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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-06-2017

Un dilogo con Amaia Prez Orozco
Cuestiones de estrategia en la economa feminista

Nadia de Mond
Viento Sur


Nadia de Mond subraya la importancia de la economa feminista desarrollada por Amaia Prez Orozco, ver en Viento sur "Espacios económicos de subversión feminista?" en Viento sur 150, y su contribucin al libro Con voz propia. La economa feminista como apuesta terica y poltica, coeditado por Viento sur, a la vez que considera necesario desarrollar un enfoque poltico estratgico, para lo que da algunas pistas.

Las elaboraciones de las ecofeministas constructivistas en su mayor parte de origen hispnico o latinoamericano son sumamente interesantes por su capacidad de propiciar una reversin del pensamiento androcntrico occidental, en particular con respecto a los fundamentos de nuestro sistema econmico. La puesta en entredicho del pensamiento dominante adquiere una dimensin tan profunda que para m solo puede compararse en el terreno feminista con el surgimiento en Italia, en la dcada de 1980, del llamado pensamiento de la diferencia, con la diferencia de que este ltimo que ha cundido en todos los mbitos durante 30 aos se opona claramente a un enfoque materialista histrico y dialctico, as como a una ptica de construccin de un sujeto colectivo de cambio.

Fruto de su tiempo y en total sintona con la nueva oleada del movimiento feminista en pleno apogeo, Amaia Prez Orozco integra perfectamente en su obra la interseccin de clase, raza, gnero y otros ejes de opresin, pero con un nfasis particular y constante en la lectura de gnero como opcin metodolgica, en el anlisis de las contradicciones del sistema actual y en la proyeccin de un sistema completamente distinto. Situando la reproduccin colectiva de la vida en el centro, la cuestin de las mujeres nunca es complementaria a un anlisis econmico, poltico y social. Sita a las mujeres en el centro y habla al mundo. Una visin ginocntrica?

Resulta fascinante y convincente su metfora del iceberg, que denuncia la inadecuacin de la economa masculina, tanto burguesa como marxista (en gran medida), que no se limita a examinar el epicentro, mientras todos los fundamentos en que reposa, sumergidos, permanecen invisibles o, mejor dicho, invisibilizados. O por lo menos excluidos de lo que se considera que es la Economa. Este nuevo paradigma porque de esto se trata, ni ms ni menos, que nos reta a poner en tela de juicio nuestros conceptos econmicos bsicos: el trabajo, el valor, la produccin, revela la estrechez e inadecuacin de los modelos de interpretacin econmica existentes hasta ahora.

Sobre este modelo de interpretacin han escrito y elaborado mucho las ecofeministas constructivistas en este comienzo de siglo, ofrecindonos nuevos instrumentos para el anlisis y ladrillos (material de construccin) para un nuevo modelo una utopa realizable de sociedad que el calificativo de socialista, o siquiera ecosocialista, ya no sirve para describir. No se trata de una teorizacin en fro, ajena a la realidad social, sino estrechamente vinculada a los miles de experiencias de construccin de otra economa ms o menos insertas, acomodadas, o bien contradictorias, marginadas y conflictivas con el sistema actual. Y cuando digo economa, hablo evidentemente de la concepcin feminista de la economa, es decir, de la esfera reproductiva y de la esfera productiva vinculada a ella y posiblemente subordinada.

Sin embargo, como subraya Amaia Prez Orozco en el texto, para valer como paradigma radicalmente alternativo al sistema capitalista heteropatriarcal, estos experimentos ya existentes deben situarse en el horizonte de una revisin radical de los valores que subyacen a nuestra convivencia social y ambiental y a nuestra misma existencia. Qu hace que valga la pena vivir? Qu porcin de nuestra vida limitada queremos dedicar a la produccin de bienes materiales y qu porcin al cuidado de las relaciones humanas, al conocimiento del mundo y de la biosfera que nos rodea, a la contemplacin, al arte y al bienestar psicofsico? Cmo podemos alcanzar estos objetivos?

Ahora, una vez subrayada la importancia histrica de esta lnea de pensamiento, quisiera plantear algunos aspectos crticos, que me inclino a considerar no una contraposicin, sino un posible terreno de encuentro con el aadido de un enfoque poltico estratgico propio de nuestra corriente marxista revolucionaria.

El posicionamiento anticapitalista de tericas ecofeministas como Amaia Prez Orozco, Yayo Herrero y otras es explcito. De hecho, se expresa varias veces en este texto, cuando se dice que no es simplemente sacar a la luz lo invisible, sino dinamitar el iceberg y que es necesario sacar el poder y los recursos de los circuitos de acumulacin de capital, revisando estructuras como la propiedad privada y el papel del dinero. Lo que echo en falta en esta lnea de pensamiento es el cmo. Su debilidad se sita en el plano poltico-estratgico. Cmo se dinamita el iceberg? Dicho de modo menos metafrico: cmo se rompe el monopolio de los poderes fuertes sobre la economa? No se trata de un monstruo abstracto, y difcilmente identificable, que ella denomina esa Cosa escandalosa, sino de centros econmico-financieros imbricados con instituciones poltico-militares nacionales y transnacionales concretas.

Hemos asumido plenamente la leccin del siglo XX de que no basta con ocupar los espacios de poder institucional, locales o (trans)nacionales, mediante la participacin electoral o la conquista revolucionaria, sino que, por el contrario, este poder hay que construirlo desde abajo con organismos y mecanismos de autogestin. Pero al mismo tiempo estos organismos de poder popular de abajo como tales sin el choque con el Estado existente no bastan para subvertir el sistema econmico (y por consiguiente social, cultural, ideolgico) existente. Debemos profundizar nuestra reflexin, y nuestra prctica, sobre la combinacin con estos dos niveles el de la ampliacin de los espacios de contrapoder, aqu y ahora, con el de la confrontacin capaz de derribar las estructuras existentes de construccin de una alternativa econmico-ecolgica, a partir de las relaciones de fuerza que consigamos establecer.

Amaia cita tres niveles de subversin de la economa: 1 el macroeconmico, que consiste fundamentalmente en las prcticas de resistencia a la penetracin de la lgica del beneficio en todos los territorios y en todas las esferas de la vida a travs de megaproyectos, privatizaciones y polticas de austeridad, acumulacin por desposesin, etc. y subordinacin del trabajo reproductivo a la salvaguardia de este modo de acumulacin; 2 el mesoeconmico, es decir, el que solemos considerar el terreno de las luchas sociales y polticas por la supervivencia y la mejora de las condiciones de vida; lo que ella llama arrancar pedacitos de vida al capital; 3 el microeconmico, que comprende prcticas econmicas que subvierten el sistema a partir de la actividad cotidiana.

En este terreno es interesante ver cmo el texto se remite a las prcticas de lucha existentes con una perspectiva de superacin del marco dado. Amaia reconoce, por ejemplo contrariamente a otros mbitos postobreristas, lo que es solo aparentemente una contradiccin, a saber, la lucha por mejorar las condiciones del trabajo asalariado mientras el horizonte histrico es el de la abolicin del trabajo asalariado y la superacin de la distincin entre trabajo productivo y reproductivo. O bien la defensa, crtica, de lo pblico aunque burocratizado, calcado sobre la estructura de la familia nuclear heteropatriarcal, normativo mientras trabajamos por una versin cualitativamente distinta de lo comn.

De qu modo nuestros espacios autogestionados y desmercantilizados pueden insertarse, estratgicamente, en la batalla por derribar el sistema dominante y no ser nicamente espacios efmeros de resistencia y entrenamiento para la utopa? Cmo pueden funcionar nuestras experiencias de economa social y solidaria segn criterios feministas? Garantizando la propia sostenibilidad financiera y tambin la propia sostenibilidad reproductiva, entrando y saliendo de un marco sistmico de explotacin econmica, de alienacin existencial y de atropello a lo largo de varios ejes de opresin? Cmo abolimos la divisin sexual de trabajos en estos espacios provisional y parcialmente liberados, as como en las relaciones personales y en los mbitos microeconmicos de las familias de eleccin? Estas son las preguntas que nos parece interesante abordar conjuntamente.

Nadia de Mond. Autora y activista feminista italiana.

Fuente: http://vientosur.info/spip.php?article12669



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