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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-06-2017

Debatir para consensuar

Consejo editorial de Progreso semanal


Los procesos de cambios radicales e integrales de estructura, como las revoluciones, discurren de una manera bastante rpida y abrupta. La revolucin cubana vale como ejemplo de agilidad, pues en un lapso de tres aos prcticamente cambi el pas y las estructuras econmicas establecidas con anterioridad.

Por su parte, la dinmica de los procesos de cambios o de reformas del sistema establecido, avanzan en zigzag, con detenciones y ajustes. No implican cambios radicales sistmicos. Aspiran, como el proyecto de Actualizacin, a una mayor eficacia y modernizacin de lo establecido, desarrollo que conlleva desestatizacin entendida como el control absoluto del aparato estatal, separacin de funciones de actores hasta ahora apreciados como imprescindibles y la aparicin de nuevos sujetos econmicos y formas de propiedad y de gestin, entre otros cambios y novedades.

Sin embargo, tanto en los procesos de cambios radicales (Revoluciones), como en los de Reformas, el sujeto bsico reside en las personas. Precisa de su participacin real y efectiva; sin ella los cambios le seran ajenos, originando falta de compromiso y apata.

Durante el perodo clave de los primeros aos despus de 1959 existi una innegable participacin ciudadana y se brind informacin pblica de los cambios, de sus motivos y objetivos. Sin la informaciones y explicaciones del lder Fidel Castro, y la publicacin de debates entre altas figuras gubernamentales, que discreparon desde posiciones econmicas como las sostenidas entre el Comandante Ernesto Che Guevara y Carlos Rafael Rodrguez, o las establecidas entre Blas Roca y Alfredo Guevara, sobre asuntos relacionados con la cultura en su acepcin ms amplia, ahora, probablemente, sera otra la historia. Aquellos debates aparecan en los medios existentes y los ciudadanos los seguan con suma atencin. Las publicaciones de los diarios se agotaban metericamente. El ciudadano y su destino estaban en ellas.

Los cubanos que vivieron aquella etapa podan irse formando una opinin ms acabada de cules eran las perspectivas, hacerse una idea propia y asumir el compromiso revolucionario. No haba apata ni despolitizacin. Tambin exista una percepcin ms clara de que el pensamiento socialista permita enfoques diferentes sobre temas vitales.

La informacin, el debate pblico, las discrepancias aireadas, fueron, adems de un derecho ciudadano, un instrumento imprescindible a favor del proceso.

Desde hace 9 aos, Cuba entr en un ineludible camino de actualizaciones del modelo econmico para construir el socialismo, dinmica que recientemente Frei Beto defini como el traspaso de la estatizacin omnmoda a la socializacin.

Sobre este proceso, y ante la diversidad de ideas posibles dentro del socialismo, existen variadas opiniones. Solo con pegar el odo a la tierra escucharemos el palpitar de respuestas, sin contradecir en su esencia el objetivo socialista.

Los reproches, el disgusto no conducen obligatoriamente el agua al molino de la reversn integral, por el contrario, y en dependencia de cmo se traten, son ingredientes para el consenso, necesidad expresada por el presidente Ral Castro Ruz en su discurso durante la reciente reunin extraordinaria de la Asamblea Nacional del Poder Popular. El consenso a nivel de la sociedad es imprescindible para darle mayor rapidez a los cambios programados, as entendemos esa expresin del presidente.

Lo que ocurre en la calle, en los cenculos de pensamiento, en el mundo acadmico o en algunos medios en la web, esa variedad de opciones dentro del pensar y el actuar socialista, no aparece en los medios nacionales y provinciales. La evidencia est, diariamente, impresa en los peridicos o en las imgenes de los noticieros de televisin.

Las meras descripciones de encuentros medulares dejan en la cscara a los que debemos y queremos ser sujetos activos de la Actualizacin. Algunas manifestaciones u opciones diferentes en el terreno oficial son desconocidas para la mayora de los cubanos, y sin querer se les abre el camino a aquellos que desean la implosin del sistema mediante la parlisis del proceso de Cambiar todo lo que deba ser cambiado. Y, sobre todo, para otros muchos cubanos alimenta la desidia, la indolencia, abriendo el juego para quienes aspiran al desmantelamiento completo del proyecto.

Aparecer en televisin nacional, discutir en los medios, realizar entrevistas no pactadas, airear las variantes y posibilidades de la Actualizacin, ms que daar, empuja a participar entendiendo. Debemos airear la diversidad dentro del socialismo para crear el consenso. El tiempo y la realidad apremian.

Fuente: http://progresosemanal.us/20170607/debatir-para-consensuar/



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