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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-06-2017

La izquierda frente a Venezuela

Claudio Katz
Rebelin


Durante los ltimos dos meses Venezuela afront una terrible oleada de violencia. Ya se computan ms de 60 muertos entre escuelas saqueadas, edificios pblicos incendiados, transportes pblicos destruidos y hospitales evacuados. Los grandes medios de comunicacin slo transmiten en cadena denuncias macabras del gobierno. Han instalando la imagen de un dictador en conflicto con los demcratas de la oposicin.

Pero los datos de lo ocurrido no corroboran ese relato, especialmente en lo referido a los fallecidos. Cuando totalizaban 39, un primer informe destac que slo 4 fueron vctimas de las fuerzas de seguridad. El resto muri en saqueos o confusas balaceras al interior de las movilizaciones opositoras2. Otra evaluacin seal que el 60 por ciento de los ultimados era totalmente ajeno a la confrontacin3.

Estas caracterizaciones son coherentes con las estimaciones que atribuyen gran parte de los asesinatos a francotiradores ligados a la oposicin. Indagaciones ms recientes destacan que el grueso de los victimas perdi la vida por vandalismo o ajustes de cuenta4 .

Existen adems incontables denuncias sobre incursiones de grupos paramilitares ligados a la derecha. Tambin hay indicios de un alto grado de violencia con proteccin local, en los municipios gobernados por la oposicin5.

Estos balances sintonizan con la brutalidad fascista que introdujo el incendio de personas adscriptas al chavismo6. Quemar vivo a un partidario del gobierno es una prctica ms ligada a los paramilitares colombianos o al hampa, que a las organizaciones polticas tradicionales. Algunos analistas incluso estiman que sobre un total de 60 muertos 27 eran simpatizantes del chavismo7.

Otros afirman que al interior de las marchas opositoras actuaron unas 15.000 personas entrenadas como grupos de choque. Utilizaron capuchas, escudos y armas caseras para crear un clima catico e instalar territorios liberados8.

Las evaluaciones que presenta la oposicin son diametralmente opuestas, pero han sido refutadas por detallados informes sobre las vctimas9. Como nadie reconoce la existencia de evaluaciones independientes, conviene juzgar lo sucedido recordando los antecedentes. En la guarimba de febrero del 2014 murieron 43 personas, en su gran mayora ajenas al choque poltico o a la represin policial.

Tambin corresponde evaluar cmo reaccionara la oposicin frente a un desafo equivalente. Sus gobiernos zanjaron el Caracazo de 1989 con centenares de muertos y miles de heridos.

La coyuntura venezolana es dramtica, pero no explica la centralidad del pas en todos los noticieros. Situaciones de mayor gravedad en otros pases son totalmente ignoradas por los mismos medios.

Desde el comienzo del ao en Colombia fueron asesinados 46 lderes sociales y en los ltimos 14 meses perecieron 120. Entre el 2002 y 2016 las fuerzas paramilitares masacraron a 558 dirigentes populares y el nmero de sindicalistas aniquilados en las ltimas dos dcadas asciende a 250010. Por qu razn ninguna emisora de peso menciona esta continuada sangra en el principal vecino de Venezuela? 

El panorama de Mxico es ms aterrador. Todos los das algn periodista incrementa la incontable lista de estudiantes, maestros y luchadores sociales asesinados. En el clima de guerra social impuesto por las acciones contra el narcotrfico desaparecieron 29.917 personas11. Este nivel de masacre no debera suscitar ms atencin periodstica que Venezuela?

Honduras es otro caso espeluznante. Junto a Berta Cceres fueron ultimados otros quince militantes. Entre 2002-2014 la cifra de defensores del medio ambiente asesinados se elev a 11112. El listado de victimas del horror ignorado por la prensa hegemnica podra extenderse a los presos polticos de Per. Muy pocos conocen, adems, los padecimientos afrontados por el dirigente independentista portorriqueo Oscar Lpez Rivera durante sus 35 aos de prisin.

La mayora de la poblacin latinoamericana simplemente desconoce las tragedias imperantes en los pases gobernados por la derecha. El doble estndar informativo confirma que el protagonismo de Venezuela en las pantallas, no obedece a preocupaciones humanitarias.

MODALIDADES DE UN GOLPE

La cobertura meditica apuntala el golpismo de la oposicin. Como no pueden perpetrar una clsica asonada pinochetista, ensayan procesos destituyentes centrados en el disloque de la sociedad. Retoman lo intentado en febrero del 2014, para consumar un golpe institucional semejante al efectivizado en Honduras (2009), Paraguay (2014) o Brasil (2016). Pretenden imponer por la fuerza lo que posteriormente validaran en las urnas.

La derecha carece de la fuerza militar utilizada en el pasado para recuperar gobiernos. Pero intenta recrear esa intervencin con escaramuzas frente a los cuarteles, incendios de estaciones policiales o marchas hacia las sedes militares.

Su plan combina el sabotaje de la economa con la virulencia callejera a travs de grupos armados, que a diferencia de Colombia actan en forma annima. Se mezclan con el hampa y aterrorizan a los comerciantes13.

Estas acciones incluyen los mtodos fascistas auspiciados por las corrientes ms violentas del antichavismo. Se apropian de la simbologa insurgente forjada por los movimientos populares y presentan su accin depredadora como una gesta heroica. Su lder Leopoldo Lpez no es un inocente poltico. Cualquier tribunal ajustado a derecho, lo hubiera condenado a perpetua por sus responsabilidades criminales.

La derecha propicia un clima de guerra civil para desmoralizar a las bases del chavismo, afectadas por la falta de alimentos y medicinas. Presiona explcitamente por una intervencin extranjera y negocia con los bancos acreedores una interrupcin de los crditos al pas. 

La oposicin pretende linchar a Maduro para enterrar al chavismo. Dirime su batalla en las calles, en la conquista de la opinin pblica y en el colapso de de la economa. Considera a los comicios como una simple coronacin de esa ofensiva.

Pero afronta obstculos crecientes. El predominio de los violentos en sus marchas aleja al grueso de los descontentos y desgasta a los propios manifestantes. Como ya ocurri en el 2014 el rechazo a los fascistas socava a toda la oposicin. La permanencia de Maduro disuade, adems, la concurrencia a las marchas. No han logrado penetrar en los barrios populares, donde siempre afrontan el riesgo de una adversa confrontacin armada14.

La gran burguesa venezolana instiga el golpe con el sostn regional de Macri, Temer, Santos y Pea Nieto. Impulsa desde hace meses en la OEA un plan desestabilizador. Pero tampoco ha logrado resultados en ese terreno. Las sanciones contra Venezuela no prosperaron por la oposicin de varias cancilleras y qued bloqueada la unanimidad que en los aos 60 tena la expulsin de Cuba.

Es tambin notorio el protagonismo golpista de los Estados Unidos, que intenta recuperar el control de la principal reserva continental de crudo. El Departamento de Estado busca repetir los operativos de Irak o Libia, sabiendo que luego de tumbar a Maduro nadie se acordar dnde queda Venezuela. Basta observar como los medios omiten en la actualidad, cualquier mencin de los pases ya intervenidos por el Pentgono. Una vez liquidado el adversario los informativos se ocupan de otros temas.

Las metas estratgicas del imperialismo no son registradas por quienes resaltan el coqueteo de algn diario yanqui con el presidente venezolano o las ambigedades verbales de Trump15. Suponen que esos irrelevantes datos ilustran la ausencia de conflicto entre el Estados Unidos y el chavismo. Pero no registran que la inmensa mayora de la prensa ataca virulentamente a Maduro y que el multimillonario de la Casa Blanca desmiente cada da lo afirmado en la jornada anterior.

Trump no es indiferente, ni neutral. Simplemente delega en la CIA y el Pentgono la implementacin de una conspiracin diseada a travs de los planes Sharps y Venezuela Freedom 2. Esas operaciones incluyen espionaje, despliegue de tropas y cobertura del terrorismo16. Se desenvuelven en forma sigilosa, mientras la gran prensa descalifica cualquier denuncia sobre esos preparativos. Cuestionan especialmente las exageraciones de la izquierda, para que nadie moleste a los conspiradores.

Algunos analistas estiman que la presencia de Chevron en Venezuela -o los continuados negocios de PDVSA en Estados Unidos- ilustran una estrecha asociacin entre ambos gobiernos17. Deducen de esa relacin la ausencia de un escenario golpista. Pero esas conexiones no alteran en lo ms mnimo la decisin imperial de derrocar al gobierno bolivariano.

Las actividades de empresas yanquis en Venezuela (y de sus contrapartes en Estados Unidos) han persistido desde el inicio del proceso chavista. Pero tanto Bush, como Obama y Trump han buscado recuperar el manejo imperial directo del petrleo. No les alcanza con una tensa relacin de socios o clientes. Pretenden instaurar el modelo de privatizacin imperante en Mxico y expulsar a Rusia y China de su patio trasero.

LA ACTITUD DE LA IZQUIERDA

Si el diagnostico de un golpe reaccionario es correcto la postura de la izquierda no debera suscitar divergencias. Nuestros principales enemigos son la derecha y el imperialismo y doblegarlos es siempre una prioridad. Este principio elemental debe ser reafirmado en los momentos crticos, cuando lo obvio puede tornarse difuso.

Cualquiera fueran nuestras crticas a Salvador Allende nuestra batalla central era contra Pinochet. Y corresponda adoptar la misma conducta frente a los gorilas argentinos de 1955 o los saboteadores de Arbenz, Torrijos y los distintos gobiernos antiimperialistas de la regin. Esta misma postura supone hoy en Venezuela apuntalar una accin comn contra la escala derechista.

En los escenarios de golpe tambin resulta indispensable distinguir a los responsables de la crisis. No es lo mismo los causantes de un desastre que los impotentes para resolverlo.

Esta diferencia se verifica en el terreno econmico. Los errores cometidos por Maduro son tan numerosos como injustificables, pero los culpables del deterioro actual son los capitalistas. El gobierno es tolerante o incapaz. No se ubica en el mismo plano. Quines comenten el garrafal error de identificar a ambos sectores18 confunden responsabilidades de distinta ndole.

Los desaciertos del gobierno se han verificado en el inoperante cambio de billetes, en el inadmisible endeudamiento externo o en el descontrol de los precios y del contrabando. Pero el desplome de la economa ha sido causado por los acaudalados que manipulan las divisas, disparan la inflacin, manejan los bienes importados y desabastecen la provisin de bienes bsicos.

El Ejecutivo no responde o acta mal por muchas razones: ineficiencia, tolerancia a la corrupcin, amparo a la boliburguesa, connivencia con millonarios disfrazados de chavistas. Por eso no corta el sostn a los grupos privados que reciben dlares baratos para importar caro. Pero el desmoronamiento de la produccin ha sido una accin de la clase dominante para tumbar a Maduro. Desconocer ese conflicto retrata un inslito nivel de miopa.

Esta ceguera impide registrar otro dato clave del momento: la resistencia del chavismo a la embestida derechista. Con mtodos y actitudes muy cuestionables Maduro no se rinde. Mantiene el verticalismo del PSUV, favorece la proscripcin de las corrientes crticas y preserva una burocracia que asfixia las respuestas desde abajo. Pero a diferencia de Dilma o de Lugo no se entrega. Se ubica en las antpodas de la capitulacin que consum Syriza en Grecia.

Esa postura explica el odio de los poderosos. El gobierno adopt la excelente decisin de retirarse de la OEA. Abandon el Ministerio de Colonias y concret la ruptura que siempre ha exigido la izquierda. Esta decisin debera suscitar el contundente apoyo que muy pocos han explicitado.

Como toda administracin acosada por la derecha, el gobierno recurre a la fuerza para defenderse. Los comunicadores del establishment denuncian esa reaccin con un infrecuente grado de histeria. Se olvidan de las justificaciones que habitualmente aportan para gobiernos de otro signo frente situaciones semejantes. Pero Maduro tambin ha recibido cuestionamientos inversos por su relativa contemplacin hacia los fascistas. Slo adopt medidas acotadas ante al salvajismo opositor.

En esa respuesta el oficialismo seguramente ha cometido injusticias. Es el lamentable costo de cualquier enfrenamiento significativo con la contrarrevolucin. Esas adversidades han estado presentes en todas las batallas contra la reaccin desde Bolvar hasta Fidel. Hay que evitar en este delicado terreno la auto-indulgencia, pero sin repetir las calumnias que propaga la oposicin.

Actualmente Maduro dirige sus caones contra la brutalidad derechista y no contra el pueblo. Por eso carecen de sentido las comparaciones con Gadaffi o Sadam Hussein. No perpetr ninguna masacre de militantes de izquierda, ni particip en aventuras blicas instigadas por Estados Unidos. La analoga con Stalin es ms ridcula, pero recuerda que el espectro de Hitler sobrevuela a muchos opositores asociados con Uribe o nostlgicos de Pinochet.

POSTURAS SOCIALDEMCRATAS

En los ltimos meses se han multiplicado tambin entre los adversarios de la derecha, las miradas que culpan a Maduro por el desgarro de Venezuela. Esas opiniones repiten la vieja actitud socialdemcrata de sumarse a la reaccin en los momentos crticos.

Cuestionan la legitimidad del gobierno con los mismos argumentos de la oposicin. En lugar de acusar a la CIA, a los esculidos o a la OEA, concentran sus objeciones sobre el chavismo. Adoptan esa postura en nombre de un ideal democrtico tan abstracto, como divorciado de la batalla por definir quin prevalece en el manejo del estado.

Esa postura ha incidido en varios pensadores del pos-progresismo ligados al autonomismo. No slo acusan a Maduro por la situacin actual. Afirman que reforz un liderazgo autoritario para mantener el modelo rentista petrolero19.

Esta caracterizacin es muy semejante a la tesis liberal que atribuye todos los problemas de Venezuela a polticas populistas, implementadas por tiranos que malgastan los recursos del estado. Con un lenguaje ms diplomtico el diagnstico es semejante.

Otras miradas del mismo signo resaltan en forma ms categrica la responsabilidad del lder chavista. Convocan, adems, a evitar el simplismo conspirativo de culpar a la derecha o al imperialismo por el drama del pas20. Pero las conspiraciones de la reaccin son imaginarias? Los asesinatos, los paramilitares y los planes del Pentgono son paranoicas invenciones bolivarianas?

Sin responder a este elemental interrogante, esa postura tambin descarta cualquier comparacin con lo ocurrido en Chile en 1973. Pero tampoco explica la invalidez de esa analoga. Presupone las diferencias entre ambas situaciones como un sobreentendido, sin notar las enormes semejanzas que existen en el terreno del desabastecimiento, la irritacin conservadora de la clase media o la intervencin de la CIA.

Los paralelos objetados con Allende son en cambio aceptados para el caso del primer peronismo, que es visto como un antecedente directo del chavismo. Pero el parecido se ubica en los aos de estabilidad o en los momentos previos al golpe del 55? La preocupacin por la escalada de violencia sugiere que la semejanza est referida a este ltimo perodo. Y en una situacin de ese tipo: Cul era la prioridad? Confrontar con el autoritarismo de Pern o resistir a los gorilas?

Los socialdemcratas y pos-progresistas enfatizan la culpabilidad autoritaria de Maduro21. Por eso desdean el peligro golpista y desestiman la necesidad de preparar alguna defensa contra las provocaciones de la derecha.

Pero las consecuencias de esa actitud se verifican cuando los oligarcas y sus bandidos recuperan el gobierno. Lo ocurrido hace poco en Honduras, Paraguay o Brasil, ni siquiera suscita alertas entre los diabolizadores del chavismo.

Tambin objetan el extractivismo, el endeudamiento y los contratos petroleros. Pero no explicitan si postulan alternativas anticapitalistas y socialistas frente a estas evidentes falencias de Maduro. Lo mismo ocurre con el desabastecimiento y la especulacin. Proponen actuar con mayor firmeza contra los banqueros y los pulpos comerciales? Promueven medidas de confiscacin, nacionalizacin o control popular directo?

Para la adopcin de estas iniciativas podran concebir puentes con el gobierno, pero nunca con la oposicin. Los detractores del chavismo soslayan esta diferencia.

CONVOCATORIAS POS-PROGRESISTAS

La ptica socialdemcrata ha signado el urgente llamado a la paz que firmaron numerosos intelectuales. Esa declaracin promueve un proceso de pacificacin, rechazando tanto la deriva autoritaria del chavismo como la actitud violenta de sectores de la derecha22.

La convocatoria propicia un equilibrio para superar la polarizacin y recurre a un lenguaje ms prximo a las cancilleras que la militancia popular. Este tono es acorde con la implcita adscripcin a una teora de los dos demonios. Frente a ambos extremos propone transitar por la avenida del medio.

Pero esa equidistancia queda inmediatamente desmentida por la responsabilidad primordial que le asigna al gobierno. Subraya esa culpabilidad no slo ignorando el acoso de la derecha. El imperialismo es apenas mencionado al pasar.

El texto recibi una contundente respuesta auspiciada por la REDH y suscripta por muchos intelectuales. Esa crtica objeta acertadamente la fascinacin con el republicanismo convencional y recuerda la preeminente gravitacin de fuerzas extra-constitucionales en las situaciones crticas23.

La recada liberal de los pensadores pos-progresistas recrea lo ocurrido con los gramscianos socialdemcratas de los aos 80. La enemistad de ese grupo con el leninismo y la revolucin cubana se asemeja a la hostilidad actual hacia el chavismo. Varios firmantes del llamamiento han transitado por los dos periodos.

Pero la vertiente socialdemcrata actual es tarda y carece de la referencia poltica que aportaba el PSOE espaol. La deriva social-liberal de ese partido ha demolido por completo el imaginario progresista inicial Esa orfandad quizs explica el actual reencuentro con el viejo liberalismo.

En algunos casos ese desemboque corona la divisin que afect a distintas variantes del autonomismo. Las posturas frente al proceso bolivariano desencadenaron esa fractura. Quienes optaron por situarse en la vereda opositora cuestionan a los que se aferran al chavismo 24.

Pero este segundo sector madur las insuficiencias precedentes y ha sabido comprender la necesidad de batallar por el poder del estado, en perspectivas socialistas afines al marxismo latinoamericano.

En cambio el otro segmento, contina navegando en la ambigedad de generalidades sobre el anti-patriarcado y el anti-extractivismo, sin ofrecer ningn ejemplo concreto de lo que propone. Al quedar absorbidos por el universo liberal, sus enigmticas vaguedades ya no enriquecen el pensamiento de la izquierda. Entre olvidos de la lucha de clases y fascinaciones por la institucionalidad burguesa, sus denuncias del extractivismo se convierten en una pintoresca curiosidad.

DESPISTES DEL DOGMATISMO

Un discurso convergente con la socialdemocracia es tambin propagado con argumentos sectarios. En este caso Maduro es presentado como un gobierno corrupto, entreguista y ajustador que consolida un rgimen dictatorial25. En otras ocasiones esa misma ilegitimidad es descripta con categoras ms indirectas (presidente de facto) o sofisticadas (jefe bonapartista).

Pero todas las variantes coinciden en subrayar la responsabilidad primordial de un gobierno autoritario que desgarra al pas. La sintona de este enfoque con el relato de medios salta a la vista. Pero el principal problema no se ubica en la retrica, sino en la accin prctica.

Todos los todos los das hay marchas de la derecha y del gobierno. Los abanderados del rigor socialista: A cul de las dos movilizaciones concurren? Con cul se identifican? Si estiman que el oficialismo es el enemigo principal deberan hacer causa comn con los esculidos de las guarimbas.

En Buenos Aires, por ejemplo, convocaron en mayo pasado a una movilizacin exigiendo la salida de Maduro 26. Todos los transentes que observaron esa marcha, percibieron con claridad quin ocupara inmediatamente la presidencia de Venezuela, si se derroca al actual mandatario. Notaron tambin la total coincidencia de este llamado con los mensajes emitidos cotidianamente por los noticieros.

No es la primera vez que sectores provenientes de la izquierda convergen tan ntidamente con la derecha. Un antecedente en Argentina bajo el kirchnerismo fue la presencia de banderas rojas en las marchas agro-sojeras y en las manifestaciones de los caceroleros. Pero lo que fue pattico en Buenos Aires puede tornarse dramtico en Caracas.

Otras visiones equiparan a Maduro con la oposicin, estimando que bajo la mascarada de una aparente contraposicin se esconden coincidencias maysculas. Por eso especulan sobre el momento en que esa convergencia se tornar explicita27.

Esta curiosa interpretacin contrasta con las batallas campales entre ambos sectores que registra el resto de los mortales. Resulta un poco difcil interpretar a las guarimbas, los asesinatos y las amenazas del Pentgono como una reyerta ficticia entre dos allegados.

La nica lgica de esa presentacin es quitar dramatismo al conflicto actual, para interpretarlo como una simple lucha inter-burguesa por la apropiacin de la renta. Por esa razn el totalitarismo de Maduro es visto como un peligro equivalente (o superior) a la oposicin.

El mayor problema de ese enfoque no es su despiste, sino la implcita neutralidad que propicia. Como todos son iguales, el auto-golpe atribuido al gobierno es equiparado al golpe que propicia la derecha.

Pero esa equivalencia es obviamente falsa. En Venezuela no actan las dos vertientes reaccionarias, que por ejemplo en Medio Oriente corporizan el yihadismo y las dictaduras. Tampoco prevalece el tipo de contrapunto entre trogloditas que opona en Argentina a Isabel Pern con Videla.

El choque entre Maduro y Capriles-Lpez se asemeja a la confrontacin de Allende con Pinochet, de Pern con Lonardi o ms recientemente de Dilma con Temer. Como no son iguales el triunfo de la derecha implicara una terrible regresin poltica.

La neutralidad frente a esta disyuntiva es sinnimo de pasividad y retrata un grado de impotencia mayscula frente a los grandes acontecimientos. Implica renunciar a la participacin y compromiso con causas reales.

Como esa actitud da por sentado que el chavismo se acab, limita todo su horizonte a redactar un balance de esa experiencia. Pero el mayor fracaso en la accin poltica nunca afecta a los procesos inacabados o frustrados. Lo peor es la intrascendencia frente a las grandes gestas.

Cualquiera sean los cuestionamientos a Maduro, el desenlace de Venezuela define el destino inmediato de toda la regin. Si triunfan los reaccionarios prevalecer un escenario de derrota y una sensacin de impotencia frente al imperio. El fin del ciclo progresista ser un dato y no un tema de evaluacin entre pensadores de las ciencias sociales.

La derecha lo sabe y por eso acelera las campaas contra los intelectuales que defienden al chavismo. La reciente andanada de Clarn es un anticipo de la arremetida que preparan en un escenario regional pos-Maduro28. Los sectarios no registran siquiera ese peligro. 

COMICIOS FICTICIOS

En lo inmediato hay dos opciones polticas en juego: la derecha exige adelantar las elecciones generales y gobierno convoc a una Asamblea Constituyente. La oposicin slo est dispuesta a participar en comicios que le aseguren el primer puesto.

De las 19 elecciones realizadas bajo el chavismo, los bolivarianos ganaron 17 y reconocieron de inmediato las derrotas restantes. En cambio la derecha nunca acept resultados adversos. Siempre denunci algn fraude o recurri al boicot. Cuando triunf en elecciones parciales exigi la inmediata cada del gobierno.

En diciembre del 2015 obtuvieron mayora en la Asamblea Nacional y proclamaron el derrocamiento de Maduro. Intentaron varios desconocimientos posteriores, recurrieron a la instalacin de diputados truchos y falsificaron firmas para el revocatorio.

Capriles, Borges y Lpez promueven ahora elecciones ficticias, en medio de la guerra econmica y la provocacin callejera. Auspician comicios tipo Colombia, donde entre voto y voto hay centenares de militantes populares asesinados. Pretenden concurrir a las urnas como Honduras bajo la presin del crimen de Berta. Promueven las votaciones que imperan en Mxico entre cadveres de periodistas, estudiantes y docentes.

Sera un terrible error sumarse a elecciones concebidas para preparar un cementerio de chavistas. A Maduro le exigen realizar comicios en un clima de guerra civil que ningn gobierno suele aceptar.

Venezuela atraviesa por una situacin parecida a la prevaleciente en Nicaragua en el ocaso del primer sandinismo. El cerco militar y el desabastecimiento desgastaron a un pueblo exhausto, que vot a la derecha por simple agotamiento. En esas condiciones los comicios tienen un ganador preestablecido. 

En cambio la comparacin con el escenario que rode a la cada de la Unin Sovitica carece de sentido. Venezuela no es una potencia que afronta la implosin interna, al cabo de un largo divorcio del rgimen con la poblacin. Es un vulnerable pas latinoamericano acosado por Estados Unidos.

Algunos pensadores dan por descontado ese rol opresivo del imperialismo, para sugerir que no es determinante de la crisis actual29. Suponen que las insistentes denuncias de esa dominacin constituyen un dato ya sabido o un simple ritual de la izquierda. Pero olvidan que nunca est dems subrayar el demoledor impacto que ejercen las agresiones del Norte, sobre los gobiernos enemistados con Washington.

Todo el espectro de ex chavistas que acompaa el reclamo de elecciones generales confunde la democracia con el republicanismo liberal. Han perdido de vista cmo el derecho al autogobierno es sistemticamente obstruido por la institucionalidad burguesa.

Por ese impedimento la inmensa mayora de los regmenes constitucionales han perdido legitimidad. Cada vez resulta ms evidente que la clase dominante utiliza los sistemas de votacin para consolidar su poder. Ejerce ese control manejando la economa, la justicia, los medios de comunicacin y el aparato represivo. La democracia real slo puede emerger en un proceso socialista de transformacin de la sociedad.

Es cierto que Maduro cancel el referndum revocatorio, suspendi elecciones regionales y proscribi a polticos opositores. Estas medidas forman parte de una reaccin ciega frente al acoso. Pero el lder chavista confronta con la hipocresa de mayor porte que exhiben los defensores de los regmenes electorales actuales.

Basta observar cmo en Brasil el impeachment fue consumado por un grupo de bandidos, con el amparo de los jueces y parlamentarios que manipulan el sistema de seleccin presidencial indirecta. A la OEA ni se le ocurri intervenir frente a esa grosera violacin de los principios democrticos.

El establishment tampoco se indigna ante el colegio electoral que ungi a Trump, luego de recibir varios millones de votos menos que Hilary. Les parece natural la monarqua imperante en Espaa o Inglaterra o los burdos enjuagues que rodean a manipulacin de cualquier eleccin en Mxico. La sacro-santa democracia que exigen para Venezuela est complemente ausente en todos pases capitalistas.

LAS POSIBILIDADES DE LA CONSTITUYENTE

Es evidente que la mejor oportunidad para una Constituyente transformadora se perdi hace varios aos. El llamado actual es puramente defensivo e intenta lidiar con una situacin exasperante.

Pero es intil discutir slo lo que no se hizo. Siempre habr tiempo para esos balances. Lo importante es dirimir ahora en qu medida la convocatoria puede reabrir un camino de iniciativa popular.

Antes del llamado a la Constituyente el gobierno se limitaba a desenvolver una confrontacin puramente burocrtica, entre un poder del estado y otro. Auspiciaba el choque por arriba del Ejecutivo contra el Legislativo o del Tribunal Supremo de Justicia contra la Asamblea Nacional. Ahora apela formalmente al poder comunal y habr que ver en si ese planteo se traduce en una movilizacin real.

Hay incontables signos de cansancio y escepticismo en el seno del chavismo. Pero nadie elige las condiciones en que batalla y el principal dilema gira en torno a la continuacin o el abandono de la lucha. Quines han resuelto no bajar los brazos apuestan al resurgimiento del proyecto popular.

Varias corrientes de izquierda con planteos muy crticos hacia la gestin de Maduro, estiman que la convocatoria actual podra destrabar una dinmica de comunas contra los manejos burocrticos30. Observan a la Constituyente como un imperfecto instrumento para desenvolver la disputa con los sectores del chavismo aburguesado, corrupto y boliburgus.

La Constituyente podra contribuir, adems, a romper el empate de los ltimos meses entre guarimbas y movilizaciones del gobierno. Si es encarada en forma adecuada podra quebrar el frente de la oposicin, separando a los descontentos de los fascistas.

Pero es evidente que sin medidas drsticas en el plano econmico-social, la Constituyente ser un cascarn vaco. Si no ataca el desastre productivo con la nacionalizacin de los bancos, el comercio exterior y la expropiacin de los saboteadores, no habr recuperacin del acompaamiento popular.

Son insuficientes los paliativos ensayados para aumentar la participacin de los organismos de base en la distribucin de los alimentos. Hay medidas radicales que no pueden posponerse.

En cualquier alternativa no ser fcil reencauzar la economa al cabo de tantos desaciertos en el terreno de la deuda, la creacin de zonas especiales de inversin o la tolerancia a la fuga de capital.

Chvez realiz una gran redistribucin de la renta con inditos mtodos de politizacin popular, pero no logr cimentar un proceso de industrializacin. Choc con los capitalistas opositores y con la boliburguesa interna y no supo desactivar la cultura rentista, que socava todos los intentos de forjar una economa productiva. Las vacilaciones en romper con la estructura capitalista explican estos adversos resultados.

El contexto actual es ms difcil por los acotados precios del petrleo y por el bloqueo que afrontan los proyectos de integracin regional bajo restauracin conservadora. Pero conviene igualmente recordar que todos los procesos revolucionarios despegaron en la adversidad y la Constituyente aporta un marco para retomar la iniciativa.

Algunos crticos de ese llamado objetan la modalidad sectorial y comunal de eleccin. Afirman que con ese formato la asamblea ser trucha, corporativa o ilegtima31. Tambin aqu repiten el endiosamiento que hace la derecha (cuando le conviene) del constitucionalismo convencional. Esa reivindicacin no sorprende entre comunicadores del establishment, pero inquieta entre los entusiastas de la revolucin rusa.

Al cabo de tres dcadas de regmenes pos-dictatoriales muchos han olvidado las duplicidades de la democracia burguesa. Convendra recordar cmo Lenin y Trotsky defendieron en 1917 la legitimidad de los soviets, desconociendo una Asamblea Constituyente que rivalizaba con el poder revolucionario.

La coyuntura venezolana actual es muy distinta. Pero la revolucin bolchevique no slo ense a registrar el trasfondo social, los conflictos de clase y los intereses en juego. Indic tambin un camino para superar la hipocresa del liberalismo burgus y confirm que los actos de fuerza contra la reaccin, forman parte de la confrontacin con la barbarie derechista.

La izquierda deber definir si converge con la oposicin en el boicot o participa en la Constituyente. Tambin cabe una tercera opcin para un minsculo auditorio, con mensajes de si, no y todo lo contrario.

En el resto de la regin urge la solidaridad. Tal como ocurri con Cuba durante el periodo especial hay que poner el hombro en las situaciones difciles. Cabe esperar que muchos compaeros asuman esa actitud antes que sea tarde.

REAGRUPAMIENTO INTELECTUAL

Venezuela suscita no slo intensos debates. Tambin ha determinado significativos reagrupamientos de intelectuales que suscribieron llamamientos contrapuestos. Ese posicionamiento ha sido ms relevante que los controvertidos detalles de las distintas declaraciones. Se ha consumado una gran divisin de campos.

La convocatoria socialdemcrata impugnada por el texto de la REDH fue complementado por otras respuestas contundentes 32. La delimitacin poltica ha sido vertiginosa.

Frente a la tensin creada por los manifiestos varios firmantes convocaron a preservar el dialogo fraternal. Ese respeto es indispensable, pero las reacciones indignadas se explican por lo que est en juego. Si la derecha se impone sobrar el tiempo para los lamentos y los seminarios de investigacin de lo ocurrido.

Como la primera declaracin contiene un llamado a la paz, muchos pensadores adhirieron en forma espontnea para favorecer un freno de la violencia. Al evaluar ms detenidamente el contenido del texto, algunos retiraron su adhesin y otros la mantuvieron con argumentos defensivos. Resaltan su continuada solidaridad con el proceso bolivariano o remarcan sus discrepancias con otros firmantes.

Pero lo ms significativo ha sido la rpida y generalizada reaccin que suscit el documento antichavista y el gran rechazo que gener el planteo socialdemcrata. Ese impulso indujo a una sbita convergencia de intelectuales de la izquierda y el nacionalismo radical. Si este entrelazamiento se consolida, Venezuela habr despertado un reencuentro del pensamiento crtico con las tradiciones revolucionarias de Amrica Latina.

RESUMEN

Los medios silencian la violencia de la oposicin venezolana y la represin imperante en los gobiernos derechistas de la regin. La estrategia de golpe institucional afronta serios lmites, pero la izquierda debe confrontar con esa amenaza, apoyando decisiones antiimperialistas y distinguiendo el boicot capitalista de la inoperancia oficial.

Siguiendo pautas socialdemcratas, el pos-progresismo objeta al chavismo, desecha el peligro golpista e identifica errneamente al autoritarismo. Los dogmticos ignoran al enemigo principal y convergen con los conservadores o se deslizan hacia una pasiva neutralidad.

La derecha slo pretende comicios que le aseguren primaca. En condiciones muy adversas la Constituyente reabre oportunidades y suscita un reencuentro de la intelectualidad radical.

LECTURAS ADICIONALES

Mazzeo, Miguel Venezuela: sobre defecciones y oportunismos, 11-5-2017,

http://www.marcha.org.ar/35517-2/

Houtart, Franois La Venezuela de hoy y de maana, 24-5-2017, http://www.jornada.unam.mx/2017/05/24/opinion/023a2pol

Almeyra, Guillermo. Venezuela: la prioridad absoluta

21-5-2017, http://www.jornada.unam.mx/2017/05/21/politica/019a2pol

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Notas:

2 Teruggi, Marco. Radiografa de la violencia en Venezuela, 14-5- 2017. http://www.eltelegrafo.com.ec/noticias/columnistas/1/radiografia-de-la-violencia-en-venezuela

3 Siris Seade, Pablo. Las nuevas vctimas de las guarimbas en Venezuela, 20-05-2017, http://www.rebelion.org/noticia.php?id=226887

4 Cieza, Guillermo. La derrota poltica de la derecha venezolana, 7-6- 2017, www.resumenlatinoamericano.org/2017/06/07/la-derrota-politica-de-la-derecha-venezolana/

5  Boron, Atilio. Venezuela sumida en la guerra civil, 26-5-2017, www.jornada.unam.mx/2017/05/26/opinion/018a1pol

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6  Aznrez, Carlos. La cuestin es impedir que el fascismo se aduee de Venezuela, 22-5-2017, http://www.resumenlatinoamericano.org/2017/05/22/la-cuestion-es-impedir-que-el-fascismo-se-adueno-de-venezuela-por-carlos-aznarez/

7 Pineda, Manu, La mentira como herramienta de guerra en Venezuela, 29/05/2017. http://www.eldiario.es/contrapoder/mentira-herramienta-guerra-Venezuela_6_648195186.html

8 Teruggi, Marco. Anlisis del esquema de la ofensiva paramilitar, 24-5-2017, http://hastaelnocau.wordpress.com/2017/05/24/analisis-del-esquema-de-la-ofensiva-paramilitar/

9  Bracci Roa, Luigino.  Lista de fallecidos por las protestas violentas de la oposicin venezolana, abril a junio de 2017, 9-6-2017, http://albaciudad.org/2017/06/lista-fallecidos-protestas-venezuela-abril-2017/

10 Restrepo Domnguez, Manuel Humberto. 46 lderes asesinados evidencian una poltica del horror, 22/05/2017. http://www.alainet.org/es/articulo/185633

11 TRIAL International, Informe de seguimiento presentado al Comit contra la Desaparicin Forzada, 2-2- 2017 http://trialinternational.org/wp-content/uploads/2017/02/FINAL-InformedeseguimientoCED-MEX2017.pdf

12 TelesurTV. Asesinan a Berta Cceres, lder indgena de Honduras. 3-3-2016. http://www.telesurtv.net/news/Asesinan-a-Bertha-Caceres-lider-indigena-de-Honduras--20160303-0016.html

13 Teruggi, Marco. Lleg la hora Venezuela, 28-5-2017, http://www.resumenlatinoamericano.org/2017/05/29/llego-la-hora-venezuela/

14 Cieza, Guillermo. La derrota poltica de la derecha venezolana, 7-6- 2017, www.resumenlatinoamericano.org/2017/06/07/la-derrota-politica-de-la-derecha-venezolana/

15 Rodrguez Porras, Simn. Nueve errores de Claudio Katz sobre Venezuela, 11-5-2017.  http://laclase.info/content/nueve-errores-de-claudio-katz-sobre-venezuela/

16 Cabrera, ngel Guerra. Venezuela, situacin de peligro, 25-5-2017, https://lapupilainsomne.wordpress.com/2017/05/25/venezuela-situacion-de-peligro-por-angel-guerra-cabrera

Luzzani, Telma. El plan destituyente del Pentgono y el secretario de la OEA, 30-3-2017, https://www.tiempoar.com.ar/articulo/view/65767/el-plan-destituyente-del-penta-gono-y-el-secretario-de-la-oea-por-telma-luzzani

17 Rodrguez Porras, Simn. Nueve errores de Claudio Katz sobre Venezuela, 11-5-2017. http://laclase.info/content/nueve-errores-de-claudio-katz-sobre-venezuela/

18 Rodrguez Porras, Simn. Nueve errores de Claudio Katz sobre Venezuela, 11-5-2017. http://laclase.info/content/nueve-errores-de-claudio-katz-sobre-venezuela/

19 Lander, Edgardo. Socilogo venezolano cuestiona la solidaridad incondicional de la izquierda latinoamericana con el chavismo, 23-3-2017. http://ladiaria.com.uy/articulo/2017/3/sociologo-venezolano-cuestiona-la-solidaridad-incondicional-de-la-izquierda-latinoamericana-con-el-chavismo/

20 Svampa, Maristella. Carta abierta al campo militante prochavista de la Argentina, 5-6-2017, http://www.lateclaene.com/maristella-svampa

21 Svampa, Maristella; Gargarella, Roberto. El desafo de la izquierda, no callar, 8-5- 2017,

http://www.pagina12.com.ar/36336-encrucijada-venezolana

22 VVAA, Llamado internacional urgente a detener la escalada de violencia en Venezuela. 30-5- 2017, http://www.cetri.be/Llamado-internacional-urgente-a?lang=fr

23 VVAA. Quin acusar a los acusadores?, 5-6-2017, http://www.humanidadenred.org.ve/?p=8134

24 Svampa, Maristella. Carta abierta al campo militante prochavista de la Argentina, 5-6-2017, http://www.lateclaene.com/maristella-svampa

25 Rodrguez Porras, Simn. Nueve errores de Claudio Katz sobre Venezuela, 11-5-2017. http://laclase.info/content/nueve-errores-de-claudio-katz-sobre-venezuela/

26 Nuevo MAS, Bajo la consigna Fuera Maduro escandaloso acto en Buenos Aires de un sector del FIT en apoyo a la derecha golpista venezolana, https://www.mas.org.ar/?p=12538

27 Altamira, Jorge. Constituyente a la Maduro, 18-5-2017 http://www.po.org.ar/prensaObrera/1458/internacionales/constituyente-a-la-maduro-1

28 Bazzan, Gustavo. El reclamo de Atilio Born a Nicols Maduro para "aplastar" a la oposicin en Venezuela, 30-5-2017, http://www.clarin.com/mundo/reclamo-atilio-boron-nicolas-maduro-aplastar-oposicion-venezuela_0_rylWQfs-W.html

29 Carcione, Carlos. Las lecciones de algunos intelectuales de la izquierda: Quines son los sepultureros del proceso bolivariano?, 16-5-2017, http://questiondigital.com/las-lecciones-de-algunos-intelectuales-de-la-izquierda-quienes-son-los-sepultureros-del-proceso-bolivariano/

30 STALIN PREZ BORGES .Movimiento EN LUCHAS: la convocatoria a la Asamblea Nacional Constituyente es un reto que debemos asumir, 9-5-2017, http://www.aporrea.org/actualidad/n308188.html

31 Gimnez, Gustavo. Venezuela: una Constituyente trucha, 11-5-2017, http://mst.org.ar/2017/05/11/venezuela-constituyente-trucha/

32  VVAA. Declaracin sobre Venezuela: Intelectuales en solidaridad con el pueblo bolivariano, 5-6-2017, http://www.barricadatv.org/?p=6842

VVAA. LUCHAS y otras organizaciones se pronuncian por una salida democrtica, revolucionaria y socialista a la crisis venezolana http://www.aporrea.org/actualidad/n309714.htm 

Claudio Katz. Economista, investigador del CONICET, profesor de la UBA, miembro del EDI. Su pgina web es: www.lahaine.org/katz

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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