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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-06-2017

El doble rasero de la corrupcin

Erika Sylva Charvet
El Telgrafo


Segn el estudio del Global Financial Integrity (2008), el 63% del total de flujos ilcitos globales seran generados por grandes bancos, transnacionales y ricos globales, el 37% por todo tipo de criminalidad, con solo 3% por la corrupcin gubernamental a escala global (Astarita, 2014:178), cifras que revelan la realidad oculta de la corrupcin: su vinculacin orgnica a la acumulacin capitalista, impensable sin pillaje, saqueo colonial, privatizaciones y coimas.

Es, justamente, esta lgica sistmica la que explicara el itinerario criminal de Odebrecht por el mundo, en complicidad con burcratas venales. Pero este mismo sistema en el que la corrupcin es una mediacin, construye en el neoliberalismo un discurso anticorrupcin que trata diferenciadamente a empresas y Estados: limpias las primeras, podridos los segundos. Nadie se escandaliza cuando ellas negocian su impunidad, mientras los Estados siguen calificndose segn su ndice corrupto, sobre todo los nuestros en los que se considera tcnicamente imposible luchar contra ella. La lgica de este doble rasero? Eliminar la intervencin estatal y ejecutar la agenda neoliberal privatizadora.

Fue justamente en el marco de la descomposicin del Estado oligrquico-neoliberal, un sistema poltico corrupto, pues funcion exclusivamente como palanca de acumulacin legal e ilegal de la burguesa y las transnacionales, que en Ecuador se institucionaliz ese discurso, crendose comisiones anticorrupcin desde 1997, no para eliminar el mal, pues como vemos es sistmico, sino para presionar por la plena implementacin de la agenda neoliberal. No lo lograron. Pero tampoco imaginaron que aparecera una Revolucin Ciudadana para arrebatarles ese sueo.

Hoy, el escndalo meditico de la derecha en torno a Odebrecht pretende crear la percepcin de que ese sistema poltico corrupto ha vuelto. Su objetivo? Desprestigiar y deslegitimar el Estado reformado por la Revolucin. Pero, lo que hoy tenemos son casos graves de corrupcin empresarial y pblica en el marco de un Estado institucionalizado que ha demostrado que desde el Sur es tcnicamente posible luchar contra esa plaga burguesa.

O acaso nos hemos olvidado de que la informacin cruzada que controla evasin tributaria y pluriempleo, el sistema de compras pblicas preventivo de coimas, la descorporativizacin que impide que regulados puedan ser reguladores, la modernizacin de servicios expulsora de tramitadores, empresas pblicas institucionalizadas y rentables, extirpacin del nepotismo, sistema meritocrtico de acceso al empleo e iniciativa para prohibir que servidores pblicos tengan recursos en parasos fiscales, entre otros, son obras de la Revolucin?

Reeditar estrategias aplicadas al sistema poltico corrupto de los 90 en los casos actuales es desconocer estos logros y hacerle el juego al discurso neoliberal anticorrupcin. Lo consistente sera enfrentarlos consolidando el acumulado institucional de la dcada ganada en la prevencin, control y sancin a la corrupcin pblica y privada.

Fuente: http://www.eltelegrafo.com.ec/noticias/columnistas/1/el-doble-rasero-de-la-corrupcion



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