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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-06-2017

Otras inteligencias (colectivas) para otro mundo (comn)

Amador Fernndez-Savater
Rebelin

Estas son algunas notas que sirvieron para introducir Culturas de cualquiera; estudios sobre democratizacin cultural en la crisis del neoliberalismo espaol (Acuarela & Machado Libros) de Luis Moreno-Caballud en las presentaciones que tuvieron lugar en Medialab-Prado el viernes 2 de junio y en la librera Contrabandos el lunes 5.


Este libro es, por decirlo en trminos foucaultianos, una arqueologa y una genealoga del complejo poder-saber que gobierna desde hace dcadas en Espaa. Para entender el presente, nos dice Luis Moreno-Caballud, hay que irse al menos hasta los aos 70, cuando cristaliza un proceso que haba empezado an antes: la modernizacin de Espaa.

El cineasta-poeta Pier Paolo Pasolini habla de mutacin antropolgica para nombrar las transformaciones que estaban teniendo lugar en Europa en los aos 70. No se trata slo de transformaciones de carcter poltico o econmico, sino de verdaderas redefiniciones del ser humano en un grado de profundidad que ni siquiera el fascismo lleg a alcanzar. Pasolini despliega esta inquietante intuicin en Italia en medio de los procesos de migracin masiva campo-ciudad, la hegemona creciente de los medios de comunicacin masiva, el consumo como organizacin bsica del deseo, etc.

Esta mutacin antropolgica tambin se desarrolla en Espaa (cristalizando de modo visible en los aos 70, aunque arranca antes), con la especificidad de la dictadora franquista como paisaje. Es la llamada (y celebrada) modernizacin, la homologacin definitiva de Espaa al resto de Europa: democracia de partidos, sociedad de propietarios, centralidad de la clase media urbana y despolitizada, etc. El franquismo de los tecncratas del Opus Dei empuja el proceso, que prosigue (no sin resistencias de todo tipo) en el periodo de transicin.

Se trata, por citar una mxima reveladora de entonces, de dejar de ser paletos, que es el estigma que cae sobre todo aquello que frena u obstaculiza la modernizacin de Espaa: las culturas de supervivencia, de autosusbistencia, las culturas campesinas, etc.

La construccin de un monopolio de la inteligencia fue clave en este proceso: la autoridad cultural del experto y el intelectual, del literato o del artista meditico, de la voz que habla o crea por encima de los mundos particulares y dice lo que debe ser. Un modelo jerrquico e individualista de jardineros ilustrados que educan e iluminan al pueblo, a los que no saben. Lo que se ha nombrado estos ltimos aos como Cultura de la Transicin (CT). Este intelectual liberal sera precisamente la fuerza opuesta a la del paleto, la figura que se eleva sobre lo paleto y puede tutelar a la sociedad en su camino hacia dejar de serlo.

La construccin del intelectual liberal (y su hegemona) implica una redefinicin radical de las relaciones entre pensamiento y prctica, entre lo simblico y lo material, entre la palabra (o la imagen) y el mundo. Arrasadas quedaron por el camino otras posibilidades de articulacin del pensar y el hacer analizadas en el libro: las contenidas en las contraculturas juveniles, los movimientos vecinales, la autonoma obrera. O en los dilogos que mantenan contrafiguras como Luis Mateo Daz, Juan Mars, Vzquez Montalbn o Jos Mara Arguedas con las culturas campesinas, obreras y regionales. Palabras que no se desarraigan, sino que por el contrario se entremezclan con comunidades, vidas cotidianas, mundos. Modernidades truncadas.

En resumen, en la primera parte de este libro se analiza la victoria de la antropologa liberal y la construccin del tipo de intelectualidad que lleva asociada. Aquella para la cual la libertad tiene que ver con la desconexin entre el pensamiento o la palabra y lo comunitario, la vida en su dimensin reproductiva, la tierra (todo lo paleto).

Fisuras y grietas en la Cultura de la Transicin

La segunda parte del libro se sita en el presente. Un presente definido por la crisis que se desata y hace visible en 2008. Esta crisis pone en cuestin el modelo triunfante en los aos 70: se nos prometa modernizacin (consumo, propiedades, progreso) y se nos entrega precariedad a todos los niveles de la vida. La legitimidad de todas aquellas voces autorizadas que justificaron el proceso de homologacin a Europa queda en entredicho. Y se reabre la disputa por la definicin de lo que es una vida digna. Emergen culturas de cualquiera que son naturalmente diferentes a las de los aos 70: pasamos, digamos, del filandn (la tertulia campesina) a la red.

Con todos sus problemas y sus lmites, en los movimientos colectivos de los ltimos aos (15M, PAH, movimientos en la red) se han experimentado procesos importantes de democratizacin cultural: abriendo lugares de encuentro donde cooperar en igualdad; evitando crear divisiones entre los que saben y los que no saben; asumiendo -con la prctica, con los cuerpos- la dimensin relacional y comunitaria de la creacin; articulando horizontalmente muy diferentes saberes (manuales e intelectuales, expertos y no expertos, etc.). La potencia transformadora de esas culturas de cualquiera no es tanto su carcter crtico (de denuncia, etc.), sino la rearticulacin entre la palabra y las comunidades, los mundos, las formas de vida.

La primera de las culturas de cualquiera analizadas es la propia red. Si la antropologa liberal nos define como un conjunto de pequeas computadoras de clculo egosta que en cada interaccin piensan cmo maximizar sus ganancias, Luis Moreno-Caballud encuentra en la red fragmentos de otras lgicas bien distintas: cooperacin gratuita, deseo de compartir, formas de autoorganizacin sin expertos, sociabilidad entre pares, comunicacin que ya no pasa por los filtros verticales de los grandes media, etc. Una esfera pblica distinta a la liberal, donde la vida pblica y la vida privada se mezclan, el autor puede ser una red de trabajo colectivo, el pblico puede ser algo ms que un receptor pasivo, etc.

En la red hay por tanto fragmentos de una antropologa no liberal (y de otro tipo de intelectualidad): autora colectiva, cooperacin, el saber-poder hacer de cualquiera, una esfera comn (ms que pblico-privada, etc.). El anlisis no es ingenuo: se ven los problemas, el papel preponderante del mercado en la construccin de la red, pero se valoran otras cosas: el placer de compartir, de vivir por tanto de otra manera y en un mundo diferente (aunque sea virtual). Estamos ante un libro afirmativo en el que se destacan sobre todo las potencias, las virtualidades, lo que hay actuando ya en lo real y que sigue otras lgicas no-liberales.

El segundo momento de las culturas de cualquiera analizadas es el 15M. No pensado tanto como movimiento o acampada, sino como clima: toda una atmsfera de politizacin que excedi las plazas (en las mareas, la PAH y otras muchas iniciativas). Lo que se valora en el caso del 15M es el intento de recrear un continuo entre las formas colectivas de pensar (asambleas, etc.) y las formas colectivas de hacer. Recordemos que en la misma plaza del 15M haba dos dimensiones al menos del hacer colectivo: la asamblea y el campamento (o autoorganizacin material de la vida en comn: alimentacin, infraestructuras, etc.).

Las culturas de cualquiera ligadas al 15M se definen por la tentativa de tejer un continuo entre pensar y hacer, lo simblico y lo material, la palabra y el mundo. Por tejer en igualdad los muy distintos saberes (los que podan confluir en la plaza, por ejemplo). Por dar valor a las capacidades de cualquiera porque cualquiera sabe y todos podemos ser expertos en experiencia sin pasar por ninguna academia.

En la ltima parte del libro se asumen y piensan algunos problemas de esas culturas de cualquiera: por ejemplo, el problema de la duracin. Cmo sostener estas democratizaciones culturas, estas autogestiones del valor creado colectivamente, estas experimentaciones de igualdad? Aqu se analizan algunos ejemplos de instituciones de lo comn que pueden dar algunas respuestas a estas preguntas: la librera-editorial-distribuidora Traficantes de Sueos (autnomo-comn) o el centro cultural Medialab-Prado (pblico-comn).

Finalmente, se enfatiza la importancia que tiene para estos procesos el contar lo que se hace desde dentro (para no ser contados por otros): la autogestin del sentido. Y se repasan algunas iniciativas que trabajan (o han trabajado) en ese sentido como el seminario de poesa Euraca, el blog Al Final de la Asamblea o la Fundacin Robo (msica). Su trabajo es el de hacernos existir contra el olvido y la invisibilizacin.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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