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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-06-2017

Acerca de la constituyente en venezuela (I)

Jos Luis Pacheco
Rebelin


La necesidad de convocar una ANC surge de la agudizacin in extremis de la contradiccin universal y antagnica, entre el inters y la sobrevivencia de un estado perifrico como el nuestro y la poltica de un Sistema como el Capitalista, que, en su agona, necesita destruir los estados territoriales que pretendan ser soberanos, para que reine el capital financiero. Por ello lo que se requiere no es una ANC como las precedentes, que se adecuaron al Sistema. Debera ser un corte revolucionario para implantar una nueva institucionalidad, acorde con un Proyecto Pas liberador, audaz y revolucionario, que suelte las fuerzas creativas de nuestro pueblo mediante la participacin de todos los sectores activos en el territorio. Pienso la constituyente como un gran foro nacional donde desnudemos la actual institucionalidad, un espacio para criticar y definir lo concreto hundindonos en el detalle, para construir mbitos donde el dar y recibir y sobre todo donde el compromiso sea la norma, pues ya basta de proclamas que se contradicen con los hechos y que no encontremos el mecanismo para la participacin responsable de todos, tanto en el diseo como en la prctica poltica.

Muchas personas, subyugadas por la cultura capitalista dominante, la tradicin y el formalismo, se muestran temerosas ante la posible liberacin del genio que est en la botella y plantean que la prxima ANC debe regirse por las normas morales y jurdicas del sistema histrico imperante, empezando por la convocatoria de la misma. Se olvidan que la actual Constitucin, a pesar de todos sus avances, fue elaborada dentro de la institucionalidad sistmica y sujeta a sus normas. Sin embargo, por un diablillo que se escap a los juristas quizs Chvez colocaron un captulo especial para normar la manera de convocar al soberano para disear una nueva constitucin. En los tres artculos finales (347, 348 y 349) que forman el Captulo III y trata De la Asamblea Nacional Constituyente no se exigen referndums, ni consultivo para la convocatoria ni aprobatorio para la validacin final, cosa que si hace para la reforma y la enmienda, aparte de que en las actas de la ANC est claro que los constituyentes consideraron que no era ni necesario ni conveniente.

Pienso que lo hicieron as porque al igual que Bolvar, quien pens en Constituciones cada diez aos comprendieron que cuando se estn fundando republicas durante un cambio histrico, las fuerzas del sistema vigente, tanto internas como externas, se oponen a ultranza utilizando todos los medios, aun los ms extremos, tal como lo estamos viendo en los casos de Libia, Irak, Siria, Indonesia y Venezuela. Son fuerzas extraordinariamente poderosas que solo el pueblo puede enfrentar y es en una ANC donde ste puede verdaderamente expresarse, sobre todo si esa ANC se elije sobre bases comiciales que reflejen la forma como la poblacin realmente vive y trabaja en el territorio, esto es, grupos de estatus o identitarios como comunas, sindicatos, sectores, etc., y tambin por delegados de los estados, municipios, etc., de acuerdo a la actual geometra territorial de nuestro pas. Ante el antagonismo poltico, ciego y prepotente, tanto de algunos gobiernos prosistema como de una porcin de la oposicin interna que solo aceptan tomar el poder inmediatamente, no queda otra alternativa que adelantar el proceso constituyente aceptando someter la constitucin futura a un referndum aprobatorio. No era necesario pero, polticamente, es conveniente en aras de un mayor apoyo participacin. Esta es mi en este momento ante la controversia sobre la legalidad de la convocatoria. Considero la convocatoria y la realizacin de una Constituyente como un acto fundamentalmente poltico, en base a la realidad y perspectivas del combate entre el Imperio Colectivo y su cultura colonial/imperial y Venezuela con su rol histrico/libertario; creo que ese es el asunto y que la discusin en base a una abstraccin legal es echarnos polvo en los ojos.

Como bien sabemos una Constituyente, o mejor, un proceso constituyente, es un instrumento socio/cultural que usa el mbito poltico para institucionalizar el diseo de un Proyecto Pas o para modificar sustancialmente la Constitucin vigente que tambin fue en su momento producto del diseo de un Proyecto Pas dado que la trayectoria histrica ha planteado retos y metas que no pueden alcanzarse dentro del marco institucional vigente. El proceso constituyente es consecuencia del desarrollo de la crisis sistmica en un estado territorial determinado que no ha culminado, ms bien se encuentra en estado efervescente y busca detener la acometida de las clases peligrosas que violenta y sistemticamente buscan imponer su proyecto pas a cualquier precio, proyecto que puede ser, segn el caso, progresista o retrgrado, como en nuestro presente. En los pases semiperifricos y perifricos, cuando un grupo revolucionario o sencillamente progresista alcanza el poder ejecutivo, las clases altas y medias alienadas son las peligrosas, se resisten al cambio y su ideologa racista les impide tolerar que se destinen recursos y energa a corregir las desigualdades y empoderar al pueblo, adems de no admitir que se acte soberanamente, puesto que creen que su nacionalidad es un error espacial de la cigea al depositarlos en un lugar equivocado. Ellos no se sienten ciudadanos de este pas, piensan y actan como miembros de una clase imperial. Los estados capitalistas son cultural y estructuralmente racistas, necesitan, para reproducir el Sistema, crear, como en efecto han creado, una cultura donde el colonizado acepte los valores del colonizante; sin ello el sistema no puede mantenerse. Por eso Venezuela, donde nos estamos liberando cada vez ms de esa mente colonial, es uno de los enemigo a vencer.

La constitucin de 1999 y el marco socio/cultural

En Venezuela estamos viviendo un proceso constituyente continuo desde 1999, cuando Hugo Chvez alcanz la Presidencia de la Republica ondeando un Proyecto Pas contenido en su programa de gobierno La propuesta de Hugo Chvez para trasformar a Venezuela, una revolucin democrtica que estableca cinco polos (o mbitos) a desarrollar en su gobierno: el poltico, el territorial, el internacional, el social y el econmico. Ese fue su compromiso electoral y empez a cumplirlo desde el mismo da en que fue juramentado. Si hacemos un ejercicio y buscamos en internet, precisamente en youtube, las entrevistas y escritos hechos por los candidatos en esa campaa, recomiendo la entrevista que le hizo Marcel Granier a Chvez, pues all se observa, visto desde nuestro presente, que por primera vez en la historia de Venezuela un candidato habla con honestidad, claridad y firmeza de su Proyecto Pas. No enga a nadie, habl por el pueblo, su pueblo: habl por los pardos. Este solo hecho lo pintaba como antisistema: un enemigo del orden establecido.

La rebelin militar de 1992 precipit la crisis del Proyecto Poltico de la partidocracia iniciado en 1959, acelerando la implosin del sistema institucional y del liderazgo partidista que impulsaba la democracia liberal, que fue y es, por su propia naturaleza, excluyente y representativa. Desde que inventaron el concepto pueblo durante la Revolucin Gloriosa de 1649 en Inglaterra que derroc al Rey e instaur un gobierno parlamentario por primera vez en la historia las clases dominantes han buscado que el pueblo oprimido sea representado por los notables, los de arriba, de cada momento histrico; caso particularmente notorio es el proceso para crear la forma de gobierno y el proceso electoral en Estados Unidos de Norteamrica despus de la independencia, donde buscaron y rebuscaron las formas ms certeras de evitar que las clases peligrosas los desposedos en todas sus formas obreros, campesinos granjeros, intelectuales, tcnicos profesionales, pequeos y medianos empresarios, etc. pudieran organizarse y defender electoralmente sus intereses y, potencialmente, ser gobierno. Por eso el liberalismo como ideologa del capitalismo excluye del real ejercicio del poder a las mayoras y lo hace mediante la implantacin de la democracia representativa, que en el fondo es un instrumento para crear la ilusin de que al votar cada cierto tiempo se est ejerciendo el poder. Chvez hablaba de la democracia participativa y protagnica como la herramienta para construir el poder comunal territorial, garantizando de esta manera a las mayoras, a los de abajo, el ejercicio del poder diario y permanente. No es un asunto de ir cada cierto tiempo a elegir representantes entre los candidatos que nos muestra e impone el poder fctico/comunicacional, sino el ejercicio continuo y permanente de decidir sobre la solucin a nuestros problemas.

La constitucin de 1999 se hizo con la composicin y correlacin de fuerzas propias del momento, pues con Chvez llegamos al gobierno un conjunto de individualidades y grupos polticos que arropaban, por una parte, al conjunto de luchadores por la revolucin de los ltimos cincuenta aos grupo abigarrado con diferentes proyectos nacionales, pues incluso dentro del equipo que desarroll el programa de gobierno haban diferencias importantes y por la otra a los grupos militares que lo apoyaron tanto en la insurgencia militar como en la contienda electoral y a muchos grupos que solo buscaban acrecentar sus negocios con el estado. El encuentro entre esas corrientes fue posterior a la llegada de Chvez a la jefatura del Estado.

El movimiento liderado por Hugo Chvez fue considerado peligroso″ desde que emergi en 1992 y, en consecuencia, combatido por los sectores que se beneficiaban y sostenan el poder durante la IV Republica, desde los integrantes de los grupos de estatus que componan el Estado hasta una amplia capa de las clases medias cooptados por la ideologa liberal e infectados por el racismo. El problema era Chvez y sus grupos ms cercanos, pues eran pardos, miembros de una clase para ellos inferior y por ende incapaces de gobernar. El fantasma, un gobierno de los pardos, que durante doscientos aos los amenazaba y desvelaba, volva a aparecer despus del fiasco de la partidocracia. All estaban otra vez los pardos y en esta oportunidad su dirigente no era un pardo con mscara blanca, era un pardo autntico que tal vez no pudieran neutralizar. Ese era y es el problema con el gobierno bolivariano, no tanto las cosas que realmente hace.

Deseosos de moverse dentro de una nueva institucionalidad que permitiera adelantar el proceso revolucionario en relativa paz, Hugo Chvez y su equipo se lanzaron simultneamente a impulsar la constituyente y a atender los graves problemas que venan arrastrando los de abajo. Es un problema que siempre se repite: cuando los mecanismos que sostienen al poder constituido, que es fctico y simblico implosiona, los de abajo irrumpen al foro poltico sembrando el desconcierto entre las capas socio/culturales del centro hacia arriba, que tiemblan y vacilan entre sostener el proceso de cambio o respaldar al viejo orden poltico. Si respaldan el viejo orden el proceso que emerge puede ser detenido mediante un golpe militar, cuestin que estuvo planteada y que Chvez neutraliz moviendo las fichas militares, caso de la designacin temprana del General Ral Salazar como Ministro de la Defensa. Esa situacin tan compleja e indita, precipit, tanto la convocatoria como la corta duracin de la Asamblea Constituyente. Recurdese que frente a un cambio abrupto, los poderosos siempre necesitan tiempo para que ellos y sus cuadros recuperen el prestigio y la legitimidad que antes tenan. Chvez no les dio ese tiempo. Mirando al pasado con visin socio-histrica vemos que la implantacin de constituciones haba sucedido muchas veces, pues desde 1811 hasta 1961 se promulgaron ms de treinta Constituciones, pero ninguna haba provocado la incorporacin de los de abajo, de los pardos, como sujeto histrico. Implantar ese nuevo sujeto histrico pacficamente, tal como lo intent Chile en 1973, es el mayor reto al universalismo euro centrista que los abajo podemos hacer.

Otro tema socio-histrico a resolver fue la necesaria incorporacin de un Proyecto Nacional antisistema a la Constitucin, lo cual no se hizo, sencillamente porque no se tena; estaba y est todava en construccin, pues lamentablemente fue y es una construccin lenta, ya que la agenda poltica lo coloca al margen. Esa es, a mi juicio, la mayor dificultad que tenemos para poder realizar un amplio debate a nivel nacional, debate que empezara, para crear masa crtica mediante la convocatoria del archipilago izquierdista a la tarea de disear ese proyecto poltico. Si se tuviese una propuesta para ponerla en la mesa, las conversaciones podran organizarse en forma prctica y llegar a un Proyecto estratgico comn de la izquierda, lo cual permitira un juego de agrupaciones o partidos que contendieran por aplicar el Proyecto segn sus visiones tcticas y procedimentales, compartiendo las lneas estratgicas de la Revolucin. Habra un juego de actores de izquierda donde unos seran gobierno y otros oposicin, reconocindose como tales y abriendo espacios de respeto y entendimiento. De esta manera se rompera la polarizacin con la derecha como el nico adversario, sera una arena poltica pluripolar y romperamos la tendencia a que todos los descontentos vayan a nutrir a esa derecha que no reconoce a los pardos. Entonces el descontento y el deseo de cambio inherente a vivir en sociedades capitalistas, se imputara a las causas verdaderas y no al gobierno revolucionario.

Es bueno recordar la constitucin de 1961 que precedi a la bolivariana. Esa Constitucin pretendi modificar el diseo institucional del perodo propiamente perezjimenista, iniciado en 1953 cuando ste fue designado Presidente por la Asamblea Constituyente de ese ao, pero realmente solo toc detalles que pretendan atacar los problemas polticos del momento, como era la designacin del nuevo Presidente, manteniendo la exclusin de las mayoras y robusteciendo el carcter presidencialista del Estado Venezolano, sobre todo cuando la Constitucin de 1961 mantuvo lo establecido en la Constitucin de 1953 en el artculo 99: Lo relativo al Gobierno y a la Administracin Nacionales no atribuidos por esta Constitucin a otra autoridad, compete al Poder Ejecutivo Nacional ″

Recordemos el proceso ocurrido entre el 23 de enero de 1958 y el 23 de enero de 1961 cuando se promulg la nueva Constitucin. Se inici el primero de diciembre con el levantamiento militar del Comandante Hugo Trejo, que dur un da al ser detenido el dos de diciembre. Su accin deton las contradicciones entre Prez Jimnez y la oligarqua nacional, el clero y los Estados Unidos; al visualizarse la crisis en el estamento dominante los de abajo se lanzaron a la calle a manifestar su descontento y reclamar un cambio, todo lo cual condujo a una inestabilidad del rgimen militar que se fue profundizando hasta culminar el 23 de enero con la huida de Prez Jimnez. Cuando los propietarios, el clero y USA lograron sacar a Prez Jimnez, los de abajo irrumpieron con fuerza y hubo de implantarse un controvertido plan de emergencia″ que dirigi el posteriormente mirista Celso Fortoul (el ingeniero poeta), el cual, unido a la efervescencia popular que deseaba un cambio profundo y estructural cre una situacin revolucionaria, que solo la rpida implantacin de unas elecciones liberales el mismo ao 1958, unida a la ceguera″ de la izquierda que disolvi la junta patritica amplindola con diversos elementos de las clases medias altas, pudo contener el avance de la Revolucin, dando tiempo para preparar la contrarrevolucin que adelantaron los sucesivos gobiernos del pacto de puntofijo, pero sobre todo los gobiernos de Betancourt y Leoni que lo hicieron a sangre y fuego. No se plante, como lo hizo Chvez, adelantar primero una Constituyente y luego la eleccin, pues la rapidez con que se implantara el juego electoral desarmaba a la izquierda ante el liderazgo tradicional, tal como ocurri. La constitucin de 1961 la hizo un Congreso elegido bajo las normas de la Constitucin de 1953 y al pueblo, a los de abajo, no se les permiti participar, fueron a las gradas en un estadio donde se diseaba el futuro.

La constitucin de 1999 y el Proyecto Nacional actual.

El Movimiento bolivariano se lanz a convocar la Asamblea Constituyente del 99 sin tener claridad sobre su Proyecto Nacional y sus objetivos territoriales, esto es, el diseo institucional y la organizacin socio/cultural a construir para crear una nueva territorialidad. Reparti sus cuadros entre los constituyentistas y el equipo de gobierno, con pocos vasos comunicantes entre ellos y as, mientras en el gobierno se luchaba por definir los elementos del Proyecto Nacional, desde el punto de vista del modelo territorial socioproductivo e institucional, en la Asamblea se buscaba darle forma al Estado desde la visin social, jurdica y poltica: nos dejamos atrapar por el principio capitalista de las dos culturas y no establecimos una base interdisciplinaria y un Proyecto Cultural compartido. Como no hubo claridad acerca de lo que se buscaba, se apur el trmino de la constituyente y fuimos a elecciones para elegir los cinco nuevos poderes que conformaban el andamiaje del Estado. Haba mucho de nuevo en lo social y en el espritu democrtico que lo impregnaba todo, pero poco en la geometra del poder y en el diseo de la estructura del nuevo modelo territorial/productivo. La lucha que se libr fuera de la constituyente para direccionar al gobierno fue intensa y se manifest en derivas cambiantes en cuanto al modelo socio/productivo y sus soportes infraestructurales: lo energtico, los transportes, las comunicaciones, lo hdrico y el hbitat (sistema de ciudades o sistema urbano regional)

Tambin debemos considerar cmo evolucionaba el Sistema Capitalista Mundial, por aquello de que quien se desarrolla y camina por la historia es el sistema mundial, cambiando la cultura hegemnica y la divisin axial del trabajo entre los pases que lo integran, no los Estados por separado. Ese fue nuestro caso en la dcada de 1970 cuando el Sistema Mundo sufri un ajuste en su estructura debido a las consecuencias de la revolucin cultural de 1968, que materializaba la merma de la hegemona estadounidense: USA se sali del patrn oro, denuncio los acuerdos de Bretton Woods dando inicio a la financiarizacin (dominio del capital financiero sobre el industrial, de la economa casino sobre la material) como nueva etapa del Capitalismo. Una vuelta a la tuerca. Sobre nuestro pas se abati el boom petrolero de 1973, inundndonos de divisas por la subida del precio del petrleo y, paradjicamente, endeudndonos mediante prstamos abundantes, producto de de esos mismos petrodlares que a escala mundial se concentraron en la banca occidental, la cual, en jugada maestra framente diseada, los irradi al mundo como los prstamos que crearan el mundo de la deuda externa nacional. Fue un diseo del Capital para estatizar las deudas y de esa manera abatir la soberana de los estados territoriales al subordinarlos a las redes financieras. En Venezuela el punto de inflexin para precipitar la cada abrupta, ocurri en 1983 con la primera gran devaluacin de nuestro signo monetario y la cada bajo el dominio de la financiarizacin, que marc el dominio del Capital bancario en nuestra economa, provocando la contraccin y prcticamente desaparicin de la economa material y el florecimiento de la economa especulativa tipo casino. Priv una subcultura dominada por valores especulativos y transnacionales en cabeza de la Oligarqua y las nacientes nuevas clases medias, quienes estaban ligadas al sector importacin/exportacin/financiero especulativo por intermedio del aparato burocrtico, tanto del sector estatal como del privado, que estaba y est formado por actores que tienen un origen semejante, parecida educacin y la misma subcultura.

La Constitucin fue un gran avance, pienso que el posible, dada la correlacin de fuerzas existente y la falta de un Proyecto Nacional concreto como gua, pero abri el camino, fue una cajita de pandora que abri paso al pueblo y la revolucin. El pensamiento prosistema, ideario en general de la derecha se movi a sus anchas, contenido nica y objetivamente por la cultura parda del Presidente Chvez, quien, por su imaginario y valores, desconfiaba y muchas veces discrepaba del sentido comn reinante, con lo cual representaba en buena medida el pensamiento antisistema. Una ancdota: recuerdo el Consejo de Ministro donde se discuti la ltima de las leyes habilitantes del 2001, la ley de pesca, que sometida a debate gener varias posiciones, destacndose la de Luis Miquelena que la negaba, afirmando, adems, que sera el detonante para una situacin de crisis; sometida a votacin fue aprobada con su solo voto en contra; lo dems es historia: al concluir el Consejo de Ministros en diciembre 2001 el Presidente llam a cadena nacional de radio y televisin e inform a la nacin sobre la aprobacin de las 41 leyes, en enero renunci Miquelena y ya estaba en camino el golpe de abril.

Constitucin y Proyecto Nacional

El golpe de abril del 2002 signific un quiebre en la historia poltica de Venezuela, pues si bien es cierto que desde la Independencia Caracas es el smbolo del Poder, pues all est la sede de los poderes pblicos incluyendo la presidencia, la irrupcin de la clase media alta en poderosas manifestaciones (sobre todo en la capital) muy politizadas, puso de manifiesto la presencia de un nuevo actor poltico que no suele aparecer en los anlisis tradicionales y que emerge de la dinmica misma del Sistema Mundial. Creo que esto se debe a que los Estados territoriales, los cuales conforman los elementos ms importantes de la estructura del Sistema Capitalista Mundial y que por la naturaleza de sus redes ocupan lugares diferentes en la pirmide distributiva de la riqueza: los pases centrales (los anteriormente colonizantes) extraen riqueza de los perifricos (las antiguas colonias) y son cada vez ms ricos; a la par la poblacin urbana tiende cada vez ms a concentrarse, pero esta concentracin tambin es desigual y en sentido contrario, es mayor en los pases perifricos y semiperifricos que en los centrales y la distribucin de la pirmide clasista en los espacios urbanos tambin es diferente.

No vamos a discutir en profundidad las caractersticas de las ciudades en Venezuela, lo haremos en un prximo trabajo, pero s quisiramos decir que nuestro sistema regional/urbano emergi bajo el patrn de los pases perifricos del Sistema Capitalista Mundial (economa mundo segn Wallerstein y Espacio/tiempo/cultural/mundial segn la unidad de trabajo que propongo) y ha evolucionado demoniacamente hacia una concentracin de la poblacin en pequeas y determinadas regiones del territorio, al extremo que el eje norte-costero concentra ms del 70% de la poblacin total de nuestro pas. Como adems de perifrico y por ende conectados con los pases centrales mediante relaciones de intercambio desiguales somos desde hace un siglo una regin petrolera y un Estado presidencialista que concentra el aparato para distribuir la renta en el rea metropolitana (de Guarenas-Guatire hasta la Victoria y desde el mar Caribe hasta la cordillera de la costa) conformando un atractor para toda la poblacin, pero sobre todo para las clases medias altas con su componente tecno-profesional y las muy pobres acuciadas por la miseria. Hemos llegado, en consecuencia, a abrigar en la gran Caracas ms del 60% de la poblacin del eje norte-costero, esto es, unos doce millones de habitantes, distribuidos en dos Caracas (propongo una ciudad capital, dos Caracas histricas: una al oeste de Chacato y otra al este) que podramos estimar en 60% para la Caracas del oeste y 40% para la del este. Si el tramo poblacional para las clases medias y la Oligarqua es de un 40% a escala nacional, en la Caracas del este sera mayor (debido a la condiciones petrolero/rentista), digamos un 50%; entonces estaramos hablando de 2,400.000 personas, que como conjunto socio/cultural, internaliza el racismo ms profundo y el desprecio por lo nacional, por lo que con dinero y apoyo no debiera ser difcil concentrar, en momentos de arrebato poltico, ingentes multitudes de ms de medio milln de personas que clamen por un cambio su cambio cifra que est lejos de lo logrado hasta ahora por esta corriente que apoya al sistema dominante, que apenas llega a concentrar unas treinta o cuarenta mil personas.

Podemos concluir que la evolucin negativa del Estado rentista se ha exacerbado en los ltimos diez y ocho aos, sobre todo por el abandono del proyecto de desconcentracin territorial que form parte del Proyecto Poltico primigenio de Hugo Chvez y la prolongacin del patrn histrico de concentracin/colonial de nuestros espacios, creando, as, una fuerte inestabilidad institucional que facilita la poltica de nuestro real enemigo, el Imperio y la clase imperial.

El nuevo marco socio/cultural

Durante los ltimos 18 aos Venezuela ha sido un ejemplo indeseable y peligroso para el Sistema Capitalista Mundial, pues su lucha en defensa de la soberana de los estados, su papel en el diseo de mecanismos para la integracin de Suramrica y el Caribe, as como sus xitos en la lucha contra la pobreza y la desigualdad mediante la aplicacin de la nueva democracia participativa y protagnica, ms su insercin exitosa al nuevo orden mundial pluripolar que emerge como alternativa al Sistema Mundial hegemonizado por la triada Imperialista (USA, Europa y Japn), nos convirtieron en un smbolo, tanto para las naciones oprimidas como para los de abajo en todas las latitudes. Es ms que suficiente para que las oligarquas del mundo nos odien e intenten liquidarnos.

El proceso bolivariano emerge al mundo en 1992 con la rebelin militar comandada por Hugo Chvez y, desde ese momento, alumbra la historia como llama revolucionaria, como un movimiento poltico con profundas races en el imaginario Suramericano y del Caribe, que se enraza con la gesta libertadora del siglo XIX. En ese momento el neoliberalismo reinaba en el Sistema Capitalista Mundial: haban pasado 27 aos de la visita de Nixon a China, 26 del retiro de USA de la dependencia del patrn oro y del golpe contra Allende y 23 del golpe de Videla en Argentina, eventos que son galones del caminar hacia la imposicin de la ideologa liberal al Mundo, como base ideolgica de la hegemona estadounidense en el Sistema Capitalista Mundial. All se instal la nueva poltica estadounidense de eliminar la soberana de los estados territoriales, para que la financiarizacin, como economa de casino, reinara sobre la economa material (real) de pases como China, Brasil, Rusia e India en el rol de semiprifericos, es decir, el Imperio colectivo maneja las finanzas, los semiprifericos la produccin material y los perifricos suministran las materias primas. Fue la dcada del fin de la historia (Fucuyama), del no hay alternativas (Margaret Tacher y Ronald Reagan) y de la Agenda Venezuela (Rafael Caldera), un momento sombro para los pueblos oprimidos del mundo, pues realmente, viendo la guerra criminal contra Irak, pareca que no haba esperanzas ni alternativas, sin embargo, de esas sombras, emergi el movimiento bolivariano con Hugo Chvez a la cabeza. No es poca cosa.

En estos 18 aos el proceso bolivariano ha impactado al mundo motorizando los movimientos antisistmicos y acelerando el tiempo histrico, pues el tiempo socio/cultural no es igual al cronolgico, se acelera en los momentos de bifurcacin sistmica cuando pequeas causas generan grandes efectos. As fue: cambi el mapa poltico, sobre todo en nuestra Amrica y una ola de movimientos de izquierda llegaron al poder poltico y muchos de ellos se plantearon procesos constituyentes (Bolivia y Ecuador) para marcar la ruta transformadora. Pero tambin se proyect a otras latitudes y est presente en las luchas populares de Francia, Espaa y muchos otros pases.

Ahora en 2017 el mundo es otro y las institucionalidad que creamos en 1999 ya no ayuda a manejar positivamente la crisis socio/cultural que cada vez es ms profunda y ms compleja, tanto en el Sistema Mundo, como en Amrica y en nuestro pas. Necesitamos una nueva institucionalidad, otro marco constitucional, diseado teniendo presente las faltas que impidieron que la Constitucin de 1999 sea aplicable a la nueva geometra socio/poltica que necesitamos. No podemos olvidar que ni el Imperio ni la clase imperial reconocieron nuestro derecho a gobernar, nunca lo han aceptado: bolivianos, ecuatorianos, nicaragenses, guatemaltecos, cubanos y venezolanos no pueden gobernar para sus pueblos, somos, para ellos, aves de paso, unos intrusos que deben eliminarse.

Las tareas que enfrentamos desde 1999 son muy difciles, pues en una poca de transicin de un sistema social a otro u otros, reina tanto la incertidumbre como la creatividad y es el momento del pensamiento cientfico riguroso, que es complejo y participativo. Tenemos que cambiar nuestra percepcin del mundo y actuar en consecuencia, y operar con los tres niveles dialcticamente concatenados la verdad, lo bello y lo bueno que permiten tener una nueva percepcin de la vida, esto es, analizar lo ms cientfica y sistmicamente posible la totalidad en busca de la verdad, apoyarnos en los sentimientos y las emociones, para, como personas morales y ticas que somos, buscar el bien y la belleza y, finalmente, como polticos, y con los pies en la tierra y mirada lejana, unificar los tres patrones de valor, histrica y culturalmente creados.

Creemos que adelantar un proceso constituyente que culmine en una nueva constitucin es el camino correcto, pero, debido a la situacin poltica nacional y regional, no solo debemos blindarlo trabajando con transparencia, sino convertirlo en un foro poltico-socio/cultural donde se debata con amplitud, no solo entre los constituyentes, tambin y simultneamente con funcionarios del gobierno y con intelectuales y dirigentes sociales. Debe ser un foro nacional e internacional (debera invitarse a intelectuales y dirigentes importantes) de pensamiento, planificacin y accin que llene de luz a Venezuela y a nuestra Amrica y apunte con fuerza a esa nueva institucionalidad que los pases perifricos reclaman.

No creo que el proceso constituyente deba ser breve, al contrario, necesitamos tiempo para que ese gran foro se desarrolle y culmine la gran tarea encomendada, que no es otra que disear el Proyecto Nacional de nuestra moderna revolucin, de tal manera que influya en todos los pases del mundo y ayude a canalizar su camino. Ese es nuestro verdadero escudo.


Una sugerencia para los constituyentes.

Como dijimos el elemento fundamental de esta constituyente debera ser la elaboracin y puesta en funcionamiento del actual y nuevo Proyecto Nacional, pues en l se compendian todos los temas que nos afectan. Veamos cuales son los mbitos donde desarrollar la planificacin radical. Son nueve, todos territoriales, cuatro operan sobre el territorio y cinco son las infraestructuras que los interconectan con el mismo, ellas son:

1.- Actividades productivas. Comprenden: agricultura, ganadera, explotacin forestal, pesca, minera, construccin e industria de transformacin.

2.- Servicios sociales. Comprenden: salud, educacin, informacin y entretenimiento, redes de proteccin social, turismo y deportes.

3.- Instrumento de gestin econmica y social. Comprenden: la asignacin de recursos, justicia y seguridad, representacin poltica, actores sociales y reglamentacin internacional.

4.- Intermediacin comercial y financiera. Sistema bancario, tanto estatal/nacional como regional/local. Todo el sistema dirigido por el Banco Nacional de Desarrollo bajo la gua del Ministerio de Planificacin o de una Comisin presidencial supraministerial.

5.- Las cinco infraestructuras territoriales. Son la energa, el agua, los transportes, los asentamientos humanos y los sistemas de comunicacin e informacin.


Todos estos elementos estn concatenados, se interconectan e interinfluyen constante y permanentemente, pues son partes de un todo en eterno movimiento. Conforman un sistema complejo vivo y por eso, si queremos estudiar uno de los tems, por ejemplo la salud en el punto 2, vemos que el resto de los elementos de ese punto estn profundamente relacionados, pero tambin lo estn los componentes de los otros puntos. Total, no podemos ni analizarlo y mucho menos actuar sobre l, sin tomar en consideracin la totalidad. Por eso la planificacin es fundamental, es como construir un cerebro que maneje todo el cuerpo social. En el cerebro est todo y ese es el reino de la cultura. La cultura es lo humano, su impulso vital; all decidimos qu es un bien o un servicio, qu es bueno o malo, qu es bello y qu no lo es y qu es verdadero o falso. No olvidemos que los sistemas vivos se estimulan, no se dirigen, y que si pretendemos regir linealmente los procesos en los diferentes mbitos de la Reproduccin Social fracasaremos, al igual que lo han hecho todos los pases que integran el Sistema Mundial donde muchos han crecido pero ninguno ha dinamizado plenamente la potencialidad humana.

El elemento vital, lo que mueve este proceso es el cambio cultural, la revolucin cultural de la que tanto hablamos y pareciera que poco comprendemos, pues de manera extraa pero constante, usamos el concepto para referirnos a las artes, poniendo de esta manera el mundo al revs. En verdad la Cultura es una amplia red de conversaciones que trasmiten significados y es lo que determina la interpretacin que damos a lo que percibimos del mundo en que vivimos; todo cuanto nos estimula, desde una sensacin del medio natural hasta una conversacin o una imagen, son manejados por procesos cerebrales y se convierten en una percepcin, donde intervienen tanto nuestros sentimientos y emociones como nuestra racionalidad y la historia de la especie, por eso la percepcin que tenemos del mundo es histrica, contextual y relativa. Si aceptamos esta visin, debemos concluir que el diseo de un Proyecto pas es una tarea que requiere un cambio revolucionario en las estructuras de nuestro espacio/tiempo/cultural. Esa es la Revolucin que est planteada y los lineamientos que surjan de la Asamblea Nacional Constituyente, tomados desde el emocionar y la racionalidad concreta, se deben materializar en objetos materiales e inmateriales, tales como libros, arte, obras de ingeniera, deportes y las tantas cosas que componen el mundo de la cultura.

Ojal no cometamos los mismos errores que en 1999 y sepamos repartir las tareas entre la constituyente y el conocimiento acumulado por la revolucin. El trabajo es en dos frentes: gobierno elaborando los contenidos sistmicos del Proyecto Nacional para que la Revolucin avance, mediante una amplsima consulta que provoque debates creadores, y la ANC acogiendo estas propuestas para estudiarlas y convertirlas en disposiciones poltico/jurdicas. Recordemos lo que dice Evo Morales sobre un proceso revolucionario: no mentir, explicar claramente las cosas que hacemos y deslastrarnos de vicios como la triquiuela y la componenda.

El proceso constituyente que estamos iniciando, es fruto de las transformaciones ocurridas, tanto en el Espacio-tiempo/cultural mundial como en nuestra Amrica y en Venezuela. Hemos sido actores en este proceso y actores importantes, por consiguiente el anlisis de nuestros aciertos y errores en ese caminar es trascendente. Nos ven y nos vemos como una rica provincia extractivista con una historia gloriosa que vive una profunda crisis poltica, la cual, a nuestro juicio, es consecuencia de la contradiccin entre tener una fuente de riqueza que solo se realiza en el mercado mundial y depende del desarrollo de la ciencia y la tecnologa en ese mbito, y las necesidades integrales de la poblacin que realmente vive en nuestro territorio con la cultura impuesta por el pasado colonial/rentista. El cambio hacia una cultura que nos delinee desde el ahora un Proyecto pas con una poltica territorial e institucional que busque la soberana alimentaria y la consecucin de los bienes salariales, mediante el desarrollo industrioso tanto del campo como de la ciudad, servidos por una red bancaria nacionalizada y desconcentrada y que redisee el modelo minero, petrolero y gasfero, nos har salir revolucionariamente de la crisis


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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