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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-06-2017

Entrevista a Javier Navarro, profesor de Historia Contempornea de la Universitat de Valncia
La historia oral no hay que abordarla con ingenuidad, sino con espritu crtico

Enric Llopis
Rebelin


El rigor y la veracidad de las investigaciones, los textos y las fuentes orales o escritas- es un problema capital en las ciencias sociales. La historiografa que incluye las fuentes orales tiene la ventaja de que trabaja con personas y puede trasladar la subjetividad y experiencias de los individuos. Pero tiene tambin limitaciones: la memoria es parcial, selectiva y tiene tendencia a la reconstruccin del pasado. La Historia Oral no hay que abordarla con ingenuidad, sino con espritu crtico; toda fuente ha de contrastarse y complementarse con otras, afirma el profesor de Historia Contempornea de la Universitat de Valncia, Javier Navarro, quien ha utilizado las fuentes orales en las investigaciones sobre las prcticas y redes socioculturales del movimiento libertario. Aade que en muchos casos el mundo universitario contina desconfiando y venerando el papel, cuando sta es una fuente ms, tan subjetiva como pueda serlo el testimonio de una persona.  

Javier Navarro es autor de los libros El paraso de la razn. La revista Estudios (1928-1937), y el mundo cultural anarquista (1997), Ateneos y grupos cratas (2002) y A la revolucin por la cultura. Prcticas culturales y sociabilidad libertarias en el Pas Valenciano, 1931-1939 (2004). Otro de sus campos de investigacin es la II Repblica y la Guerra Civil. En este apartado, es coeditor junto a Ricard Camil Torres de Temps de Por al Pas Valenci (1838-1975). Estudis sobre la repressi franquista y coautor, con Antonio Calzado, de Valencia, capital antifascista. Visiones e impresiones de una ciudad en guerra, entre otros textos. Ms recientemente ha participado en obras colectivas como LAnarchie et le problme du politique. Navarro es adems responsable, desde 2002, del Seminario-Taller de Fuentes Orales del Departamento de Historia Contempornea de la Universitat de Valncia y miembro del Aula de Histria y Memria Democrtica de la misma universidad.

-En diferentes trabajos de investigacin has abordado el peso de la formacin y la cultura para el movimiento anarquista en sus diferentes espacios de sociabilidad. Fue tanta la importancia como la que se le ha atribuido?

La educacin formaba parte del proyecto y el programa revolucionario de los anarquistas, se situaba en un lugar central de su ideal y de su prctica. Los sindicatos, asociaciones y ateneos culturales, escuelas racionalistas, grupos de afinidad, excursionistas, naturistas o de prcticas teatrales eran muy importantes dentro del movimiento libertario, pero tambin tenan un peso real en la sociedad. De hecho, la historiografa ha ido revelando que formaban parte de un programa de proyeccin del movimiento ms all de su mbito estricto. Por ejemplo en los barrios, cubran necesidades de la poblacin trabajadora: donde no alcanzaba el estado, llegaban ellos. All desempeaban funciones como la de luchar contra el analfabetismo o proporcionar escuelas. Se promovi adems un ocio alternativo al tradicional y burgus, como las actividades teatrales dentro de sus locales (veladas), grupos musicales y naturistas. Por otro lado, en el movimiento libertario se daba una obsesin por el papel. All donde haba un grupo o sindicato anarquista, se publicaba un boletn, peridico o revista, que serva tanto para la difusin ideolgica como para articular el movimiento. En la tesis doctoral de Paco Madrid sobre la prensa anarquista y anarcosindicalista en Espaa, entre 1868 y 1939, slo el catlogo ya ocupa ms de 600 pginas de la tesis.

-Utilizaste las fuentes orales para investigar la proyeccin cultural del anarquismo?

La Historia Oral fue una fuente fundamental de la tesis que empec en 1994. Las urgencias son muy importantes en la Historia Oral, y lo prioritario es acudir a la gente que todava vive. Entrevist a militantes anarcosindicalistas de la Confederacin Nacional del Trabajo (CNT) del Pas Valenciano, Catalua, Madrid, Aragn, Andaluca y Asturias, entre otros territorios. Hoy la mayora han muerto. Tambin pude realizar entrevistas en Francia, donde vivan la mayor parte de los anarquistas exiliados. Con ellos mantuve correspondencia, y si tena oportunidad all los entrevistaba. Algunas veces los militantes se reunan en el sur de Francia, en Bziers o Toulouse, de manera que mediados los aos 90 pude asistir a algunas reuniones. Me ayud la Fundacin Salvador Segu de Valencia, que coordina Rafael Maestre. Uno de los puntos en los que trabajan es la recuperacin de la historia del movimiento libertario y la gente que vivi la II Repblica y la Guerra Civil. Muchas veces la historia oral funciona como una red que se va extendiendo. Gente de la CNT te va llevando a otra gente.

-Qu conversaciones te llamaron especialmente la atencin?

En 1994 entrevist a un antiguo militante de la CNT, Enrique Marco Nadal. Trabajaba en el sector ferroviario y en 1931-32 ya ocupaba el cargo de secretario general de la CNT en Valencia. Durante la guerra civil estuvo en el frente fue miembro de la Columna de hierro anarquista- y al terminar el conflicto logr escapar por el puerto de Alicante. Lleg a Francia, donde a partir de 1939 estuvo preso con otros muchos espaoles en los campos de concentracin. Se enrol en el ejrcito francs una de las vas para salir de los campos de internamiento- con el que combati durante la segunda guerra mundial en el norte de frica y Europa. Al final del conflicto fue nuevamente hecho prisionero. Despus de la segunda guerra mundial continu en la CNT, que se dividi en dos sectores. Enrique Marco Nadal estaba entre los partidarios de colaborar con otras fuerzas polticas para derribar al franquismo, frente a quienes se mostraban partidarios de mantenerse en la ortodoxia. Lleg a ocupar la Secretara de la CNT en el interior. En 1947 fue detenido en Espaa y condenado a muerte. Sobrevivi y sali de la prisin. Fui a su casa cinco veces para hacerle una entrevista a fondo, una historia de vida.

-Qu resaltaras del testimonio de Enrique Marco Nadal?

La intensidad de su experiencia vital, con historias de menos inters hay quien produce novelas y pelculas. Adems, tena una historia muy estructurada. Escrib un artculo metodolgico La construccin de nuestra autorrepresentacin- sobre la estructura de su relato, sobre cmo haba elaborado una versin muy coherente de su propia vida. Segua la idea de Pierre Bourdieu de la ilusin biogrfica, de cmo cuando hablamos de nuestra vida construimos una imagen muy coherente y poco autocrtica. Me acostumbr entonces a tratar la historia oral, y sobre todo los relatos de vida, desde el punto de vista de su estructura y formacin interna. Adems del qu se dice, el cmo se dice.

-En 1997 publicaste el libro El paraso de la razn. La revista Estudios (1928-1937) y el mundo cultural anarquista. Qu significa la expresin el paraso de la razn aplicada al anarquismo?

La expresin es de la revista, y da cuenta del racionalismo y el espritu ilustrado que tena la cultura anarquista. Todo estaba fiado a las posibilidades de la razn. Mediante la racionalidad poda conseguirse la plena potencialidad humana, limitada por la explotacin social.

-Es el anarquismo directamente heredero del siglo XVIII y el iluminismo?

S, despus de escribir un libro clsico, La ideologa poltica del anarquismo espaol (1868-1910), Jos lvarez Junco lleg a esta conclusin. Deca que esperaba encontrar a militantes irracionalistas, incluso la imagen del terrorista de finales del siglo XIX, individualistas, espontneos, primitivos. Pero despus de la lectura de mil libros, folletos y publicaciones, se encontr con que los anarquistas eran ms racionalistas que cualquier otro movimiento poltico. Eran los ms ilustrados y los que ms confiaban en que la luz de la razn iluminara el camino del progreso. Eran, por tanto, tambin muy progresistas.

-Por qu elegiste la revista Estudios? Cul fue su importancia en los aos 20 y 30 del siglo pasado?

Es una revista fundamental desde el punto de vista de la cultura. Nace en Alcoy (Alicante), en 1923, con el ttulo de Generacin Consciente. Surge en el universo de la CNT, aunque no se trate de una revista orgnica que dependa del sindicato, ya que se adscribe al mbito libertario en general. La revista, que no slo compraban anarquistas, se public hasta el ao 1937. Empec la investigacin en 1928, cuando la revista comenz a denominarse Estudios. Son interesantes las razones de por qu tuvieron que cambiar el ttulo. Durante la dictadura de Primo de Rivera (1923-1930) no les dejaron llamarse Generacin Consciente. El ttulo obedece a que eran partidarios del control de la natalidad, lo que en la poca se llam neomaltusianismo, y tambin de la reforma sexual o la difusin del uso del anticonceptivo.

Eran stas cuestiones esenciales en una revista que contaba con una lnea editorial, que publicaba colecciones de libros. De hecho, se intentaba conectar con el movimiento por la reforma sexual que se extenda en los aos 20 en Europa. Eran muy modernos y partidarios de la eugenesia, que en la poca se consideraba positiva (a partir del nazismo empez a entenderse desde otra perspectiva). La revista venda decenas de miles de ejemplares en el estado espaol y Amrica. Ms que adentrarse en la actualidad poltica, se centraba en los comportamientos cotidianos alternativos, las relaciones de pareja, el vegetarianismo, el nudismo, el esperantismo, el antimilitarismo, el pacifismo o la medicina alternativa. Adems, varios mdicos escriban en Estudios, donde incluso haba consultorios a los que los lectores escriban. Otro elemento interesante fueron las portadas, visualmente muy destacadas, con fotomontajes de artistas como Josep Renau o Manuel Monlen y dibujos de desnudos. Todo ello puede vincularse a la cultura alternativa desplegada a partir de 1968. Y tomando la razn como punto de partida.

-Pudiste entrevistar a autores o lectores de publicaciones anarquistas?

Contact por carta con un militante muy mayor, Valentn Obac, que viva en Brasil y llevaba mucho tiempo en el exilio. Lleg a escribir alguna pequea novela en la coleccin La Revista Blanca, promovida por Federico Urales y su hija Federica Montseny. La revista blanca empez a publicar en los aos 20 unas novelitas llamadas La novela ideal, una especie de narraciones romnticas pero libertarias, con un mensaje social. Tuvieron gran xito. Pude adems entrevistar a algunos lectores de Estudios, para investigar la importancia de la revista en la vida de las personas. Figuraba por ejemplo un mdico, psiclogo y sexlogo, Flix Mart Ibez, que contaba con un consultorio psquico-sexual. La gente le escriba cartas y planteaba preguntas. Los entrevistados recordaban sobre todo los consejos prcticos sobre relaciones de pareja y sexuales. Muchos de estos lectores tenan un fuerte componente autodidacta, de manera que las lecturas y consejos de las revistas, publicaciones y folletos les servan para formarse. Haba un ansia por aprender. Se trataba de gente joven, trabajadora, que durante mucho tiempo no pudo ir a la escuela.

-En el libro Ateneos y grupos cratas. Vida y actividad cultural de las asociaciones anarquistas valencianas durante la Segunda Repblica y la Guerra Civil tratas de la organizacin Mujeres Libres, que empez a extenderse en plena guerra civil, a partir de 1937. Qu signific esta organizacin libertaria y feminista para las mujeres entrevistadas?

En el libro cito algunos testimonios de estas mujeres. Las dirigentes ya haban fallecido. Me llam la atencin sobre todo la experiencia que signific para ellas estar en la organizacin y poder en alguna medida dignificarse, contar con una orientacin que diera sentido a sus vidas. Tuvieron la posibilidad de socializarse, acceder a cursos de formacin y tareas. Fue, incluso, una oportunidad de visibilizacin pblica. Repetan mucho la importancia de Mujeres Libres respecto a la vuelta atrs que marcara la posguerra. En algunos casos se trataba de mujeres muy jvenes.

-Desde el ao 2002 eres responsable del Seminario-Taller de Fuentes Orales del Departamento de Historia Contempornea de la Universitat de Valncia. Se corre el riesgo de errores en la Historia Oral, dado que la memoria es selectiva y tiende a reconstruir el pasado?

La Historia Oral no hay que abordarla con ingenuidad, sino con espritu crtico. El historiador est trabajando con una fuente, es ms, crea la fuente en este caso oral- al mismo tiempo que realiza la entrevista. En cambio, cuando el historiador busca en el archivo un documento, no lo crea. Toda fuente ha de contrastarse y complementarse con otras, no se pueden aceptar de modo acrtico. Lo lgico, cuando se cita a una fuente, es citarla tal cual sin inventar ni aadir. Ahora bien, se puede criticar las fuentes y sealar las contradicciones de la informacin, porque el aporte interpretativo del historiador no debe estar ausente. Creo que muchas veces estamos con el estatus de la vctima, que ha adquirido la condicin de incontestable y eso es peligroso. Me refiero al hecho de que una vctima por el hecho de serlo goce de absoluta veracidad, del derecho a no ser contestada o criticada. El historiador no puede renunciar a la crtica de las fuentes, sea una persona o un papel, porque sta es su razn de ser.

-Qu ventajas ofrece a tu juicio la Historia Oral sobre un censo o un archivo? Est plenamente asumida en las facultades de Historia?

Lo mejor es que se trabaja con personas. La estructuracin del relato que comentaba de Enrique Marco es algo que hacemos todos. La memoria es selectiva, parcial, a veces maneja otros tiempos y da saltos. Por otro lado, creo que la Historia Oral est cada vez ms aceptada pero todava queda En muchos casos la academia contina desconfiando y venerando el papel, cuando sta es una fuente ms, tan subjetiva como pueda serlo el testimonio de una persona. No comparto en absoluto la idea de que los testimonios orales sean una fuente menor. Aportan muchas cosas que, cualitativamente, no aportan otras fuentes. Por ejemplo la experiencia del individuo, la subjetividad, cmo las personas viven su contexto social. Esto es algo que muchas veces no figura en los documentos. Pero tampoco hay que caer en el extremo contrario y pensar que la fuente oral nos dice la verdad absoluta. Ocurre en los documentales en los que ni siquiera aparece un relato, slo testimonios. Sin embargo la historia es la construccin de un relato sobre el pasado que realiza el historiador, dicho sin nimo corporativo. El historiador hace una interpretacin sobre el pasado, no deja que el papel o la fuente oral habl y ya est, por muy interesante que sea el testimonio. Hace falta algo ms, que el historiador coteje, contraste y elabore un relato, que es una interpretacin subjetiva sobre el pasado a partir de unas fuentes.

-De nuevo en torno al anarquismo, qu aspectos consideras que estn en cierto modo olvidados y mereceran mayor atencin por parte de los historiadores? Cules han sido tus autores de referencia para la tesis doctoral y los trabajos posteriores?

Se est avanzando en la relacin de la historia urbana, la ciudad y la historia social con la implantacin de determinadas ideologas, en este caso el anarquismo. Tambin se est profundizando en la vida cotidiana y la biografa de los militantes, los ms y los menos conocidos, para estudiar cmo y por qu se introducen en lo que llamaban la Idea. Son mbitos interesantes, entre otros muchos, que podran ser estudiados. Por otro lado es cierto que el anarquismo, en el contexto del movimiento obrero en Espaa, ha sido una cuestin bien tratada. Pero todava quedan muchas lagunas. Hay autores de reverencia como lvarez Junco, la historiadora mexicana Clara Lida o Josep Termes para el anarquismo del siglo XIX. Historiadores como Pere Gabriel han tratado tambin la cuestin de la sociabilidad libertaria. Para el siglo XX Julin Casanova, Javier Paniagua, Susanna Tavera o ngel Herrern son autores destacados. La historiografa del anarquismo ha tenido la ventaja de contar con el inters y las aportaciones de muy buenos historiadores.

-El mayor peso del marxismo en la historiografa ha influido en las interpretaciones que tradicionalmente se han planteado en torno al anarquismo? Tal vez haya pesado la imagen trasladada por historiadores que partan de otras perspectivas

El marxismo ha tenido un mayor peso en la historiografa y las ciencias sociales, en general, y en la comunidad universitaria. Gran parte de la historiografa sobre el movimiento obrero tuvo una influencia marxista. En Espaa, uno de los historiadores ms influyentes del movimiento obrero fue Tun de Lara, que era marxista. Esto ha consolidado una cierta imagen del anarquismo en Espaa, pero tambin en el mbito europeo e internacional, y ha hecho que algunos estereotipos hayan persistido. Por ejemplo, Hobsbawm, cuanto abord en su da el anarquismo espaol en el libro Rebeldes primitivos, lo consider un ejemplo de movimiento espontneo, poco organizado y con influencias milenaristas. Para el marxismo se trataba, en el fondo, de una especie de excepcin y de rareza. Pero esto era as en la lgica de un movimiento obrero que en su momento deba ser industrial y formar parte de los partidos socialistas y comunistas. Cul es la clave? El problema de la historiografa del anarquismo en Espaa, donde lleg a constituir un movimiento de masas, ha sido siempre explicar la excepcionalidad.

-En qu se basaba esta excepcionalidad?

Mientras el anarquismo en los aos 30 era minoritario en el mundo, en Espaa la CNT tena una gran fuerza. Ha habido todo un debate historiogrfico sobre lo que se ha llamado la cuestin del arraigo del anarquismo en Espaa. El problema, hoy, es que existe una historiografa militante en torno al movimiento libertario que reivindica la memoria pero es poco crtica; y por otro lado, una serie de estereotipos sobre el movimiento libertario que perduran, implcitamente, en la comunidad acadmica. Simplificando mucho, en El Holocausto espaol para Paul Preston parece que los nicos que repriman durante la guerra civil eran los anarquistas. Prcticamente eran los culpables de todo. Pero dependa de la zona. Es cierto que, dentro de la zona republicana, en Catalua, protagonizaron la represin pero porque la CNT era hegemnica. Sin embargo, en Castilla-La Mancha no lo eran y tambin hubo represin. Muchas veces impera esta dinmica de las dos orillas. A la historiografa del anarquismo le ha ocurrido, con sus peculiaridades, lo mismo que a la historiografa del movimiento obrero. Hasta los aos 80 se centr en la historia institucional, orgnica, de los partidos, sindicatos, congresos y grandes dirigentes. Como si se tratara de organizaciones monolticas. A partir de la dcada de los 80 se va consolidando una historiografa social que atiende al da a da de las organizaciones y su vinculacin con la sociedad. En los aos 90 y los 2000, se atiende tambin a la cuestin cultural, a cmo se construyen prcticas, discursos e identidades.

-Cul es tu interpretacin sobre el arraigo? Se han apuntado hiptesis muy diversas Qu opinas sobre los tpicos asociados a un supuesto carcter hispano?

No hay una respuesta, sino muchas interpretaciones desde que empez a tratarse el asunto. Las hay de tipo religioso o milenarista. El hispanista Gerald Brenan, autor de El laberinto espaol, sostena que Espaa era diferente porque al no haberse dado una reforma protestante, el impulso reformador se canaliz de otro modo; por ejemplo por la va secular, a travs de ideologas polticas radicales como el anarquismo. Tambin se habl del carcter espaol: individualista, catico y rebelde. Son estereotipos que han generado nuevos estereotipos y que no ofrecan una respuesta clara. As, cuando Hobsbawm hablaba del anarquismo milenarista andaluz, podra haberse tambin fijado en el caso cataln, donde no haba movimiento campesino pero s proletariado de fbrica. Tambin se han aportado interpretaciones polticas. Como el estado espaol fracasa y no hay una revolucin liberal completa dos tesis que la historiografa actual ha cuestionado-, ello explicara el auge de una ideologa obrera antiestatal como el anarquismo.

Otras explicaciones son de tipo econmico. Como el desarrollo de la economa espaola no es equilibrado, con zonas ms industrializadas y otras principalmente agrcolas, esta dispersin favorece que la clase obrera no sea como la que los marxistas esperan, y explicara la fuerza del anarquismo. Personalmente me inclino ms bien por las de tipo poltico, social y cultural. Las actividades en los barrios desarrolladas por ateneos, escuelas racionalistas y sindicatos generaban adhesin a la CNT, ya que se apoyaba a los obreros en sus necesidades y reivindicaciones. Un caso muy claro fue la huelga de inquilinos que tuvo lugar en Barcelona en 1931, para protestar por el elevado precio de los alquileres y contra los desahucios.

-Por ltimo, en qu se basan las interpretaciones historiogrficas que conectan al republicanismo con el movimiento libertario?

Cuando se ha argumentado en torno al fracaso de la identidad nacional espaola, que la historiografa actual ha puesto en cuestin, ello implica una mayor tendencia centrfuga. De ah que surja el nacionalismo y una clase obrera que no se identifica con el estado. Ni en la cuestin identitaria, ni con un estado que no les presta los servicios bsicos (ni escuelas, ni redes de agua potable o de alcantarillado). Por eso arraigara una ideologa obrera antiestatista. Brenan, Termes o Pere Gabriel sealaron la relacin entre el republicanismo federal y el anarquismo. Esta hiptesis es cierta, se da una continuidad. Sin el republicanismo no se entiende el anarquismo, hay crculos concntricos que se tocan muy claramente.

Entrevista publicada en la revista Historia, Voces y Memoria de la Facultad de Filosofa y Letras de la Universidad de Buenos Aires http://revistascientificas.filo.uba.ar/index.php/HVM/index

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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