Portada :: Opinin
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-06-2017

La revolucin y la realidad de una sociedad asustada

Homar Garcs
Rebelin


El capitalismo euro-yanqui y, junto con l, todo sentido del modelo de sociedad occidental, se desarroll a costa, principalmente, de los ricos yacimientos minerales de nuestra Abya Yala, relegando luego a esta extensa regin a la funcin de proveedora de materias primas y mercados estables para la colocacin de sus productos manufacturados; enriquecindose y obteniendo grandes dividendos. Tal circunstancia histrica hizo que las naciones de este continente -al ser parte de este engranaje capitalista- fueran luego regidas, sobre todo a partir de las primeras dcadas del siglo 20, por elites sumisas a la voluntad e intereses de las grandes corporaciones estadounidenses, lo que se escud tras la fachada de una democracia representativa, o delegativa, tericamente al servicio del pueblo, que no escatimaba recurso alguno (legal o represivo) para aplacar cualquier intento por cambiar (por menudo que fuera) el orden establecido.

Bajo este entendimiento, Ren Zavaleta nos dice en su libro La autodeterminacin de las masas, siguiendo a Carlos Marx, que el modo de produccin de la vida material determina (Bedingen) el proceso de la vida social, poltica y espiritual en general. No es la conciencia del hombre la que determina su ser, sino por el contrario, el ser social es lo que determina su conciencia. Al llegar a una determinada fase de desarrollo, las fuerzas productivas materiales de la sociedad chocan con las relaciones de produccin existentes, o, lo que no es ms que la expresin jurdica de stos, con las relaciones de propiedad dentro de las cuales se han desenvuelto hasta all. [] Se abre as una poca de revolucin social. Al cambiar la base econmica, se revoluciona, ms o menos rpidamente, todo el inmenso edificio erigido sobre ella.

Apoyado en las estrategias de manipulacin diseadas por los grandes conglomerados del entretenimiento y de las comunicaciones al servicio de sus intereses, el imperio global (representado, principalmente, por Estados Unidos, y en un segundo plano, sin dejar de ser importante su cuota de participacin, sus aliados de Europa occidental) paulatinamente impusieron en nuestras naciones la realidad de una sociedad asustada, vctima del miedo generado por un terrorismo de Estado, carente de rostro, el cual podr ser identificado -en cualquier momento y en cualquier latitud- con el rostro de quien decidan los poderes hegemnicos. Todo esto supone un gran desafo para quienes proclaman la necesidad de una verdadera revolucin en nuestras naciones. Se tendr que destapar aquello que sigue haciendo de nuestros pueblos simples masas manipulables y moldeables en manos de oportunistas, demagogos y empresarios vidos de grandes ganancias.

No obstante, hay que tener en cuenta, adicionalmente, -como destaca Zygmunt Bauman en su libro Miedo lquido. La sociedad contempornea y sus temores- que el espritu moderno naci bajo el signo de la bsqueda de la felicidad, es decir, de una mayor y eternamente creciente felicidad. En la sociedad moderna lquida de consumidores, cada miembro es instruido, formado y preparado para que busque la felicidad individual por medios individuales y a travs de esfuerzos igualmente individuales. Habra, por tanto, una tendencia, un comportamiento y/o un plan premeditado para que este tipo de sociedad slo se preocupe por alcanzar los niveles mnimos de sobrevivencia, sin que exista un rasgo de solidaridad ni de respeto por el prjimo. A ello se suma el clima creciente de inestabilidad interna y externa, patrocinado por las potencias occidentales, con Estados Unidos al frente, que obligara a poblaciones enteras a preferir regmenes de derecha que ofrezcan aparentemente una mayor seguridad ciudadana, pese a la restriccin tcita o expresa que esto supondra respecto a las garantas constitucionales de las libertades colectivas e individuales. Tal realidad obliga a que los revolucionarios comiencen a generar -desde ya- un serio cuestionamiento y una demolicin de las estructuras que sirven de base al sistema de cosas imperante y formular, en consecuencia, una propuesta de transformacin integral del mismo, privilegiando en todo aspecto y momento la soberana de los sectores populares.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter