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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-06-2017

Deshumanizando al pueblo afgano

Emran Feroz
Al-Jumhuriya English

Traducido del ingls para Rebelin por Sinfo Fernndez


Estados Unidos lanz, hace unas cuantas semanas, la bomba no nuclear ms grande de que dispone la llamada madre de todas las bombas (MOAB, por sus siglas en ingls)- en el este de Afganistn. O, para ser ms precisos, prob la bomba de nombre perverso por primera vez en combate. En realidad, la MOAB es una verdadera arma de destruccin masiva. Con ella se pretende destruir y matar cuanto sea posible. Si la hubieran arrojado sobre la ciudad de Nueva York, por ejemplo, todo Manhattan hubiera quedado destruido. Sin embargo, parece ser que como se lanz sobre algn lugar de Afganistn, a todo el mundo le trae sin cuidado. Aunque el monstruoso ataque apareci en algunos titulares durante unos pocos das, la hazaa ha quedado ya olvidada y suprimida.

A quin mataron? Qu result destruido? Cul fue el impacto del bombardeo en la regin y en su medio ambiente? Todas estas preguntas no slo se han quedado sin respuesta, sino que parece que ni siquiera han llegado a plantearse. La cobertura de noticias en vivo y las historias en profundidad sobre las vctimas parecen reservadas slo para los acontecimientos que se producen en Occidente.

La realidad en Afganistn demuestra a menudo que las vctimas civiles son inevitables cuando se producen ataques areos. Esto es especialmente as tras un ataque tan monstruoso. Uno esperara que se proporcionaran ms detalles de los ofrecidos por las autoridades del gobierno afgano. Segn estos funcionarios, la MOAB mat a unos 90 combatientes del Estado Islmico (EI), pero a ningn civil. En este contexto, el silencio del principal culpable EEUU- est marcando algo ms que un patrn. Hasta ahora, el Pentgono no ha presentado ningn comunicado detallado sobre las consecuencias del ataque. Parece que, para ellos, sencillamente no hay vctima alguna. El nico comunicado ofrecido se refiere a que los tneles del EI en el distrito de Achin, en la provincia de Nangarhar, fueron atacados con xito.

Los afganos, tanto dentro de su pas como quienes se hallan en la dispora, reaccionaron de forma muy crtica al ataque, organizando diversas manifestaciones dentro y fuera de Afganistn. La razn de su indignacin era sencilla: muchos afganos son conscientes de que su pas se ha convertido en un patio de juegos del armamento occidental. Saben tambin que quienes estn en el poder son libres para matar y destruir sin tener que hacer frente a ningn tipo de escrutinio o consecuencias.

Esta es parte de la realidad en Afganistn, no slo desde el lanzamiento de la MOAB sino, de hecho, desde los mismos primeros das de la ocupacin del pas por la OTAN.

El 7 de octubre de 2001, se utiliz otra arma por primera vez en combate: el avin teledirigido (dron) convertido en arma. El supuesto objetivo de la mquina de matar era entonces el lder talibn, el mul Mohammad Omar. Un recinto de la surea ciudad afgana de Kandahar fue atacado con misiles Hellfire. Docenas de personas murieron entre las llamas. Todos ellos, por primera vez en la historia, fueron asesinados con control remoto. Sin embargo, el jefe de los talibn no estaba entre ellos.

Hoy en da sabemos que el mul Omar muri ms de una dcada despus, y por causas naturales. Mientras tanto, las personas que murieron en su lugar ese da de octubre siguen siendo aun completamente desconocidas. Sus nombres e historias permanecen en la oscuridad. Al igual que innumerables afganos en los aos siguientes, convertidos an en vctimas invisibles y sin rostro.

Este es un tema habitual de la guerra contra el terror en Afganistn, sobre todo tras la introduccin de los ataques con drones. El reciente lanzamiento de la MOAB es slo otro pico. En este contexto, resulta tambin notable que, segn la ONU, las vctimas civiles de las operaciones areas en Afganistn hayan aumentado en un 341% en comparacin con las del ao pasado. Por otra parte, desde que Donald Trump lleg al poder, se han llevado a cabo ms de 600 ataques areos al menos 239 de ellos ejecutados por drones Predator- sobre el suelo de Afganistn.

Se han probado tambin otras armas sobre la poblacin civil afgana. Un buen ejemplo de ello es la utilizacin de municiones de uranio por las fuerzas de la OTAN. Es posible que la mayor parte de la gente en el mundo occidental no hay odo nunca hablar de ello, y por buenos motivos. Las fotos de las vctimas de estos brutales crmenes de guerra apenas llegan a los principales medios de comunicacin. Los crmenes de guerra occidentales no encajan todava bien en la narrativa con la que a muchas personas se les hace un lavado de cerebro.

Para poder contrarrestar dicha narrativa, es importante que todos estos hechos no se tomen en consideracin como actos aislados y separados unos de otros. Slo afrontando el cuadro en su totalidad podr resultar evidente la absoluta sistematizacin y falta de escrpulos tras esos crmenes. Sin embargo, ese cuadro no se cre ayer; es el resultado de una dcada de abusos polticos y militares sobre una poblacin oprimida. Por esa razn, la distpica realidad de Afganistn sobre el terreno, y lo que Occidente est haciendo all, se merecen mucho ms que una nota marginal en la cobertura diaria de las noticias.

Emran Feroz es un periodista freelance que reside en Alemania y es el fundador de Drone Memorial, una pgina de Internet que recoge los nombres de las vctimas de los ataques con drones.

Fuente: http://aljumhuriya.net/en/culture-politics/moab

Esta traduccin puede reproducirse libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar al autor, a la traductora y a Rebelin.org como fuente de la misma.



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