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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-06-2017

Acabarn los robots con el empleo?

Juan Torres Lpez
El diario


- El incremento de productividad generado desde finales del siglo XX no ha producido un desempleo gigantesco, sino que la jornada de trabajo se ha reducido a la mitad

- Octavo artculo de la serie Desvelando mentiras, mitos y medias verdades econmicas

Una idea que se difunde como la plvora en los ltimos tiempos es que los robots acabarn dentro de muy pocos aos con una gran parte del empleo existente y que millones de personas se quedarn entonces sin ingreso alguno procedente del trabajo. Como prueba de ello se utilizan estudios como el de los profesores de la Universidad de Oxford Carl Frey y Michael Osborne sobre el futuro del empleo. En l se afirma que nada ms ni nada menos que el 47% de los empleos existentes hoy da en Estados Unidos est en riesgo de desaparecer por esa causa. Pero qu hay realmente de cierto o al menos de probable en esta amenaza?

Una primera cuestin que conviene saber para responder a esa pregunta es que los malos augurios y los temores actuales no son ni mucho menos nuevos.

Muchos trabajadores ya destrozaban mquinas a finales del siglo XVIII porque crean que iban a destruir sus puestos de trabajo, sin ser conscientes de que su efecto era la desaparicin de tareas pero no del trabajo en general. Lo que hacan esas mquinas era permitir que se pudiera obtener ms producto por hora trabajada en muchas actividades (es decir, ms productividad, en trminos econmicos). Pero gracias a ello se generaban, por un lado, ms ingresos (porque el ingreso es la otra cara del producto) y, por otro, nuevas actividades productivas necesarias para crear o mantener las mquinas y tambin para satisfacer las nuevas demandas que generaban los mayores ingresos de consumidores y empresas. Y ambas cosas permitan crear ms empleos, casi siempre en otras actividades, como he dicho, o incluso en lugares distintos a donde comenzaban a funcionar las mquinas, pero ms empleos, al fin y al cabo. Aunque tambin es cierto, como comentar enseguida, que ese efecto de creacin de nuevos empleos no era necesariamente automtico sino que solo se produca si se daban al mismo tiempo otras condiciones.

Pero que nadie crea que fueron solo trabajadores inconscientes e ignorantes de los procesos econmicos quienes a lo largo de la historia han augurado equivocadamente el fin del empleo por culpa de las mquinas.

Cuando a finales de los aos setenta y principios de los ochenta del siglo pasado se comenz a generalizar el uso de la informtica y las telecomunicaciones muchos economistas famosos anunciaron que con ellas vendra un incremento vertiginoso de la productividad y a continuacin la desaparicin de millones de empleos, sobre todo, en el sector servicios.

Los hechos han demostrado sin lugar a duda alguna que los equivocados no eran solamente los trabajadores temerosos de perder sus empleos sino tambin esos profetas del fin del empleo. Como dijo el Premio Nobel de Economa Robert Solow, los ordenadores se ven por todos lados pero sus efectos no aparecen en las estadsticas de productividad.

Hoy da sabemos con bastante certeza lo que de verdad ha ocurrido a lo largo de la historia, sobre todo desde finales del siglo XIX cuando ya se dispona de datos mnimamente rigurosos.

Sabemos que la productividad ha crecido mucho desde entonces como consecuencia de la innovacin tecnolgica: ahora se produce entre 15 y 20 veces ms por hora trabajada que a finales del siglo XIX (como media y con diferencias que pueden ser notables segn el sector o la actividad econmica considerada). Y tambin se puede comprobar fcilmente que ni la productividad ni la innovacin aumentan siempre por igual a lo largo del tiempo. La innovacin se suele dar por oleadas y hay etapas de gran crecimiento de la productividad y otras en las que baja.

Si se considera una fase larga, por ejemplo desde finales del siglo XIX a la actualidad, tambin est claro que el empleo ha aumentado bastante, a pesar de las grandes oleadas de innovacin y del crecimiento de la productividad. Aunque hay diferencias notables en cada pas, se puede afirmar que el volumen total de empleo ha aumentado en el ltimo siglo entre un 30% y un 50% respecto al existente a finales del XIX en las economas avanzadas.

Finalmente, hay dos hechos histricos decisivos a los que no parece que se les d mucha relevancia. El primero, que el desempleo no aumenta, ni baja el empleo, siempre que crece la productividad, y viceversa. Por el contrario, es fcil comprobar que hay etapas de incremento muy grande de la productividad (por ejemplo, desde el final de la segunda guerra mundial hasta casi mediados de los aos setenta del siglo pasado) que van acompaadas de bajo paro y crecimiento del empleo; y etapas de baja productividad (como la que estamos viviendo en los ltimos aos) en donde el paro es elevado y se destruyen empleos. El segundo hecho destacable es que todos estos procesos se dan con diferencias a veces notables en el tiempo y entre las distintas economas.

Por qu ocurre eso y cul es la causa de que haya tales diferencias? Cmo es posible que habiendo aumentando la productividad incluso ms que el producto haya ahora ms empleo, cuando nos dicen constantemente que la nueva tecnologa destruye puestos de trabajo?

La respuesta tambin es bastante sencilla, aunque se quiera disimular.

La productividad es el incremento del producto por hora trabajada. En trminos algebraicos, es el producto dividido por las horas de trabajo. En principio, podra creerse que es, por tanto, inevitable que disminuya el empleo (denominador) si aumenta la productividad, puesto que la nueva tecnologa aumenta el producto. Pero eso no necesariamente ocurre as porque pueden darse dos circunstancias aadidas que son, en realidad, de las que depende el efecto final de la tecnologa sobre el empleo.

La primera es que el empleo total (el nmero de puestos de trabajo existentes) no depende solamente del nmero total de horas trabajadas o necesarias para obtener el producto total (que suelen bajar con la innovacin tecnolgica) sino de las horas de duracin de la jornada de trabajo.

Y qu es lo que se puede observar a lo largo de la historia? Pues, justamente, que los incrementos de la productividad generan prdida de empleo total y aumento del paro solo en funcin de cmo evolucione la jornada de trabajo (o la segunda circunstancia que comento ms abajo). El gran incremento de productividad generado desde finales del siglo pasado no ha producido un desempleo gigantesco sencillamente porque la jornada de trabajo se ha reducido prcticamente a la mitad en este ltimo siglo. En Espaa, por ejemplo, el 74% de los trabajadores tena en 1914 una jornada de 60 horas semanales, algo ms de 3.000 anuales frente a las 1.600 actuales.

Cuando una oleada de innovacin no se acompaa de menos tiempo de trabajo, el paro aumenta. Por el contrario, si baja la jornada de trabajo, si se trabajan menos horas en cada puesto de trabajo cuando aumenta la productividad, no solo no tiene por qu aumentar el paro sino que se pueden crear ms empleos.

La segunda circunstancia que puede hacer que un aumento de la productividad produzca desempleo tiene que ver con las polticas que afectan a la actividad productiva. Si la innovacin va acompaada de polticas restrictivas (deflacionistas, las llamamos los economistas), el producto y, por tanto, el ingreso, van a bajar. En consecuencia, sern necesarias muchas menos horas de trabajo, pero no solo por la mayor productividad sino ahora por la cada del producto y el ingreso. Pero si, por el contrario, la innovacin se acompaa de polticas adecuadas, ser posible que aumente el producto y, por tanto, el ingreso y el empleo. En concreto, por polticas que eviten que caiga la demanda y que formen y reciclen adecuadamente a la poblacin.

Qu est pasando hoy da y qu podemos esperar de la llegada de la automatizacin muy extendida y de los robots?

a) Sabemos que ambas llegarn y de forma muy generalizada, aunque no con el efecto tan exagerado de estudios como los de Frei y Osborne. La OCDE, por ejemplo, cree que solo afectarn al 9% de los empleos de Estados Unidos y no al 47%.

b) Los datos indican claramente que la productividad est declinando. Es decir, que no es cierto que nos encontremos en las puertas de una nueva y potente oleada de innovacin generalizada.

c) Es seguro que la automatizacin y los robots eliminarn muchas tareas y puestos de trabajo (casi siempre, afortunadamente). Pero solo provocarn cada en el empleo total si y solo si no baja la jornada de trabajo y si se mantienen las polticas econmicas actuales, orientadas a producir artificialmente la escasez porque as bajan los salarios y aumenta la tasa de beneficio de las grandes empresas y de la banca. Y la paradoja es que las polticas actuales (que disminuyen la capacidad de compra de cada vez ms grupos sociales) son uno de los grandes frenos que tiene la automatizacin y la robtica generalizada, pues lo econmicamente decisivo no es que haya posibilidad tcnica de utilizar muchos robots sino gente con ingreso suficiente para adquirir lo que produzcan. El futuro est en peligro no por los robots, sino ms bien porque el 24,2% de los jvenes espaoles de 20 a 34 aos ni estudiaba ni trabajaba en 2015.

d) Por el contrario, si disminuyen las horas de la jornada de trabajo y cambia la orientacin de la poltica econmica, la automatizacin y los robots podran abrir una poca de esplendor para el planeta, con mayor bienestar, respeto al medio ambiente y satisfaccin humana generalizada.

Que ocurra una cosa u otra no es inexorable ni depende de una ley natural, como nos quieren hacer creer, sino de la capacidad de negociacin y del poder de cada grupo social porque lo que est en juego es quin se apropia en mayor medida de las ganancias que proporciona el aumento de la productividad.

Juan Torres Lpez es economista, miembro del Consejo Cientfico de Attac Espaa y catedrtico de Economa aplicada en la Universidad de Sevilla. @JUANTORRESLOPEZ

Fuente: http://www.eldiario.es/zonacritica/Acabaran-robots-empleo_6_653444655.html



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