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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-06-2017

Las encuestas polticas y la casta

Hernn Montecinos
Rebelin


En la vida poltica del pas las encuestas estn teniendo un protagonismo que no merecen. Los polticos estn demasiado pendientes de ellas. Eso, a mi juicio, significa renunciar al rol del poltico, al liderato que tiene que ejercer. Estn adecuando sus principios, convicciones, ideales y proyectos a lo que digan las encuestas (Guillermo Cumsille, profesor de la Ctedra de Opinin Pblica de la Facultad de Comunicaciones de la Universidad de Chile)

Llama la atencin, en la casta poltica chilena, la legitimacin que han hecho de la opinin que emita un organismo como La CEP, fundacin privada, creada y mantenida al servicio de los interese polticos y econmicos de la extrema derecha, con una orientacin clara, poltica e ideolgica, al manejo y mantenimiento de las directrices que velan por sus intereses econmicos,

A decir verdad, no slo la CEP, sino todas las empresas encuestadoras de poltica, son de propiedad o mandantes del duopolio poltico. Mucho ms de la derecha, por cierto. No existe ninguna empresa encuestadora cuyos mandantes provengan del mundo de la izquierda que, desde antao, muy atomizada, parecen refundirse hoy en el conglomerado del Frente Amplio.

Si a esto agregamos que la izquierda antiduoplica ha desarrollado su actividad poltica en precarias condiciones econmicas, y prcticamente sin cobertura en los medios de prensa nacionales, sometida al ms absoluto ostracismo poltico y electoral, sin duda, los resultados siempre han sido desfavorables para ella en las encuestas

No obstante, en esta pasada, pareciera ser que ese cerco comunicacional est tendiendo a romperse, nada ms y nada menos, por la fuerza de los hechos, que hara imposible que los medios ocultaran, como siempre lo han hecho, la emergencia del naciente Frente Amplio, porque si as lo hicieran quedaran muy descredibilizados ante la opinin pblica.

Ahora bien, comprobado est, como de suyo natural, que de alguna u otra manera las encuestas son susceptibles de ciertos grados de manipulacin a favor de aquello a lo cual los mandantes adhieren. Esto puede ser en un grado mayor o menor, pero que sucede, ciertamente sucede. Esto depender del modo como se hacen las preguntas y que es lo que se pregunta, orientadas desde el punto de vista del mundo de la sociologa que saben mucho respecto, de las reacciones de los encuestados, reacciones las cuales pueden ser inducidas..

De otra parte, resulta del todo evidente, que la mayora de las encuestadoras, por no decir todas, hay una indiscutible vinculacin entre los responsables de las encuestas, y sus propios intereses polticos. Por eso les ser un imperativo construir los resultados, mediante la manipulacin del cuestionario, predisponiendo y orientando subliminalmente las preguntas de manera tal, que las respuestas se inclinen mayoritariamente a los designios previamente proyectados.

Pero, en lo que ms importa, hay que tener presente, que las encuestadoras lo que miden son las percepciones que se tienen sobre los temas que se preguntan, pero bien sabemos que las percepciones son slo eso, y que en la mayora de los casos esas percepciones no se corresponden con las realidades. Por lo mismo, las encuestas no reflejan realidades, sino que construyen realidades. Ah est el quid del asunto, ese es su mayor prurito. Entonces, la realidad creada sustituye a la verdadera, y resulta una tarea muy ardua contraponerse a dicha corriente, ms an, cuando la educacin no forma a las personas, para hacerlas tener una actitud crtica frente a la informacin que se le entrega.

As, para el ciudadano desprevenido, despolitizado, que no sabe o no ahonda en la forma como se pueden manejar sociolgicamente las emociones y reacciones, las encuestas pasan coladas creyndose errneamente como si stas fueran verdaderas biblias en las que forzosamente tendramos que creer. Sin embargo, para aquellos que nos preocupamos de la poltica, que miramos en su fondo, sin detenernos slo en sus apariencias, ir al detalle de las preguntas y sus correspondientes respuestas, relacionndolas adecuadamente con otras preguntas y respuestas de la misma encuesta, y sobre todo, de sus flagrantes omisiones, no resulta difcil inferir sus inconsistencias y debilidades, y en algunos casos, sus flagrantes trampas

De un modo general, esto no es slo un problema que toma forma y vida en las encuestas, sino un problema general que se convive en la democracia la que, en su actual modalidad y fase, contiene todos los elementos para dar curso al ejercicio de la manipulacin. Manipulacin no tomado como un trmino del todo cerrado, sino ms bien como un concepto asociado a la idea de que la ambigedad en lo humano, como realidad ontolgica que lleva sobre s el hombre, es volcado en favor de tal o cual proyecto, o tal o cual accin, sin que el sujeto se d cuenta de ello.

Por tal, una decisin que aparenta ser libre, no es ms que la expresin de condicionamientos inducidos que actan desde el lado de afuera hacia los subconscientes. Sin embargo, reconocer la manipulacin contrara la conciencia de la adultez y, por tanto, tal posibilidad, aunque sea un dato de la realidad tiende a ser negado, fundamentalmente, por aquellos mismos que son manipulados.

Gramsci en sus notas referidas al carcter de la opinin pblica sealaba que cuando el sistema dominante quiere iniciar una accin impopular o poco democrtica, empieza a ambientar una opinin pblica que sea adocilada a tales propsitos. En efecto, sirvindose de la publicidad, los medios de comunicacin y las encuestas de opinin, el Estado es capaz de crear una sola fuerza que modele la opinin de la gente y, por tanto, la voluntad poltica nacional, convirtiendo a los discrepantes en un polvillo individual e inorgnico.

Esto quiere decir que la adhesin espontnea de las masas a los propsitos y fines del sistema, no implica una adhesin racional y consciente, sino ms bien el resultado de un proceso compulsivo y manipulador capaz de dejar en total estado acrtico a los que recepcionan los mensajes.

En fin, el poder que tienen los dominadores, lo tienen slo porque nosotros consentimos en ello, porque nos convencieron funcionar bajo la premisa de la competencia por sobre la cooperacin, por el individualismo, por sobre la comunidad, dividir e imperar usando todos los recursos comunicacionales que tienen. Esta actitud, que desde un punto de vista psiquitrico caera en un grado de Psicopata, desde el punto de vista filosfico, segn Nietzsche, correspondera al nivel de obediencia que posee el el espritu de rebao, todos corderos, todos borregos, no ms all de eso.

Ahora bien, cualquiera que salga electo de los candidatos/as en disputa, para las elecciones presidenciales de Noviembre, todo seguir igual, es decir, seguiremos viviendo en un sistema institucional en que todos los espacios fundamentales estn copados por el mundo de la derecha, sobre todo, de la econmica que es la predominante. Carlos Marx ya nos adverta, hace 200 aos, que lo predominante es la infraestructura (el poder econmico), y que la superestructura slo es derivada de sta (religin, tribunales, poltica, FFAA, etc.,)

Y no deja de tener razn, cuando en nuestro pas estamos viviendo con crudeza tal realidad. En efecto, las Fuerzas Armadas seguirn siendo de derecha, igual los directorios de las AFPs, Isapres, bancos y financieras. Tambin los dueos de Malls, Supermercados y cadenas farmacuticas, as como tambin, las empresas concesionarias de carreteras. La educacin seguir con su lucro a cuestas, as como el agua potable caso nico en el mundo- seguir siendo propiedad privada. La energa, los minerales y peces seguirn siendo entregados a las multinacionales o transnacionales, todos sus dueos, por cierto, de derechas. En la salud seguirn habiendo clnicas para ricos y consultorios para la clase media y los pobres. Prensa, radio y televisin, seguirn bombardendonos con sus mentiras, al comps de las instrucciones de sus dueos, todos ellos de derecha. As, suma y sigue, en un largo etc.

Y si la derecha es propietaria de todo lo que existe en nuestro pas, De qu es dueo el pueblo?

No hay donde perderse: de sus sueos, de sus puras ilusiones. Para eso tienen los programas de farndula, el ftbol, los realities, los recitales de rock, el Festival de Via del Mar, el Festival del Huaso, los Malls, las tarjetas de crditos, el Kino, los carretes, y la ilusin de que somos dueos de esta tierra a travs del espejismo del voto y las elecciones. La religin como opio del pueblo, advertido en su tiempo por Carlos Marx, ha sido reemplazada hoy por estos nuevos opios.

Noam Chomsky se refiere a una de las estrategias de las elecciones como la distraccin, consistiendo sta en desviar la atencin del pblico de los problemas importantes y reales, y de los cambios decididos por las lites polticas y econmicas, mediante la tcnica del diluvio o inundacin de continuas distracciones y de informaciones insignificantes.

A su vez, en su momento, Zbigniew Brzezinski explicaba:

En la sociedad tecno trnica el rumbo, al parecer, lo marcar la suma del apoyo individual de millones de ciudadanos incoordinados que caern fcilmente dentro del radio de accin de personalidades magnticas y atractivas, quienes explotarn de modo efectivo, las tcnicas ms recientes de comunicacin para manipular las emociones y controlar la razn.

Dejad que los votos se acerquen a m! Parece ser la consigna de los candidatos. Cada cual prometiendo cualquier cosa que se le pida en el periodo de la campaa electoral, para una vez elegidas, olvidarse e incumplir las promesas de campaa. Una historia repetida hasta el hartazgo, y sin embargo, todava hay quienes ingenuamente creen el cuento de hadas del voto y las elecciones. En todas nuestras elecciones se ha repetido la misma imagen en las campaas, un despliegue por todo el territorio de los candidatos haciendo un discurso de izquierda, pero una vez llegado al poder gobiernan para y con la derecha, sobre todo la econmica, de la cual la poltica es slo su subordinada.

Un misterio envuelto en un enigma. Extrao caso de cmo los menos, explotadores, obtienen autorizacin de los ms, explotados, para seguir expolindonos. Nadie que ignore esto podr develar la intriga que encierra la ley de votaciones, centro y motor que les permite mantener nuestra servidumbre voluntaria. La beligerancia canbal de una derecha antidemocrtica y el cortoplacismo baldo de una izquierda sin ideologa ni tica, explican el por qu ocurre este raro fenmeno, pero no el cmo lo toleramos

Como lo ha dicho Felipe Portales, sta es una dictadura perfecta porque no se nota a simple vista. Incluso cada vez parece ms democrtica. Sin embargo, La verdad es muy diferente. Estructuralmente, es el mismo pas que era al trmino de la dictadura, con la misma Constitucin apenas retocada en mnimas formas. La Concertacin, en acuerdo con la derecha, legitim el sistema econmico y social existente. Tenemos el mismo Plan Laboral, las AFP, las Isapres, las concesiones mineras, el mismo sistema tributario y financiero, etc. Vivimos en medio de mitos e imgenes falsas. Lo ms pattico de todo esto es que la Concertacin, enchulada hoy como Nueva Mayora, legitim, consolid y perfeccion el sistema refundacional de la dictadura

Para que se d todo este cuadro, lgicamente el sistema hace operar sus poderosos instrumentos, entre los ms importantes, los medios de comunicacin y las empresas encuestadoras.

En efecto, las encuestadoras para hacer ejercicio de su funcin de manipulacin, necesita de algo esencial, de algo previo, que no es otro que la funcin que realizan primero los medios de comunicacin Entre estos dos referentes hay un lazo umbilical evidente, una colusin muy estrecha, una relacin incestuosa que les permite cumplir con xito las funciones que el sistema les designa para mantener a nuestra sociedad en un estado somnfero.

No es por casualidad, por tanto, que las empresas encuestadoras, como los canales de televisin y los diarios escritos de circulacin diaria y nacional, estn todas en manos de consorcios de derecha, a excepcin de TVN, en el cual el duopolio poltico acuerda una repartija. Por cierto, ninguno de estos medios es de izquierda.

As entonces, se cumple todo un ciclo de manipulacin, en donde el primer papel se le designa a los medios de comunicacin. Bien sabemos que en periodos electorales candidato que no aparece en la tele y no es mencionado en los diarios, es un candidato que no existe. Mirko Makari recientemente ha dicho que los medios de comunicacin dejaron de ser el cuarto poder, para pasar a ser el primero. Y mucha razn tiene si observamos, atentamente, en nuestro pas la veracidad de este aserto.

Resumiendo, la mantencin del sistema neoliberal de Chile se asienta en dos puntales: los medios de comunicacin y las empresas encuestadoras, En efecto, los medios de comunicacin tienen el objetivo de producir un ablandamiento en los subconscientes de la opinin pblica. Si el nazismo con Goebbel, -que slo tuvo a la mano la radio y no la tele-, hizo carne del slogan, de mentir y mentir para que la mentira quede, los actuales medios de comunicacin a travs de la TV, han cambiado ese slogan por la de repetir y repetir las mismas imgenes, para que esa imgenes se queden.

No resulta casual, entonces, que despus de aplicada toda la metodologa de ablandamiento previo llevado a cabo por la televisin. el ciudadano de a pie queda en un estado acrtico, incapaz de no resistirse en las encuestas de opinin, a dar respuestas que no vayan en la lnea de aquellas imgenes que por un medio de saturacin se les han quedado pegadas en su subconsciente.

Al entrevistado, entonces, pareciera que no le quedara ms camino que vaciar en sus respuestas las imgenes retenidas, las que le han quedado tras un largo y persistente proceso de repeticin de stas.

Si lo han dicho los peridicos si lo ha dicho la televisin, parece que el entrevistado no tiene ms escapatoria: aquello que se le quedado de la imgenes, tiene que ser verdad.

La facilidad de la gente para seguir lo que supone es la opinin mayoritaria en la sociedad, ha sido demostrada innumerables veces por las ciencias sociales, especialmente por la sociologa y las ciencias de la comunicacin y la publicidad.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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