos das. Acaba de llegar a las libreras. Recoge una buena parte de sus aproximaciones a la Revolucin Octubre, un asunto poltico central en sus preocupaciones hasta el final de sus das.

Y por qu es un libro que vale la pena? Por qu el esfuerzo de su lectura? Por multitud de motivos. Uno, si quieren, lateral: porque demuestra algo poco comentado cuando nos aproximamos a la obra del autor de Leyendo a Gramsci: su profundidad literaria, las fructferas dimensiones, no siempre reconocidas como deca, de su faceta de crtico literario. Exagero? No, ni una partcula subatmica, ni siquiera una supercuerda no contrastada. Lean, por ejemplo, su aproximacin al Chavengur de Platnov, a las memorias de Rossana Rossanda o a La gran transicin de Poch de Feliu.

Otro motivo, ms esencial si quieren: su vindicacin, razonada y sentida, de la necesidad de un libro blanco del comunismo del siglo XX. Y no slo su vindicacin sino su misma realizacin, el inicio de esta tarea en comn. Algunos de los escritos recogidos en el libro van en esa lnea, un conjunto de textos, por cierto, que se inician en 1975 y finalizan en 2008, ms de 30 aos (la cita final con la que se cierra es del ao de su fallecimiento, de una conversacin mantenida con Jaume Botey).

Se abre 1917 con una cita que resume muy bien algunas de las principales tesis del estudioso de Marx, Lenin, Benjamin, Kraus, Brecht, Einstein y Weil. La siguiente: est fechada en 1990, un ao antes de la gran cada!

Aquella innatural creacin de campesinos y soldados desesperados, teorizada y dirigida por marxistas y populistas revolucionarios, que haban entendido a Marx mucho mejor que todos los profesores y acadmicos de la Europa occidental juntos, no pudo superar sus defectos de partida. Empez a morir de falta de democracia, como previera Rosa Luxemburg; continu muriendo de burocratismo, como pronostic Trotski; acab consumida por el exceso estatalista, como sospecharon los otros. Mientras tanto, la socialdemocracia haba entrado ya en crisis mucho antes.

Era, prosigue el el autor, una muerte anunciada, desde luego. Otras ms.

Pero, como suele ocurrir, el paciente muri de lo que no se esperaba y cuando no se esperaba. Repasemos, por favor, lo que decamos unos y otros, marxistas crticos, hace un par de aos. O, si se prefiere, lo que decan gentes que hoy estn en el poder en la Europa del Este, gentes como Dubcek o Havel, o como el propio Gorbachov. Unos y otros ponamos el acento en la revolucin poltica, en la democratizacin que sienta las bases del autntico socialismo, en la participacin de las masas que barre a los burcratas. Y, sin embargo, ha sido en lo esencial una revolucin pasiva en casi todas partes. Y, adems, una "revolucin" que por el momento no quiere ni or pronunciar el nombre de socialismo (en Checoslovaquia, en Polonia, en Hungra, en la RDA; pronto en la URSS).

Transformismo de polticos e intelectuales y culto al mercado supuestamente libre, sostiene el autor de Marx (sin ismos) se imponen hoy sobre los ideales democrticos, libertarios y socialistas.

De manera que la satisfaccin por el relativo acierto en el pronstico queda velada, ensombrecida, por la sospecha en unos casos, y por la comprobacin en otros, de que la nueva fase histrica que empieza en 1990 va a hacer difcil a los hombres que sigan luchando por la emancipacin conservar el nombre de comunistas.

El fantasma, concluye el coautor de Ni tribunos [1], vuelve a recorrer el mundo.

 

El ndice del libro, construido por los editores por supuesto, es el siguiente:

Presentacin: "1917, a los ojos de un comunista democrtico, lector de Platnov, que pens siempre con su propia cabeza".

1. El doble poder de la parlisis de los soviets (1977)

2. Las cosas han salido de un modo muy distinto a como lo esperaban Marx y Engels (1977)

3. En un mundo en crisis (1975)

4. Presentacin de crtica del bolchevismo (1975)

5. Constitucin y realidad de la urss (1977)

6. La revolucin rusa como problema histrico (1978)

7. Presentacin de "el acorazado potemkin" (1978)

8. El pez cornudo en el estanque helado. A propsito de la Historia de la Rusia Sovitica de Edward H. Carr (1985)

9. De palabras y cosas. A propsito del comunismo como ideal y como realidad (1990)

10. Descendiendo de las cumbres abismales (1990)

11. Volver a empezar (1990)

12. 1917 desde 1991 (1991).

13. Despus de las perestroikas. respuesta a ocho preguntas de Lesborrany (1991)

14. Rusia, el golpe de estado del 4 de octubre y la democracia (1993).

15. Comunismo y fin de ao (1996)

16. Prlogo a La cada del imperio del mal (1999)

17. El maana, el maana, el maana, (1999)

18. Elogio de Pietro Ingrao (2002)

19. Resea de La gran transicin de Rafael Poch de Feliu (2003)

20. El socialismo entre realidad y utopia. varias respuestas para una pregunta (2003)

21. Entrevista sobre Lenin (2003)

22. Ser comunista hoy (2003)

23. Una nota sobre marxismo, potica y cine (2005)

24. Venezuela, el socialismo del siglo XXI y nosotros, europeos (2006)

25. Sobre Chevengur, de Andrei Platnov (2006)

26. Las memorias de Rossana Rossanda. para el libro blanco del comunismo en el siglo XX (2008)

Eplogo. "Manuel Sacristn quera considerarse fundamentalmente comunista; yo tambin."

Ms un ndice analtico y onomstico.

 

As, pues, 26 textos en total ms unos pasajes altamente significativos, forman el Eplogo, de una de las ltimas entrevistas, la que le realiz Jaume Botey para Iglesia Viva.

Otro motivo que podemos aadir a los antes aludidos: la valenta poltica, la visin poltico-filosfica del autor. As escriba, con este coraje pensaba y escriba Paco Fernndez Buey en 1991, el ao de la desintegracin de la URSS, de la cada de una de las ltimas fichas del llamado socialismo real, cuando casi todo el mundo cambiaba de camisa, de vida, de historia, de pasajes destacados de su memoria y de sus coordenadas politicas:

Las luces de aquellos das que conmovieron al mundo siguen resaltando sobre las sombras del terror y de la guerra civil cuando miramos con detenimiento el estado en que volvan de la primera guerra mundial cientos de miles de campesinos hambrientos, vidos no slo de pan sino tambin de una esperanza, de una palabra nueva. Para muchos esa palabra nueva fue: soviet. Esto explica que muchas cosas de las que pasaron el 7 de noviembre de 1917. Olvidar que detrs de aquella revolucin estuvieron la guerra y el hambre generados por el nazismo, quedarse en la discusin sobre las formas de entonces o pretender que aquel mundo hubiera cambiado aplicando tcnicas democrticas de intervencin poltica que ahora empezamos a conocer, es una presuntuosidad monstruosa, mero verbalismo de gentes hartas que no han tenido que sufrir en propia carne la violencia del absolutismo, la humillacin del pobre campesino sin tierra, las dursimas condiciones de trabajo del proletariado industrial.

De aquellas sombras brotaron esas luces, las luces de la revolucin. Pero de esas otras luces brotaron otras sombras.

Algunas de ellas en seguida fueron visibles: los soviets de verdad estaban liquidados en 1923. Otras, sospechosamente inocuas, como si fueran chinescas: ya el viejo Lenin adverta a los suyos de la brutalidad de Stalin; y acert al menos en dos puntos que habran de resultar sustanciales: la insensibilidad de los problemas nacionales en el ms complejo de los estados multinacionales del mundo de 1924. A pesar de todo, Lenin no alcanz a ver la peor de las sombras: el asesinato de la mayora de los compaeros revolucionarios de 1917. Para hacerse una idea de lo que debi ser aquella alargada sombra vale con un recuerdo: Svetlana Stalin tard aos en enterarse (a travs de un peridico extranjero) de que su madre, la primera mujer de Stalin, se suicid a consecuencia de que su marido la trataba como "un bruto animal"; durante todo ese tiempo crey que su madre haba muerto de un ataque de apendicitis, versin oficial (y familiar) del asunto. Otro ejemplo de que es, efectivamente, posible ignorarlo todo. Y no slo en poltica. En lo ms ntimo.

 

1991, cuando aquella experiencia histrica que se abri en 1917 tocaba a su fin, sealaba Fernndez Buey finalmente

[...] es un buen momento para recordar la gran fecha reflexionando sobre las luces y las sombras de uno de los grandes acontecimientos del siglo. Renovar la tradicin comunista, volver a cargarse de razones en esta ya milenaria lucha contra la desigualdad social, de la que la revolucin de 1917 fue un hito inolvidable, as lo exige. Porque el arrepentimiento sigue siendo, en estos tiempos, un doble error; pero el borrar las huellas del terror estalinista en nada ayuda a los jvenes que, en las desigualdades del mundo de hoy, quieran recoger, como otros lo hicieron hace 74 aos, al viejo testigo.

Renovar la tradicin, cargarse de razones en esta lucha milerania No es lo que hacemos, lo que debemos seguir haciendo?

As, pues, no se lo pierden. Vern que no exagero ni que hablo por hablar.

Por si faltara algo, un libro, algo as como un Marxismos sin ismos, se anuncia para 2018, el bicentenario del nacimiento del padre de Tussy Marx. Recoger los ltimos textos de Francisco Fernndez Buey sobre autores y corrientes marxistas escritos, principalmente, en sus ltimos aos.

 

Nota

1) Su coautor es el poeta, profesor y ecologista, Jorge Riechmann, amigo y discpulo del autor de La gran perturbacin.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.




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