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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-06-2017

La desaparicin del Popular, secuela o preaviso?

Pedro Montes
Socialismo 21


El oscurantismo que domina todo el mundo financiero, y en particular en el sistema bancario por la simple razn de que si se desata el pnico sobre una institucin su hundimiento puede ser casi inmediato con la retirada masiva de depsitos, impide desentraar en profundidad lo ocurrido al banco Popular y la forma en que las autoridades monetarias europeas (la Junta nica de Resolucin del BCE, otra entrega de soberana) y espaolas han resuelto este nuevo grave incidente.

Todo indica que el banco Popular estaba en quiebra, esto es, el valor de sus activos, unos 150,000 millones de euros, era insuficiente para hacer frente al volumen de sus pasivos, constituidos fundamentalmente por los depsitos, unos 115,000 millones de euros, deudas con otras entidades de crdito, unos 15,000 millones, y los recursos propios, unos 10,000 millones. Implicado excesivamente en la actividad inmobiliaria, los crditos fallidos hipotecarios, el susodicho ladrillo, e inversiones exageradas en el suelo, haban degradado de modo continuo su balance.

Nada nuevo en lo que ha sido la crisis financiera desde que estall la crisis de las hipotecas subprime en Norteamrica, que arrastr a todo el sistema financiero internacional y por extensin al sistema financiero espaol a un perodo de enormes convulsiones, cuya superacin dista de estar resuelta.

El banco Popular estaba herido de muerte, su solvencia en entredicho, y de ah a desencadenarse una situacin de falta de liquidez haba un paso en cuanto la desconfianza de los clientes en la recuperacin de los depsitos se hizo realidad. Un desenlace traumtico pero nada novedoso en lo que representa la cadencia de los acontecimientos de la quiebra de un banco, en este caso relativamente importante en nuestro pas, pues se trataba de la quinta institucin bancaria por su balance.

El llamado agujero resulta de muy difcil precisin, y cabe estimarlo en unos 17,000 millones de euros si se acepta la solucin dada que elimina de un golpe todo el capital propio de la entidad, que podran ser unos 10,000 millones el 6 de junio, y exigir al banco de Santander una emisin de acciones por unos 7.000 millones de euros para afrontar la adquisicin que ha llevado a cabo.

Datos no desdeables y relevantes, pero desde luego nada equiparable a lo que han sido otras graves crisis de otros bancos desde 2008, cuando la quiebra del banco de inversiones Lehman Brothers supuso 700.000 millones de dlares. Por las cantidades implicadas, todo permite pensar que caban otras posibilidades de solucin, como hubiera sido inyectar liquidez al banco -recurdense los 25.000 millones que cost Bankia o el tratamiento que se pretende dar a otros bancos en dificultades en Italia-, o distribuir los costes de la quiebra de un modo distinto, como podra haber sido valorar las acciones del banco Popular por un precio distinto de cero y matizarlo por tramos de propiedad.

Caben todas las especulaciones sobre lo que se ha pretendido hacer con el banco Popular y los intereses que han entrado en juego a la hora de liquidarlo, que han debido ser muchos por la jugosa depredacin. En todo caso, adems, siempre quedaba abierta la oportunidad de que el propio Estado con una intervencin decidida se hubiera hecho cargo, con un coste mnimo, de una parte significativa del sistema crediticio, haciendo realidad lo que en muchos programas polticos se anuncia de reconstruir una banca pblica. Es tal el retroceso ideolgico de la sociedad y de la izquierda con el neoliberalismo que ni cuando surgen conmociones de este tipo se recuerda que histricamente la aspiracin de una banca pblica poderosa ha sido una reivindicacin, incluso una prctica, comn en otros tiempos.

Desde luego, el tema del Popular no est cerrado, aunque se pretenda por parte del gobierno darle carpetazo formalmente, por los perjuicios causados a unos 300.000 accionistas, y las irregularidades que de nuevo se han cometido, permitiendo o facilitando ampliaciones de capital con informaciones falsas sobre la situacin financiera real del banco, incluidos los famosos anlisis de estrs europeos. Las instituciones reguladoras y de control no slo es que miran para otro lado haciendo caso omiso de sus responsabilidades, sino que alimentan las estafas financieras que se fraguan al amparo de la ignorancia y opacidad que cubren el mundo financiero.

Crisis pasada o futura

Desde el punto de vista poltico general, la cuestin clave que plantea el caso singular del banco Popular es si se debe inscribir en la estela de la gran crisis financiera padecida desde 2008 o si, por el contrario, es un relmpago anunciador de otras peligrosas tormentas por llegar. Mi opinin es que estn pendientes enormes convulsiones y episodios de emergencia, a partir de tener en cuenta la situacin de nuestro pas como la ms general de la situacin financiera mundial.

Toda la seguridad propagandista que emite el gobierno sobre la solidez y solvencia del sistema financiero queda en entredicho por lo que ha ocurrido con el Popular, que ya se extiende a otras entidades, como es el caso de Liberbank. Los datos son imprecisos, pero se sigue reconociendo que los bancos siguen ocultando en sus balances decenas de miles de millones de activos txicos inmobiliarios, quizs algunos centenares de miles, que an no han digerido a pesar del entramado institucional que se ha creado para aliviarlos de la carga destructiva que representan.

Por otra parte, todo el sistema bancario ha gozado en los ltimos aos de una evolucin excepcional determinada por ser el canal fundamental por el que el Estado se ha financiado emitiendo cientos de miles de millones de euros hasta alcanzar la deuda pblica el 100% del PIB y por el que el BCE ha inyectado liquidez a la economa con respaldo de esa deuda. Un circuito extrao, beneficioso para la banca, generado en un contexto de tipos de inters del BCE mnimos, o nulos, que tarde o temprano tendr que acabar. Si la crisis de los bancos ha puesto en jaque al Estado hasta aqu, ser el endeudamiento que ya alcanza el Estado el que ponga en jaque el equilibrio de los bancos ahora.

Alardear de los contribuyentes quedan descargados de los costes de intervencin en el caso del Popular no se compadece con el hecho de que el Estado ha gastado en el mantenimiento del sistema financiero decenas de miles de millones de euros que y es una osada porque an no se sabe cmo acabar esta historia. Por no referirse al endeudamiento general que padece toda la economa espaola, incluidos los pasivos exteriores, por la que se convierte en uno de los pases ms vulnerables del mundo.

Convendra no olvidar que al final de 2016, despus de 8 aos de crisis, quiebras y reajustes financieros, los pasivos entre las empresas, las instituciones financieras, las Administraciones Publicas y los Hogares ascenda a 7,8 billones de euros, a los que sumar otros 2,6 billones de pasivos con el exterior de esos agentes. En 2009, esas cifras eran respectivamente de 7,7 billones y 2,3 billones, dejando de manifiesto que la carga explosiva del endeudamiento sigue intacta, e incluso algo ms peligrosa por el aumento de los pasivos con el exterior.

Pero ms importante an. Destacados y solventes analistas vienen anunciando la proximidad de otra crisis financiera mundial cuya intensidad, sostienen, superar la que hemos conocido recientemente.

Las propias instituciones financieras internacionales deslizan sutilmente su preocupacin por la situacin existente. Como se sabe, la prctica de inyectar liquidez en cantidades desorbitadas por parte de la FED y el BCE ha sido el medio para detener la consecuencia incontroladas de la crisis.

La liquidez generada ha detenido su propagacin pero al mismo tiempo ha multiplicado los riesgos de que sobrevengan convulsiones ms graves. Si ello ocurre, por los mltiples factores de inestabilidad existentes, incluidos los polticos, no cabe pensar que el sistema financiero espaol quedar indemne, puesto que, como se ha resaltado, la economa espaola en trminos de su endeudamiento global no se ha corregido, manteniendo todo el sistema una vulnerabilidad muy elevada.

Despus de todo, se admite que la evolucin entre los flujos financieros de la economa globalizada y los flujos de intercambios reales de bienes y servicios han cobrado una desproporcin disparatada e insostenible, cualesquiera que sean las comparaciones. Como la evolucin del volumen de los activos y pasivos financieros mundiales no guarda relacin alguna con el crecimiento del PIB real del mundo. La economa productiva opera dentro una burbuja financiera que tendr que desaparecer antes de que el capitalismo pueda normalizarse y emprender otra fase. Se ha de destruir mucho capital ficticio y especulativo para sanear economas, pero eso no acaecer sin grandes traumas, tensiones y conflictos.

El caso del banco Popular nos pone un ejemplo perfecto de lo que tendr que ocurrir: de la noche a la maana todos los poseedores de acciones y bonos convertibles del banco han perdido todo su capital. Generalizar los problemas y angustias que sufren los afectados por la crisis del Popular nos puede servir de imagen de lo que est por suceder a otra escala.


Pedro Montes, economista.

Fuente original: http://socialismo21.net/la-desaparicion-del-popular-secuela-o-preaviso/



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