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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-06-2017

La primera va o la revolucin democrtica en Cuba

Julio Antonio Fernndez Estrada
Segunda cita


No conozco al centro cubano en poltica. No s quines son. He ledo mucho sobre la "neocontrarrevolucin socialdemcrata" pero imagino que esta no sea el centro sino algn extremo misterioso.

Sabemos, eso s, que el centro existe, -si existe la izquierda y la derecha-, y sabemos que en la historia las posiciones de centro muchas veces se han aliado con las ms conservadoras, como tambin sabemos que partidos de izquierda han terminado en el otro extremo del mbito poltico.

Algunos nos educamos en las ideas de la izquierda radical. Aprendimos que el peor enemigo era el capitalismo porque este no defenda los intereses de la mayora sino de los privilegiados, que siempre son los mismos.

Despus aprendimos que en el socialismo tambin hay privilegiados y comprendimos que tambin son nuestros enemigos.

Las ideas radicales de izquierda que nos conformaron parten del pueblo y solo se detienen cuando se detiene la pobreza, la injusticia social, la inequidad y el desprecio a los humildes.

La izquierda cubana est viva. La primera va no es, sin embargo, la de los burcratas. Nosotros sabemos que el socialismo se salva si el pueblo lo levanta en sus hombros y no fuimos nosotros, los nacidos en los 70, los que hemos quitado de los labios de los jvenes la palabra socialismo.

Nosotros, la izquierda, queremos que los derechos humanos se respeten sin excepcin. Los que se oponen a los derechos humanos no son el centro, ni la peor derecha puede defender esta propuesta, solo los fascistas pintados del color que sea, pueden defender un criterio de patria y de nacin por encima de los derechos humanos.

Nosotros, la izquierda, queremos que el pueblo de Cuba sea el dueo de los recursos naturales, de las riquezas del pas, del pan que se amasa en las madrugadas, de los hoteles, de las playas, de los campos de golf, de las zonas especiales, de las marinas, de los yates, de los carros de lujo y de las guaguas de uso.

Si alguien piensa que el pueblo cubano debe contentarse con un pan de a medio, con croquetas saltarinas de escamas de pescado, con vacaciones a la programacin de verano de la televisin y con colas como ros interminables para comprarlo todo, entonces no conoce al pueblo y no est en el centro, ni en la derecha, ni en la izquierda, sino debajo de la tierra, en la humedad del dogmatismo y el fundamentalismo.

Nosotros, la izquierda, queremos que el socialismo cubano no pierda ni un hospital, ni una escuela, ni un museo de la historia de la revolucin. Moriremos por mantener la educacin gratuita y la salud libre para todos y juramos que no le entregaremos en el futuro a ningn paciente un documento que diga lo que cuesta nuestra salud gratis.

Los que defendemos el socialismo no queremos ms poder que el de participar, no sentimos ninguna clase de odio por la generacin histrica ni clase alguna de amor por los burcratas que hablan a los diputados de la Asamblea Nacional como si fueran pioneros en un matutino.

El socialismo solo se salvar si los jvenes lo recogen de los contenes donde se conectan a internet para hablar a gritos con sus familiares de Miami, si hacen suyo el sueo y lo convierten en su obra.

Si Fidel hubiera usado "los canales establecidos" no hubiera habido revolucin. Si Jos Antonio y Fructuoso hubieran sido disciplinados y hubieran confiado en los que dirigen porque "ellos saben lo que hacen" no hubiera habido base moral ni mrtires sobre los que edificar el futuro.

Ahora no queremos muertos. El estado y el gobierno sern nuestros aliados, porque ellos han sido la vanguardia del pensamiento de izquierda en Amrica Latina y debern entender que si queremos la soberana popular, la independencia y no el anexionismo, si respetamos ms el honor de Carlos Manuel de Cspedes que de todos los autonomistas del siglo XIX juntos, no somos los enemigos, sino ciudadanos, interlocutores, sujetos polticos, actores sociales, compaeros, parte del pueblo cubano, que llevan a su patria, a no dudarlo, en el centro del pecho. Si no lo entienden, no ser por nuestra actitud. Nosotros estamos donde hemos estado siempre.

Nosotros, la izquierda, queremos la paz y el crecimiento del bienestar del pueblo cubano. No queremos entregar el pas a los norteamericanos ni regalarlo a los inversionistas extranjeros. Debe recordarse que los que siempre estn en peligro de entregar a la patria son los que deciden qu hacer con nuestro dinero y con nuestros recursos, jams el pueblo que va en guaguas y se queda sin agua de un da para otro.

La izquierda cubana cree en la paz porque sin ella no hay felicidad para las madres, para los hijos, para los ancianos y los que estn por nacer. Sin paz en el mundo y en Cuba no hay prosperidad posible, y con venganza y rencor solo se llega al abismo del odio entre hermanos.

Nosotros queremos que las nias y nios sigan viviendo en el pas seguro donde se juega en la calle, donde los vecinos cuidan a nuestros hijos como propios y donde nada es ms importante que la infancia y su tranquilidad.

La izquierda cubana ama a su patria, a su historia, a sus hroes, heronas y mrtires y sabe que sin democracia y derechos humanos defendidos y elevados a columnas de la nacin, no habr futuro digno para los cubanos y cubanas.

No s quines son el centro en poltica en Cuba hoy. Amo y respeto a los seres humanos y gozo con sus ideas diferentes y lucho por las mas en el terreno de la ciudad, del surco y de la plaza cvica. Solo creo en la intolerancia para los que practican la intolerancia. Las leyes de la libertad no deben permitir ni el odio entre pueblos, ni la xenofobia, ni la discriminacin por ser de un color, de una orientacin sexual, de una ideologa que promueva alguna forma de amor, de una religin cualquiera.

La izquierda que somos ama a Amrica Latina, sufre por la desigualdad en todo el mundo, cree en la solidaridad con los que tienen menos e incluso con los que tienen ms. Para nosotros el socialismo no es una mala palabra pero debe ser una palabra nueva si la queremos conservar con vida.

La nica va que conozco para salvar la esperanza en Cuba, la esperanza en un maana donde la dignidad no sea solo para los ricos y donde los burcratas no se conviertan en millonarios con ms dinero que diplomas, es que el pueblo se haga dueo de su presente, que no apruebe los documentos que le traen como regalos sino que los redacte en el taller y en la calle, apoyados sobre la espalda del maquinista ms fuerte, como se haca en la Comuna.

Algunos sabemos dnde est el socialismo y no dejaremos que lo extingan, ni los de la derecha brutal que odia, que ha inventado la tortura, los golpes de estado y las doctrinas de seguridad que lo justifican todo, ni los del extremismo de estado, que quieren ms a sus autos que a sus hijos, que miden la vida en litros de gasolina y que quieren resolver los problemas de la gente en una reunin donde nadie habla como un herrero ni como un campesino.

La primera va es la nica que nos interesa, con democracia, derechos humanos, estado de derecho, legalidad, paz, concordia nacional y justicia sin dobleces, para que los que no han sido beneficiados por la obra de la revolucin, al fin puedan ser rescatados. El socialismo tambin tiene que ser para los miles de albergados sin vivienda, para los miles de presos, para los varados fuera de Cuba que se han quedado sin pas, para los emigrantes que no han dejado de sentirse cubanos, para los pobres que no saben lo que es comer mantequilla desde 1989 o que les falta el agua desde hace dcadas.

No sabemos quines son el centro. Nunca los hemos escuchado hablar desde la radio o desde una mesa de la televisin por lo tanto pensamos que tal vez no existan o que sean el resultado de la obsesin de los que cazan enemigos en las horas sagradas en que deberan trabajar para el pueblo.

No sabemos quines defienden el anexionismo como opcin para Cuba pero estamos seguros que si existen, el pueblo de Cuba tiene derecho a saber quines son y qu argumentos tienen y as podremos cruzar los dedos, o mejor, hacer poltica al fin, para evitar que esas propuestas convenzan a la gente.

No sabemos quines son los socialdemcratas cubanos pero sabemos que hay escuelas en Cuba que llevan el nombre de respetables socialdemcratas del pasado reciente. Estoy seguro que el pueblo de Cuba tiene el derecho a escuchar las tesis de los que piensan de una forma o de otra, nadie como el pueblo para saber por quin votar y nadie como el pueblo de Cuba para decidir con justicia despus de dcadas de alta educacin, de programas de estudios nacionales, de polticas culturales nacionales, de televisin nacional, de propaganda poltica nacional, todas a favor del socialismo.

Tal vez suceda que cuando sean convocados a presentar sus proyectos polticos, los liberales, los socialdemcratas, los anexionistas, los defensores del estatus quo inamovible, suceda que nadie acuda, que nadie quiera dar la cara, que nadie aproveche la oportunidad de hablar, de discutir, de tantos aos sin practicar la deliberacin y la polmica.

Si la defensa del socialismo es la primera va entonces creo que somos muchos los que estamos en ella. Pero aviso de que venimos con manuales distintos a los de los 70. En nuestras mochilas estn, todos con la misma importancia, los Cuadernos de la Crcel, El manifiesto de Montecristi, La carta de Jamaica, los Estatutos de la Universidad Popular Jos Mart, La pupila insomne, Canto a m mismo y Las iniciales de la tierra, por citar algunos referentes al vuelo. No creemos en el sectarismo ni en el esquematismo faciln, que convierte en un lema cada intento de idea, por eso preferimos a Paulo Freire y confesamos que hemos ledo toda la literatura prohibida en el socialismo real, desde Pasternak hasta Kundera, de Padilla a Norberto Fuentes.

No renegamos de nada que la historia del socialismo haya dejado de bello y justo y esa es la razn por la cual defendemos el Estado de Derecho, la legalidad y la democracia, porque pensamos que a nombre del socialismo no se puede pisotear el Derecho, ni la Ley, ni a la soberana popular.

Por eso confiamos en la belleza de la creacin cubana. Aceptamos la singularidad de la cubana sin festejar la supuesta preponderancia de nuestra gracia, inteligencia, creatividad y sexapil, que no son ms que mala propaganda de un pueblo igual de hermoso y frgil que otro cualquiera.

Creemos, en fin, que la primera va puede ser, todava, el socialismo, pero solo si este es el templo ms grande y brillante de la democracia, el amor, la paz y el bienestar humanos.

Fuente: http://segundacita.blogspot.com/2017/06/la-primera-via-o-la-revolucion.html


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