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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-11-2005

Libert, egalit... Toque de queda

Achour Bouteldja
Gara


Achour Bouteldja vive en la localidad de Bondy, distante unos quince minutos de Pars. Hijo de padre argelino y madre francesa, en este artculo Bouteldja narra lo que implica vivir en las ciudades perifricas de la capital francesa. Respecto a las protestas, expresa que estos jvenes no buscan la provocacin, ni ser arrestados o expulsados; tampoco un triunfo del FN, buscan un futuro diferente.

Documentacin! Algo que declarar? Drogas? Armas? Uno registra tus bolsillos y te cachea, para comprobar que no has mentido, mientras otro hurga dentro de tu mochila, con insistencia. Escrutan tu DNI (imprescindible, en el caso de los franceses de origen norteafricano) y piden comprobar los datos, por radio, a la Central: puedes formar parte de una de las tres tipologas que manejan: ser clandestino con documentos falsos, ser drogadicto o ser un dealeur (revendedor) criminal y ladrn. En caso de que vayas en grupo, pensarn que puedes ir a perpetrar un robo organizado.

Tras el 11-S, un cuarto supuesto est presente: si eres de origen rabe y llevas barba, eres potencialmente un terrorista adscrito a AlQuaeda. Por ese motivo, sufres continuos controles en la ciudad, en el barrio, en los centros comerciales, en el transporte colectivo, en los pasillos del metro, en los andenes de cualquier estacin. Si eres joven y tu cuadrilla la componen principalmente rabes y negros, esos controles se convertirn en algo cotidiano.

La nica prevencin considerada eficaz por una parte de la opinin pblica y poltica es la de la seguridad. La Brigade Anti Criminalit (BAC), una genialidad por la que Sarkozy pasar a la posteridad, fue creada en 1994 para dar respuesta al problema de inseguridad ciudadana inherente a las banlieues (suburbios). Este cuerpo se nutre de miembros de la Polica Nacional, y su test de admisin es muy selectivo a la par que muy revelador del nimo de esos policas de lite con pintas de cow-boys: son varones, son cinturn negro de karate y son capaces de reducir a un sospechoso en tres segundos cronometrados.

Una polica excepcional y fuera de lo comn para unas banlieues a punto de estallar. Con un coche camuflado, provisto de un kit antirrebelin y antimotn, con chalecos antibalas, estos agentes irrumpen en nuestras ciudades. Su intervencin es ultrarrpida, eficaz y, sobre todo, provocadora.

Informativos del miedo

Cada noche, viendo los informativos de las 20.00, Francia tiene miedo, que cantaba el grupo de St. Etienne, Mickey 3D. En nuestras banlieues hay consumidores de porros que, por el slo hecho de fumar o revender canabis, contribuyen, segn dice en esas noticias Villepin, a financiar una red terrorista. En nuestras banlieues hay integristas religiosos en potencia, o potencialmente criminales pirmanos, especialmente dotados para el hurto de coches y la reventa de drogas. Incluso, hay violadores que practican la tournante (violaciones colectivas) en los bajos de las HLM (Habitation Loyer Modr, alquileres sociales o VPO). Segn lo que muestran los medios, para los jvenes, para todos los jvenes de las banlieues, slo existen dos categoras de mujeres: las putas y las sumisas.

Los aos 80 vieron nacer en nuestras ciudades a SOS Racisme; los aos 90, al colectivo Ni putes ni soumises. Entonces y ahora, los jvenes son estigmatizados y caricaturizados hasta convertirles en carne de can con la que alimentar el odio al extranjero. Vivir en los suburbios es ser un paria social (en el corazn de Europa). Existen folletos tursticos que desaconsejan estas zonas. Yo no he visto jams turistas en Bondy, que est a quince minutos, en RER (tren de cercanas), de Pars.

La inseguridad de las banlieues ha tomado el relevo a la inseguridad en el empleo en nuestros medios de comunicacin. Sarko quiere limpiar los barrios. Sin embargo, la delincuencia de la patronal no le molesta lo ms mnimo, ni siquiera le molestaron los obreros de Metaleurop cuando amenazaban con verter toneladas de cidos en un ro, o cuando los agricultores saqueaban en sus protestas un centro comercial. Entonces miraba hacia otro lado. Y es que Sarko quiere limpiar las banlieues, haciendo desaparecer a estos jvenes a los que varias veces ha llamado escoria con un karcher (manguera de alta presin que se emplea, entre otras cosas, para borrar las pintadas).

La obsesin de la seguridad es tal que pronto las crceles sern un anexo de la escuela primaria. Los centros educativos de nuestras ciudades se asemejan, cada vez ms, a las prisiones: barreras, rejas y un vigilante que te solicita la cartilla de identificacin escolar. Cada vez ms recintos de seguridad, cada vez menos profesoras y profesores, cada vez menos medios, cada vez menos plazas.

As las cosas, para estos jvenes el mayor xito social consiste en evitar la crcel. Ni ms, ni menos. Que termines siendo un obreros endeudado y explotado es lo de menos, mientras no tengas antecedentes penales, pueden considerarte como alguien que ha triunfado. Aunque algunos consideran ahora que el ascensor social se ha detenido a medio camino, en realidad, jams ha habido ascensor social. Lo que hay es, justamente, escaleras de madera como las de los clandestinos en Melilla. Unas escaleras y un muro de prejuicios tan altos como las torres que se interponen en nuestro horizonte. Algunos consiguen dar el salto. Pero, por qu los obstculos se suceden y siempre aparecen para las mismas personas?

A Platini se le perdona el fracaso cuando no gana la Copa del Mundo. El equipo blanc-black-beurre de Zidane ha tenido que hacer lo imposible para ganarse el derecho a cantar La Marsellesa y, todava algunos encontraban esto insultante. Para ser un buen ciudadano francs es imprescindible saber La Marsellesa (desde la ms tierna edad). Pero, de qu himno hablamos? De La Marsellesa que entonaban los ciudadanos en las comunas de Pars antes de ser masacrados por el Ejrcito venido de Versalles o de la que cantaban los funcionarios enviados en misin civilizadora por esa potencia colonial que fue Francia?

A fuerza de insistir con la bandera tricolor en el corazn de las y los conciudadanos, se han multiplicado los potenciales fachos (fascistas) que revitalizan las nociones de Travail, Famille, Patrie (Trabajo, Familia, Patria), como un remake de la Repblica de Vichy

Guardo un recuerdo de la escuela: la extraa lgica del orientador. Algunos de ellos aconsejaban a nuestros progenitores que no hablaran rabe o bereber en casa, ya que ello implicaba un riesgo, una perturbacin, implicaba entrar en conflicto con la lengua francesa... todo ello so pretexto de prevenir el fracaso escolar... Quizs teman que nuestros padres llegaran a cuestionar aquellas lecciones de Historia aprendidas de memoria que decan cosas como que Charles Martel logr parar a los rabes en Poitiers. En resumen, nuestra aspiracin, desde quinto: ser obrero en el sector de la construccin. O, como mi hermano Tahar, mecnico de automvil que ha hecho prcticas en empresas donde el patrn le ha hecho comprender de manera clara que, en lugar de dedicarse a aprender cmo se usa una llave inglesa, le convendra ms hacer como hizo nuestro padre: aprender a utilizar una escoba. As tendra ms oportunidades de encontrar un trabajo a la medida de sus orgenes. Unos orgenes que ese patrn conoca muy bien, ya que haba combatido en las montaas de la Kabilia contra nuestro padre y nuestra madre.

En el trabajo y en el ocio

Para dar una idea de la segregacin que impera en el mercado laboral, se puede aludir al debate abierto sobre el curriculum vitae, en el sentido de que cuando se presente el mismo no se haga mencin al apellido ni a la direccin ni, evidentemente, se incluya fotografa... unas medidas tendentes a posibilitar que nuestros currculos al menos se lean, antes de terminar igualmente en la papelera.

La segregacin abarca tambin al ocio: en las discotecas de fines de semana, un individuo llamado Bouba, de 1,90 m. y 100 kilos de peso, te hace comprender enseguida qu poco importa tu nacionalidad francesa: Dsol, toi, tu rentres pas!(Lo siento, tu no entras). Si es amable, aade: Dsol, cest la direction; moi, je fais que mon boulot, faut bien que je gagne ma vie! (Lo siento, rdenes de la direccin; yo slo hago mi trabajo, necesito ganarme la vida)... Lo ms pattico es que la juventud que puede entrar baila a ritmo de Johnny Clegg y Savuka

Frente a esa segregacin, nos dicen que debemos ser capaces de salir de los barrios. Con alquileres de 800 euros al mes, casi el equivalente a nuestros salarios? Un milagro si se trata de una familia.

Adems, aunque tengas suficientes ingresos, los propietarios no quieren alquilarte, bajo pretexto de que puedes convertirte en un futuro desempleado; o por las razones que expuso Chirac en su discurso del 19 de junio de 1991, cuando lleg a hablar de las molestias que generan, con ruido y olores las personas de nuestras ciudades.

Y es que todo el mundo no tiene la suerte de llamarse Herv Gaymard, como el ex ministro de la UMP (mayora conservadora en el gobierno), y obtener, con cargo a los presupuestos del Estado, un trplex en pleno Pars por el que pagar un alquiler de 16.000 euros al mes. Para la poblacin negra, los apartamentos en Pars no son trplex, sino que son, frecuentemente, crematorios disfrazados de viviendas sociales.

En la regin parisina no hay ms que 180 ciudades sobre un total de 480 que llevan a cabo polticas sociales de vivienda. No es casualidad que sea en las zonas que cuentan con ms HLM donde hay ms revueltas.

No lejos de Bondy, un poco antes de llegar a Clichy-sous-Bois, hay una ciudad llamada Raincy y su alcalde es Eric Raoult, de la UMP. En Bondy, el 50% de las viviendas construidas son viviendas sociales. Por el contrario, en Raincy, el porcentaje de viviendas sociales apenas alcanza el 1%. Su alcalde forma parte de la asociacin de ayuntamientos de Ile de France (regin parisina) que se opone a construir HLM. Es la fraternit a la francesa, unas localidades concentran un 50% de HLM, otras un 0%... Y as desde los aos 60. Siempre son las mismas ciudades, el norte y el este parisinos, las que soportan las cargas de la integracin, formando una periferia saturada. Las cits son nuestra imagen y su estallido era tan previsible como evitable.

Das atrs, un joven de Courneuve era machacado por cinco policas. Ninguna imagen en el informativo de France2. Esa noticia daba paso a otra sobre el xito alcanzado por un joven de origen magreb en un supermercado de Aulnay-sous Bois. Un ejemplo ms realista hubiese sido que nos mostraran a un joven magreb como jefe de seccin en un supermercado de Alsacia o de cualquier otro lugar del territorio.

La desigualdad se supera... siempre que no salgas del barrio, que te mantengas en los mrgenes de las grandes ciudades. Es lo que quiere y nos ofrece esta Repblica: que nosotros, los franceses de origen africano, permanezcamos en el lugar que nos ha asignado. Es por eso por lo que los jvenes queman sus propias cits: no quieren estos ghettos a caballo entre el Bronx y la Franja de Gaza.

Sarko ha delimitado para la UMP unas fronteras colindantes con las del FN. El rol del Estado no es fomentar el odio sino combatir las desigualdades, dicen. Sin embargo, dnde estaban quienes han acompaado, hace unos das, a sus cargos electos en las marchas que pedan paz cuando se retiraron o redujeron las subvenciones a las asociaciones slo unos meses atrs? Y cuando se redujeron las partidas de educacin?

Desde los enclaves de Melilla a las fronteras de las banlieues; desde los Sangat (centros de detencin para inmigrantes sin documentacin) hasta la expulsin de los sans papiers, Sarko, ayudado por la prensa y las cadenas televisivas, ha definido claramente cules son los limites de la divisa libert, galit, fraternit: el toque de queda.

Quin es ms criminal para esta democracia? Quienes dan paso a la extrema derecha en las presidenciales de abril de 2002, dejndonos un mensaje claro y sin ambigedades; o el grito de una juventud que quema ese bosque de desigualdad que es su barrio?

Estos jvenes no buscan la provocacin por la provocacin, ni ser arrestados; ni las expulsiones, ni el voto fascista. Buscan un futuro diferente mientras Francia apoya a Sar-ko, con el miedo, y le da la razn a Le Pen.

Abandonados a su suerte, incomprendidos, arrojados de las cits... Deberamos intentar comprender este fenmeno complejo y contradictorio, en lugar de condenar, precipitadamente, a estos chicos que hacen grafitis y gritan desde Marsella a Pars: Nique la BAC, nique Sarko (Jdete BAC, que te jodan, Sarko).

Encendamos un contrafuego contra la xenofobia que crece, en vez de estar contra unos jvenes que lanzan un SOS... Ya en los aos 90, estos jvenes de las banlieues entonaban la estrofa de una cancin del grupo de rap marsells IAM, que deca Ce soir on vous met le feu. (Esta noche os prendo fuego) Una profeca? Una amenaza? Ya no cantan ese himno, ahora queman. -




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