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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-06-2017

La izquierda britnica ha podido superar su debilidad apostando por un programa y un discurso claramente de clase
Las claves de la victoriosa derrota de Corbyn

Luke Stobart
Ctxt


Levantaos como los leones
despus de un sueo profundo
en un nmero invencible,
dejad caer al suelo vuestras cadenas,
que durante el sueo se hayan posado
sobre vosotros, como el roco.

Vosotros sois muchos, ellos son pocos.

Fragmento de un poema de Percy Shelley escrito en respuesta a la masacre antiobrera en Peterloo, ledo por Jeremy Corbyn al final de su ltimo acto electoral.

El gran revs de Theresa May en las elecciones generales britnicas del pasado jueves 8 de junio, en las que perdi su mayora absoluta a pesar de convocarlas para reforzar su mandato ante las negociaciones del Brexit en las prximas semanas, ha sido explicado en los medios principalmente en trminos del fracaso de la campaa electoral conservadora. Es innegable que esta fue un desastre, y de manual. Propuestas como abolir las comidas gratuitas en las escuelas o introducir lo que se lleg a conocer como el impuesto de demencia (que eliminara el derecho a cuidados gratuitos para discapacitados o enfermos de larga duracin con ahorros) contradijeron los intentos de reposicionar el partido de los recortes sociales como uno supuestamente comprensivo con la situacin de las clases populares (el mismo manifiesto afirmaba: Odiamos la divisin social, la injusticia, y la desigualdad). La continua presentacin de May como lder fuerte y estable qued ridiculizada y abandonada tras retirar el impuesto de demencia por su impopularidad entre los votantes mayores la base electoral del conservadurismo--. Hasta el intento de instrumentalizar los atentados de Manchester y Londres focalizando la campaa en la respuesta antiterrorista (con propuestas polticas autoritarias que aboliran derechos humanos) choc con el inconveniente de que May haba sido la ministra responsable del orden pblico durante gran parte de la ltima etapa de los tories en el gobierno. Los fracasos de la campaa a pesar de contar con la ayuda inestimable de los medios de descomunicacin masiva han hecho perder toda autoridad poltica a May, quien se ha convertido en una primera ministra zombi.

No obstante, los errores de May y de su equipo de campaa (ya dimitido) no son ni la nica ni la principal clave para entender la debacle conservadora. Ms crucial ha sido el desafo original y poderoso que lider Jeremy Corbyn contra la reeleccin de un gobierno antisocial tory. El manifiesto de este socialista radical poco conocido hasta hace poco fuera de los movimientos sociales que lleva aos apoyando encendi las elecciones. Con un ttulo muy llamativo, Para los muchos, no para los pocos palabras tomadas del clsico poema de Percy Shelley citado arriba, el documento propona lo que la socialdemocracia europea dej de reivindicar hace dcadas: redistribuir la riqueza para beneficiar a la mayora social. Concretamente, defenda sin ambages subir los impuestos para las grandes empresas y el 5% ms rico de la poblacin para pagar polticas tales como la nacionalizacin de los servicios de agua, ferrocarriles, correos y energa todos entendidos como fracasos notables de privatizaciones--, la construccin de medio milln de casas de proteccin oficial, la abolicin de las tasas y las deudas estudiantiles, y la inversin de 8.800 millones de libras (9.100 millones de euros) en los sistemas de salud y de enseanza.

El documento fue filtrado a la prensa antes de su publicacin y los medios siguiendo su pauta de hostilidad y incredulidad hacia Corbyn desde la victoria sorpresa de este como lder laborista en 2015 dieron gran publicidad a sus contenidos supuestamente disparatados y de otra poca. El establishment, con un exceso de soberbia, subestimaba la reaccin del pueblo, como tambin hizo durante los referndums escocs y sobre la salida del UE, cuando calcul que los discursos del miedo pondran al pueblo al lado del gobierno y en contra de un cambio. En esta ocasin, los contenidos filtrados crearon un debate apasionado sobre la posibilidad de transformar socialmente Gran Bretaa. Una discusin que, hasta cierto punto, cruz barreras partidistas o nacionales y atrajo a partidarios, adems de detractores, de la salida de la UE. La acogida fue especialmente buena entre los jvenes que crearon iniciativas para movilizar el voto tales como #GrimeForCorbyn en el mundo del rap britnico y acabaron votando en masa en las elecciones (ms de 7 de cada 10 votantes de entre los 18 y 24 aos un porcentaje indito), generalmente a favor de la izquierda.

Tambin Corbyn inspir mucho personalmente durante la campaa. La percepcin que muchsimos votantes acabaron teniendo de l cuando le escucharon hablar sin el filtro meditico se resume en un grafiti enorme que vi: Corbyn es el primer poltico honesto de la historia. Su manera de discutir ideas con los otros candidatos y el pblico en los debates televisados fue acogida como poco pulida y algo timorata, pero tambin sentida, apasionada, sincera y abierta contrastando mucho con el carcter de poltica profesional falsa y nada emptica de May--. Esta diferencia responde en parte a los orgenes tan distintos de ambos. Corbyn, hijo de padres que se conocieron en la campaas de apoyo para la Segunda Repblica (espaola), con aos de experiencia en movimientos como el antiguerra; y May, hija de un pastor religioso, que siempre quiso ser poltica y cuyo acto ms travieso de la vida aprendimos durante la campaa para nuestra diversin fue, de joven, molestar a unos agricultores corriendo por los campos de trigo (lo que ella obviamente ve ms inmoral que, por ejemplo, vender armas a Arabia Saud). Muchos britnicos, que no confan del todo en la poltica institucional, entendieron que Corbyn era un intruso nuestro en este mundillo podrido y que realmente quera aplicar su programa poltico transformador.

Esta visin generosa tambin se explica por la batalla por la supervivencia que ha tenido que llevar la direccin corbynista contra el aparato parlamentario de su propio partido el 80% de sus diputados ha sido muy hostil a Corbyn--. Como ocurre en muchos pases, existe en la clase trabajadora britnica un fuerte desapego y enfado con la poltica tradicional, que hasta ahora han sido canalizados por la abstencin electoral o el apoyo al nacionalismo escocs o britnico reaccionario (UKIP). Adems, es producto de las experiencias tanto de los gobiernos laboristas como de los conservadores. A pesar de las races histricas del laborismo en el movimiento obrero, hace muchos aos, bajo el liderazgo de Tony Blair, esta organizacin poltica se convirti en poco ms que un partido gestor del neoliberalismo (adems del socio principal de los Estados Unidos en sus guerras en Oriente Medio). Por tanto, cuando el verano pasado su aparato poltico intent derrocar a un lder elegido por las bases, muchsimas personas sintieron algo de simpata por l (aunque, entre ellas, algunos aceptaban que seguramente no tuviera suficiente popularidad para encabezar el segundo partido ms grande del pas tal y como decan sus crticos y parecan corroborar las encuestas).

Quizs sea til repasar brevemente aqu lo que ocurri. Para empezar, el contexto especfico de su eleccin como lder fue el batacazo electoral sufrido por su partido bajo el mandato del centroizquierdista Ed Miliband en las ltimas generales (el 30,4% de los votos que supuso un descenso de 26 escaos). A pesar del esfuerzo tmido que este hizo para abandonar el blairismo (por ejemplo, proponiendo un techo para los precios de la luz), el partido se abstuvo en una votacin parlamentaria que recort las prestaciones sociales y, ante el avance de UKIP, adopt una actitud muy contraria a la inmigracin, con propaganda electoral que inclua el repugnante mensaje yes to immigration controls. Para la izquierda ms combativa, dentro y fuera del partido laborista, quedaba claro que haca falta un giro progresista ms contundente, pero, cuando Miliband dimiti, los tres candidatos a sustituirle defendieron lo contrario. El pequeo sector ms izquierdista del partido reaccion buscando a un candidato propio y la tercera persona a quien se lo pidi Corbyn acept el reto para promover algunas causas, deca l. Solo minutos antes de cerrar el plazo se consigui el nmero mnimo de avales para presentar su candidatura (y en algunos casos los apoyos fueron cedidos solamente para asegurar un debate pues valoraron que Corbyn no poda ganar). Pero su campaa tom impulso: Corbyn se pase por todo el pas convocando mtines multitudinarios (creando as una pauta que ha resurgido, an con ms fuerza, en la campaa de las generales). Se afiliaron al partido 100.000 personas y se registraron como simpatizantes con derecho a voto otros 130.000. Aun as, la victoria aplastante de Corbyn en 2015 fue una sorpresa para todos (especialmente para Corbyn!).

Desde entonces, tanto l como sus compaeros cercanos han sido vctimas de un hostigamiento y una demonizacin brutales en los que el gobierno, los medios y el sector ms a la derecha del partido parecen haber actuado al unsono. Segn ellos, Corbyn era un extremista por bienintencionado que fuera que slo podra debilitar los fundamentos de la democracia. Hasta un peridico normalmente tan comedido como The Financial Times compar su movimiento poltico con el socialismo nacional (el nazismo) y el peridico progresista The Guardian publicaba regularmente artculos en su contra. El jefe de Estado Mayor expres pblicamente su preocupacin por si las ideas antinucleares de Corbyn tuvieran una traduccin en medidas polticas en caso de llegar al poder. Una intervencin poltica prohibida para un funcionario militar pero que no recibi sancin oficial ninguna.

Los ataques ms duros se originaron, sin embargo, dentro del partido laborista. Algunos blairistas tantearon pblicamente la posibilidad de llevar a cabo una escisin, que qued finalmente descartada porque el sistema electoral favorece al bipartidismo y no a los partidos nuevos. Pero, de manera an ms dramtica, en mayo del ao pasado hubo un intento de golpe interno. Sucedi inmediatamente despus del referndum europeo de cuyo resultado la clase poltica y meditica culp a Corbyn, muy crtico con la UE, y que hizo una campaa a favor de seguir en la Unin poco enrgica y sin compartir tribuna con David Cameron. La mayora del gabinete en la sombra aprovech el momento (y la correspondiente bajada de simpata pblica hacia el lder laborista) y dimiti uno tras uno, esperando precipitar la dimisin de Corbyn. Sin embargo, el lder aguant, alentado por manifestaciones de apoyo de varios miles en diferentes ciudades. De esos movimientos se deriv un resultado positivo: la creacin de un nuevo gabinete con personas menos conocidas, pero comprometidas con el cambio social, que inclua muchas mujeres y bastantes personas negras.

Poco despus, los golpistas volvieron a la carga tras conseguir que un diputado desconocido, Owen Smith, se presentara en una nueva contienda por el mando del partido. Fracas un intento de excluir a Corbyn de la papeleta (alegando que necesitaba una cantidad mnima de avales de diputados, que entonces no habra podido obtener), pero consiguieron prohibir el voto a 100.000 nuevos afiliados y afiliadas. Smith, supuestamente de centroizquierda, pero que haba trabajado de lobista para una multinacional farmacutica, no tena muchas posibilidades de ganar, pero su reto sirvi para hacer propaganda en contra de Corbyn y socavar an ms su autoridad. No obstante, y a pesar de los votantes excluidos, Corbyn gan con un porcentaje de voto mayor que la primera vez, y la derecha del partido tuvo que aguardar su momento.

En cierto sentido, los intentos de deponer o minar a Corbyn tuvieron un impacto negativo. Junto a una constante campaa meditica que presentaba a Corbyn y a sus aliados como amigos de terroristas (por ejemplo por su simpata hacia el republicanismo irlands) o antisemitas (por su defensa de la causa palestina) o simplemente pacifistas hippies perdidos, se transmita la idea de un partido en revuelta permanente hacia su lder, lo que contribuy a disminuir, durante muchos meses, el apoyo al laborismo en las encuestas. Ante este panorama, un sector de la izquierda laborista que inclua a influyentes lderes sindicales o escritores como Owen Jones se asust y sugiri sustituir a Corbyn por un izquierdista de ms consenso una actitud defensiva e ingenua que solo podra haber beneficiado al sector ms de derechas del partido. Al mismo tiempo, miles de nuevos afiliados se quedaron pasivos, tal vez al estimar que era imposible ganar la batalla dentro del partido o al ver que el equipo de Corbyn haba abandonado algunas de sus polticas ms controvertidas como la libre circulacin de los migrantes o la no renovacin del arsenal nuclear Trident.

Es muy probable que la escasa popularidad de Corbyn hace un par de meses fuera una consideracin importante en la decisin de May de convocar elecciones relmpago. A comienzos de la campaa, la distancia entre los dos candidatos era de alrededor de 20 puntos y exista un miedo generalizado entre la gente progresista a que los conservadores aumentaran mucho su ya amplia mayora. Es posible que Corbyn y su equipo decidieran apostar por un manifiesto contundente al no tener nada que perder. Pero el resto es historia: los laboristas dirigidos, por primera vez, por el equipo de Corbyn, sin obstculos, tras la decisin de los diputados crticos de mantener un perfil bajo en la campaa, lograron la mayor remontada del partido desde 1945.

Ahora los progresistas crticos con Corbyn con la excepcin notable de Tony Blair han reconocido su error. Puede que se trate solo de un acto cnico para reposicionarse y en algn momento volver a la ofensiva. La derrota de Corbyn se entiende en Reino Unido como una victoria por mucho que el gobierno diga el contrario. El partido conservador se ha mantenido en el poder gracias a una alianza con los unionistas norirlandeses reaccionarios, lo que seguramente reste apoyos al partido gobernante en Westminster y podra volver a tensar las ya frgiles relaciones en Irlanda del Norte. Adems, la formacin mantiene, por ahora, a una primera ministra sin autoridad slo por intentar evitar el estallido de una guerra por el control del partido entre partidarios y opositores del Brexit, una divisin subyacente en el conservadurismo que tambin ayuda a explicar por qu May decidi controlar su campaa electoral tan desde arriba invitando a errores.

Los otros partidos que compiten con el laborismo (el liberal, el verde y los partidos nacionalistas escoceses y galeses) se encontrarn en una situacin difcil si se convocan nuevas elecciones --dado que el voto ms de izquierdas coincide con el voto til-- una circunstancia plausible en los prximo meses. El viento sopla a favor de la izquierda, que, desde las elecciones, ha superado a los conservadores en intencin de voto. Adems, el movimiento que impulsa al laborismo est creciendo de: el nmero de afiliados ya se aproxima al milln, lo que convierte al Partido Laborista en la formacin socialdemcrata ms grande de Europa.

Hay varias conclusiones que podemos extraer de esta experiencia. En primer lugar, la subida del voto del 30% al 40% entre 2015 y ahora demuestra que se puede contrarrestar el declive del voto de izquierdas abandonando la Tercera Va de Blair. De hecho, se puede interpretar claramente el declive secular de la socialdemocracia general y que en pases como Francia y Grecia lleva a su casi desaparicin como opcin poltica como resultado de la conversin de este proyecto poltico a las polticas de privatizaciones, reduccin de prestaciones, etc. Lo curioso del caso britnico es que la alternativa de izquierdas a esta hegemona socioliberal surge en el seno de una organizacin socialdemcrata. La ventaja en este caso es que el xito del proyecto poltico de cambio necesariamente conlleva el fin de la hegemona socioliberal. Las desventajas son que muchsimos diputados de izquierdas elegidos esta semana no comparten los ideales transformadores de la direccin del partido y pueden formar parte de la fortaleza exterior del Estado integral, segn las conceptualizaciones de Gramsci, para absorber y neutralizar la poltica transformadora dentro del sistema. Estas dificultades se aaden a la capacidad integradora del Estado para los proyectos electorales no basados principalmente en apoyar a los movimientos sociales.

Segundo, los resultados electorales exigen volver a analizar las causas y consecuencias del referndum del Brexit. En primer lugar, porque han demostrado, de forma dramtica y ntida, que la sociedad britnica no se haba derechizado como sostuvieron tanto la derecha como la mayora de la izquierda. La victoria del partido conservador en Inglaterra y su avance en Escocia apunta que todava el nacionalismo britnico y la oposicin a la inmigracin pesan sobre un sector importante de votantes. Pero, igualmente, una vez que el manifiesto laborista puso sobre la mesa la posibilidad de un cambio social en favor de la mayora y se cuestion la acumulacin de riqueza de una minora, las propuestas conservadoras, como el refuerzo de las polticas migratorias, resultaron menos atractivas para los votantes, como qued de manifiesto en las preocupaciones compartidas por el pblico en los debates televisados antes y durante la campaa electoral. Esto lleva a preguntarse si los avances de la poltica xenfoba en muchos pases europeos responden en gran medida a la falta de propuestas prcticas de cambio y de antagonismo social en la poltica. Algunos anlisis sobre la votacin a favor del Brexit han remarcado su carcter de rebelin antielitista (por muy reaccionarias que fueran las ideas que se defendan en ella). El eslogan ambiguo Retomemos el control usado por la campaa oficial ganadora poda apelar tanto a instintos nacionalistas (el deseo de volver a controlar nuestras fronteras) como al deseo de aumentar el poder de la mayora ante las decisiones tomadas sobre sus vidas por instancias econmicas e institucionales internacionales. En el Brexit coexistan estas dos tendencias y la segunda, la progresista, parece haber sido movilizada ahora por el corbynismo en una direccin claramente positiva.

Por ltimo, est la cuestin de clase. Cabe sealar que mientras la nueva poltica en el Estado espaol ha podido movilizar electoralmente a sentidos comunes progresistas cristalizados en las protestas del 15M, las Mareas y la PAH, el corbynismo interviene en un contexto de poca movilizacin social desde las protestas de duracin muy limitada contra las polticas de austeridad en 2011-2012. Pero se podra sostener, contrariamente a las tesis posmarxistas de Errejn, Mouffe y Laclau, que hasta cierto punto la izquierda britnica ha podido superar su debilidad apostando por un programa y un discurso claramente de clase. Se podra polemizar, por tanto, que mucho mejor que desarrollar un discurso cuidadosamente elaborado a fin de construir el pueblo (como propone el populismo progresista) es apostar por mejorar la condicin social de la mayora y disminuir el poder social de unos pocos. El politlogo Guillem Murcia lo dice con otras palabras, sealando que con el ejemplo de Corbyn la poltica demuestra ser ms un fenmeno de choque social en perpetuo cambio, y menos una disciplina de expertos, discurso y pronsticos. Esta observacin seguramente tenga una relevancia universal y no slo britnica.

Quedan muchos interrogantes sobre el futuro del corbynismo: si perder su radicalidad y, con ello, su atraccin ahora que su llegada al gobierno es una posibilidad real; si los movimientos sindicales y sociales podrn revitalizarse para poder imponer los cambios polticos contra la oposicin previsible de la clase dirigente y su squito; si el movimiento poltico alrededor de Corbyn puede movilizar al pueblo ms all de las campaas electorales o internas del partido. Pero, aun as, Corbyn y el movimiento que lo apoya ya nos ofrecen enseanzas motivadoras y seguramente darn ms en el futuro.


Luke Stobart es bloguero de The Guardian, investigador poltico y profesor de la Universidad de Birkbeck (Londres).

Fuente original: http://ctxt.es/es/20170607/Politica/13231/Corbyn-laborista-reino-unido-socialdemocracia-europa-ctxt.htm

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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