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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-06-2017

Ell odio, una receta al estilo colonial

Barbara Ester Shirley Ampuero y Ava Gomez
CELAG


El caso de Bolivia es uno de los ms emblemticos en cuanto a la racializacin de las relaciones sociales. El actual presidente, Evo Morales, ha padecido en carne propia los desaires tanto locales como internacionales por su origen tnico. A pesar de erigirse como un Estado Plurinacional, la lite tradicional boliviana alardea una credencial fenotpica: la blanquitud. Poco importan los avances en materia social o econmica, Evo es aimara y eso s que no tiene perdn.

La lucha contra el racismo se hace presente una y otra vez. Sin ir ms lejos, en la V Sesin de la Red Iberoamericana Contra la Discriminacin -integrada por 18 pases y ms de 40 organizaciones estatales y de la sociedad civil-, realizada en Santa Cruz de la Sierra en mayo, Evo calific al racismo como uno de los instrumentos de dominacin, sometimiento y humillacin, frente al cual se debe dar respuesta en pos de la consolidacin de un planeta plurinacional [1].

Colonialidad y racismo, la gnesis.

Desde la perspectiva de Anbal Quijano, la globalizacin actual es ante todo el punto ms lgido de un proceso de larga data que inaugura un nuevo patrn de poder mundial por medio de la conquista de Amrica y el establecimiento del sistema capitalista colonial/moderno. La lgica eurocntrica se erigi bajo un eje principal: la inferioridad social del otro el resto de la poblacin mundial sobre la idea de raza. Esta construccin mental y discursiva expresa la experiencia bsica de la dominacin colonial, permeando desde entonces las dimensiones ms importantes del poder mundial.

A pesar de que la clasificacin social se origina en el perodo colonial, el fetiche de la raza ha evidenciado ser ms duradero y estable que el propio colonialismo, en cuya matriz fue concebido. Implica, en consecuencia, un elemento de colonialidad en el patrn de poder hoy mundialmente hegemnico.

Evo Morales, lder aimara.

Evo Morales es el primer presidente indgena de su pas, adems re-electo en dos oportunidades. Es tambin el primer mandatario boliviano surgido del sector gremial, que accede al cargo ms alto en el pas del altiplano; y el nico que no tuvo problema en plantarse ante la Asamblea General de las Naciones Unidas para defender el cultivo de la coca, una de las principales producciones bolivianas. Paradjicamente, la propia prensa anglosajona BBC, New York Times- reconoce la reduccin del cultivo calificado de ilcito por la ONU, una definicin que se encuentra en contradiccin con los derechos de los pueblos originarios de continuar con su cultivo ancestral [2].

La reforma constitucional del 2009 reivindica en su introduccin: Dejamos en el pasado el Estado colonial, republicano y neoliberal. Asumimos el reto histrico de construir colectivamente el Estado Unitario Social de Derecho Plurinacional Comunitario (). En el art. 1 se da paso a un nuevo Estado Plurinacional, por medio de la creacin del Viceministerio de Descolonizacin. Adems, se ha sancionado la ley 045 Contra el racismo y toda forma de discriminacin. El actual Viceministro, Flix Crdena, ha ido an ms lejos al considerar como un proceso simultneo la necesidad de descolonizar en conjunto con la despatriarcalizacin de la sociedad [3].

La oposicin violenta

En cuanto a la oposicin, la tcnica es similar a lo que acontece en otros pases: el localismo es un factor clave a la hora de entender las rivalidades. Quienes protestan contra las medidas de la actual gestin marchan alegando una supuesta defensa de la democracia, el mismo argumento de las derechas argentina y venezolana, por ejemplo.

A poco tiempo de asumir Evo, la oposicin comenz a manifestar su accionar ms violento. En 2008 una turba de opositores atacaron en Sucre a unos cincuenta campesinos quechuas. Entre las vejaciones fsicas y verbales, sus perpetradores manifestaron: De rodillas indios de mierda, griten viva la capitalidad, Llamas, pidan disculpas, y dems consignas de ndole racista propiciadas a los golpes por grupos de jvenes armados de palos, piedras, gases lacrimgenos y dinamita. Asimismo, fueron forzados a quitarse las camisas, ponerse de rodillas y quemar la bandera del Movimiento al Socialismo (MAS) y la wiphala -bandera smbolo de las naciones originarias-. Desde entonces, cada 24 de mayo se celebra en el pas andino el Da Nacional contra el Racismo y toda forma de discriminacin, en conmemoracin de las humillaciones perpetradas [4].

Ese mismo ao -2008- el racismo se agudiz de manera inusitada en Santa Cruz de la Sierra, cuando los indgenas y otros sectores sociales se opusieron a las exigencias separatistas de la oposicin como forma de frenar la reforma agraria y la nacionalizacin de los recursos hidrocarburferos impulsada por el Gobierno de Morales. Cabe destacar que dicho departamento se encuentra poblado de ex criminales de guerra nazis que fueron acogidos en la posguerra. Desde entonces, estos grupos detentan el control de la mayora de los medios de produccin, despojando a los indgenas de sus tierras. Asimismo, institucionalizaron la explotacin y la servidumbre como forma de maximizar sus beneficios a expensas de la poblacin.

En 2015, las identidades originarias bolivianas han sufrido un golpe desde dentro al resultar Soledad Chapetn electa alcaldesa del Alto, regin clave de la resistencia indgena y favorable a Morales. Chapetn ha conseguido su cargo apelando a la identidad comn aimara, a pesar de su afiliacin al partido de derecha Unidad Nacional, liderado nada menos que por Samuel Doria Medina, uno de los hombres ms ricos del pas. Esta versin de la nueva derecha andina ha logrado enturbiar las aguas apelando a un imaginario comn por sobre los proyectos polticos [5].

El ciberespacio de las redes sociales no ha estado ajeno a esta disputa, sino por el contrario ha sido escenario de enfretamientos, en particular en momentos lgidos en materia de toma de decisiones por parte del pueblo boliviano. El referendo por la reeleccin fue precisamente el campo de batalla donde nuevamente se hizo gala del repertorio discursivo racista en contra del presidente y su comunidad tnica de pertenencia: tratando de animalizar su origen y refiriendo acusaciones tan graves como las de ladrn, drogadicto e ignorante, siempre haciendo especial nfasis en su condicin de indgena de forma denigrante [6].

Gracias a las polticas antes mencionadas, los trminos indio, campesino, chola, refinado o birlocha -indio blaqueado- haban dejado de usarse de forma despectiva en los ltimos aos. Sin embargo, la veta racista resurgi con el escndalo meditico de Gabriela Zapata y los casos de supuesta corrupcin en el Fondo Indgena. La imagen del indgena en Bolivia, debido a nuestra herencia colonial, rene todas las caractersticas negativas, siendo la honestidad y la humildad las nicas virtudes que se le atribuyen al indgena. Precisamente esta imagen es la que quieren quitarles. El caso Zapata y el Fondo Indgena pusieron sobre el imaginario de la clase media, gracias a la injerencia de los medios de comunicacin, que el MAS ha creado una nueva lite de indios corruptos, nuevos ricos sin clase que no saben siquiera gastar su dinero, los cuales -soberbios y maltratadores del pueblo- abusan de los privilegios estatales. Como indica la cosmovisin andina, el tiempo es cclico y las nuevas tcticas de la derecha condensan los prejuicios del viejo sistema colonial.


Notas

[1] https://notasperiodismopopular.com.ar/2017/05/24/evo-morales-racismo-instrumento-dominacion-capitalismo/

[2] http://www.celag.org/patria-cocalera-sobre-cultivos-ilicitos-y-modelo-economico/

[3] https://www.youtube.com/watch?v=qNIZKj-hJjk

[4] https://www.servindi.org/actualidad/4096

[5] http://www.revistaanfibia.com/cronica/la-nueva-derecha-andina/

[6] https://www.eldia.com.bo/index.php?cat=1&pla=3&id_articulo=178953


Artculo publicado en: http://www.celag.org/bolivia-el-odio-una-receta-al-estilo-colonial/

Barbara Ester Shirley Ampuero y Ava Gomez / Investigadoras CELAG


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