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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-06-2017

El asedio a Al Jazeera

La Jornada


El bloqueo econmico que Arabia Saudita y sus aliados en la regin declararon contra Qatar hace una semana fue acompaado por una intervencin de las seales y los sitios de Internet de la televisora Al Jazeera, canal por cable que desde inicios de siglo es un referente informativo ineludible sobre el acontecer de Medio Oriente y el mundo rabe. De acuerdo con la monarqua saudita y los gobiernos de Emiratos rabes Unidos, Bahrin y Egipto, la televisora con sede en Doha es una suerte de promotora o vocera de grupos extremistas y en particular de la Hermandad Musulmana, un movimiento poltico de inspiracin islmica.

Al margen de las diferencias polticas entre la pequea pennsula y sus vecinos, queda claro que se asiste a una persecucin abierta contra la libertad de expresin y la posibilidad de que personas de todo el mundo accedan a una fuente noticiosa distinta de las agencias oficiales que controlan de manera estricta el flujo de informacin. En este sentido, resulta especialmente nefasto que las naciones hostiles a Qatar pongan como condicin para una salida negociada del conflicto el cierre o neutralizacin del canal informativo.

Por otra parte, no es la primera vez que la televisora causa conflictos diplomticos a Doha o es atacada por su cobertura informativa en los pases musulmanes. Tanto en Egipto como en Bahrin su seal se encontraba bloqueada desde antes de la ruptura diplomtica, mientras en Irn no tiene permitido operar y en la Libia del extinto Muamar Gadafi fue prohibida desde el inicio de las protestas que a la postre, y con el apoyo militar de Occidente, llevaran a la cada y asesinato de ese gobernante, por mencionar slo algunos ejemplos de la incomodidad que provoca entre los regmenes autoritarios de Medio Oriente.

Pero Al Jazeera no slo ha sufrido el acoso de los gobiernos de la regin: debe sealarse que durante el gobierno de George W. Bush, la cadena fue sometida a una permanente campaa de calumnias, que mucho recuerda a la que hoy emprenden los vecinos de Doha, por ofrecer al mundo una versin no oficial de los atropellos cometidos por el ejrcito estadunidense en las invasiones a Afganistn e Irak. De manera mucho ms grave, las sedes de la televisora en ambos pases fueron blanco de sendos bombardeos en 2001 y 2003, respectivamente, pese a que los edificios donde se alojaban los periodistas se encontraban plenamente identificados.

En un contexto global en que los asesinatos de periodistas se suceden con una macabra regularidad y en el que tanto ellos como los medios de comunicacin se encuentran sometidos a un frecuente hostigamiento, el actual episodio da cuenta de la animadversin general ante la informacin alternativa y de una preocupante intolerancia que busca imponer una verdad nica.


Fuente original: http://www.jornada.unam.mx/2017/06/12/opinion/002a1edi



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