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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-06-2017

Necesita EE.UU. desesperadamente una nueva guerra?

Carlos Santa Mara
Russia Today


Definitivamente la respuesta es afirmativa. Corroborando lo dicho, este jueves 8 de junio los aviones de la coalicin internacional, liderada por EE.UU., han bombardeado posiciones del Ejrcito sirio y sus aliados cerca de la frontera con Irak, por segunda vez esta semana y tercera en tres semanas, donde la Fuerza Area de Estados Unidos obstruye los ataques a grupos terroristas causando un nmero alto de muertes para protegerlos.

Respecto a la urgencia de una guerra directa del rgimen estadounidense, es preciso denotar lo siguiente:

Barack Obama mantuvo durante todo su periodo presidencial de 8 aos un proceso militarista de intervencin y agresin en numerosas naciones consideradas peligrosas o de su inters econmico, que no ces en ningn momento con el fin de mantener el caos en diversos frentes y provocar una declaracin de guerra a su pas.

Pese a la formacin artificial de focos conflictivos, en Ucrania no condujo a Vladmir Putin a involucrarse en una conflagracin, provocando una escisin del pas y el referndum de Crimea aprobando masivamente hacer parte de Rusia. Ello dio como resultado mayores tensiones con Occidente, producto del fracaso poltico, en especial con EE.UU. y la Unin Europea como un rgano vasallo, lo que condujo a una escalada de la OTAN, incrementando su presencia en Europa del Este y en clara violacin de tratados internacionales.

Actualmente, y siguiendo dicha tendencia, Donald Trump ha continuado con la injerencia, presionando a diversas naciones con el objetivo de obtener una respuesta que d inicio a una guerra donde EE.UU. pueda participar directamente, ya que los negocios de venta militar no son suficientes sin una accin directa, lo que disparara el comercio blico. O tambin, fomentar contradicciones de pases aliados con otras naciones para involucrarse al "defender la democracia, la paz y el destino manifiesto" de su rgimen.

Se comprende, entonces, que la Coalicin haya masacrado a 62 soldados sirios en Deir Ezzor e incitado a Bashar al-Assad para responder del mismo modo y justificar su participacin, aunque no ocurri as. De igual modo, el reciente ataque al Ejrcito sirio en su propio territorio, hace pensar que otra agresin a las naciones que defienden la soberana como su principio bsico los debera exasperar al mximo. Se entiende los problemas causados por Israel en sus fronteras o los de Jordania, con el fin de exasperar al presidente sirio. Afortunadamente, nada les ha salido bien ante la inteligencia de Assad.

Cabe aclarar que las razones esgrimidas para agredir a los combatientes antiterroristas por parte de la coalicin (en tanto organizacin ilegal en territorio sirio y entrenando a grupos takfires en sus bases), es que las fuerzas gubernamentales ya se encontraban entre 25 a 55 kilmetros de una base militar donde estn desplegadas tropas estadounidenses y occidentales, lo que indica la usurpacin de territorio extranjero.

El cobarde atentado a Irn (cuyo autor intelectual es el Pentgono, quien cre a Daesh y Al Qaeda), se ha visto reflejado en la posicin tomada por Arabia Saud, la cual fomenta el terrorismo en todos los frentes manteniendo un genocidio en Yemen. En este caso, cerrar las fronteras con Catar por estimular el dilogo regional con el Gobierno de Hasn Rouhan, confirma su propuesta de caos controlado.

Desafortunadamente para el rgimen estadounidense, no ha podido iniciar la guerra en Amrica al atentar contra Venezuela, pese a que la CIA sostuvo que el presidente constitucional Nicols Maduro slo durara tres meses desde su eleccin. As, a esta construccin de crisis han "aportado" los cuatro pases de mayor alianza con USA: Chile con su gobierno "socialista inversor", Mxico con 32.000 personas desaparecidas, Colombia y Per, entre los pases ms desiguales, segn el ltimo informe de la CEPAL. La OEA o Ministerio de Colonias ha sido un gran apoyo a la desestabilizacin. En esta direccin, no se puede desconocer las amenazas a Corea del Norte, hacindolo parecer como el agresor para justificar un nuevo lo mundial.

En esencia, todos los intentos de iniciar una guerra a gran escala han sido disuadidos gracias a la cordura de los gobiernos soberanos y permiten explicar por qu stos no han respondido militarmente, pues sera entregar la oportunidad de enfrentamiento que necesitan urgentemente las lites financiero-militar. Y adems, permite comprender las razones por las cuales las naciones autnomamente no se involucran directamente en una conflagracin internacional.

Se considera por las lites que la crisis interna de EE.UU. obliga a equilibrar la economa gracias a una nueva batalla donde ese pas pueda aumentar el gasto militar y poner a la regin en marcha castrense. Se cree que de ese modo saldr de su cada libre en el campo global, adems de desviar la atencin de sus graves problemas internos. No se puede olvidar que la intensa campaa de desprestigio desde las huestes de Hillary Clinton y el posible inicio del juicio a Donald Trump, lo obliga a desviar la atencin y una guerra sera doblemente beneficiosa: ampara a las lites y esconde la atencin interior.

La intervencin en Afganistn, Libia, Irak, Siria, Mal, Sudn del Sur, Yemen, Venezuela, las agresiones a Rusia, China e Irn, entre muchas otras, son la muestra palpable de que un estallido planetario es el mayor propsito de las transnacionales del Orden Mundial.

Es tranquilizante para el planeta que Irn, en un coherente concepto, no reaccionara de modo impulsivo a lo que contribuira al terrorismo para crear nuevas conflagraciones, similar posicin que sostienen las naciones soberanas, lo que no obsta para que en caso de peligro real exista una respuesta contundente. Ello significa valenta y prudencia, alejada de la cobarda. Por otra parte, causa grave preocupacin que el negocio de las armas y el complejo financiero no descansan en su propsito desalmado.

El tiempo se agota, la derrota del terrorismo est pronta histricamente y la crisis se acerca para el rgimen estadounidense. Por tanto, las contradicciones se agudizarn y, ante ello, debe primar la inteligencia y dignidad de las naciones soberanas. El peligro nuclear est latente.

Fuente: http://actualidad.rt.com/opinion/carlos-santa-maria/241284-necesita-eeuu-desesperadamente-nueva-guerra


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