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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-06-2017

Mujer periodista & Afganistn
Las periodistas afganas contra los tabes y las amenazas de muerte

Sune Engel Rasmussen
Rebelin

La primera radio dirigida por mujeres fue saqueada y su personal perseguido, pero a pesar de los riesgos, las mujeres cada vez son ms visibles en los medios El mes pasado se lanz Gellara, la primera revista femenina de estilo de vida, y Zan TV (la televisin de las mujeres)



Presentadora afgana del recin lanzado canal Zan TV (Mujeres TV).

Cuando Radio Shaista calla, los talibanes estn cerca. La radio dirigida por mujeres fue saqueada y destrozada cuando el grupo captur Kunduz. La toma de la disputada ciudad al norte de Afganistn en 2015 provoc la huida de las periodistas. Incluso tras la derrota de los talibanes en la ciudad, las periodistas que han vuelto han estado en guardia. Zarghoona Hassan, directora de Radio Shaista, huy despus de que hombres armados llamasen a la puerta de su casa. La acusaron de convertir a sus oyentes al cristianismo e incluso anunciaron una fecha para su ejecucin. Hassan afirma que hablar de empoderar a las mujeres aliment la ira de los talibanes.

La radio emita discusiones con acadmicos religiosos sobre los derechos de las mujeres y emplazaba a las madres de los combatientes talibanes a que impidiesen a sus hijos ir a luchar. Tuvimos conversaciones sobre mujeres estudiantes y hablamos de mujeres piloto, cuenta Hassan. Ahora, la directora pasa su tiempo entre Kunduz y la capital, Kabul. Desde 2015 ha echado el cierre dos veces en su cadena de radio por el miedo a los avances de los talibanes. Uno de los grandes xitos del Afganistn posterior a 2001 es tener unos medios de comunicacin vivos. Sin embargo, la posicin de las mujeres en los mismos es dbil. Para muchas familias afganas, cuando la seguridad empeora, la proteccin de las mujeres se antepone a la mayor parte del resto de preocupaciones.


 
Imagen de promocin de la televisin Zan TV

[Cuando empezamos], las mujeres acudan en masa a la radio a trabajar, incluso gratis. Pero cuando se acercaron los talibanes, en 2012, la actitud de la gente cambi, cuenta Hassan, que ha fundado otras dos emisoras de radio en Kunduz. Muchas mujeres en Kunduz quieren trabajar en medios de comunicacin, pero sus familias no les dejan. Estas preocupaciones ponen de manifiesto las complejidades en torno a los esfuerzos occidentales para empoderar a las mujeres afganas, especialmente fuera de las clases urbanas liberales. Y cuando los esfuerzos para promover los derechos humanos hacen visibles a las mujeres afganas, normalmente son presentadas como vctimas.

La Vogue afgana


Una revista espera cambiar esto. En mayo, el primer nmero de Gellara, la primera revista femenina de estilo de vida, lleg a los kioskos. Hasta ahora, los medios se han centrado en mujeres que sufren violencia, baad [prctica mediante la cual la familia de un criminal entrega a una mujer a la familia de la vctima como sirvienta o prometida] o que han recibido cortes en la cara, afirma Fatana Hassanzada, de 23 aos, la fundadora y editora de la revista. Queremos mostrar otras caras de la vida de las mujeres. Basada en revistas internacionales como Vogue, Gellara se dirige a las mujeres afganas como consumidoras de moda y cultura, como lectoras de libros y en busca del amor. Como seres humanos, concluye Hassanzada. La portada del primer nmero mensual, del cual se han impreso 2.000 copias en oficinas en Kabul, est dedicada a la cantante afgano-canadiense Mozhdah Jamalzadah con el pelo al descubierto. En el interior, artculos sobre el cncer de mama y el yoga acompaan piezas sobre una pelcula iran y sobre belleza.


Portada del primer nmero de la revista Gellara con la cantante Mozhdah Jamalzadah

Queremos mostrar que una mujer puede tener una cara bonita y estar bien vestida. Estamos intentando ensear a la sociedad a no sorprenderse por estas cosas, explica la jefa de contenidos, Aziza Karimi. Quiz ms polmica es una introduccin a la aplicacin de citas Tinder en un pas donde los matrimonios concertados se siguen imponiendo de forma muy generalizada. Preguntada sobre cmo pueden recibir las zonas rurales conservadoras la revista, Hassanzada se re. Intentamos llegar a todo el mundo. Hay cosas para las ciudades y cosas para los pueblos, cuenta, aunque reconoce que muchas mujeres de zonas rurales probablemente solo tengan acceso a la revista si su marido la trae a casa.

Los prejuicios hacia las mujeres en televisin

Este mes, Afganistn tambin ha visto el lanzamiento de Zan TV(la Televisin de las Mujeres), el primer canal dedicado a las mujeres. Las presentadoras de televisin son algo comn en Afganistn, pero Zan es la primera cadena de televisin cuyas presentadoras son todas mujeres (aunque su dueo es un hombre). Mehria Afzadi, presentadora de 25 aos, cuenta que sus padres se opusieron a que trabajase en los medios hasta que su esposo les convenci. Algunas personas de provincia creen que las mujeres en televisin destrozan la unidad de la familia, indica Afzadi. Pero llevamos el hijab apropiado. Somos un canal islmico. Las condiciones para los periodistas afganos se estn deteriorando. El ao pasado fue el ms sangriento para los trabajadores de los medios de comunicacin desde 2001, de acuerdo con el Comit de Seguridad de Periodistas Afganos.


Imagen de la redaccin de Zan TV

Aunque las ciudades ofrecen una audiencia ms grande y liberal, no siempre son seguras. Hace unos aos, Hassanzada, entonces presentadora de televisin, huy a Kabul desde Mazar-i-Shariff con su familia despus de que un grupo de hombres apualasen a su hermano pequeo en la calle exigiendo que su hermana dejase de trabajar. En Kabul tambin se enfrenta a amenazas.

En una visita esta semana a la Universidad de Kabul para promocionar la revista, los estudiantes de la facultad de derecho islmico intentaron intervenir, calificando la revista de infiel antes de que la seguridad les bloquease. Hassanzada afirma que no volver a la universidad. Pero tres o cuatro reporteras estudian ah. Me preocupa que les pase algo. Aun as, cuenta, informar sobre temas polmicos merece la pena. Somos la segunda generacin de democracia en Afganistn. En una revolucin, siempre habr sacrificios. Esta revista no es peligrosa. Es la sociedad la que es peligrosa.

Traducido por Javier Biosca Azcoiti

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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