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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-06-2017

Rodrigo D. No Futuro (1990)
El fiel/cruel reflejo de la injusticia social

Luis Carlos Muoz Sarmiento
Rebelin


Sigo viendo morir mis amigos/ Viendo la muerte rondar/ Ser vida ver la muerte tan de cerca?/ O ser muerte vivir tanto?
EL ALACRN, poeta de las laderas nororientales


Nunca antes el cine colombiano mostr tanta honestidad, valor y dignidad como en el filme Rodrigo D. No Futuro, del cineasta antioqueo Victor M. Gaviria (Medelln, 19/ene/55), pelcula que particip en el VII Festival de Cine (?) de Bogot, en el que no recibi premio alguno, hecho que habla de por s del equvoco evento, aunque permite al filme seguir con la frente en alto, libre de semejante pecado, jajaja. Incluida como la nica obra latinoamericana en Cannes/90, la realista y a su vez metafsica pieza fue distorsionada all por la propia prensa colombiana, incluso antes de haberla visto. No fue comprendida y s rechazada por jurados, crtica y pblico: en fin, por quienes no hallaban concordancia entre el enriquecido, es decir, empobrecido lenguaje a que fue traducida (un correcto francs que ignor la limitacin verbal de los protagonistas, su justificada procacidad, su expresiva precariedad de lenguaje: arma secreta contra la intromisin exgena); la estrechez del espacio flmico; y la generosidad de unas imgenes plenas de significado, corrosivas connotaciones y lacerante provocacin. Pero, sobre todo rechazada hasta con razn! por quienes se quedaron errada, morbosa e impacientemente que aparecieran los sicarios

Porque Rodrigo D. No Futuro (1990) no es un filme sobre el sicariato. S sobre aspectos de la delincuencia juvenil, como atracos, robo de vehculos y consumo de drogas. Delincuencia propiciada por la injusticia social que, desafortunadamente, a veces desemboca en la violencia, en la eliminacin de alguien por sus compaeros, como ocurre en la pelcula con Ramn, el muchacho de boina. Al respecto, cmo podra no enervar, desubicar y conducir al delito, el simple hecho de que el protagonista, fuera del dolor por el reciente fallecimiento de su madre nico ser en el que aquellos muchachos creen y nico incapaz de armarle a uno la farisea no pueda tener en toda una vida una batera, un miserable instrumento para hacer msica, ni siquiera unas baquetas para tocarla en caso de conseguirla? Eso para no hablar de condiciones mnimas de vida ni de derechos humanos.

Cmo podra no enfurecer, el hecho ya no simple de que aparezcan, sin solicitarlos, carros de las empresas pblicas en los que esos jvenes son no propiamente llevados a trabajar sino desaparecidos? Como dice el poema chino de Wu Ki que en una entrevista Gaviria ley con el escritor Juan Jos Hoyos: El caballo sediento bebe de cualquier agua/ El pjaro hambriento come de cualquier grano/ Al hombre mozo y fuerte a quien acosa la miseria/ Qu otra cosa le queda si no hacerse bandido? Esta constante relacin poesa/imagen/vida es la que en adelante alimentar a un filme que no se queda en la rabia contenida o va a la ira desbordada sino que pasa a la denuncia abierta y de ah a la objecin metafsica como resultado de un lazo vital, entre recuerdos de infancia, nostalgias de juventud y avatares de adultez, en el que convergen la vida del autor y la de sus personajes para hacer al espectador parte de un universo comn, no importa que no lo haya vivido por prctica propia ni cercana, sino por las implicaciones que a escala colectiva tiene y que tienden a afectar/herir en mayor grado a los dbiles y a los inocentes y a dejar indiferentes a los otros.

Parte de la desinformacin mayor atentado al filme tiene que ver con las asociaciones entre Rodrigo D. y Los olvidados, de Luis Buuel Salvo la honda preocupacin humana y esttica de ambos directores por los desheredados de la tierra y la marginalidad de los seres que habitan en las respectivas obras, entre una y otra no hay nada en comn. Es ms obvio, vlido y justo establecer lazos con Umberto D., de Vittorio de Sica, hermosa pelcula a la que, en su poca, los medios italianos tildaron absurdamente de anti gubernamental. Respecto a la obra de De Sica y de su guionista Zavattini, el crtico francs Andr Bazin dijo algo que, guardando distancias y proporciones, podra aplicarse a la ternura lcida y sin complacencias que Gaviria entreg en Rodrigo D.: Para De Sica y Zavattini hacer cine supone trazar la asntota de la realidad. Pero para que la vida se trueque en espectculo, para que nos sea entregada, en ese puro espejo, como una poesa contemplada. Tal como el cine la trueca en s misma (1). Pero, esto no consiste en reducir el neorrealismo de ellos dos ni el realismo de Gaviria a un documentalismo objetivo, aun con lo que dice el propio cineasta antioqueo sobre su cine en entrevista realizada en la Casa de Amrica, en Espaa: Son pelculas que a veces no tienen mucha diferencia entre el cine y la realidad, porque estn en un borde casi documental (2). Al fin y al cabo, la puesta en escena anula de hecho el concepto documental, como captacin, sin filtros, de la realidad objetiva. As, como el director neorrealista filtra la realidad y el neorrealismo es la realidad vista por la conciencia total del artista, el artista del realismo analiza la realidad y hace con ella una sntesis concertada con su Weltanschauung o concepcin intelectual del universo. Uno y otro, el director neorrealista y el artista del realismo, sin embargo, acaban por identificarse con que su eleccin no es lgica ni psicolgica, sino ontolgica, en tanto preocupacin por el destino del ser, en tanto lo que entregan al espectador es un universo, una realidad global.

Claro que en el caso de Rodrigo D., ms que lo real de una historia, o de varias, lo que se narra es un universo, representado por la sin-historia, la inaccin, la impotencia de sos seres condenados a una clandestinidad legitimada por quienes los han abandonado, perseguido y llevado a la muerte, propia o ajena. De ah deriva el problema esencial del filme que, paradjicamente, no reside en el mismo, sino en el intermitente extravo de Gaviria entre la selva de historias que quiso contar: hubiera bastado y sobrado con la aplastante historia del malogrado msico. Las otras son ineficaces por inconsistentes, lo que no implica incoherencia: simplemente, carencia de objetivos o abundancia de los mismos. Otro defecto: el del sonido, que antes que en la jerga o en la diccin de los personajes radica en el inadecuado empleo de micrfonos. Con sano humor, negro, puede decirse que Rodrigo D. reclama subttulos en espaol, sin que tal cosa vaya en desmedro de la espontaneidad expresiva del reparto o de la experiencia visual de un filme tan justo como necesario dentro de la historia no de un cine colombiano sino de pelculas colombianas.

Entre los inocultables aciertos de Rodrigo D., con asistencia de direccin de Felipe Aljure, estn el guin a diez manos: V. Gaviria, Luis F. Caldern, ngela Prez, Ramn Correa, Juan G. Arredondo, que parti de una idea original a seis: Gaviria, Caldern, Prez; la pulcra y participativa cmara, con varias escenas memorables y dramticas; la equilibrada seleccin musical de punk, metal, rock y tango; y el acertado casting o reparto y su natural actuacin, lograda gracias a una cuidadosa, inspirada y ante todo afectuosa direccin de actores. A propsito del punk, su resurgimiento en la Medelln de los 80 y la reactivacin del gnero hoy, como sinnimo de contestacin, inconformismo, descontento, rebelda, e, incluso, indignacin, cabe recordar que en sectores como Buenos Aires y Castilla se formaron diversos combos o grupos, uno de ellos liderado por Fredy El Chino Rodas, quien junto a Giovanny Rendn, amigo a su vez de Gaviria, cre bandas como Anarqua, N.N., Imagen y Egoterror, cuyos nombres de por s hablan del abandono estatal, la anonimia, el afn de reconocimiento, el miedo y la violencia estatal que cunde en sus espacios (3).

En esa poca, se dice, la Avenida La Playa era el epicentro rockero de Medelln y punto vital para la formacin del punk all, con gente contestataria, que vesta chaquetas de cuero, ropa deshilachada y ratas en el cuello, como evocando a Sex Pistols, The Clash, The Damned o a Ramones, The Dead Boys, Blondie, seis de los referentes entre ingleses y gringos, en su orden, de un gnero caracterizado por su postura independiente y contracultural: no soporta ni tolera el diktat oficial y se resiste a l. All surgi un joven, pionero en importar y enviar discos de rock por correo, que haca fanzines, organizaba conciertos y que muri de forma infame. Su amigo Giovanny, a quien se le conoce desde La vendedora de rosas, e incluso antes, como Pap, hoy realizador audiovisual y productor de La Cifra Impar, cuenta que [] cuando era joven, perteneca al combo de Castilla, all quedaba la casa de Regne Oquendo, conocido por todo el mundo como El Negro, cuyo apartamento de ladrillos sin pintar se volvi un lugar emblemtico para la creciente escena rockera. All ensayaban bandas como Pestes y Mutantex, se grabaron algunas tomas de Rodrigo D No Futuro y era un punto de encuentro para los combos de todo Medelln. (4)

Entre aquellas escenas citadas arriba estn la invitacin nocturna de Adolfo a su mam, a caminar, charlar y a fumarse un baretico; el velorio de Johncito, acompaado por Wish You Were Here, de Pink Floyd; tambin aquella en la que impelido por la persistente voz de un familiar, Ramn se pasa de una cama a otra y exclama: Venga pac, mi amor! a una mueca: como quien con retroactividad se adelanta a los tiempos de las amantes inflables; la de la interpretacin de una pieza para batera por un amigo de Rodrigo, en la que aqul, valindose de su nica arma, las baquetas, dispara una rfaga imprecatoria a la polica; viene luego un alegrico paneo sobre la bruma, annima/cmplice, de Medelln; y, entre otras escenas, la de la cada final del protagonista, que contiene toda la sustancia trgica, curiosa y seriamente sin melodrama, del filme: en la que este alcanza su desolador clmax. Sin duda, mientras Rodrigo vuela desde el piso 20 de un cntrico edificio y se escucha el tema No te desanimes, mtate, un perfecto oxmoron, el espectador tambin siente el vrtigo, la desazn suprema por tan fiel/cruel reflejo de la injusticia social. De ah que no sea gratuito el vnculo entre la protesta del filme, del punk y del neorrealismo, y en particular Umberto D. que habita la obra de Gaviria, cuando se sepa que dicho ismo contiene una protesta en la medida en que se interesa por el hombre contemporneo. Y se hombre y esa protesta son los elementos principales que le confieren su universalidad.

Aun con los aciertos ya citados, con seguridad y sin paradojas, la mayor riqueza de Rodrigo D. No Futuro est en la precariedad: en la del lenguaje de sus intrpretes, cargado de sentido; en la del escenario flmico en apariencia abierto, realmente cerrado, claustrofbico, castrante; y en la precariedad de las condiciones de rodaje, cuyas fatales consecuencias para quienes trabajaron en l, rebasan el fin del rodaje: como execrable prueba de ello, el 10/ene/1991, Ramn ngel Correa, co-guionista de la pelcula, fue asesinado en Medelln. Condiciones de rodaje a travs de las cuales salieron avantes, como rplica, la vergenza, el honor y la fuerza de un cineasta que acab de un tajo con la idea de que los intelectuales no aportan nada al cambio del estado de cosas: Vamos a hacer una pelcula para saber qu est pasando en Medelln, relata Gaviria. La que nace en ese mundo de los aos 70, de la mafia, de los traquetos, de Pablo Escobar: Y ah surge el actor natural que va a narrar un mundo que no conoces, que no est en los libros, que no est en ninguna parte, que solamente existe en las vivencias de todos estos jvenes que llegan a la oficina, despus de buscarlos por muchas partes y ellos llegan y te muestran que estn al otro lado del mundo. O sea, estn a tres kms. de tu casa pero son un mundo distinto, un mundo distorsionado, donde las palabras significan otras cosas, donde tienen unos valores muy invertidos, donde trabajar significa para ellos es atracar. No s, es un mundo lingsticamente tambin muy interesante. Ustedes se acuerdan de Rodrigo D. No Futuro. Es un viaje a travs del lenguaje; un lenguaje que nace de una exclusin. (5) Y que, como el dinosaurio, sigue ah.

Si bien Rodrigo D. debe inscribirse dentro del marco del realismo, porque Gaviria tuvo el coraje de reproducir durante 90 parte de la injusticia, la violencia y la incertidumbre cotidianas entre las que se hunde Colombia, adems de cumplir con la funcin bsica del cine que es sacar a flote esas verdades, puede decirse que, tal vez sin que el cineasta se lo haya propuesto, es un filme metafsico, carcter en el que estriba su verdadero impacto. Dicho carcter proviene, precisamente, de ese mundo de la exclusin, de la marginalidad, del no-ser que cobran las personas en la sociedad de mercado: la negacin del derecho a la existencia de los pobres, los que no tributan o no pagan impuestos: como si los grandes empresarios s lo hicieran. En sntesis, de la vida prestada, del tedio y de la angustia, del incierto recorrido de sus protagonistas, lo que se traduce en una revelacin para el hombre que descubre que su ser marcha con involuntaria celeridad hacia la muerte. As lo dispuso la indolente sociedad en la que, aparentemente, vivi siempre sin futuro. Como el pas. Un pas, un pueblo, mejor, que ha sido vctima de un engao histrico por sus dirigentes (6).

Rodrigo D. No Futuro es, adems, el primera filme urbano/pico nacional, de insospechadas dimensiones ticas y sociales, en tanto alude no a un arreglo social sino a una revolucin, basada en una nueva racionalidad econmica, la de la destruccin del principio de competencia, germen de toda guerra, y la fundacin del principio de cooperacin, motor de sociabilidad, en un medio cuya progresiva tendencia hacia la produccin de muerte y destruccin, no de vida y creacin, es efecto de un sistema ruin e incapaz de incluir al conjunto social, para abrigar apenas una minora bajo su techo; de un sistema, capitalista, que ha violado de paso la lgica del planeta como sinnimo de la gran casa, hoy con un lo habitacional, eco/nmico y eco/lgico: cuyo prefijo viene del griego oikos = casa. Lo que ha hecho de la Humanidad, una poblacin sin techo, en la que pocos tienen abrigo y la mayora muere afuera. Como ha pasado, al filo del tiempo, con buena parte de los que intervinieron en el rodaje de Rodrigo D.; por eso, tampoco es de balde la dedicatoria de la pelcula: Dedicada a la memoria de John Galvis, Jackson Gallego, Leonardo Snchez y Francisco Marn, actores que sucumbieron sin cumplir los 20 aos, a la absurda violencia de Medelln, para que sus imgenes vivan por lo menos el trmino normal de una persona. Un filme, en suma, cuyo marcado acento personal magnifica su resultado y se constituye, a la vez, en el mejor ejemplo de lo que debe ser una creacin artstica: profundamente individual. Para bien de todos. Incluidos, desde luego, los que con absoluta licitud se pregunten si ser vida ver la muerte tan de cerca o si no son muertos vivientes los que se aferran a la vida en medio de tan srdido mapa existencial (7).

A Santiago, quien lleva tatuada en su brazo la imagen que identifica al lbum Wish You Were Here

con las fechas entre las cuales Valentina estuvo, fsicamente, entre nosotros (1992-2006).

Notas y Bibliografa:

(1) Hovald, Patrice G. El neorrealismo y sus creadores. Ediciones Rialp, Madrid, 1962, 297 pp.: 187.

(2) https://www.youtube.com/watch?v=Ph3RvoRw7yg

(3) https://noisey.vice.com/es_co/article/fredy-el-chino-rodas-el-pedagogo-del-punk-medallo

(4) bidem.

(5) https://www.youtube.com/watch?v=Ph3RvoRw7yg

(6) http://www.rebelion.org/noticia.php?id=223056

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=222754

(7) A propsito del estreno en Cannes de Rodrigo D.-No Futuro (1990), del cineasta colombiano Vctor Gaviria, este es el texto que sobre su obra, recin estrenada, escrib inicialmente en la Revista Avianca y que ahora figura en mi libro indito La Fbrica de Sueos (Ensayos sobre Cine) prximo a publicarse. Texto que tuve la fortuna de leer personalmente al cineasta, en el Hotel Mariscal Robledo, con motivo de la invitacin que el Festival de Cine de Santaf de Antioquia me hizo en 2009. Una versin anterior de este artculo fue publicada en revista Avianca No 141, Oct./ 1990, pp. 119-20. Texto que, adems, cobra vigencia ahora no slo por lo dicho a nivel socio-poltico, sino musical, con el resurgimiento del punk en el mundo contemporneo, como smbolo de contestacin, rebelda e inconformismo.

FICHA TCNICA: Rodrigo D. No Futuro. G: Vctor Gaviria, Luis F. Caldern, ngela Prez, Ramn Correa, Juan G. Arredondo. D: Vctor Gaviria. Asistente de Dir.: Felipe Aljure. F: Rodrigo Lalinde. M: Germn Arrieta. Sonido: Gustavo de la Hoz. I: Ramiro Meneses (Rodrigo D.), Carlos Mario Restrepo, scar Hernndez, Wilson Blandn, Jackson Idrian Gallego, Vilma Daz. P: FOCINE, Tiempos Modernos, Foto Club 76. Prod. Ejec.: Guillermo Calle. D: FOCINE. Pas: Colombia. Ao: 1990. 35 mm; color; 90 min. Ganadora del Festival Latino de New York 1990. Seleccionada para la seccin competitiva en Cannes, 1990.

Luis Carlos Muoz Sarmiento (Bogot, Colombia, 1957) Padre de Santiago & Valentina. Escritor, periodista, crtico literario, de cine y de jazz, catedrtico, conferencista, corrector de estilo, traductor y, por encima de todo, lector. Estudios de Zootecnia, U. N. Bogot. Periodista, de INPAHU, especializado en Prensa Escrita, T. P. 8225. Profesor Fac. de Derecho U. Nacional, Bogot (2000-2002). Realizador y locutor de Una mirada al jazz y La Fbrica de Sueos: Radiodifusora Nacional, Javeriana Estreo y U. N. Radio (1990-2014). Fundador y director del Cine-Club Andrs Caicedo desde 1984. Colaborador de El Magazn de El Espectador. Ex Director del Cine-Club U. Los Libertadores y ex docente de la Transversalidad Hum-Bie (2012-2015). Escribe en: www.agulha.com.br www.argenpress.com www.fronterad.com www.auroraboreal.net www.milinviernos.com Corresponsal www.materika.com Costa Rica. Co-autor de los libros Camilo Torres: Cruz de luz (FiCa, 2006), La muerte del endriago y otros cuentos (U. Central, 2007), Izquierdas: definiciones, movimientos y proyectos en Colombia y Amrica Latina, U. Central, Bogot (2014), Literatura, Marxismo y Modernismo en poca de Pos autonoma literaria, UFES, Vitria, ES, Brasil (2015) y Guerra y literatura en la obra de J. E. Pardo (U. del Valle, 2016). Autor ensayos publicados en Cuadernos del Cine-Club, U. Central, sobre Fassbinder, Wenders, Scorsese. Autor del libro Cine & Literatura: El matrimonio de la posible convivencia (2014), U. Los Libertadores. Autor contraportada de la novela Trashumantes de la guerra perdida (Pijao, 2016), de J. E. Pardo. Espera la publicacin de sus libros El crimen consumado a plena luz (Ensayos sobre Literatura), La Fbrica de Sueos (Ensayos sobre Cine), Msicos del Brasil, La larga primavera de la anarqua Vida y muerte de Valentina (Novela), Grandes del Jazz, La sociedad del control soberano y la biotanatopoltica del imperialismo estadounidense, en coautora con Lus E. Soares. Su libro Ocho minutos y otros cuentos (Pijao Editores, 2017) fue lanzado en la XXX FILBO, dentro de la Coleccin 50 Libros de Cuento Colombiano Contemporneo: 50 autores y dos antologas. Hoy, autor, traductor y, con Lus Eustquio Soares, coautor de ensayos para Rebelin. 

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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