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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-06-2017

La madre de consecuencias no buscadas

Omar Barghouti
Red Pepper

Omar Barghouti se pregunta si Donald Trump ha resucitado involuntariamente la propuesta de un solo Estado democrtico en la Palestina histrica.


Durante la reciente conferencia de prensa celebrada junto con Benjamin Netanyahu, primer ministro de Israel, Donald Trump evoc informalmente la formulacin de un solo Estado como opcin seria para finalizar el conflicto palestino israel. A su invitado le cost contener el regocijo. Despus de todo, dada su parcialidad confesa hacia el rgimen derechista de Israel, la interpretacin ms razonable de su postura es que Estados Unidos aprobar explcitamente la agenda de Israel de consolidar un solo Estado y enterrar el asunto de Palestina para siempre.

Mucho antes de que Trump entrara en escena, los gobiernos de Israel han perseguido sistemticamente lo que el editor de Haaretz, Amos Schocken, ha descrito como una estrategia de incautacin de territorios y apartheid". Esto ha creado la realidad actual por la que Israel controla todo el territorio de la Palestina histrica, a la vez que niega a la poblacin palestina indgena la igualdad de derechos por poltica y por ley. Ahora, al suprimir la solucin caduca de los dos Estados, la delgada y agotada mscara de la democracia se parte por la mitad.

A la vez que niega hasta los derechos tericos del pueblo palestino y desafiando flagrantemente el derecho internacional, Israel coloniza lo que queda de las tierras que son propiedad de los palestinos. Acelera la limpieza tnica progresiva de comunidades enteras, sobre todo en Jerusaln y el desierto de an-Naqab (Nguev).

Con el tiempo esto no slo revelar la naturaleza antipalestina del rgimen israel, que combina la ocupacin, el colonialismo y el apartheid, sino que tambin podra provocar sin querer la madre de todas las consecuencias no buscadas. Emancipada de las ilusiones de un acuerdo de dos Estados, la mayora de los palestinos buscar la solucin ms justa, tica y sostenible para Palestina, y esto slo puede conllevar la descolonizacin.

La descolonizacin no debe entenderse como el contrario rotundo y absoluto de la colonizacin, lo que nos situara en condiciones precoloniales y deshara los derechos adquiridos hasta la fecha. Debera considerarse, en cambio, como la ausencia de los aspectos del colonialismo que niegan los derechos de la poblacin colonizada.

Moralmente coherente

Un solo Estado laico y democrtico en la Palestina histrica (dentro de las fronteras del mandato britnico) sigue siendo la solucin ms justa y moralmente coherente para este conflicto que dura ya un siglo. Ofrece la esperanza de reconciliacin de lo aparentemente irreconciliable; es decir, los derechos inalienables del pueblo palestino indgena, sobre todo el de autodeterminacin, y los derechos adquiridos de los antiguos colonos indigenizados a vivir en paz y seguridad.

Inspirada en parte por la Carta de la Libertad de Sudfrica y el Acuerdo de Viernes Santo de Belfast, la Solucin de un Estado, mucho ms modesta y cuyos autores son un grupo de acadmicos y activistas palestinos, israeles e internacionales, propugna que la tierra histrica de Palestina pertenezca a todas las personas que la habitan o fueron expulsadas o exiliadas de ella desde 1948, sin tener en cuenta su religin, etnicidad, origen nacional o estatus de ciudadana actual. El sistema de gobierno que defiende se basa en el principio de igualdad de derechos civiles, polticos, sociales y culturales para todos los ciudadanos.

Israel y los sionistas de todo el mundo rechazan este llamamiento de igualdad por ser una amenaza existencial, porque mina el sistema institucionalizado de racismo que privilegia a los ciudadanos judos por ley y caracteriza el rgimen israel.

Mientras la sustitucin de un sistema similar de apartheid por la democracia y derechos iguales en Sudfrica se celebr en todo el mundo como un triunfo de la justicia, la sola sugestin de igualdad y democracia en el caso israel se sigue rechazando porque niega el supuesto derecho de Israel a mantener su supremaca etnoreligiosa, su derecho a ser un Estado judo.

Hay una rica diversidad de opiniones en las comunidades judas de todo el mundo sobre cmo definir a un pueblo judo. Sin embargo, queda por dirimir el asunto de si el pueblo judo tiene el derecho, a costa de la poblacin indgena, de mantener un Estado judo en la Palestina del mandato britnico.

Joseph Levine, de la Universidad de Massachusetts, aborda este asunto delicado, argumentando que la mera idea de un Estado judo es inherentemente antidemocrtica, moralmente problemtica, una violacin del derecho de autodeterminacin de sus ciudadanos no judos.

Un Estado judo en Palestina, tenga la forma que tenga, es por definicin excluyente. Vulnerara los derechos bsicos de la poblacin indgena y perpetuara un sistema discriminatorio que se debera combatir categricamente.

La alianza nefasta de Israel con la extrema derecha de Europa, junto con el hecho de que los defensores de la supremaca blanca de Trump citan los cimientos excluyentes de Israel para defender su propia xenofobia y nacionalismo -una especie de sionismo blanco- son dos fenmenos que exponen la contradiccin a menudo ocultada entre sionismo y liberalismo: la realidad de que el sionismo est fundamentalmente reido con las ideas liberales.

La bsqueda de la justicia

stas y otras dinmicas hacen que la bsqueda palestina de la justicia dentro de un Estado unitario -la de derechos iguales- sea ms comprensible y an ms atractiva. Despus de todo, la aceptacin de israeles judos como ciudadanos y socios iguales en la construccin y desarrollo de una nueva sociedad compartida es la oferta racional ms magnnima que cualquier poblacin indgena oprimida puede presentar ante sus opresores.

Slo si se liberan de sus privilegios coloniales, desmantelan las estructuras de opresin y aceptan la restauracin de los derechos del pueblo indgena (lo que incluye el derecho de los refugiados palestinos a volver, a las reparaciones y a la igualdad absoluta de todos los palestinos) podrn los colonos tener la personalidad de indgenas y de esta manera participar en la construccin de un futuro Estado comn.

Al mismo tiempo, la poblacin indgena deber estar preparada -una vez restaurados la justicia y los derechos- para perdonar y aceptar a los antiguos colonos como ciudadanos iguales, ni amos ni esclavos. En esa sociedad futura se deber nutrir la singularidad cultural y las diversas identidades, y protegerlas por ley.

Durante siglos Palestina fue tierra frtil de encuentro de diversas civilizaciones y culturas, una tierra que fomentaba la comunicacin, el dilogo y la aculturacin. Esta herencia, casi olvidada bajo la hegemona del gobierno colonial sionista, debe resurgir y celebrarse.

Al destacar la humanidad como su principio esencial, la visin de un Estado laico, democrtico y unitario promete el fin de las injusticias fundamentales que han acosado a Palestina durante tanto tiempo e imposibilitado una coexistencia tica.


El palestino Omar Barghouti es defensor de los derechos humanos e investigador independiente. Este artculo refleja su anlisis personal y no representa el punto de vista del Movimiento Boicot, Desinversiones y Sanciones.

Fuente, publicado en la edicin en papel de Red Pepper, pgina web http://www.redpepper.org.uk/

Traducido por Christine Lewis Carroll.



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