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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-06-2017

La inversin extranjera directa tambin necesita de Cuba

Juan Triana Cordov
OnCuba


No tomen el ttulo por lo que no es, nada tiene que ver esto con el tamao del mercado cubano, con lo decisiva que es nuestra economa en el mbito mundial o regional, o con una enorme disponibilidad de recursos naturales o fuerza de trabajo barata. Para nada. Es en el otro sentido, porque lograr un flujo de inversin extranjera estable, y sobre todo relevante, a los propsitos del crecimiento y el desarrollo, requiere de un pas (instituciones, infraestructura, sistema productivo, cultura de negocios, etctera) que haga fcil poder hacer una inversin en ese pas. Es por eso que la IED necesita de Cuba.

El estmulo detrs de estas lneas ha sido el intercambio reciente que ha surgido entre un grupo de economistas cubanos sobre este tema, en especial el trabajo que Miguel Alejandro Figueras me hiciera llegar hace una semana. Pero mentira si dijera que es el nico estmulo, el otro que me acicate a escribir estas lneas es el hecho reciente de la aprobacin por las dos mximas instancias pas (el Comit Central del partido Comunista de Cuba y la Asamblea Nacional) de tres documentos que deben ser los cimientos, pero tambin la hoja ruta y la arquitectura del pas que deseamos tener.

Si miramos el comportamiento econmico de Cuba en los ltimos aos (y me refiero ahora a un perodo de tiempo de unos diez aos) podremos notar a simple vista dos hechos. El primero, bien conocido, que nuestra tasa de crecimiento est an lejos de la tasa que casi todos los entendidos, y tambin el gobierno cubano, identifican como la tasa necesaria. Andamos por un 2,5 por ciento, cuando deberamos tener al menos un 5 por ciento. El segundo es ese secular dficit en nuestra balanza externa de bienes.

Lo que no se ve a simple vista son las razones causales de estos dos hechos. Sin embargo, esas razones se han abordado una y otra vez. Entre ellas, siempre ha tenido un lugar protagnico la baja tasa de inversin (inversin como parte del PIB) como causa decisiva de esa baja tasa de crecimiento. Mientras tanto, nuestro dbil y poco complementario sistema productivo es una de las principales razones de que no exportemos ms, porque sencillamente lo que no se produce en determinadas calidades, tiempo y precio, no es posible exportarlo, excepto que se disfrute de condiciones especiales en el comercio.

El viaje hacia las otras causas que estn detrs de estas, es mucho ms largo y ha sido investigado, discutido y documentado durante aos por muchos economistas cubanos.

Pues bien, la inversin extranjera directa ha sido identificada, en mi opinin muy correctamente, como uno de las factores que pudiera contribuir positivamente a solucionar ese gran problema que hemos secularmente padecido y que tiene que ver con la produccin de la riqueza nacional, esencial para todo lo otro que deseamos. Lo que no se produce, no se distribuye, no hay cmo intercambiarlo, y es imposible que sea apropiado por alguien o por alguienes. Es cierto: la inversin extranjera directa puede contribuir a nuestro crecimiento del producto y a la vez a incrementar nuestras exportaciones.

Nuestra relacin con la IED ha sido muy especial. Fuimos un polgono de inversin prcticamente sin restricciones para la economa y los capitales estadounidenses durante toda la primera mitad del siglo XX. Luego, desde inicios de la dcada de los 60 hasta prcticamente los inicios de la dcada de los 80, la IED fue identificada como un enemigo jurado de nuestras aspiraciones de desarrollo, un instrumento del neocolonialismo y el imperialismo, algo que para nada era incierto. Nuestro acceso a ella se hizo prcticamente imposible, primero por no ser deseado ni poltica ni ideolgicamente y tambin porque el bloqueo norteamericano le pona a los inversionistas extranjeros un precio demasiado alto.

En los aos 80 se aprob el decreto ley 50, pero nada proactivo se hizo para atraer realmente la IED hasta que el derrumbe del campo socialista se hizo prcticamente realidad y nuestras fuentes de ahorro externo quedaron comprometidas primero y luego desaparecieron casi por completo. Salvar el socialismo signific tambin abrir nuestro pas a la Inversin Extranjera Directa qu paradoja!-. As que sta fue asumida como un mal necesario, que luego con la primera ley para la IED aprobada en 1995, se convirti en un complemento peligroso, para ms tarde sobre 2010-2011convertirse en un completo y entre 2014, cuando se aprueba nuestra segunda ley, y 2016, transformarse en una necesidad para nuestro desarrollo. Ese ha sido desde mi punto de vista el camino de la percepcin ideo-poltica del tema en Cuba.

Hago esta sntesis tan abigarrada de todo este largo proceso solo para ilustrar que los prejuicios que hoy impiden una actitud ms proactiva hacia la IED tuvieron un largo proceso de gestacin y estn fuertemente arraigados en la cultura poltica cubana.

Lo mismo ocurri y ocurre con la propiedad privada. Esa cultura poltica nos llev a estructurar un sistema de asimilacin que pretenda aislar la influencia de este tipo de negocios y evitar la contaminacin con el resto de la economa, provocando con ello peores daos que los que pretenda evitar. A la vez, el ms alto liderazgo comprendi el rol decisivo de esta para la supervivencia del pas y su carcter estratgico para el futuro desarrollo. La IED para Cuba fue entonces, primero que todo, una prioridad de orden poltico asociada a la supervivencia.

Fue as que se lleg a la idea de hacer el socialismo que se poda hacer como nica forma de mantener viva la aspiracin de poder hacer, un da, el socialismo que deseamos tener. En estos asuntos no siempre querer es poder, aun cuando, como deca mi abuelo, hace ms el que quiere que el que puede.

Es cierto, tal cual nos record Miguel Alejandro Figueras en sus notas, que en esos aos, desde 1988 hasta el ao 2000, el monto total de inversin extranjera negociado alcanz los 2 mil millones, en unas 400 empresas, tambin es cierto que de ese monto, ETECSA, Habanos S.A. y Moa Bay aportaron ms de la mitad de esos 2 mil millones, y tambin lo es que a partir de 2002, se inici un proceso de revisin / rectificacin que redujo esas empresas de 400 a 230 en un evento de destruccin no creativa de parte del sistema industrial y productivo creado durante quince aos y enviando seales para nada positivas a los nuevos, viejos y posibles inversionistas; algo para nada conveniente cuyo costo de oportunidad jams podr ser calculado.

Una conversacin con Delaney:

En octubre de 1995, me encontraba hablando con Ian Delaney, presidente de la Sherritt, en su oficina en Toronto. Aproveche e inquir como lograron incrementar en 40% la produccin anual de Moa.

Delaney describi tres simples acciones:

  • Nos reunimos con cada uno de los obreros cubanos y le preguntamos qu hacer para evitar paradas constantes de la produccin; pidieron guantes, herramientas sencillas y algunas juntas y vlvulas que ellos mismos pudiesen cambiar. Costo total: medio milln de dlares.
  • Nos reunimos con los ingenieros cubanos, explicamos que en el mundo ellos eran los que ms saban de producir nquel con cido sulfrico; preparamos de conjunto con ellos las funciones, derechos, responsabilidad y autoridad de cada uno, en el rea que dirigan. Se acab que cualquiera pudiese mandar a parar la fbrica.
  • Nos reunimos con una parte de los ingenieros cubanos y Mike, ese gordo financiero de la compaa -no sabe nada de la tecnologa del nquel- pregunt si de no construirse el quinto tren de lixiviacin, se poda adquirir un cargamento martimo de cido sulfrico. Los mismos ingenieros cubanos dieron la solucin de sellar un tanque en el puerto con resinas especiales que permitiese descargar un barco de ese acido. As fue y se acabaron las paradas por escasez temporal de cido en el proceso.

Miguel Alejandro Figueras

Creo que tambin es bueno detenernos en algunos de los comportamientos culturales que ha acompaado a la IED hasta el momento en nuestro pas:

1- La preferencia por los grandes proyectos vs la subvaloracin de los pequeos proyectos. 2- El papel prcticamente nulo de los territorios en los procesos de conformacin de proyectos y de decisiones al respecto y la ausencia de una cartera territorial de proyectos de IED que promueva oportunidades del territorio que no aparecen en la gran cartera nacional. 3- La percepcin de que nosotros, o sea, algunas personas en los Ministerios Sectoriales somos los (nicos) que podemos identificar una posible oportunidad. 4- La escasez / falta / ausencia de informacin pblica accesible sobre la IED con excepcin de los datos publicados en la cartera de negocios anual lo cual no contribuye a crear la confianza necesaria. 5- La percepcin generalizada de que el inversionista extranjero necesita de nosotros y que definitivamente le estamos haciendo un favor.

Si hacemos las cuentas, tendremos entonces que de 1988 al ao 2000 en unos trece aos el monto negociado de IED no rebas los 1 555 millones dlares, esto es, menos de 120 millones por ao . En la actualidad las autoridades del sector reconocen que en el ao 2016 no se alcanzaron ms de 500 millones, el 20 por ciento de los 2 500 millones deseados. Por lo pronto es evidente que el esfuerzo de negociacin actual ha dado, al menos en el ao 2015 y 2016, mejores resultados, pero a la vez, est an muy lejos del volumen de IED necesario.

Miguel Alejandro Figueras nos llamaba la atencin sobre otro asunto de suma importancia, la capacidad de absorcin de la economa cubana respecto a la inversin extranjera directa, lo cito a continuacin: En 2016 el sector de la construccin produjo 6 700 millones de pesos. Entonces la tasa de acumulacin fue del 12%. Si se lograsen captar los 2 500 millones de dlares de inversin extranjera que se reclaman para crecer al 5 -7% anualmente, ser necesario duplicar el monto de las construcciones. Hay que planificar para que las producciones se incrementen en otros 6000 millones de pesos.

Solo en el turismo, hay ms que duplicar el ritmo de construccin para alcanzar las 104 mil habitaciones a las que se aspira para 2030.

La construccin es, sin duda, uno de los mas fuertes cuellos de botella de las aspiraciones de crecimiento del pas y tambin para la asimilacin de los flujos de IED. Pero igual nos ocurre con las comunicaciones ETECSA nuestra que no ests en la gloria! y con el transporte.

Mientras Pedro Monreal (https://elestadocomotal.com/2017/05/27/inversion-extranjera-a-cuanto-debemos-aspirar/) en ese reciente trabajo que dio lugar al intercambio que motivo este artculo seala que Cuba se encuentra en trminos comparativos- en un punto de partida notablemente atpico en su entorno geogrfico inmediato. En toda Centroamrica y el Caribe, solamente Hait registra menores porcientos que Cuba en cuanto a flujos anuales de IED en la inversin total. Por otra parte, nicamente Curazao y Monserrat registran un porciento menor que Cuba en el peso de la IED en el PIB.

La conocida dbil capacidad de nuestra industria para producir parte de los insumos que requieren esos proyectos se convierte tambin en un factor que reduce el multiplicador de la inversin extranjera y sus efectos positivos en Cuba. En otras palabras, la elasticidad de la produccin es muy baja en nuestro pas y ello genera volmenes de importacin que comprometen el equilibrio de las cuentas externas cubanas: algo tambin extensamente documentado en mltiples trabajos de acadmicos cubanos.

Luego hay que entender tambin cules son las tendencias de la IED en este mundo actual. Al respecto resulta interesante lo plantado por la UNCTAD en su informe de 2016 sobre las polticas de inversin:

La facilitacin de las inversiones es crucial para la agenda de desarrollo para despus de 2015. La facilitacin es diferente de la promocin de las inversiones. La promocin consiste en vender un lugar como destino de las inversiones y, por lo tanto, suele ser especfica de un pas y suele tener carcter competitivo. La facilitacin consiste en adoptar medidas para que a los inversores les resulte ms sencillo establecer o ampliar sus inversiones y llevar a cabo sus operaciones del da a da. La facilitacin de las inversiones puede incluir mejoras en la transparencia y en la informacin a disposicin de los inversores; medidas para aumentar la eficiencia y eficacia de los procedimientos administrativos para los inversores; la mejora de la coherencia y la previsibilidad del entorno normativo para los inversores a travs de procedimientos de consulta; y la mitigacin de las controversias relativas a las inversiones a travs de mediadores. Hasta la fecha, las polticas nacionales e internacionales de inversin prestan relativamente poca atencin a la facilitacin de las inversiones. De las 173 nuevas polticas de promocin y facilitacin de las inversiones que se introdujeron en todo el mundo entre 2010 y 2015, solo una minora de ellas incluyeron medidas de facilitacin de las inversiones.

Creo que de esto se trata para el presente y para el futuro.

Haciendo un rpido recuento, en el ltimo ao y medio, creo al menos identificar tres ocasiones en que el Presidente Ral Castro ha reclamado cambiar la mentalidad arcaica sobre la inversin extranjera. Es preciso superar de una vez y por siempre la mentalidad obsoleta llena de prejuicios contra la inversin fornea, dijo en diciembre pasado. Lamentablemente no parece que haya odos suficientemente receptivos a esos reclamos. Si estamos convencidos de que no es posible prescindir de la IED, si estamos conscientes de que es una necesidad para nuestro desarrollo, entonces, si Cuba hoy es an un destino de cierto inters, si a Cuba llegan decenas de inversionistas a pesar del bloqueo, si muchos de ellos logran establecerse o no desisten de su intencin a pesar de nosotros mismos, entonces facilitar esos procesos es decisivo. Sin dudas hay cambiar muchas cosas y hay que crear una nueva cultura hacia la inversin extranjera directa. Es ese el sentido del ttulo de este artculo.

Fuente: http://oncubamagazine.com/columnas/la-inversion-extranjera-directa-tambien-necesita-de-cuba/



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