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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-06-2017

Universidad y poltica: Disputas pasadas y presentes (I)

Julio Csar Guanche y Ariel Dacal
Temas


No es posible conocer a cabalidad el devenir de la nacin cubana desde el siglo XVIII, su ciencia, su cultura y su poltica, sin mirar a la universidad. Tampoco es posible abordar las disputas de sentido actuales y sus alcances sin mirar hacia y desde ella.

La relacin entre universidad y poltica tiene dimensiones obvias y tambin otras que son necesario hacer ms visibles. Por entender que el debate sobre la educacin universitaria en particular debe partir de comprensiones integradoras, hemos invitado a varias personas vinculadas a ella por una larga trayectoria profesional (Luis Carlos Silva Aycaguer, Ral Garcs Corra, Julia Mara Fernndez Trujillo, Narciso Alberto Cobo Roura, Julio Antonio Fernndez, Esteban Morales, Jos Ramn Vidal y Ren Fidel Gnzalez Garca) para que contribuyan a conformar un mapa ampliado del lugar poltico, cientfico y cultural de la universidad cubana, de los matices y particularidades de su historia y los datos que hoy tensan la disputa de sentidos que vive Cuba en general, y la universidad como espacio privilegiado de esta en particular.

La conexin especfica entre universidad y democracia hace parte de las indagaciones motivadoras de este dossier. Luego, el sentido que anima estas intervenciones es explcitamente poltico: busca insertar la problemtica universitaria en el horizonte mayor de las apuestas de la Cuba de hoy por el socialismo democrtico, frente a las resistencias que este encuentra fuera y dentro de la nacin, en el horizonte de lograr una educacin que, siendo ms libre intelectualmente, haga a la vez ms libre poltica y culturalmente a la sociedad cubana, a la que se debe por entero.

Nota: Para su publicacin en Catalejo, hemos dividido este material en tres partes.

En la historia nacional, qu relacin ha existido entre la vida universitaria, la vida cultural, el pensamiento social crtico y la poltica cubanas?

No me resulta difcil escribir sobre la Universidad de La Habana y de los estudios universitarios en general; sobre todo de la mencionada, a la que ingres en 1962 y de la que me jubil en 2010. Soy maestro desde 1960, cuando me incorpor al primer contingente de Maestros Voluntarios de Minas del Fro, en la Sierra Maestra, y para m el magisterio ha sido mi vida toda.

La Universidad de La Habana cuenta con una bellsima historia. Fidel ha dicho que en ella se hizo revolucionario. Fue siempre una institucin en la que ciencia, poltica y lucha revolucionaria se coaligaron para hacer de ella un smbolo paradigmtico de nuestra historia cultural y poltica.

No se puede escribir la historia de Cuba sin mencionar la Universidad de La Habana, fundada en 1728. Fue la primera. Mucho despus se crearon otras dos: en Santiago de Cuba y Villa Clara, como universidades pblicas, para sumar tres en todo el pas antes de 1959. Por ello, para muchos jvenes resultaba prcticamente imposible realizar estudios universitarios si no disponan de recursos para vivir en esas capitales de provincia. Esta situacin fue resuelta a partir del plan de becas universitarias creado con posterioridad al triunfo de la Revolucin, una decisin que coron la importancia que la Revolucin cubana siempre le ha dado a la educacin.

Hasta el comienzo de la segunda mitad de los aos 70 del pasado siglo, la Universidad de La Habana alberg en su seno todas las carreras, desde las ciencias naturales y exactas, hasta las humanidades, las ciencias sociales, agropecuarias y las mdicas, incluidas las veterinarias.

Durante los aos 60 y los 70, la Universidad se visti de obreros, campesinos y sus hijos, quienes, por primera vez de manera masiva, tuvieron oportunidad de acceder a estos estudios. Con ello vari sustancialmente su composicin social. Se puede decir que desde entonces fue para los revolucionarios, tanto por su alumnado como por el claustro, engrosado a partir del fuerte Movimiento de Alumnos Ayudantes. Este movimiento desempe una funcin fundamental al suplir la ausencia de muchos profesores que se marcharon del pas.

Hacia la segunda mitad de los aos 70 se produce un cambio estructural de la organizacin acadmica universitaria que gener las modificaciones generales siguientes:

Casi todas las antiguas escuelas se transformaron en facultades universitarias. De la Facultad de Humanidades, que contaba con siete escuelas, emergieron, como facultades independientes, Ciencias de la Informacin o Periodismo, Lenguas Extranjeras, Derecho, Filosofa e Historia, Artes y Letras, y un nuevo Departamento de Sociologa.

Al reformular la estructura de la antigua Facultad de Humanidades, en mi opinin, se cometieron dos errores bsicos que afectaron el desarrollo de las ciencias sociales en general, incluidas las humanidades. El primero fue eliminar el antiguo departamento de Sociologa, que ya tena las condiciones para convertirse en facultad. Ms de veinte aos despus, cometamos con Sociologa el mismo error en que incurrieron los soviticos en la dcada de los 50. Tambin, en 1976, sera eliminado el entonces Departamento de Antropologa.

Posteriormente, se fundara otro departamento de Sociologa, que an hoy no ha logrado acumular la experiencia acadmica del primero. Estas decisiones estuvieron vinculadas a concepciones dogmticas subyacentes en el llamado Departamento de Marxismo-Leninismo, del Ministerio de Educacin Superior (MES) y cierta corriente ideolgica, compartida entonces dentro de la estructura partidaria y alimentada por un grupo de viejos e ilustres profesores de la propia Universidad habanera, apoyados por instancias externas, las mismas que preconizaron la liquidacin del primer departamento de Filosofa y la eliminacin de la revista Pensamiento Crtico. Se trataba de una lucha ideolgica que se libraba entre los que pretendamos ir ms all del llamado marxismo clsico importado de Europa socialista, y los que pretendan, sin negar ese marxismo, tomarlo para asentar ms la teora en nuestras experiencias nacionales.

El segundo error se cometi al unir a la antigua Escuela de Historia con el nuevo Departamento de Filosofa (llamado entonces de Marxismo Leninismo), a lo que se sum tambin la antigua Escuela de Ciencias Polticas. Se sacrific as el nivel ya alcanzado por la primera, que estando entre las que ms se destacaba por su claustro, hubiera podido convertirse en una facultad, unindola con Filosofa y Ciencias Polticas, que pudieron haber quedado como simples departamentos de servicio docente.

Para esa poca dominaba en la mayora de las reas de Ciencias Sociales y Humanidades, excepto en Economa, lo que podemos llamar una corriente docentista que priorizaba a ultranza la docencia y pona muchos obstculos tericos y estructurales a la investigacin. Fue el periodo en el que el compaero Fidel fund los conocidos Equipos de Investigaciones Econmicas, en el Instituto de Economa de la Universidad de La Habana.

Por su parte, dentro del vicedecanato de investigaciones de la antigua Facultad de Humanidades, se crearon varios Grupos de investigacin, como el de Amrica Latina, Religin, Estudios cubanos, frica y Medio Oriente, y Estados Unidos, que en su mayora devendran Centros de Investigacin.

Para entonces, la confrontacin entre docencia e investigacin llen un espacio importante en la lucha ideolgica dentro de la antigua facultad de Humanidades y de la Universidad de La Habana en general. No pocos defendan la absolutizacin de la docencia como la nica tarea fundamental; otros defendan la idea de que sin investigacin la docencia no tendra la calidad necesaria para cumplir con el cometido cientfico que deba desempear la universidad.

Como mencion anteriormente, el primer error histrico fue disolver el Departamento de Filosofa y la revista Pensamiento Crtico, dos acciones de las que nunca podremos arrepentirnos lo suficiente, pues tanto el departamento como la revista haban servido para llevar por un camino propio e independiente a las ciencias sociales y humansticas cubanas. Esta decisin respondi ms a ciertas actitudes de dogmatismo, ortodoxia negativa y de enfrentamiento poltico-ideolgico mal interpretado y comprendido, que a necesidades reales de defender la ideologa de la Revolucin.

La Revolucin estaba en peligro entonces, como lo ha estado siempre; pero, para la poca, el riesgo ideolgico provena de la confusin entre la defensa de un marxismo importado o trabajar inteligentemente para generar nuestra propia versin.

La corriente dogmtica triunf como resultado de la influencia sovitica, con no pocos representantes entre nosotros. La experiencia particular que habra de conducirnos por los ya exigidos caminos propios, se frustr. A esto sigui una poca de confusin ideolgica y hasta de cierto oscurantismo, que comenzaramos a superar con posterioridad a la implosin de la URSS y el resto del llamado campo socialista. No tuvimos ms remedio que tratar de andar por nuestros propios caminos, aunque ello no hubiera significado nunca una renuncia al marxismo verdadero.

Se trat de una historia, que en el contexto poltico-ideolgico entonces prevaleciente, siempre sera posible repetir, como ocurri pocos aos despus, cuando fueron desmembrados otros centros de estudio: CEA, Europa y frica ms tarde. Solo se mantuvo el Centro de Estudios sobre Estados Unidos. Ms tarde desaparecera tambin el Departamento Amrica, a cargo de los asuntos de los Estados Unidos, dentro de la estructura del Partido.

Ahora, mirando al escenario cubano actual y los desafos de futuro (cientficos, culturales y polticos) que plantea para el espacio universitario, cules son las virtudes y problemas de la universidad cubana de hoy?, cules son sus propias esperanzas en la universidad cubana para el futuro inmediato?

Hoy pretendemos restaar los errores y solucionar las ausencias, pero de un modo que no considero acertado. Tratar de gestionar y formular la poltica exterior solo desde las instituciones del gobierno no resulta un buen mtodo para enfrentar la experiencia de siglos que se nos viene encima. Adems, la experiencia acumulada, en mi opinin exitosa, no dice que las instituciones de investigacin vinculadas a los temas de poltica exterior deban estar dentro de los organismos gubernamentales. Esto se convierte en una trampa, porque el enemigo, afanoso por acercarse a las interioridades de nuestro proceso de formulacin de poltica, conoce de antemano dnde buscarlo; sabe dnde est, de dnde sale, quines participan. Aos atrs, eran tantos los centros participantes, las correlaciones gobierno-instituciones acadmicas, bajo cuerda, que no era posible saber dnde estaba la verdad y dnde la mascarada.

As, desaparecieron reas del campo de las ciencias sociales y humansticas y del campo de las Relaciones Internacionales que haban logrado un nivel de desarrollo que indicaba que, dentro de la Isla, el marxismo leninismo y la formacin de poltica lograran tomar sus propios caminos, y se evitara la copia del marxismo sovitico, que lamentablemente prevaleci por muchos aos y produjo un retraso en las ciencias sociales y humansticas en Cuba que solo recientemente hemos comenzado a superar. Creo que ahora necesitaramos mucho de casi todo eso que eliminamos.

Esta recuperacin, en parte, se va logrando sobre la base de un proceso de produccin cientfica de nuestras Ciencias Sociales y Humansticas, e internacionales, que en ciertas instituciones acadmicas miran mucho ms hacia nuestras realidades propias y sus particularidades histricas, que a las experiencias ajenas; no es posible despreciar lo que estas experiencias contribuyeron a nuestra actual formacin, que nos ense a formular poltica, sin que nos la adivinaran tan fcil. Aunque solo fuera ello necesario para no repetir las cuestiones negativas del periodo analizado.

No estoy en condiciones de explicar cmo fue este proceso en el resto de las universidades, pero s puedo afirmar que lo ocurrido en la Universidad de La Habana y otros centros, afect a todo el pas, tanto por las instancias y niveles de donde provinieron los errores cometidos, como por las afectaciones a La Universidad que siempre fue una institucin lder en los campos mencionados.

Sin dudas, aquellas decisiones produjeron un dao casi irreparable al desarrollo de las Ciencias Sociales y Humansticas y de las Relaciones Internacionales, particularmente, en la Universidad de La Habana, pero tambin en el pas, de lo que no ha sido posible an recuperarnos totalmente.

No hay ms que observar detenidamente las dificultades en que se encuentran las Ciencias Sociales y Humansticas en el resto de nuestros centros de educacin superior. No se ve que necesitaramos campos del conocimiento que an estn en paales, como son los estudios raciales y los de Estados Unidos. Hace ya tiempo se ha alertado acerca de la necesidad de que en cada universidad exista al menos un Grupo de Trabajo que le haga frente a estos temas para dar atencin a la avalancha de visitantes que ahora exploran nuestras Universidades.

Adicionalmente, me pregunto cunto de lo valioso que se publicaba y se publica en Cuba hoy, ser utilizado en las aulas; y pienso en los libros de muchos de esos profesores de los que se ha prescindido, o de revistas especializadas que incluyen la ensaystica histrico-social y el debate actual, como Temas, Casa de las Amricas, Caminos, Catauro, La Gaceta, Unin y otras. He constatado que muchos estudiantes conocen nuestros trabajos solo despus de que se gradan, o porque los descubren casualmente en Internet. Claro, no es algo que pueda demostrarse estadsticamente, pero estoy seguro que la produccin en materia de literatura llega a las aulas de las Facultades de Artes y Letras ms fluidamente que la de la problemtica poltica, social y de relaciones internacionales, relaciones raciales y sobre los Estados Unidos, a las de Filosofa, Derecho, Historia, Sociologa y Comunicacin social y otras.

Mencin especial merece que trabajos enfocados al tratamiento de la problemtica de las relaciones raciales en Cuba apenas circulan en nuestras universidades. Ese lado complejo y oscuro de nuestra cultura apenas es enfocado en nuestros estudios universitarios.

Cunto de lo positivamente crtico para el desarrollo de la Revolucin y del pas se pierde para la lectura de nuestros estudiantes y nuestro pueblo., sobre todo si tomamos en consideracin que la prensa nacional apenas lo publica de manera sistemtica, y que, en aos recientes y aun hoy, se adoptan decisiones polticas que limitan sobremanera la relativa independencia que se debe tener en estos campos de las ciencias para hacer avanzar la creacin cientfica. Son varios los ejemplos de profesores que han sido objeto de represalias administrativas y polticas por criterios expresados, o por las publicaciones donde los han expresado. Creo que valdra la pena analizar esto detenidamente.

Tales acontecimientos son relativamente recientes, por lo que, en medio de las situaciones que hoy vivimos, no es posible pensar que las Ciencias Sociales y Humansticas, e Internacionales, al menos en nuestras universidades, estn en condiciones de enfrentar fuertemente los nuevos desafos, ante la guerra cultural con los Estados Unidos en la que ya estamos inmersos.

Solo la facultad de Economa pudo, en cierto modo, librarse de los errores, al contar con una fuerte tradicin curricular, un profesorado ms cercano a la investigacin, y un claustro que no pudo ser llevado a seguir la lnea que si fue impuesta en otras reas. All, por iniciativa del Comandante en Jefe Fidel Castro, docencia e investigacin tendieron siempre a marchar juntas.

En particular, la Universidad de La Habana, que cuenta todava con un fuerte potencial cientfico en las ciencias sociales y humansticas, hoy atraviesa una situacin en la que la mayora de sus profesores en esos campos, apenas aparecen en los eventos cientficos o en los medios, apenas producen resultados de alta calidad, y casi no escriben ni opinan sobre los fenmenos actuales del pas. La inmensa mayora de los que logran hacerlo, es porque han buscado refugio para la creatividad en otras instituciones fuera de las universidades para evadir la madeja burocrtica acadmica y de cierta intolerancia hacia la crtica que a veces domina nuestras instituciones universitarias. As, las personas que ms se destacan en el campo de las ciencias sociales y humansticas en nuestro pas, por lo general, ya no estn dentro de las plantillas universitarias. Historiadores, economistas, socilogos, politlogos, internacionalistas, etc., van buscando un espacio para la creatividad, la labor crtica y la creacin cientfica, que por lo general no encuentran en las universidades.

No es difcil percatarnos de que, polticamente hablando, no se ha sido capaz de generar un ambiente de verdadera libertad de pensamiento, independencia acadmica y creatividad, que tan necesarios son para el avance de las ciencias sociales y humansticas. Solo al margen de un ambiente viciado por el dogmatismo, la persecucin del pensamiento propio e independiente y la sancin de toda idea que no comulgue con lo que es considerado por algunos como lo establecido, ha resultado posible en estos aos, la emergencia paulatina de un pensamiento saludable, crtico, creativo y salvador.

La enseanza universitaria se va quedando sin sus mejores cuadros en el campo de las ciencias sociales y humansticas, imposibilitados de sobrevivir en el ambiente que se ha generado para el pensamiento creador y la crtica revolucionaria de la realidad que nos rodea.

No me refiero a otros campos de la ciencia universitaria, como las Naturales y las Exactas, que no domino; aunque viv la realidad de que en ellas se est logrando mucho ms.

Con respecto a las Ciencias sociales y Humansticas, de manera inmediata, dentro de la Universidad de La Habana, no tengo esperanza alguna de que la situacin pueda solucionarse. Considero que urge investigar a fondo la situacin y adoptar las medidas necesarias para que el potencial cientfico e intelectual, en el campo de las ciencias sociales y humansticas, no se afecte y para que se pueda disfrutar, cuanto antes, de un ambiente de confianza, respeto y consideracin poltica, que les permita a nuestros cientficos sociales, desplegar la crtica revolucionaria, tal y como la ha reclamado el presidente Ral Castro, y como lo necesita el pas en estos momentos de sumo peligro para la supervivencia de la Revolucin.

Fuente: http://www.temas.cult.cu/catalejo/universidad-y-pol-tica-disputas-pasadas-y-presentes-i

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de los autores mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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